Movimiento de los Focolares
Jerzy Ciesielski, testigo de la fe

Jerzy Ciesielski, testigo de la fe

El 18 de diciembre de 2013, el Papa Francisco reconoció, la vida ejemplar de Jerzy Ciesieloski (12 de febrero de 1929 – 9 de octubre de 1970). Fue uno de los primeros en recibir y difundir la espiritualidad de los Focolares en Polonia.

Jerzy Ciesielski  nació el 12 de febrero de 1929 en Cracovia. Se graduó como ingeniero civil y, en 1957 se casó con Danuta Plebaczyk. El casamiento fue bendecido por el cardenal Karol Wojtyla quien acompañó a los esposos en su crecimiento espiritual. Nacieron tres hijos, María, Caterina y Pietro. Jerzy había conocido al cardenal Wojtyla cuando estudiaba en el Politécnico de Cracovia, y luego de haberse graduado como doctor y haber ejercido la docencia universitaria, integró un grupo de intelectuales que, con el  Cardenal, siguieron un camino de profundización cultural y espiritual.

En 1968, Jerzy conoce  el Movimiento de los Focolares. Impresionado por el amor evangélico que viven los miembros de la primera comunidad, abraza la espiritualidad y, junto con el Dr. Giuseppe Santanché, un focolarino italiano que venía desde la República Democrática Alemana, visitan al Cardenal Wojtyla y le piden su bendición para el Movimiento que estaba naciendo.

«Siente el llamado de donarse a Dios como focolarino casado en el verano de 1969, después de una ‘semana de vacaciones´ en Zakopane, localidad turística en los montes Tatra». Esto recuerda Anna Fratta, focolarina médica, testigo directo de algunos episodios de la vida humana y espiritual de Jerzy. La ‘semana de vacaciones’ era una Mariápolis clandestina…

El 9 de octubre de 1970, un accidente en el rio Nilo en Sudán, se lleva las vidas de Jerzy y de sus  hijos Caterina y Pietro.

Karol Wojtyla preside el funeral. Siendo Papa, en el libro: “Cruzando el umbral de la esperanza”, describe a Jerzy como un joven que aspiraba decididamente a la santidad.  «Este era el programa de su vida – escribe Juan Pablo II-. Sabía que había sido “creado para las cosas más grandes”, pero, al mismo tiempo, tenía claro  que su vocación no era el sacerdocio ni la vida religiosa».

Wojtyla, en su escrito, enfatiza especialmente cómo el matrimonio y la vida familiar eran considerados por Jerzy  como la respuesta a un llamado de Dios, y también  encaró así  su compromiso profesional, vivido como servicio.

 

Jerzy Ciesielski, testigo de la fe

Chiara Lubich y el amor en la Iglesia

Chiara Lubich con l'Arcivescovo di Canterbury Donald Coggan

Chiara Lubich con el Arzobispo de Canterbury Donald Coggan (1977)

La importancia del Concilio Vaticano II para la fundadora del Movimiento de los Focolares. Es el subtítulo del periódico de la Santa Sede, en el artículo aparecido el pasado 12 de diciembre, en donde se presentan algunos fragmentos: Chiara Lubich y el amor en la Iglesia.

«Chiara Lubich y el Vaticano II: una pasión inédita, una relación profunda que marcó para siempre el camino de la fundadora del Movimiento de los Focolares.

Así escribía al pastor luterano Klaus Hess el 13 de octubre de 1962, dos días antes de la apertura del Concilio: “Queridísimo Pfarrer Hess, ¡podrá imaginar la alegría con la que estamos viviendo en Roma estos días de la apertura del Concilio! Pienso que también usted estará siguiendo con amor lo que la Iglesia católica está haciendo”. Chiara lo invita a “respirar con nosotros esa atmósfera sobrenatural que desde ya envuelve a toda Roma y a conocer a los Obispos y Cardenales que han tenido la bondad de visitarnos tan a menudo en estos días. Para proseguir así el diálogo abierto el año pasado con tan buenos resultados y seguir siendo instrumentos, quizás inútiles e infieles, pero siempre instrumentos para que el testamento de Jesús se realice entre todos”».

Pfarrer Hess

Para Chiara Lubich, prosigue el Osservatore Romano el Vaticano II es «el Concilio del diálogo por su gran apertura, que no compromete la fe, sino que ofrece una nueva comprensión hacia las otras Iglesias y comunidades eclesiales, una posibilidad de confrontar las riquezas de cada tradición cristiana ha tratado de conserva y descubriendo lo que nos une como cristianos ya desde ahora». Contemporáneamente está el «diálogo más vasto con los creyentes de otras religiones, y el planetario con los hombres de buena voluntad, con los no creyentes, que ha abierto nuevas posibilidades a la misión evangelizadora de la Iglesia».

«Estas palabras de Chiara, por su actualidad, parecen pronunciadas hoy, mientras se acerca el proceso de canonización de la fundadora de los Focolares a partir de la solicitud firmada por María Voce, en Castelgandolfo, el 7 de diciembre, con ocasión del 70° aniversario del Movimiento. Un acto que, como declaró María Voce, “invita a todos nosotros a una santidad todavía más grande, a construirla día a día en nuestra vida, para contribuir a que emerja esa “santidad colectiva”, “santidad de pueblo” a la que Chiara tendía».

Lee el artículo completo (original)

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La aventura de la unidad/La apertura

Para las personas que han adherido al Movimiento de los Focolares el diálogo no es algo que permanece en el ámbito de lo opinable. Con sólo recorrer las etapas de su desarrollo (ver la cronología), se intuye que el Movimiento no fue planificado alrededor de una mesa, sino que surgió por una inspiración carismática que el Espíritu quiso conceder a una joven mujer de Trento. Desde los primeros años, numerosos episodios acaecidos a Chiara Lubich y a sus primeras compañeras, indicaban una vía de acogida total al otro, fuese quien fuese. Y la acogida es el primer paso para dialogar. Viendo la difusión del Movimiento en el mundo, viene en evidencia que el rápido desarrollo del espíritu de unidad no se puede atribuir únicamente a palabras pronunciadas cara a cara, por micrófono o por radio, para abrir nuevos frentes, sino al amor vivido según el arte de amar que Chiara siempre propuso como sólo y único “método” de difusión, el “hacerse uno”. Se trata de un neologismo tomado de San Pablo («me he hecho todo a todos») que en el Movimiento ha significado siempre la vía principal de evangelización. Observando la amplitud de la difusión del Movimiento, sin duda se puede comprender como la espiritualidad de la unidad haya conquistado los corazones y las almas de personas de todas las categorías sociales para su irresistible apertura a la humanidad y a sus necesidades. Una apertura que se expresa en primer lugar con una actitud de diálogo en todos los campos, en todos los tiempos y lugares. Por lo tanto, el diálogo en los Focolares se entiende en el sentido más fuerte, evangélico, que no cambia la propia identidad para llegar a compromisos, sino precisamente por la identidad que ha alcanzado puede permitirse acercarse a “quien es distinto” con espíritu abierto. En fin, ni relativismo, ni irenismo y ni siquiera sincretismo. Chiara, el 24 de enero de 2002 en Asís, invitada a hablar en nombre de la Iglesia católica junto con Andrea Riccardi (fundador de la Comunidad de San Egidio), sobre lo ocurrido después de la caída de las Torres Gemelas, ante el Papa y las mayores autoridades religiosas mundiales, quiso subrayar que la posición de la Iglesia es de “absoluto diálogo”. Y recordó sus cuatro diálogos: dentro de la propia Iglesia, el ecumenismo, la relación con fieles de otras religiones, el contacto con quien no tiene un credo religioso. Son precisamente estos cuatro diálogos que la Iglesia católica ha identificado como vías para la relación con la humanidad en sus distintas realidades, en el Vaticano II y en la encíclica de Pablo VI Ecclesiam suam. Chiara escribió en 1991: «Jesús considera como aliados y amigos a todos los hombres que luchan contra el mal y trabajan, muchas veces sin darse cuenta, para que se realice el Reino de Dios. Jesús nos pide un amor capaz de volverse diálogo, es decir, un amor que, lejos de encerrarse orgullosamente en su propio recinto, sepa abrirse a todos y colaborar con las personas de buena voluntad para construir juntos la paz y la unidad en el mundo. Tratemos por lo tanto de abrir los ojos hacia los prójimos que encontramos para admirar el bien que obran, sean cuales sean sus convicciones, para sentirnos solidarios con ellos y animarnos recíprocamente en el camino de la justicia y del amor ».

Jerzy Ciesielski, testigo de la fe

Referencia al misterio de la Navidad

«La Navidad es el sublime misterio del amor de un Dios que tanto amó a los hombres que se hizo hombre. Como ha sido escrito, el misterio de la Encarnación es el documento de la inmensa caridad de Dios. Para abrazar en ella a todos, Él, que nació en una gruta, en medio del ganado, se puso debajo de todos: los pobres más pobres lo contemplaron debajo de su propia miseria. Celebrar la Navidad quiere decir reavivar la conciencia del amor traído del cielo a la tierra por Jesús, y distribuido por Él con la vida y la palabra. Hoy tenemos una necesidad especial de reavivar –y limpiar- el término amor, porque la convivencia humana corre el riesgo de ser cada vez más triste en la medida que carece de amor. El amor coloca al hombre al nivel de Cristo. Efectivamente,  el bien (o el mal) hecho al prójimo será considerado en el juicio supremo, como hecho a Cristo. Ahora, de la carencia de amor, es decir, de esta incapacidad de, amarnos entre nosotros, se destila el aburrimiento y la tristeza. Devolver hoy el amor a los hermanos quiere decir devolverles la alegría, la paz, la vida, y por esto la Navidad reaviva el gusto por la inocencia y la simplicidad, al redescubrir esa fuente de alegría que es Cristo en medio nuestro, como en el pesebre en medio de José, María y los pastores.   El Señor ha nacido para que nosotros renaciéramos. Él es la vida, y nosotros estábamos –estamos- en la tinieblas. Pero pasamos de la muerte a la vida si amamos a los hermanos. El compromiso cristiano exige heroísmo, sacudirse la mediocridad, vencer las presiones sociales.  Exige una vida en libertad, es decir, libertad del mal, de cualquier forma que éste se presente: debilitamiento de la fuerza física, fracaso financiero, desilusión en las relaciones humanas, desolación en medio del mundo… Lo importante es no ceder,  aunque nadie te diga:“¡muy bien!”. Y otro pecho lleve las condecoraciones. Quizás algunos te llamen fanático o ingenuo. Tú tendrás que absorber toda la desolación que te asecha, con un hambre de Dios todavía mayor, y en esto encontrarás el estímulo. Hay frases sencillas y profundas,  en la inmensidad de lo divino, que expresan esta tarea. Son frases de Jesús: “Ustedes son la sal de la tierra…”. “Ustedes son la luz del mundo…”. La sal da sabor a los alimentos disolviéndose en medio de ellos. La luz ilumina, como el silencio que penetrando, aclara. La conducta del cristiano debe ser tal que pueda dar sabor (sal) a la vida (de lo contrario, no se encuentra el sentido de la vida); debe darle una dirección. No se puede dejar de pensar en las miserias del mundo, producto en gran parte de la falta de amor… El amor es la vida para el hombre. En Jesús está el Amor que, encarnándose en María, asume nuestra humanidad, y le injerta la vida de Dios». Igino Giordani en: Città Nuova, 25.12.1967 – n.23/24

Jerzy Ciesielski, testigo de la fe

Jóvenes: Navidad de acogida y de paz

Navidad en Belén: «Una ocasión para coronar el año encontrándose con los Jóvenes por un Mundo Unido de Tierra Santa, por una navidad de acogida y de paz», cuentan Maria Guaita, Andrew Camilleri y Claudia Barrero, de la secretaría internacional de los JMU.

¿Qué significa para ustedes transcurrir la Navidad en Tierra Santa? «Recibimos esta invitación como una propuesta que se hace extensiva a todos los Jóvenes por un Mundo Unido esparcidos en el mundo –cuenta María Guaita-. El Evangelio nos dice que María y José no encontraron lugar en el albergue, y que el Verbo de Dios vino entre su gente pero los suyos no lo recibieron. Por eso queremos acogerlo especialmente en los que están solos, en los marginados, en los pobres o en los que no tienen casa. Comprometernos para que cada una de nuestras ciudades se convierta en una pequeña Belén que hospeda el pesebre, que ofrece una cuna a Jesús».

¿Cómo se organizaron? «Propusimos a todos los Jóvenes por un Mundo Unido una Navidad de acogida y paz –explica Andrew-. Todos los días los medios nos presentan imágenes de violencia, de sufrimiento y de exclusión. Queremos responder a todo eso, empezando en este período navideño, con varias iniciativas de amor concreto hacia los hermanos».

«Quisiéramos involucrar el mayor número posible de personas –concluye María-, también parroquias, instituciones, otras asociaciones y Movimientos, según la fantasía y las posibilidades de cada uno, con la convicción de que –como decía Chiara Lubich- “nada es pequeño de lo que se hace por amor”».

Fotos y breves videos de las iniciativas que se están llevando adelante se podrán encontrar en la página de Facebook de los JMU de Tierra Santa: Youth for a United World – Holy Land (https://www.facebook.com/Y4UW.HOLYLAND?fref=ts). 

«Serán fragmentos de fraternidad –agrega Claudia-, que hablan por sí mismos y documentan una etapa importante en la realización del “United World Project”, en el camino hacia la unidad del mundo».

Para informaciones:

Jóvenes por un Mundo Unido