9 Sep 2012 | Focolare Worldwide
“Faraones, griegos, beduinos, nubios, cristianos, musulmanes…. El Egipto de hoy es la síntesis de estas culturas que condujeron a la unicidad del carácter egipcio, con sus bellezas, su originalidad, y, también, con sus contradicciones” Sally, una joven del Cairo, acompañó a Maria Voce, Giancarlo Faletti y todos los presentes en un recorrido por la historia religiosa y cultural de este País fascinante.
Es viernes de tarde, día de fiesta para Egipto, país de mayoría musulmana. Estamos en el gran College de los Jesuitas, en las cercanías de la estación ferroviaria central y no lejos de Plaza Tahrir.
La Presidente y el Copresidente entran en la sala en oscuridad: parece que están penetrando en el corazón de las antiguas pirámides rodeados por misterio y presencia de lo divino. Los 350 presentes mantienen a duras penas el deseo de recibirlos con el entusiasmo que finalmente despliegan apenas se encienden las luces: parece una verdadera fantasmagoría de colores y de sonidos, para expresar la alegría súbitamente incontenible.
Poco antes, un grupo de niños le entregó a Maria Voce, la llave de Ankh, el símbolo que, en la tradición del antiguo Egipto representa la inmortalidad. Y es justo con la llave de Ankh y con la ayuda de Sally que pasan una hora recorriendo milenios de historia de este pueblo: desde la civilización que surgió a lo largo del recorrido del Nilo hasta la revolución de Plaza Tahrir símbolo de aquella primavera árabe, que representa la realidad en la cual el País y sus habitantes se encuentran hoy enfrentados.
En esta historia milenaria se injerta también la pequeña historia del Movimiento de los Focolares, comenzada con la llegada de Aletta Salizzoni, Mariba Zimmermann y Marise Atallah, el 26 de enero de 1981. Fue un momento que cambiaría la vida de muchos dentro de la comunidad cristiana, produciendo, también en esta tierra, el nacimiento de un grupo de personas que vive para construir comunidades donde, por el amor recíproco, pueda estar presente Cristo.
Hoy, la espiritualidad de la unidad se ha difundido en Sohag, Luxor, Aswan, Alessandría, Ismailia y otras ciudades, inclusive en pequeños pueblos. No faltan representantes del Sudán, de Eritrea, de Etiopía, de Siria y de Irak. Hay grupos que provienen de estas y otras localidades reunidos en El Cairo para saludar a Maria Voce y a Giancarlo Faletti y para contar las últimas páginas de la historia de su País, las escritas a partir de la ‘revolución’, como todos la llaman aquí. En esas semanas, recuerda también Sally, “era difícil salir de casa, no existía seguridad y nos dedicamos a vivir el momento presente. Rezamos más y tratamos de ayudar a los demás. El resultado de esta actitud fueron relaciones con nuestros vecinos de casa y entre cristianos y musulmanes. El miedo se transformó en amor recíproco y comunión festiva. Hemos sentido la unidad de toda nuestra gran familia”
Finalmente, algo de folklore, música contagiosa, colores vivos, como los rostros que se ven en el palco. La atmósfera se vuelve cálida en espera de un diálogo con Maria Voce y Giancarlo Faletti, pero de esto hablaremos mañana porque estos días los diálogos con los niños, jóvenes, familias, se sucedieron, todos interesantes, estimulantes, sinceros y directos.
De Roberto Catalano
6 Sep 2012 | Sin categorizar
Desde el lunes 3 de septiembre, en El Cairo, Egipto, está en curso el encuentro anual de los obispos de varias Iglesias, animado por la espiritualidad de comunión del Movimiento de los Focolares. El encuentro, que llega este año a su 31a. edición, reunión en la megalópolis egipcia a obispos provenientes de 22 Iglesias cristianas, de todos los continentes. La elección de El Cairo como sede asume en este momento un significado especial. De hecho los obispos quisieron dar testimonio de su solidaridad y cercanía con los hermanos cristianos de todo Medio Oriente y especialmente de la Iglesia copta de Egipto, ofreciendo, con su presencia, un signo de que, delante de las dificultades externas, estrecharse en una mayor unidad es una necesidad improrrogable.
El programa alternaba momentos de reflexión sobre la “relación fraterna entre diversos” que pide el Evangelio mediante el amor al prójimo, momentos de intercambio eclesial y personal y celebraciones litúrgicas con las varias comunidades cristianas. El día jueves Maria Voce, presidente del Movimiento de los Focolares, y Giancarlo Faletti, el co-presidente presenciaron el trabajo. La presidente de los Focolares desarrolló una reflexión sobre el tema del congreso –“Encontrar al prójimo con amor”- y después respondió a las preguntas de los presentes.
En la jornada inicial del congreso el pequeño grupo de obispos animadores de la iniciativa fue a visitar el patriarcado copto ortodoxo, donde se encontraron con Anba Bakhomios, el actual administrador de la Iglesia, en espera de la elección del sucesor del papa Shenouda III. El encuentro, que tuvo lugar en la Catedral de San Marco, fue cálido. De hecho Bakhomios había hablado de la importancia de la unidad y de la centralidad de la cruz en la vida cristiana, especialmente en la comunidad copta. Si bien no se dice, la vida de la comunidad cristiana en Egipto ha sido, a lo largo de los siglos, objeto de varias formas de discriminación y persecución. Hoy día se siente la presión social a veces sutil, pero insoportable por las injusticias que lleva a cometer y por los asesinatos a cristianos en varios casos de violencia que se han verificado en varias partes del país.
Los obispos de las varias Iglesias aprovecharon la ocasión para agradecer a la Iglesia copta ortodoxa por su fidelidad a la tradición que se remonta a Marco evangelista y por el compromiso y el valor de mantener la integridad de la fe. Era un abrazo entre Iglesias de Oriente y de Occidente, en la oración y el amor: por una parte la estima y el reconocimiento por la fe defendida durante milenios delante de errores doctrinales, persecuciones y, también, agradecimiento por la oración, el apoyo y la cercanía en el momento de la prueba y del sufrimiento.
Con esta experiencia de comunión inter-eclesial, el día martes 4 de septiembre, los obispos visitaron dos monasterios a más o menos tres horas de El Cairo para descubrir el patrimonio del monaquismo, tan típico de la Iglesia copta que se remonta al tercer siglo. Precisamente del estilo de vida monástico provenía el papa Shenouda III, muy amado por su gente. «Toda la experiencia de estos días entre los obispos ha sido de solidaridad en acto» afirmó Anba Thomas, estrecho colaborador del administrador de la Iglesia. «Los cristianos de Egipto han sentido la unidad de los cristianos del mundo. Es el Espíritu Santo quien se mueve entre nosotros y, está demostrando que, si nos comprometemos y tenemos confianza los unos en los otros, la unidad entre las Iglesias es realmente posible». Se puso de relieve la experiencia de unidad como una realidad espiritual antes que institucional y teológica. De hecho el aspecto espiritual sigue siendo el esencial sin el cual nada es posible.
Saliendo del gran complejo de la catedral de San Marco y del patriarcado copto, es imposible no pensar en el proverbio árabe: «Quien bebe el agua del Nilo, regresará a Egipto». Y fue lo que quiso expresar Anba Bhakomios al saludar a Giancarlo Faletti quien le aseguró las oraciones de los Focolares por la elección del nuevo papa copto: «Los invitaremos, los invitaremos», respondió el Administrador de la Iglesia copta, confirmando que la relación nacida es de verdaderos hermanos y hermanas, parte de la única Iglesia de Cristo.
de Roberto Catalano
6 Sep 2012 | Sin categorizar
En años recientes, Hurgada, sobre el Mar Rojo, Luxor y las proximidades de Alejandría fueron sede de las Mariápolis del Movimiento de los Focolares en Egipto. Son lugares ricos de bellezas artísticas y naturales, símbolo del pueblo egipcio profundamente religioso, abierto, alegre, hospitalario, dotado de un equilibrio que se funda en su gran capacidad de sufrir y soportar las adversidades. Lo han demostrado al mundo a través de todo lo ocurrido a partir de diciembre del 2011.
La historia de la espiritualidad de la unidad en Egipto se remonta a fines de los años ‘50 cuando Marco Tecilla, el primer focolarino, desembarca en Alejandría para encontrarse con uno de los primeros franciscanos que había conocido el Movimiento, el Padre Nazareno Beghetto. Terminando los años ‘60 desde Algeria los focolarinos llegan a Egipto solo por algunos días, mientras que en el ’75, Aletta Salizzoni, una de las primeras focolarinas visita la tierra de los faraones, acompañada por Matta del Líbano, invitada por las religiosas del Buen Pastor, que después de haber participado en una Mariápolis en Líbano, formaron una comunidad focolarina.
Hacia fines de los años ’70 se expanden los “grupos de la Palabra de Vida”. Y es por este medio que en 1980, un grupo de gen participa en un congreso internacional en Roma. Volviendo a su patria piden que se abra un focolar. Su sueño se hace realidad el 26 de enero de 1981: Aletta llega al Cairo junto con dos focolarinas y encuentran una casa en Shoubra. El 13 de octubre de 1983 se abre también el focolar masculino.
El Padre Morcos Hakim es elegido en el ’82, obispo de Sohag (Alto Egipto) quien dará vida a una floreciente comunidad de jóvenes y adultos de la ciudad y de los pueblos circundantes, gente simple, a veces analfabeta, que recibe y vive la Palabra de Vida con plenitud. Mientras tanto, se multiplican los viajes de las focolarinas y de los focolarinos a distintas partes del País. Se realizan Mariápolis tanto en el Cairo como en Sohag. Algunos estudiantes comienzan a difundir el ideal de la unidad también en Assiut y, notando este inesperado florecimiento de vida, Mons. Morcos pide que se abra un focolar también en el sur. En 1995 tres focolarinas, entre ellas la primera egipcia, se trasladan a Zohag. Desde allí, a través de periódicos viajes, transmiten a mucha gente la espiritualidad del Movimiento, en Minia, Luxor y Assuan. En la década de los ’80 también en Alejandría se forma una pequeña comunidad alrededor de sor Cecilia, salesiana; un grupo que continúa reuniéndose incluso después de la partida de la religiosa, encontrándose alrededor de la Palabra e intercambiándose experiencias.
Si bien, entre tanto, se desarrollan todas las expresiones de los Focolares – son muchos, por ejemplo, los sacerdotes y los seminaristas que adhieren a la espiritualidad de la unidad – son sin embargo las familias las que tienen impacto en el territorio y una visibilidad notable. Alrededor de una pareja ítalo-libanesa, se forma un grupo de parejas, cuya experiencia llevará a la creación de un Centro de formación de novios y jóvenes parejas a la vida matrimonial y a la maternidad y paternidad responsable, además del recibimiento del don de la vida. Este centro, alentado por la Conferencia episcopal y por el Patriarca Stephanos II, está ubicado dentro de la sede del Patriarcado.
Los Focolares en Egipto, hoy, tienen una clara fisonomía ecuménica: es una comunidad compuesta por miembros de la Iglesia católica de los varios ritos orientales y de la Iglesia copto-ortodoxa. Muchos re descubren la belleza de su propia Iglesia y se comprometen en primera línea a trabajar para que sea cada vez más conforme al plan de Dios. El carácter ecuménico demuestra cómo el diálogo de la vida permite superar prejuicios, que a menudo existen desde hace siglos.
Se crean relaciones nuevas no solo entre cristianos (aproximadamente el 10% de la población) sino también con los musulmanes y esto anima, infunde esperanza y da la certeza de poder construir un mundo unido más allá de cualquier diferencia.
Del enviado Roberto Catalano..
4 Sep 2012 | Sin categorizar
Soy Sam y vengo de Tailandia. Soy budista y conocí a los “Jóvenes por un mundo unido” a través de un amigo, también é budista. Viviendo junto a nuestros amigos cristianos he visto que podemos ser verdaderamente hermanos, aunque tengamos religiones diferentes.
Durante el pasado octubre, mi país sufrió un aluvión. Hubo enormes e incalculables destrucciones; se necesitará mucho tiempo para recuperar todo lo que se ha perdido: casas, fábricas, poblados enteros y ciudades han permanecido sumergidos durante algunos meses.
Al mismo tiempo, esta terrible calamidad provocó un gran sentido de solidaridad entre todo el pueblo Tailandés. Fue un fenómeno inesperado. El país estaba saliendo de un largo periodo de luchas políticas, incluso violentas, a causa de las elecciones. Quizás recordarán en fuego cruzado con los militares y los muertos en las calles. En cambio, el aluvión nos ha unido a todos.
En aluvión me afectó también a mí. Una noche el agua inundó el barrio donde habito. Vivo en un apartamento compartido y no tenía muchas cosas que perder. Muchos en cambio perdieron la vida debido a las descargas eléctricas y vivimos una estampida general para podernos salvar. También yo me escapé y fui a un centro para damnificados, donde me puse a disposición.
Encontré muchísimas personas, había ancianos y niños; algunos habían abandonado sus casa y llevaban sólo la ropa que tenían puesta, ya que no podían llevarse nada: algunos estaban en estado de shock, otros seriamente enfermos: ¡un cuadro tremendo!
Junto a los “Jóvenes por un mundo unido” que vinieron a visitarme al campo, tratamos de dar ayuda material, pero también de animar a las personas que estaban desmoralizadas. Ayudamos a distribuir la comida y juguetes para los niños y jugamos con ellos; en fin, ¡compartimos con tantos su desesperación!
Pero lo más urgente en ese momento era salvar la ciudad de Bangkok, la capital. Los estudiantes y muchas otras personas se movilizaron para reforzar los diques de los canales y de los ríos y construir algunas barricadas para desviar el agua que estaba llegando. También nosotros, fuimos a llenar los sacos de arena que traían con grandes camiones. […] Cuando llegamos al lugar donde se preparaban los sacos de arena, trabajamos día y noche en medio el barro, sin detenernos. La arena estaba sucia y olía muy mal. El trabajo era extenuante y tuvimos que saltar algunas comidas y horas de sueño. Fue una verdadera lucha contra el tiempo. Pero conocí a muchos amigos y nos ayudamos entre todos.
A un dado momento estaba sin fuerzas, pero me mantenía el ideal del Mundo unido y mis amigos que estaban cerca y me sostenían. Así logramos construir y reparar los diques de los canales evitando que las aguas llegaran a Bangkok. Al final el aluvión pasó , pero quedó la alegría de habernos donado para construir un mundo más solidario y de haber entrelazado relaciones de amistad y de fraternidad.
3 Sep 2012 | Senza categoria
Hace algunas decenas las manifestaciones juveniles tenían un significado especial. Hoy los jóvenes pueden hacer valiosas experiencias internacionales. A través del social network se encuentran entorno a ideales comunes. En este contexto,¿cómo ve el rol y el significado del Genfest?
Después de 12 años de su última edición, este Genfest era muy esperado. Y los jóvenes se concedieron un año de Genfest, desde el 1º de mayo del 2012 al 1º de mayo del 2013, justo para demostrar que uno y otro aspecto lo componen: el de las grandes manifestaciones internacionales y el de la continuidad en la vida cotidiana que ellos viven incluso a través de la web.
En el mensaje para la jornada de las comunicaciones sociales del 2011 (…) el Papa hace un análisis muy lúcido sobre la potencialidad y los límites de las redes sociales en las cuales viven los jóvenes e invita a los cristianos a estar presentes con creatividad “porque esta red es parte integrante de la vida humana”. “El web –dice el Papa- esta contribuyendo al desarrollo de nuevas y cada vez más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de conciencia compartida”. Por otro lado, subraya que, el contacto virtual no puede y no debe reemplazar al vínculo humano directo con las personas en todos los niveles de nuestra vida”. De esto estamos convencidos también nosotros (…), los jóvenes tienen sed de relaciones auténticas, “globalizantes”, diría, que involucren a toda la persona. Solo en el contacto directo se puede experimentar plenamente la alegría del encuentro con el otro, el desafío y la riqueza de la diversidad, la fuerza de un ideal compartido por el cual jugarse enteros. El Genfest es un momento en el que se puede ver ya realizada esa unidad y fraternidad en la que estos jóvenes creen y con las cuales se comprometen.
l Movimiento se coloca ante este desafío con la conciencia que el don que Dios le dio, el carisma de la unidad, es más que nunca adecuado al reclamo de la humanidad de vivir como una sola familia, en una interdependencia y solidaridad que esta nueva situación cultural acelera (…). Este Genfest, es un importantísimo paso, no solo como manifestación sino también como fenómeno por el hecho de compartir todo ya desde la preparación, es algo que continúa con proyectos concretos, es una experiencia que dará notables frutos. Y es interesante sobre todo llevar adelante esta reflexión juntos, jóvenes y adultos.
Los Genfest hasta ahora se hicieron siempre en Roma. La elección de un país de Europa Central, la ciudad de Budapest, tiene algún significado especial?
Seguramente, ¡muy fuerte! Para el Movimiento en primer lugar se trata decididamente de una nueva fase, en la cual se advierte la necesidad de descubrir todos juntos las riquezas y las peculiaridades que en el concierto global, cada pueblo en particular y cada País puede ofrecer (…). Hungría y la ciudad de Budapest especialmente , tienen justo en el dna de su historia la búsqueda de la unidad en la diversidad. Budapest es una ciudad-puente por excelencia. Este lugar creo que es favorable para lanzar hoy un mensaje de fraternidad posible, salvando las riquezas de cada uno.
Apenas terminado el Genfest, ¿qué balance haría?
(…) Me parece que una de las características de este Genfest fue la de haber dado un nuevo impulso a una recíproca confianza y complementariedad entre las generaciones, que tiene muchas cosas para enseñarnos (…) Puedo decir que me deja una gran alegría y una gran esperanza por haber visto la radicalidad y el compromiso concreto de estos jóvenes. Han recibido con gran interés la invitación de aspirar hacia lo más alto, a estar de parte de Dios y a dar su contribución insustituible a la sociedad, jugándose por completo, comenzando concretamente a amar a cada prójimo sin esperar nada. Su pasaje alegre y luminoso ha transformado Budapest y muchos se dieron cuenta y les han agradecido uniéndose a su marcha. Su vuelta a los distintos Países de los cuales provienen llevará una nueva oleada de amor y de alegría al mundo entero.
Fuente: Tünde Lisztovszki/Magyar Kurír:
http://www.magyarkurir.hu/node/41764