Movimiento de los Focolares

Humanae vitae cumple 50 años

«Cincuenta años después de la publicación, la Encíclica Humanae vitae de Pablo VI se presenta a los ojos de los hombres de hoy de un modo completamente distinto. En 1968 era un documento valiente – y por lo tanto controversial- que iba contra el ambiente de la época, la época de la revolución sexual, y para vivir lo que en ella se decía, era fundamental utilizar un anticonceptivo seguro y aunque se usara podía existir también la posibilidad de abortar. Era la época en que los economistas hablaban de “bomba humana”, es decir del peligro de una super población que amenazaba a los países ricos y podía disminur su prosperidad», escribe en el Avvenire  Lucetta Scaraffia. Pero hoy el mundo cambió, concluye, por lo tanto sería necesario re leerla con una mirada distinta y como un “evento profético”. La Encíclica fue publicada el 25 de julio de 1968, en el sexto año de pontificado de Pablo VI, despertando muchas reacciones controversiales.  

Austria: profundizar el carisma de la unidad

Se está realizando en Seggau (Austria, del 24 de julio al 1 de agosto) el encuentro de los obispos miembros del Movimiento de los Focolares. Son 64 obispos (entre los cuales cardenales de la Curia romana y nuncios apostólicos) de 31 países y cuatro continentes, y vivirán “algunos días de experiencia de Iglesia universal entre obispos, en Estiria”, se lee en un comunicado publicado en la página de la diócesis austríaca. El anfitrión es el obispo Wilhelm Krautwaschl: “La tradición de estos encuentros episcopales tuvo inicio hace décadas ya, cuando la fundadora del Movimiento de los Focolares, Chiara Lubich (1920-2008), invitó a Suiza, durante el verano, a algunos obispos vinculados al Movimiento”, se lee en la nota. Luego, el ya fallecido obispo de Aquisgrán, Mons. Klaus Hemmerle, fue quien impulsó y moderó estos encuentros que tienen “un carácter deliberadamente privado” y se desarrollan todos los años pero en lugares distintos. Finalidad del encuentro es “profundizar el carisma de la unidad”, cultivar los intercambios entre obispos a nivel mundial y transcurrir algunos días en comunión fraterna”. El sábado 28 de julio, el obispo Krautwaschl celebrará junto a sus hermanos en el episcopado una misa en la basilica de Seckau, “a la que están invitados todos los que deseen participar”. En Austria el Movimiento cuenta con 1.300 miembros y más de veinte mil simpatizantes. Fuente: AgenSir

Gente, planeta y futuro

Gente, planeta y futuro

Conscientes de las crisis ecológica y social que afronta nuestro planeta, cientos de personas en todo el mundo trabajan constantemente para encontrar soluciones creativas a estos grandes problemas y lo hacen, en su vida de todos los días, a través de acciones grandes y pequeñas. Acciones que, sin embargo, a menudo crecen y mueren en total aislamiento. “Juntos podemos hacer mucho más” es uno de los lemas propuestos por Prophetic Economy, una iniciativa que trata de crear redes de colaboración entre todos aquellos que, en su propio contexto, trabajan en favor del desarrollo humano, independientemente de edades, nacionalidades y creencias. El evento principal de Prophetic Economy se llevará a cabo en Castel Gandolfo (Roma), desde el 2 al 4 de noviembre de 2018. Contará con la presencia de expertos de varios ámbitos, como Jeffrey Sachs, economista y ensayista norteamericano, uno de los mayores expertos mundiales en materia de cuestiones ambientales y sustentabilidad, o Luigino Bruni, economista italiano, coordinador del proyecto Economía de Comunión. «La experiencia –afirma Florencia Locascio, coordinadora general de Prophetic Economy– se dirige a todas las personas, organizaciones y empresas que están proponiendo soluciones sustentables y creativas al problema de la pobreza, la desigualdad, la crisis social y ambiental que estamos viviendo. Queremos identificar a los change-makers, los “innovadores”, para darles visibilidad». Durante el evento, además de workshops, actividades de inteligencia colectiva, intercambios y conferencias de personalidades y expertos internacionales, se desarrollará la premiación del concurso “Prophetic practices award 2018”. Es un concurso que quiere premiar, dar visibilidad y poner en contacto experiencias ya existentes de “economía profética”, todas esas buenas prácticas ya en curso y que contribuyen al bien común. Paolo Matterazzo, responsable de la comunicación de la Comunidad de Nomadelfia, explica: «Los adolescentes y las nuevas generaciones tienen algo importante que decir, y aportan ya desde ahora con un fuerte entusiasmo, dando ejemplos concretos muy estimulantes». Los primeros tres ganadores del concurso recibirán un premio en dinero y serán invitados también a presentar sus proyectos durante el evento de noviembre. Además, los diez primeros clasificados tendrán la oportunidad de presentar sus buenas prácticas. La fecha tope para presentarse al concurso está prevista para el 1 de agosto. Para mayores informaciones consultar la página http://www.propheticeconomy.org Fuente: United World Project

Project Lía: transformar vidas

Project Lía: transformar vidas

Imaginen descubrir en los materiales de descarte la posibilidad de una forma nueva, ya presente en potencia, de transformarlos en “algo” lindo, útil y precioso, que antes no existía. Después, involucrar en este proceso regenerador a personas vulnerables como, por ejemplo, las mujeres que, habiendo pagado su pena en la cárcel, encuentran dificultades para reintegrarse a la sociedad, encontrar un puesto de trabajo y obtener una independencia económica. Ésta es la misión del “Project Lía”, una asociación sin fines de lucro y una empresa social que surgió en la ciudad de Indianápolis (USA). «Estas mujeres que tratan de reinsertarse en la sociedad, aprenden, a través nuestro, a crear objetos decorativos y muebles, en un ambiente de trabajo educativo, que es un espacio de comprensión y respeto recíproco, donde se transforman  los materiales pero también la vida de las personas a través de relaciones basadas en la reciprocidad y la confianza», explica Elizabeth Wallin fundadora y directora ejecutiva de ética empresarial, salud y bienestar, además de promover la participación en la vida comunitaria y social». Según las estadísticas publicadas en el sitio web del proyecto, tomadas de los datos del “Bureau of Justice”, en los últimos tres decenios y medio, la población carcelaria femenina de los Estados Unidos ha crecido en más del 700 por ciento. En 1980, eran 12.144 las mujeres bajo la jurisdicción estatal o federal. Una cifra que ascendió a más de 100.000, en el 2015. Si, se suman a esta cifra las detenidas en las estructuras carcelarias locales, en libertad condicional o bajo arresto domiciliario, la suma llega a superar el millón de mujeres. «Cuando estas personas salen de la cárcel», continúa Elizabeth Wallin «deben encontrar un trabajo estable y una casa, mientras tratan de reanudar las relaciones con la propia familia. Si a esto, se asocia el estigma generado por la cárcel y la discriminación racial, es muy difícil para ellas lograr reintegrarse, y es posible que se produzca una reincidencia». “Project Lía”, ha elegido trabajar con las mujeres porque, ayudándolas, se refuerza indirectamente la familia y la comunidad. Según importantes estudios, la responsabilidad hace que estas mujeres piensen “comunitariamente”, invirtiendo el 90% de su ganancia en su propia familia. Llegando a este punto, alguien se puede preguntar ¿cuál fue la idea inspiradora? «Durante un viaje a Argentina», relata Elizabeth, «participé en la organización de un festival juvenil que tenía como título “No te detengas”. Un festival que reunió a más de 1.000 jóvenes. Hablaba de aquellas jaulas en las cuales a menudo nos quedamos aprisionados por miedo, por las presiones de los demás, por el conformismo o los prejuicios. Volviendo a los Estados Unidos, me di cuenta de que aquí las mujeres que salían de la prisión continuaban siendo “prisioneras” de una jaula más grande y sistemática. Para mí, “Project Lia” es una respuesta al miedo, a las presiones, al conformismo y a los prejuicios de un sistema de justicia penal y de una sociedad que, incluso después de haber descontado la culpa, continúa “aprisionando” a las ex convictas, sin ofrecerles posibilidades de una verdadera integración social». En síntesis, se trata de un proyecto inclusivo, que apunta a construir puentes de verdadera solidaridad social. Habiendo llegado a este punto, la única curiosidad que permanece insatisfecha es el nombre: ¿Por qué el nombre “Lía”? Elizabeth me explica que «”Lía” es el nombre de una mujer que dedicó toda su vida a construir puentes entre personas de razas, culturas, religiones y procedencias sociales distintas. Su nombre completo era Lía Brunet. Ella era de Trento y fue una de las primeras compañeras de Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares». En 1961, Lía Brunet llegó a la Argentina, allí, en el corazón de la “Pampa Argentina” (en la Provincia de Buenos Aires), nació la ciudadela que hoy lleva su nombre. Fue allí donde también Elizabeth pudo experimentar el ideal de un mundo unido.   Fuente: United World Project