4 May 2013 | Focolare Worldwide
A las 4.30 de la tarde del 1° de mayo en Jerusalén: una pequeña multitud de jóvenes se reunió en las cercanías de la escalera que está en el Valle del Cedrón que, según la tradición, fue la que Jesús recorrió cuando rogó a su Padre: “Que todos sean una sola cosa” (Jn. 7, 21).
Los días anteriores recorrieron las calles de esta tierra, cuna de una cultura milenaria pero a menudo escenario de conflictos y divisiones, alternando este programa con momentos artísticos y talleres con encuentros y foros, todo bajo el signo del diálogo y la multiculturalidad. Se concluyó hoy con una marcha a la que llevaban una manta que expresaba un programa de vida: Be the bridge. “Ser nosotros mismos puentes entre todos con nuestra vida”, explicó Nalik, portuguesa, durante la conexión que unió a Jerusalén, Mumbai, Budapest y Loppiano (Italia), en un único gran abrazo que se transmitió por Internet y vía satélite.
En Budapest más de 150 jóvenes se reunieron en el Rincón de la Fraternidad, inaugurado con motivo del Genfest: cinco banquitos de piedra llevan escrita la Regla de Oro, fundamento de la fraternidad, en otros tantos idiomas. Junto a ellos el Dr. Miklos Rethelyi, Presidente de la Comisión Nacional Húngara para la UNESCO, recibió las fichas que describen los muchos “Fragmentos de fraternidad” en curso en el país. Los Fragmentos de Fraternidad son acciones con el objetivo de construir la fraternidad a nivel local, en las ciudades, en los barrios, y a nivel mundial a través de un amplio abanico de gestos que van desde experiencias personales vividas en lo cotidiano a intervenciones inmediatas para asistir a las víctimas de terremotos, inundaciones, guerras, carestías. Para el representante de la UNESCO no se trata sólo de “buenas intenciones, sino de actividades de numerosos hombres y mujeres húngaros que han profundizado sus relaciones de hermanos y hermanas”.
Mumbai contribuye con una experiencia de perdón, y Loppiano con la canción Crossin’ the bridge, en sintonía con el mensaje enviado por Maria Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, a los 3000 jóvenes presentes: “El puente sirve precisamente para unir (…); no se cansen de dirigirse a los jóvenes que tienen a su lado. A veces el primer paso es el más costoso, tengan ánimo, lo hacemos juntos”.
Después se presentó el United World Project, nacido en el marco del Genfest y el United World Watch (el Observatorio sobre la fraternidad) que recoge gestos cotidianos, realizaciones originales y fantasiosas. La Dra. Shyami Puvimanasinghr, Oficial de la ONU para el Derecho al Desarrollo, en un video-mensaje animó a los jóvenes a participar en los trabajos para el próximo Foro social (Sudáfrica, 11-13 diciembre 2014) con entusiasmo e identidad.
La jornada recién concluida marca el inicio de la Semana Mundo Unido (United World Workshop), expo de un estilo de vida y de iniciativas que expresan acogida, disponibilidad, colaboración, relaciones auténticas; los jóvenes de las Filipinas eligieron estar discretamente al servicio de los “más pobres de los pobres” en algunos barrios de Manila. En Bruselas, los jóvenes provenientes de varias comunidades lingüísticas de Bélgica, con el proyecto ‘Let’s peace- together4peace’ contagiaron a los más de 600 presentes con la alegría de vivir el “arte de amar”. En Portugal se alternaron: un café concierto, actividades de voluntariado, performance artísticos. En Zambia se presentó el proyecto a otros jóvenes. En Yogyakarta, Indonesia, se preparó el primer Youth Day de los Jóvenes por un Mundo Unido, también este con la intención de demostrar que la fraternidad no es una utopía, sino que ya se han empezado a escribir las páginas de una nueva historia.
1 May 2013 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Ya había caído la noche sobre Roma. Y en aquel pequeño semisótano el grupito de chicas que querían vivir el Evangelio se estaban dando las buenas noches. Pero sonó el timbre. ¿Quién sería a esas horas? Delante de la puerta había un hombre presa del pánico, desesperado: al día siguiente lo iban a desahuciar junto con su familia por no pagar el alquiler. Las chicas se miraron y, sin decirse nada, abrieron el cajón donde habían guardado en varios sobres lo que quedaba de sus sueldos y un depósito para los recibos del gas, del teléfono y de la luz. Se lo dieron todo a aquel hombre sin hacer razonamientos, y esa noche durmieron felices. Ya pensaría alguien en ellas. Pero aún no había amanecido cuando sonó el teléfono: “Voy ahora mismo en un taxi”, dijo la voz del hombre. Asombradas de que eligiese ese medio de transporte, las chicas lo esperaron. La cara del visitante indicaba que algo había cambiado: “Ayer por la noche, nada más volver a casa, me encontré con que había recibido una herencia que nunca habría imaginado. Y pensé que tenía que daros la mitad”. Era exactamente el doble de lo que habían dado generosamente».
«Dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».
¿No te ha pasado también a ti? Si no es así, recuerda que hay que dar desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, a cualquiera que pida.
Haz la prueba. Pero no lo hagas para comprobar el resultado, sino porque amas a Dios.
Me dirás: «Si yo no tengo nada».
No es verdad. Si queremos, tenemos tesoros inagotables: nuestro tiempo libre, nuestro corazón, nuestra sonrisa, nuestro consejo, nuestra cultura, nuestra paz, nuestra palabra para convencer a quien tiene de que dé a quien no tiene…
Me dirás entonces: «No sé a quién dar».
Mira alrededor de ti: ¿te acuerdas de aquel enfermo hospitalizado, de esa señora viuda siempre sola, de aquel compañero tan deprimido por los suspensos, de aquel joven sin trabajo, siempre tan triste, de tu hermano pequeño, que necesita ayuda, de ese amigo que está en la cárcel, de ese aprendiz inseguro? Cristo te espera en ellos.
Adopta ese comportamiento nuevo del cristiano que rezuma en todo el Evangelio y que es lo opuesto a encerrarse en uno mismo y a preocuparse. Renuncia a depositar tu seguridad en los bienes de la tierra y apóyate en Dios. Ahí se verá tu fe en Él, que pronto será confirmada por el regalo que Él te hará a su vez.
Como es lógico, Dios no se comporta así para enriquecerte o enriquecernos, sino para que otros, muchos otros, al ver los pequeños milagros que cosecha nuestro dar, hagan lo mismo.
Lo hace porque cuanto más tengamos, más podremos dar, y para que –como auténticos administradores de los bienes de Dios– pongamos todo en circulación en la comunidad que nos rodea, de modo que se pueda decir, como de la primera comunidad de Jerusalén: «Entre ellos no había necesitados» (Hch 4, 34).
¿No te parece que con ello contribuyes a dar un alma firme a la revolución social que el mundo espera?
«Dad y se os dará». Naturalmente, Jesús se refería en primer lugar a la recompensa que tendremos en el Paraíso, pero todo lo que sucede en esta tierra es ya preludio y garantía de aquélla.
Chiara Lubich
27 Abr 2013 | Sin categorizar

«Hace 3 años llegamos a Denver, Colorado, provenientes de Argentina, sin conocer a nadie, en un blanco invierno. Ambos estábamos jubilados y se abría para nosotros un capítulo nuevo de nuestra vida, pero también la oportunidad de vivir el arte de amar evangélico: tomar la iniciativa y ser los primeros en ir al encuentro de los demás, de los vecinos de casa o de la parroquia, para conocerlos y construir con ellos relaciones duraderas.
En la gran parroquia católica de la que formamos parte, después de la Misa,, tratamos de iniciar una conversación con cada uno. Hablábamos de Denver y de las excursiones a la montaña, de cosas cotidianas…. y luego, cuando se daba la oportunidad, tratábamos de compartir algo de nuestra vida espiritual y hacíamos la experiencia de tratar de vivir –no sólo pensar- el espíritu del Evangelio. Poco a poco fue creciendo el respeto y la amistad hacia nosotros. Y en menos de 18 meses nos nombraron miembros del consejo parroquial.
En el 2012, en nuestro barrio de 253 familias, comenzamos con otro matrimonio un “proyecto de buena vecindad”. Consistía en ir puerta por puerta e invitar a las personas a asistir a encuentros mensuales, con el fin de conocernos entre las personas que vivíamos en la misma comunidad local. Era necesario también el esfuerzo personal de mantener y desarrollar estas nuevas relaciones, invitando a las parejas a cenar a nuestra casa, a participar en eventos culturales, o simplemente a tomar un café o a dar un paseo. En un año teníamos 95 nombres en nuestra lista de correos y una participación de 40 personas en nuestros encuentros periódicos.
Luego de algunos meses del comienzo del proyecto, en la parroquia nos pidieron que comenzáramos con un grupo llamado “pequeña comunidad de fe”. Aceptamos, tratando de resaltar la relación entre la Escritura y la vida cotidiana y de testimoniar el amor de Dios. Poco a poco la gente del grupo comenzó a compartir las experiencias que hacían viviendo la Palabra.
Un ejemplo: George, ingeniero informático, decía que desde que conoció este nuevo ‘método’ de acercamiento al Evangelio, se dio cuenta de que tenía que cambiar su relación con los clientes y colegas, y estar más atento y presente al 100% en cada momento, en sus llamadas telefónicas con clientes ansiosos por solucionar los problemas de su pc, o en los trabajos más complejos que su jefe le confiaba. Con otra señora, en cambio, fuimos a visitar a un matrimonio que apenas conocíamos. Nos enteramos que la esposa estaba haciéndose quimioterapia y el marido estaba muy preocupado. Nos ofrecimos a prepararle la comida y compramos flores para recibirla cuando volviera del sanatorio.
Algunas veces nos ha sucedido que antes de una reunión nos damos cuenta de que tenemos opiniones distintas sobre cómo realizarla. Pero sabemos que tenemos la responsabilidad de practicar lo que anunciamos: estar unidos es el requisito. Y en la medida en que nos ejercitamos en vivir el amor al prójimo, más vemos que se concretan los frutos de nuestros esfuerzos».
Expo 2013
16 Abr 2013 | Focolare Worldwide
“Tenemos una oportunidad… podemos hablar de temas comunes de la teología cristiana”. Así exhorta el prof. Stanciu, decano de Teología Ortodoxa de la Universidad de Babes-Bolyai, poniendo en relieve aquello que nos une más que aquello que nos divide: “Todos sabemos que existe necesidad de amor y no hay elementos de discordia cuando se habla del amor. ¿Por qué no aprovechar esta oportunidad?”
En la sede de la facultad, en un clima de armonía de pensamiento y de vida se desarrolló este segundo encuentro, el 6 de abril pasado, cuyo título fue: “El que permanece en el amor permanece en Dios y Dios permanece en él” (1Jn 4,16)
Se alternaron ortodoxos y católicos con intervenciones de nivel académico y experiencias de vida, en una atmósfera de fecundidad intelectual y espiritual, fruto de la intención compartida por todos de vivir este momento a la luz de las palabras de Jesús: “Donde dos o más están unidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). “A través de las intervenciones me parecía que entre los relatores existía no sólo un diálogo de conceptos sino también de los corazones – comentó una profesora ortodoxa – no solamente se habló, sino que se vivió”. La relación amigable y fructífera entre algunos católicos y ortodoxos va adelante ya desde hace varios años.

El obispo Vasile
El Convenio, comenzó con el saludo que dirigió el Metropolita de Cluj Andrei a los participantes que eran casi setenta, se terminó con la intervención del Obispo Vasile, vicario del Metropolita. Ellos quisieron comparar el nacimiento de los Focolares a la actividad de San Basilio o al mensaje de Asís “porque en los momentos difíciles que atravesaba el mundo – afirmó- supieron dar un testimonio completamente excepcional de Cristo uniendo sus fuerzas, con las fuerzas positivas de la sociedad, activando todas las energías de la Iglesia para que ella refleje el “deber ser” por el cual Cristo la fundó”. Auguró además que estos encuentros de enriquecimiento recíproco, conocimiento e intercambio fructífero, puedan continuar y repetirse con regularidad.
Para marcar la importancia del evento la radio de la Metrópolis dedicó un programa con varias entrevistas.
12 Abr 2013 | Sin categorizar

Video en italiano: «El arte de amar cristiano»» – Chiara Lubich en Taipei, enero de 1997
«El amor cristiano es un arte: es necesario conocer el arte de amar. Este tiene algunas cualidades, algunas exigencias. Hice la lista ahora y quisiera proponerlas también a todos los que tienen el deseo de vivirlas, por el bien de muchos y también por su propio bien. El amor pues, el verdadero amor que queremos difundir en el mundo, ¡que ya está en marcha!, tiene estas cualidades,
Antes que nada, el amor verdadero ama a Jesús en la persona amada. Hay que grabárselo bien en la cabeza: en cada persona que encontramos, detrás de cada una está Jesús. ¿Acaso no ha dicho El, hablando sobre la grandiosa escena del juicio final, que considera hecho a El mismo lo que se le hace a los otros sea bueno o malo?i¿¿No es su juicio un constante repetir: “A mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste, a mí me lo hiciste”? El primer punto que tenemos que grabar en nuestra cabeza para llevar adelante esta revolución de amor en el mundo, es que hay que hacer a los demás lo que se le haría a Jesús, porque Jesús está dentro escondido detrás de cada hermano nuestro. Entonces hay que amar a Jesús en cada uno. Con esta convicción nació el Movimiento. Y con esta convicción se expandió en todo el mundo.
El amor verdadero, además – es otra cualidad, y así hacemos un poco de examen de conciencia a ver si lo tenemos o no-, el amor verdadero, ama a todos. No admite excepción de personas; esta sí, esta no. No existe para este tipo de amor, el simpático o el antipático, el lindo, el feo, el grande, el pequeño, el que es de mi patria o el extranjero.
Todos son amados. Recuerdo esta revolución al comienzo del Ideal cuando descubrimos que el amor evangélico nos llevaba a amar a todos. Teníamos también nosotros nuestras simpatías, nuestras antipatías, veíamos a ese que era feo y nos íbamos lejos, nos poníamos cerca del que era lindo, al extranjero no le prestábamos atención, al de nuestra patria sí. Y en cambio, aquí está la revolución: hay que amar a todos. Y amar a todos es la gimnasia espiritual que se nos pide a nosotros los cristianos.
El amor verdadero –otra cualidad es el primero en amar. O sea que no espera ser amado para luego amar, sino que comienza siempre.Como hizo el Eterno Padre que envió a Jesús a morir por nosotros, cuando éramos pecadores, ¡no amábamos a Dios nosotros! Y El fue el primero en amar. El auténtico amor cristiano es el primero en amar. Prueben, háganlo, verán que revolución surge a su alrededor viviendo un amor de este tipo. Atención por lo tanto: amamos siempre, a todos, viendo a Jesús, de primeros..
Todavía más, el amor verdadero ama al otro como a sí mismo, exactamente como… como a si fuese yo. Y esto hay que tomarlo al pie de la letra, no se puede amar a sí mismo así nomás. El otro soy yo, yo soy el otro, y debo amarlo como a mi mismo, por lo tanto hacer a él lo que haría a mi, cosas buenas naturalmente.
Es más: el amor verdadero sabe hacerse uno con los otros. Por ejemplo, si uno sufre saber sufrir con él; si uno está alegre saber estar alegre con él. Por ejemplo, si vas a una boda con mala cara estás equivocado. Hay que gozar con el que goza. O si vas a ver a un enfermo, no se te ocurre reírte o pensar en otra cosa. No, hay que sufrir con él, hay que vivir lo que el otro vive. Hay que hacerse uno con el otro. Por lo tanto no es un amor sentimental, es un amor concreto.
Todavía más: el verdadero amor cristiano ama también al enemigo: “Perdona setenta veces…”, ama también al enemigo, y le hace el bien, y reza por él. Este amor al enemigo es la revolución típica de nuestro cristianismo, yo no he encontrado esto en ningún otro lado. Amar al enemigo es algo típicamente cristiano, es típico del cristiano.
Además: el amor verdadero, el que Jesús trajo a la tierra quiere…Jesús quiere que sea recíproco. Que uno ame al otro y viceversa, de modo tal que se llegue a la unidad, esa unidad de la cual Jesús habló en su testamento, en su oración sacerdotal. Es justo el mandamiento nuevo que vino a la tierra con Jesús: “Ámense mutuamente como yo los amé” Porque El quiere que nosotros imitemos a la Santísima Trinidad, como se aman las Personas en la Trinidad. Que también entre nosotros cristianos nos amemos de esta forma.
Además – y ésta es la última cualidad, después las resumimos todas-, Jesús nos hace comprender que se ama con la cruz, con su cruz, estando en la cruz. El amor, a veces, muchas veces, casi siempre, es sufrir, porque hay que hacerse uno con el otro, hay que renegarse a si mismo y pensar en los demás. Pero luego ¡esto te da una alegría inmensa en el corazón! ».
Taypey (Taiwán), 26 de enero de 1997
Párrafos de una conversación de Chiara Lubich a la comunidad eclesial de Taiwán.