Movimiento de los Focolares
Chiara Lubich. El amor recíproco

Chiara Lubich. El amor recíproco

Aunque se trata de una realidad arraigada en la Escritura, en el Nuevo Testamento y en la Revelación, para Chiara Lubich el mandamiento que Jesús dijo «nuevo» y «suyo»: «Ámense los unos a los otros, así como yo los he amado» (jn 13, 34), marca el acontecimiento fundacional de la espiritualidad de comunión, con el sabor del «descubrimiento» o, más exactamente, de un «re-descubrimiento». Si bien la autora se dirige casi siempre a personas de su Movimiento, el lector sabrá captar, más allá de lo particular, la universalidad de su pensamiento, dado que en el amor recíproco vivido está también contenida la ley de la vida de la Iglesia y de la humanidad. Se abre así de par en par un nuevo horizonte en la historia de la espiritualidad que brinda, a personas de todas las cuturas y estados de vida, la posibilidad de vivir «así en la Tierra como en el Cielo». Este volumen se integra así a los libros que van ahondando en la vida y el pensamiento de una gran maestra del espíritu, entretejidos de elementos autobiográficos, en algunos casos con textos hasta ahora inéditos. La mirada de Chiara Lubich Donde florece la vida Eran tiempos de guerra… El arte de amar Un camino nuevo La doctrina espiritual Volver al presente La voluntad de Dios Meditaciones Grupo Editorial Ciudad Nueva – Buenos Aires

Chiara Lubich. El amor recíproco

Velada de Sophia en LoppianoLab 2013

En la delicada coyuntura por la que atraviesa el país italiano, aparece una mirada desde Italia y para Italia, con temas que se refieren también a algunos países europeos y no sólo.

¿Comunidades locales versus instituciones nacionales? El ministro italiano de Asuntos  regionales y Autonomías locales, Graziano Delrio, no tiene dudas. “Es desde las pequeñas comunidades y desde el propio lugar que nacen hoy las mejores iniciativas para cambiar nuestro País”. Lo afirmó en LoppianoLab, respondiendo las preguntas de los estudiantes del Instituto Universitario Sophia, en el curso titulado “Custodiar al hombre”.

En el palco se encuentraban también dos docentes: la urbanista Elena Granata y el politólogo Alberto Lo Presti. Ambos estimularon a la reflexión a partir de sus respectivas disciplinas. Michele Zanzucchi ofició de moderador de la velada. El periódico Cittá Nuova que él dirige, le otorgó al programa de esta velada el más amplio marco.

““La ciudad es un lugar privilegiado –continuó Delrio– hay que amarla mucho. Por esto creo que hoy la cultura de la comunidad y de la ciudad se debe volver a considerar. En los últimos veinte años se le dio prioridad a los espacios privados pero es necesario reflexionar nuevamente sobre  el rol y el cuidado de los espacios públicos, que crean comunicación, que construyen relaciones”. Y con respecto a las expectativas sobre la solución de la crisis, se refirió a la política nacional: “Estamos esperando respuestas del plano institucional pero las respuestas no vendrán de este sector. Las respuestas están en la sociedad que tiene la capacidad de provocar grandes cosas”.

Encarando el gran tema de la identidad de los jóvenes en el panorama social actual, afirmó que nuestra sociedad debe superar un defecto cultural hacia ellos. “Una sociedad que quiera invertir en los jóvenes debe tener el coraje de dejar que se equivoquen”. Denunciaóluego la falta de espacios y recursos que los alienten a comprometerse y a arriesgar. Sin embargo, afirmó, al mismo tiempo, la sociedad debe ser exigente con respecto a ellos: “porque de lo contrario significa que no se les tiene estima”.

Del panorama italiano se pasó a la perspectiva europea: el ministro fue optimista en la superación de los  localismos y los nacionalismos en Europa y dijo que tenía esta posición gracias a  la contribución que dan los jóvenes. Lanzó un desafío: “Nacerá pronto una generación de hijos, de jóvenes fundadores de Europa. Abandonarán el concepto de nación abrazando el concepto de patria”.

Respondió a un estudiante egipcio, refiriéndose a las manifestaciones ocurridas en la plaza Tahrir: “Debemos pedir disculpas a los jóvenes árabes que viven en la otra orilla del Mediterráneo. Deberíamos trabajar  más para ayudar a una transición democrática de sus Países. Es necesario volver a descubrir la vocación de nuestro territorio nacional y ser puentes en el corazón del Mediterráneo, hacia las culturas del África del Norte, del Medio Oriente».

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Fuente: Instituto Universitario Sophia online

Galería de imágenes en:flickr

Chiara Lubich. El amor recíproco

Muros derribados, recibimiento y generosidad.

La Palabra de Vida de octubre nos vuelve a proponer el tema del amor al prójimo, que tiene infinidad de matices. Las siguientes palabras nos sugieren uno de estos matices:

«Si, como dice san Pablo, el amor recíproco es un deber, será necesario tener un amor que ama en primer lugar como hizo Jesús con nosotros. Será por lo tanto, un amor que toma la iniciativa, que no espera, que no exige». En las experiencias que leemos a continuación, hechos sencillos de la vida cotidiana, aparece la elección de «un amor concreto, que sabe comprender, prevenir, que es paciente, confiado, perseverante, generoso»

La tía “borrada” – «Tengo una tía que quiero mucho. Durante las vacaciones iba a verla con algunas amigas para ayudarla en el trabajo del campo. Era su sobrina preferida, pero cuando me casé, las cosas cambiaron: no quiso venir más a mi casa y no quiso conocer a mis hijos. Me enojé tanto,que durante quince años no pisé su casa. La había borrado totalmente de mi vida. Últimamente, leyendo en el Evangelio «Ama a tu prójimo», me dije: “me falta hacer algo grande, perdonar a la tía”. Volví al pueblo y convencí a mi madre para que me acompañara a visitarla porque no recordaba el camino. Cuando llegamos, me sentía como el hijo pródigo. Las dos nos pusimos a llorar de la alegría. Ella aceptó con gusto lo que yo le había llevado. Fue difícil separarnos y me saludó muchas veces. La paz volvió entre nosotros. Ahora me esfuerzo por tener siempre encendido el fuego del afecto en la familia y también a mi alrededor». S.P. – África

Recibimiento – «Recibimos una carta de nuestro hijo casado en la cual nos pedía hospitalidad, sin decirnos el motivo que lo empujaba a dejar a su familia y volver a nuestra casa. Nuestra sorpresa fue grande, pero, a pesar de las preguntas que nos hacíamos y las preocupaciones que nos atormentaban, comenzamos a preparar la habitación para recibirlo lo mejor posible. Lo recibimos con serenidad, respetando su dolor.  En poco de tiempo, él comenzó a abrirse, y fue comunicándonos sus problemas y sus dificultades. Lo escuchamos con el corazón abierto sin investigar ni dar consejos. Rodeado por el amor y la confianza, nuestro hijo logró reflexionar con tranquilidad y tomar la decisión de volver a su casa. Tal vez Dios se sirvió de nosotros para ayudarlo a recomponer su familia» N. C. L. – Perù

Los esquíes –  «Una mañana golpea en la puerta una joven de Albania que me pide ropa y zapatos. Preparo enseguida algo a la vista de los ojos de los niños que me ven ir y venir por el corredor. Después me doy cuenta de que detrás de un postigo hay un par de esquíes que mi hijo Gianni quiere mucho. Me pregunto por qué están allí: «Se los regalo a la señora –dice Gianni-para sus hijos, total ya no nieva más». Estamos en los primeros días de octubre. Es verdad que la generosidad nace en los hijos cuando ven que sus padres la practican». F. P.-Italia

La bolsa – «Habiendo emigrado a Europa, un día veo por la calle a una señora con bolsas pesadas: «Señora, la puedo ayudar? ». Ella me responde: «No, yo puedo  sola». «Pero yo quiero ayudarte». «Está bien, toma esta bolsa». Me invita a su casa y me ofrece la cena. A través de esta familia que me recibió bien, luego encontré trabajo. A menudo, las personas como yo tienen problemas concretos: encontrar trabajo, casa, dinero para mantenerse, pero a veces sólo se necesita  una charlita, un número de teléfono para pedir ayuda en los momentos difíciles. La solidaridad que encontré en las familias cristianas me hizo comprender que Dios es padre de todos; ama a todos como hijos». L. E.-Marruecos.

Fuente:  El Evangelio del día, octubre 2013, Editorial Città Nuova

Chiara Lubich. El amor recíproco

Panamá: una aventura sin igual

Bañada por los dos océanos, el Pacífico y el Atlántico, la República de Panamá se encuentra en el extremo sureste de América Central y es conocida por el canal interoceánico. Este pequeño país de 75.517 km2, con una población de casi 3,5 millones de habitantes, es hospitalario, con una rica cultura multiétnica y con profundas raíces cristianas (este año se recuerdan los 500 años de la creación de Santa María La Antigua -1513- primera diócesis del continente americano). Panamá es el punto de encuentro y el puerto de entrada y salida de las “Las Américas”.

El 31 de julio pasado, con la llegada de tres focolarinos, tuvo inicio el “focolar temporal”, que, como dice su nombre, es un focolar que se constituye allí donde existe una comunidad del Movimiento por un período determinado, aprovechando la disponibilidad de tiempo de algunos focolarinos. Esta experiencia llega al séptimo año consecutivo, esta vez el focolar temporal estuvo formado por tres focolarinos llegados de Alemania, Paraguay y Venezuela.

Fue un período bello e intenso, en el cual se estrecharon muchas relaciones y se profundizó en la espiritualidad de la unidad, según el estilo de vida evangélico de los Focolares. Reuniones con niños, adolescentes, jóvenes y familias, visitas a las comunidades en la periferia de las ciudades, como en los casos de Pacora y Chorrera a 60 km. de la capital. Además, aprovechando la presencia de Emanuele, focolarino sacerdote, se celebró la Eucaristía y se bendijeron varias casas en  comunidades en donde el sacerdote llega una vez al mes.

Jornadas sencillas y alegres, donde muchos han podido profundizar el Ideal de la unidad. P. decía: “entre los mejores momentos de mi vida están estas conversaciones con las personas del focolar”; y P.M., párroco que lleva adelante su misión pastoral en Arco Seco, en la península de Azuero, a 250 km de la capital, agradeció porque fueron hasta allá sólo para saludarlo. De ese saludo nació, después la posibilidad de organizar un encuentro sucesivo con más personas.

Fue relevante también la presencia de familias enteras en distintas actividades que se organizaron durante el mes, incluyendo algunas que están pasando momentos difíciles y que en esos días encontraron un “bálsamo” para seguir adelante. Finalmente, hay que subrayar también la presencia generosa de algunos miembros de la comunidad del Movimiento de Costa Rica.

En agradecimiento a Nuccio Santoro, Michael Wegmann y Emanuele Colombo, la comunidad panameña organizó una espléndida barbacoa, espontánea y familiar. Había 80 personas, muchas de las cuales entraron por primera vez en contacto con el Focolar. Fue una noche animada por el ritmo típico de los tambores y canciones del folclor local.

Ahora que los focolarinos se fueron, en el alma de cada uno permanece un sabor de familia, de gratitud y un impulso renovado a ser constructores “en primera fila” de una sociedad más cercana al hombre, fraterna y unida, para llegar a las “periferias existenciales” de la humanidad.

De Panamá, Javier Lombardo T.

Chiara Lubich. El amor recíproco

Amar con los hechos y en la verdad

Dolor compartido

Una compañera de mi trabajo perdió en un accidente a su padre y a su hermana. Conocía sólo de vista a la mamá. Sentí el impulso de ir a visitarla, pero entendí que no bastaba con una visita: tenía que hacer algo más. Pasé por el mercado y compré algo de comida y se la llevé. Pero no tenía el valor de hablarle ¿Qué le podía decir? ¿Cómo encontrar la forma de consolarla? Me llené de valor y fui a visitarla varias veces. Sabiendo que tenía necesidad de dinero, le llevé una pequeña suma. Después de algunos días la sentí más fuerte, con más confianza en la vida y agradecida por la amistad nacida a raíz de un dolor compartido. (P.G. – Bolivia)

Despido

En la empresa donde trabajaba desde hacía 25 años había llegado un nuevo director, joven y sin experiencia. Como portavoz de las aprensiones de los empleados tenía que evidenciar sus errores ante el consejo administrativo, del que formaba parte también su esposa. Corría el riesgo de perder el trabajo, pero consideraba que había que decir la verdad. Al mismo tiempo no quería romper la buena relación con ellos, por lo que trataba de buscar las palabras adecuadas para no empeorar la situación. Después de casi dos años transcurridos así, una mañana el director me comunicó mi despido. Aun sintiéndome afectado, le respondí que trataría de hacer mi parte hasta el último día. Poco antes de que terminara el plazo me ofreció que me quedara. Me dijo que la suya había sido una decisión  apresurada. Como mientras tanto, con mi esposa  habíamos decidido empezar una nueva empresa,  le agradecí rechazando el ofrecimiento. El último día fue rico de sorpresas: la empresa organizó una fiesta con regalos y una carta de agradecimiento. También los obreros me expresaron su gratitud por lo que había hecho por ellos.   (E.C. – Suiza)

En la lavandería

Hace unos días fui a la lavandería pública que está cerca de mi casa. Había buen sol y muchas mujeres lavaban. Estábamos charlando alegremente cuando llegó un anciano. Casi no veía. Tenía dos sábanas, una camisa y su turbante para lavar. Pidió que le diéramos un espacio. Ninguna quería moverse. Me dirigí a él: “Baba –le dije como se usa hacer con las personas ancianas-, dame tus cosas que yo te las lavo”. Las otras se pusieron a reír: “Con esa montaña de ropa que tienes, ¿no estarás hablando en serio?…”. Le repetí al Baba mi ofrecimiento y empecé a lavar sus sábanas. Estaba muy contento. Me dio una bendición paterna y, antes de irse, quiso dejarme a toda costa un pedacito de jabón que custodiaba celosamente. Ya ninguna reía: algo nuevo había sucedido. Había quien le prestaba la tina a la otra, quien pasaba la vasija llena de agua a quien estaba más lejos… Había empezado una cadena de colaboración.  (F.N. – Paquistán)