10 Nov 2013 | Sin categorizar
“Me dispongo a escribir esta biografía en «puntas de pie» y con un cierto temor”. Así comienza el prólogo, Matilde Cocchiaro, autora del libro sobre la biografía de Natalia Dallapiccola, la primera compañera de Chiara Lubich. En la historia de los Focolares, Natalia tuvo un rol particular. Tan especial que Chiara una vez dijo, que si no hubiese encontrado a una persona como ella, ya preparada por Dios, tal vez nunca hubiera comenzado esta vida, tan revolucionaria, basada en el Evangelio.
Por su amor incansable hacia todos, vivido siempre con la radicalidad de los comienzos, Chiara le dio el sobrenombre de “Anzolon”, que en dialecto trentino significa “gran ángel”
Fue determinante su rol en la difusión del ideal de la unidad en los países del Bloque Comunista, más allá de la “Cortina” y en el campo del “diálogo interreligioso”, por el que puso en juego todo su talento y energía durante 30 años, hasta los últimos días de su vida terrenal.
Nichiko Niwano, presidente del movimiento budista japonés Rissho Kosei-kai, en el prólogo afirma: “Natalia fue durante largos años la ‘ventana abierta’ que nos unió con el Movimiento de los Focolares… prodigando en esta tarea los mejores talentos de su corazón y de su mente… Como dice un antiguo dicho: “Conoce el pasado y descubrirás lo nuevo”. Significa: examina la historia, estudia atentamente la tradición y obtendrás una nueva sabiduría. Por lo tanto, no deseo otra cosa y auguro que esta biografía de Natalia sea una guía preciosa en el camino hacia el futuro”
El 1º de abril de 2008 partió para el Cielo. Falleció apenas 18 días después de Chiara. Muchos tuvieron palabras de gratitud y aprecio hacia Natalia: “Entre Natalia y yo – dijo el Rabino David Rosen de Jerusalén – existía un profundo vínculo. Custodiaré siempre como un tesoro su amable y noble espíritu (…)”
Desde India, Shantilal Somaiya, Kala Acharya y Lalita Namjoshi, de Somaiya Bharatya (hindúes) dicen: “Recordamos con gran reverencia la visita que ella hizo a nuestro Instituto y su forma de ser silenciosa, pero tan eficaz en la conducción de nuestros encuentros de diálogo”.
Desde Skopje, Azir Semani, en nombre de los amigos musulmanes de Macedonia, se dirige directamente a ella: ¡Gracias por tu mano siempre protectora!… Nosotros hemos acogido plenamente tu invitación: ‘Que todos sean uno’. La voz de Dios a través tuyo fue el llamado de amor y de confianza por el cual nosotros musulmanes, somos honrados en poder caminar juntos, hacia el mundo unido. ¡Que tu amor sea bendito!”
Monseñor Miloslav Vlk, Cardenal emérito de Praga, quien durante muchos años fue responsable de los Obispos amigos del Movimiento de los Focolares, comenta: “Puedo sinceramente decir que Natalia fue una madre del Ideal de la unidad para nuestra tierra. Con su vida, sin muchos discursos, dejaba que transparentara la luz del carisma recibido por Chiara, que ella nos transmitía en toda su profundidad. En 1968, encontrándose Natalia en las montañas de Tatra, – continúa el Cardenal– a casi seis horas de distancia de Checoslovaquia, organizó la primera Mariápolis. Oficialmente la Mariápolis era “algunos días de vacaciones” y, para evitar los controles de la policía, se realizaban largas caminatas, luego nos deteníamos y ella nos contaba algo….La vida que nos presentaba era genuina, verdadera. Cada uno de los presentes quedaba impactado por su sencillez totalmente mariana. Su amor conquistaba porque era natural y sobrenatural al mismo tiempo”.

“Natalia no dejó su historia escrita, pues estaba siempre en la tensión de amar y donarse a cada prójimo -concluye la autora del libro- . He tratado de reconstruirla… ha sido insustituible la colaboración de las primeras focolarinas y de los primeros focolarinos, que, junto con ella, vivieron con Chiara Lubich los albores del Movimiento. Pude transmitir, también algunos pensamientos espirituales de Natalia, pensamientos preciosos, escritos con su puño y letra en papeles sueltos o transmitidos verbalmente a alguien que trabajaba con ella, recogidos luego por testigos oculares y reconstruidos con fidelidad”
(Matilde Cocchiaro, “Natalia: la primera compañera de Chiara Lubich”, Editorial Città Nuova , Roma, 2013. Colección Città Nuova Per).
Email: info@focolare.org
4 Nov 2013 | Sin categorizar

Después de haber agradecido el haber otorgado tal prestigioso premio al Movimiento de los Focolares “un instrumento para fomentar en esta época – junto a muchas otras beneméritas y valiosas organizaciones, iniciativas, obras- la unidad y la paz en nuestro planeta”, Chiara Lubich delinea la Espiritualidad de la unidad:
Consiste en una nueva línea de vida, en un estilo nuevo adoptado por millones y millones de personas que, inspirándose fundamentalmente en principios cristianos – sin abandonar, más aún, evidenciando valores paralelos presentes en otros credos y culturas diferentes – ha dado a este mundo, necesitado de reencontrar y de consolidar la paz, paz justamente, y unidad.
Se trata de una nueva espiritualidad actual y moderna: la espiritualidad de la unidad.
Ahonda sus raíces en algunas palabras del Evangelio, que se engarzan la una en la otra. Cito aquí solamente algunas.
En primer lugar presupone, para los que la viven, una profunda consideración de Dios por aquello que Él es: Amor, Padre.
¿Cómo se podría pensar en la paz y en la unidad en el mundo sin la visión de toda la humanidad como una única familia? ¿Y cómo verla de ésta manera sin la presencia de un Padre de todos?
Requiere, pues, que abramos el corazón a Dios Padre, que no abandona a sus hijos a su propio destino, sino que los acompaña, los protege, los ayuda; que, conociendo al ser humano en lo más íntimo se ocupa de cada uno, en todos los detalles; cuenta hasta los cabellos de su cabeza… que no pone sobre sus espaldas cargas demasiado pesadas, sino que es el primero en llevarlas.
No deja únicamente en manos de los hombres la renovación de la sociedad, sino que Él mismo se ocupa.
Creer en su amor es el imperativo de esta nueva espiritualidad; creer que somos amados por Él personalmente e inmensamente.
Creer.
Y entre las mil posibilidades que la existencia ofrece, elegirlo a Él como Ideal de la vida. Ponerse inteligentemente en aquella actitud que cada ser humano asumirá en el futuro, cuando alcance el destino al que ha sido llamado: la Eternidad.
Pero es obvio, no basta creer en el amor de Dios, no basta haber hecho la gran opción de Él como Ideal. La presencia y los cuidados de un Padre para con todos, llama a cada uno a ser hijo, a amar a su vez al Padre, a realizar cada día aquel especial proyecto de amor que el Padre piensa para cada uno, es decir, ahacer, su voluntad.
Y sabemos que la primera voluntad de un padre es que los hijos se traten como hermanos, que se quieran, que se amen. Que conozcan y practiquen lo que se puede definir el arte de amar.
Su voluntad es que amemos a todos como a nosotros mismos, porque «Tú y yo -decía Gandhi- no somos sino una sola cosa. No puedo hacerte daño, sin herirme».
Quiere que seamos los primeros en amar, sin esperar a que los otros nos amen.
Significa, «hacerse uno» con los otros, asumir sus pesos, sus pensamientos, sus sufrimientos, sus alegrías.
Pero, si este amor al otro, es vivido por más personas, se vuelve recíproco.
Y Cristo, el «Hijo» por excelencia del Padre, el Hermano de cada ser humano, dejó como norma para la humanidad precisamente el amor mutuo. Él sabía que era necesaria, para que exista la paz y la unidad en el mundo, para que todos formen una única familia.
Cierto que, para cualquiera que intente hoy mover las montañas del odio y de la violencia, la tarea es enorme, ardua. Pero lo que es imposible para millones de seres humanos aislados y divididos, parece que se vuelve posible para personas que han hecho del amor recíproco, de la comprensión recíproca, de la unidad el motivo esencial de la propia vida.
Leer más: Centro Chiara Lubich
28 Oct 2013 | Sin categorizar

“La vida nos ha formado para amar a todos, especialmente a los últimos. ¿Y quién más último que un hijo gravemente descerebrado?” Son palabras de Marco que junto con su esposa Ada, comparten su vivencia personal y expresan su compromiso social y político a partir del nacimiento de su hija Chiara.
Marco, empleado del Juzgado de Cuentas, que interviene sobre todo en el control de planes de financiación de empresas y cooperativas juveniles y en el control de gestión de las actividades de la Administración Pública, es actualmente Consejero de la Región de Cerdeña.
“Ada y yo tenemos una experiencia de compromiso juvenil en el Movimiento de los Focolares –cuenta- y llevamos una vida basada en los valores de la fraternidad, del amor recíproco, de la unidad. Hicimos la elección de vivir el Evangelio día tras día. Decidimos formar una familia abierta al prójimo, que se brinde a los demás, en actitud de donación y acogida a todos”
Después de dos años de nuestro casamiento, en 1987 nace Chiara: ella fue buscada, querida, amada como una nueva etapa importante de la vida conyugal. Enseguida se manifiestan los primeros síntomas de una lesión cerebral profunda y difundida. Desde ese momento Ada y Marco se ven en la situación de tener que tomar decisiones importantes y decisivas: “Un médico nos sugirió que la confiemos a una institución, lo que nos habría permitido tener una vida normal. Aún conscientes de las dificultades, decidimos que nosotros seguiríamos el itinerario de vida de nuestra hija y que no fuera ella quien se tuviese que adaptar al nuestro”

“Gracias a nuestra hija – continúa- nos pusimos en conexión con otras familias que vivían situaciones semejantes y finalmente nos vinculamos con una organización ya difundida en numerosas regiones italianas. Es ABC, Associazione bambini cerebrolesi, (Asociación de niños descerebrados), que permite que miles de familias en dificultades vean reconocidos sus propios derechos. Logramos incidir en la creación de nuevas estructuras y promoción de leyes adecuadas e innovadoras en materia de discapacidad”. Un ejemplo es la ley 162 de 1998, que trata sobre el apoyo a personas con discapacidades graves y en situaciones extremas. Se brinda ayuda a los enfermos y a sus familias. Marco, debido a su situación, fue el promotor de esta ley y uno de los protagonistas en la lucha por esta ley. En el día de hoy los proyectos personalizados financiados son casi 20 mil. Cerdeña se convirtió en la primera región italiana que brinda recursos a personas discapacitadas y es un modelo para las otras regiones italianas, así como también es modelo para países extranjeros.
“Junto con otras familias y asociaciones –afirma Marco- nos convertimos en protagonistas activos de una acción social de promoción de los derechos humanos. Asumimos la responsabilidad de las personas que se encuentran en situación de extrema discapacidad, superando el modelo compasivo y asistencialista de la segregación social. Experimentamos que mejorando la calidad de vida de los más débiles, se llega a una sociedad mejor”
“Los 26 años de vida de Chiara –agrega Ada- me transmitieron un profundo sentido de la dignidad de la existencia humana, porque aún no hablando y no teniendo la posibilidad de moverse, me comunica continuamente mensajes de vitalidad. Aprendí a comprender el lenguaje de su cuerpo, de sus manos, de su rostro. Mi hija me hace comprender cada día el inmenso valor de su corporeidad. Es verdad que mi vivencia está llena de dolores y dificultades, pero comprendiendo su profundo valor, se traduce en una experiencia de luz, de gran plenitud y, ¿por qué no decirlo?, de satisfacción y gratificación, cuando pienso en todo lo que nació de este dolor”.
28 Oct 2013 | Palabra de vida, Sin categorizar
Es entrar en el corazón de quienes se nos acercan para comprender su mentalidad, su cultura, sus tradiciones y hacerlas, en cierto modo, nuestras, para entender realmente lo que necesitan y saber reconocer los valores que Dios ha sembrado en el corazón de cada persona. En una palabra: vivir por los que nos rodean.
Misericordia: acoger al otro como es, no como nos gustaría que fuera, con un carácter diferente, con nuestras propias ideas políticas, nuestras creencias religiosas y sin los defectos o las formas de ser que a veces nos chocan. No, hay que abrir el corazón y que sea capaz de acoger a todos con su diversidad, sus limitaciones y sus miserias.
Perdón: ver al otro siempre nuevo. Incluso en la convivencia más hermosa y pacífica, en la familia, en la escuela, en el trabajo, nunca faltan los momentos de fricción, desacuerdos y peleas. Se llega incluso a retirarse la palabra, a evitar encontrarse, por no hablar de cuando se arraiga en el corazón un auténtico odio hacia los que no piensan como nosotros. El firme compromiso y la ardua tarea radican en tratar de ver cada día al hermano y la hermana como si fueran nuevos, no recordando todas las heridas recibidas, cubriendo todo con el amor, con la amnistía completa de nuestros corazones, a imitación de Dios que perdona y olvida.
La paz y la unidad verdadera vienen luego cuando la benevolencia, la misericordia y el perdón son vividos no sólo individualmente, sino juntos y recíprocamente.
Y como en una chimenea encendida, se deben agitar de vez en cuando las brasas, para que la ceniza no las cubra; también es necesario, de vez en cuando, reavivar el propósito del amor mutuo, reavivar las relaciones con todo el mundo, porque si no, terminan cubriéndose de la ceniza de la indiferencia, la apatía y el egoísmo.
«Sean benévolos entre ustedes, misericordiosos, perdonándose mutuamente como les perdonó Dios en Cristo»
Estas actitudes tienen que ser traducidas en hechos y acciones concretas.
Jesús mismo demostró qué es el amor cuando curó los enfermos, cuando dio de comer a la multitud, cuando resucitó los muertos, cuando lavó los pies a los discípulos. Hechos, hechos: esto es amar.
Recuerdo a una madre africana, que había sufrido cuando su hija Rosangela perdió un ojo, víctima de un muchacho agresivo que la había herido con una caña y seguía burlándose de ella. Ninguno de los padres del muchacho había pedido perdón. Silencio, se merecían el fin de la relación con esa familia. “¡Consuélate – decía Rosangela quien había perdonado – soy afortunada, puedo ver con el otro ojo!”
“Una mañana – cuenta la mamá de Rosangela – la mamá de ese muchacho me llama porque se siente mal. Mi primera reacción fue: ‘¡Mira, ahora viene a pedirme ayuda, con todos los vecinos que tiene, justo a mí después de lo que me ha hecho su hijo!’
Pero enseguida recuerdo que el amor no tiene barreras. Corro a su casa. Ella me abre la puerta y se desmaya en mis brazos. La acompaño al hospital y estoy con ella hasta que los médicos se hacen cargo de ella. Después de una semana, ya fuera del hospital, viene a mi casa para agradecerme. La acojo con todo el corazón. He sido capaz de perdonarle. Ahora la relación ha vuelto, es más, ha recomenzado todo de un modo nuevo”.
También nuestra jornada puede llenarse de servicios concretos, humildes e inteligentes, expresión de nuestro amor. Veremos crecer alrededor nuestro la fraternidad y la paz.
Chiara Lubich
25 Oct 2013 | Sin categorizar

Sacerdotes capaces de dar vida a una pastoral “nueva”, sacerdotes-Cristo para la humanidad, dispuestos a salir hacia las “periferias existenciales”. Este es el augurio de María Voce, presidente de los Focolares, quien repitió las palabras del Papa Francisco.
Se explayó sobre los desafíos y finalidad del Centro de espiritualidad para sacerdotes “Vinea Mea”, que re-comenzó ayer oficialmente con el evento “Sacerdotes, diáconos y seminaristas en escuela de comunión”. El evento pudo verse en directo por internet. Está ubicado en el Centro internacional de Loppiano. Estaban presentes los obispos Mons. Mario Meini y Mons. Luciano Giovannetti, los intendentes de los pueblos vecinos, además de casi 200 huéspedes procedentes de diversas regiones italianas.
María Voce manifestó que es importante que el Centro Vinea Mea forme parte de la ciudadela de Loppiano, pues de ella nace la propuesta formativa: “Loppiano se propone como una porción de Iglesia viva y como esbozo de una sociedad nueva, mostrando cómo sería el mundo si en la base de cada relación existiera el amor evangélico; un lugar donde se forman hombres “nuevos”, abiertos al diálogo, a la comunión, hombres capaces de convertir la propia vida en un don para los demás”
Y recuerda el augurio que Chiara Lubich realizó, en el ’66, a los sacerdotes que asistían a la primera escuela sacerdotal: “Saber posponer todo, despojarse de todas las actitudes de poder, para asegurar la prsencia de Jesús entre ellos. De este modo será inevitable que Jesús dé nacimiento a una pastoral “nueva” y sacerdotes “nuevos, sacerdotes dispuestos a dar la vida por todos” y expresó su deseo de que experiencias similares se multipliquen también en otros países.
Vita Zanolini y Elena Di Taranto del estudio de arquitectura Centro Ave Arte expresaron el desafío que significó realizar el proyecto de re-estructura y restauración del antiguo convento franciscano del siglo XVI: lograr que los ambientes sean adecuados al estilo de vida comunitario característico de esta escuela para sacerdotes y saber respetar además la memoria histórica que el edificio expresa.
Mons. Mario Meini, obispo de Fiesole, puso en evidencia la dimensión humana del sacerdote, su ser hombre al lado de los hombres, hermano de todos. «El Concilio Vaticano II nos ha recordado que el sacerdote es “preso entre los hombres” y que el suyo es un “ministerio en la comunidad. Se necesita una espiritualidad presbiterial que no esté atada a una cultura o a un ambiente, sino que sepa ser voz del mundo entero, que sienta el respiro de la historia hoy; se necesitan sacerdotes constructores de comunión»
El Padre Imre Kiss, sacerdote húngaro, responsable de Vinea Mea, ilustró el método formativo y el programa de los cursos de formación para sacerdotes. «Somos una única comunidad, pero vivimos también en pequeños “focolares”, como una familia. En estos focolares el amor mutuo es concreto y profundo y se puede aprender el significado de “espiritualidad de comunión transformando los ambientes según el estilo de vida que es el rasgo específico de esta escuela para sacerdotes: la nueva dimensión comunitaria de la Iglesia».
Stefania Tanesini
Galería fotográfica – Flickr