28 Jun 2018 | Focolare Worldwide
En las periferias de grandes megalópolis o en pequeñas aldeas rurales, en barrios marginales y periféricos, en orfanatos o cárceles, o bien a lo largo de una playa turística que hay que limpiar, siempre en contacto directo con la población del lugar. Cuatrocientos chicos se están preparando así, en veinte distintas localidades del sudeste asiático, al Genfest 2018, que abrirá sus puertas el próximo 6 de julio en el “World Trade Center” de Manila, con talleres diseminados en varias universidades de la gran ciudad filipina. Una semana de compromiso social e intercambios con el lema de la interculturalidad, que anticipa el espíritu de una manifestación de la que participarán seis mil jóvenes de varias partes del mundo. Una gran oportunidad para experimentar concretamente la caída de fronteras, ante todo las culturales, y para interactuar con personas de culturas y religiones diferentes. Todo esto es el “pre-Genfest”. «La finalidad del Genfest – explica Romè Vital, uno de los coordinadores de esta empresa – es el de ofrecer a estos jóvenes, que están por participar en el Genfest de Manila, la oportunidad de hacer una concreta experiencia “en miniatura” de fraternidad universal. Y también otro objetivo es abrirlos a realidades sociales que están muy lejos geográficamente de sus países de origen. Hemos querido ofrecerles la posibilidad de entender más acerca de las diversidades culturales presentes en Asia». Un grupo de jóvenes está haciendo la experiencia de la vida frenética de los barrios periféricos de ciudades como Hong Kong y Seúl; otros están visitando áreas rurales en Masbate o en Pangasinan, en las Filipinas; otros están haciendo una experiencia de diálogo interreligioso, como en Chiang Mai (en Tailandia), en Medan (Indonesia) y en Yangon (Myanmar). En Coimbatore, India, esta experiencia intercultural e interreligiosa está bajo la guía del lema de Gandhi “sé el cambio que quieres ver”, mientras que en Taipei (Taiwan) los jóvenes están interactuando con los habitantes de la isla. En Aklan, Filipinas, se está llevando a cabo una verdadera “inmersión” en la cultura de la comunidad de Atis (Aetas), tribu que se piensa está entre las originarias de la isla Boracay. Pero hay también iniciativas de tipo ecológico y de la tutela del territorio, como en Hanoi, Vietnam, en donde los chicos están participando en la cosecha del arroz, o en Palawan, famosa localidad turística de las Filipinas, en donde un grupo está limpiando algunas playas». «En muchas localidades – continúa Vital – un recorrido socio-cultural ayuda a entrar profundamente en la historia de ese país. Es el caso de Seúl, en Corea, en donde los jóvenes presentes están profundizando los eventos que han producido la división entre Corea del Norte y del Sur, con la guía de expertos que conducen talleres sobre la paz, exportables a cualquier latitud. Otras localidades también han acogido a chicos, como Mumbai (India), Ho Chi Min (Vietnam), Bangkok (Tailandia), además de las distintas ciudades de las Filipinas como Baguio, Cebu, Dumaguete, La Union y Tacloban. Fundamental la presencia en la preparación de la semana fue la colaboración con organizaciones como “Bukas Palad” y “Façenda da Esperanza”, en las Filipinas, y “Shanti Ashram” en la India». «Esta semana “pre-Genfest” tendrá un impacto indeleble en la vida de los jóvenes que están partipando en él, porque la construcción de un mundo unido comienza siempre con acciones concretas, como dijo recientemente, durante su visita a Loppiano el 10 de mayo pasado, el Papa Francisco: “hay que entrenarse a usar juntos tres lenguajes: el de la mente, el del corazón y el de las manos”. Éste es un elemento fundamental en la formación de las nuevas generaciones. En la misma ocasión, el Papa invitó al Movimiento de los Focolares a ponerse “al servicio de todos, con la mirada que abraza a toda la humanidad, empezando por aquellos que de alguna manera están relegados a las periferias de la existencia”. Cuando lleguen a Manila para el Genfest, estos jóvenes ya habrán experimentado en pequeña escala lo que significa la “fraternidad universal”, porque el mundo unido necesita las manos de todos. Entonces sí que será una verdadera “experiencia de Dios”. Ésta es la finalidad por la que ha nacido el Genfest». María Clara Ramírez Ver el video
27 Jun 2018 | Sin categorizar
Defensa de fronteras, desplazamientos forzados, alianzas de estados para proteger identidades y economías nacionales, cuotas humanas para el control de los flujos migratorios. ¿Qué hay detrás de aquellas que se han convertido en palabras clave en estos últimos días? “A menudo es el miedo la madre de cada valla y actitud proteccionista», explica Maria Voce, presidente de los “Focolares”. “Sin embargo, para los jóvenes esto no parece ser la solución definitiva. En cambio, creen que las fronteras son horizontes, puntos de partida, diversidad de la cual enriquecerse”. Es por eso que los jóvenes de los Focolares han elegido para su próximo evento mundial que se celebrará en Manila del 6 al 8 de julio, el gran tema de las fronteras, como dice el título “Más allá de todas las fronteras”. Invitan a un cambio valiente de perspectiva para mirar a los pueblos, culturas y economías; un cambio necesario, dicen, en estos tiempos de exasperación de los particularismos y cerrazón social. Nacido en 1973 de una idea de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, el Genfest llega este año a su undécima edición y, por primera vez, se celebrará fuera de Europa, en la capital filipina, del 6 al 8 de julio. Se esperan 6.000 jóvenes de todo el mundo, de 18 a 30 años, mientras que miles más participarán en las 23 ediciones locales. “Hemos elegido Asia porque aquí viven seis de cada diez jóvenes del mundo”, explica Kiara Lauren, filipina, de Jóvenes por un mundo unido de los Focolares, promotores del evento. “A pesar de los problemas y la división socioeconómica, este continente habla al mundo de la esperanza y de deseo de cambio. No nos reconocemos en este contexto geopolítico internacional que a menudo sacrifica pueblos enteros en detrimento de una élite. Queremos llevar a los individuos y a nuestras naciones a mirar fuera de sus fronteras personales, culturales, religiosas, políticas, para conocer a los demás, y dejarse contaminar por la diversidad. El Genfest será un laboratorio único en el mundo: quien entrará encontrará las herramientas para hacer un cambio en sí mismo y en su entorno, para pasar – como recientemente invitó el papa Francisco en Loppiano – , “del yo al nosotros”.
El programa: compartir y trabajar Amplio espacio se dará a los testimonios: los esfuerzos conjuntos de jóvenes estadounidenses y mexicanos en la frontera de sus países; gestos de ayuda y reconciliación en situaciones de conflicto en África y Medio Oriente, actividades para apoyar a la población en los campos de refugiados y acogida en las ciudades, compromiso con una nueva forma de hacer política, diálogo entre diferentes religiones, etc. En la tarde del 7 de julio, el Genfest propone la acción Hands for Humanity: los jóvenes podrán elegir entre 12 actividades de solidaridad, acogida y mejoras urbanas que se llevará a cabo en diferentes puntos de Manila. El objetivo es experimentar que los pequeños gestos pueden cambiar la realidad que nos rodea, además de recoger ideas exportables e imitables en sus propios países.
ExpLo y Foro: aprenda y experimente la paz Luego está la Explo, un acrónimo compuesto por las palabras “Exposición” y “Exploración”. Se trata de una muestra interactiva que lleva al visitante a través de una experiencia sensorial inmersiva en la historia de la humanidad, contada desde la perspectiva de la fraternidad universal: “No la historia tal como la conocemos – dice a Erika Ivacson, artista húngara curadora de la exposición – hecha de guerras, conquistas, armisticio. Diremos, en cambio, qué ha permitido a la humanidad progresar desde el punto de vista de la paz, de la amistad entre personas, pueblos y culturas. La última etapa estará enteramente dedicada a la pregunta: ¿y qué puedo hacer yo?”. Habrá 110 foros y talleres sobre temas clave para la construcción de sociedades abiertas y solidarias: desde técnicas de limpieza urbana y cuidado del territorio, a formas de empresas sociales, a la gestión de conflictos personales y políticos, hasta el uso de redes sociales para paz y mucho más. Para seguir el Genfest Será posible seguir la transmisión en directo streaming, en inglés y con traducciones en francés, italiano, portugués y español, a través del sitio web de Jóvenes por un mundo unido: http://www.y4uw.org/live Horarios de transmisión en vivo (hora de Manila, UTC / GMT +8 horas): 6 de julio: 16-18:30 y 20-21:45 7 de julio: 17:45-18: 45 y 20-21:45 8 de julio: 10:30-13 En las redes sociales: Facebook: www.facebook.com/genfest/ o @genfest Twitter: https://twitter.com/genfest_en o @genfest_en Instagram: www.instagram.com/genfest.official/ Youtube: genfest-official o https://www.youtube.com/c/GenfestOfficial Programa Genfest 
26 Jun 2018 | Sin categorizar
En un tú a tú con Jesús Como alcalde, no hay día en que no me detengan por la calle aunque más no sea para saludarme. Incluso en la iglesia, durante la misa, no consigo encontrar un momento para estar en un “tú a tú” con Jesús. Un domingo fui a misa a una ciudad cercana, esperando que pasaría inadvertido. Pero me encontré con una iglesia repleta, una liturgia larguísima presidida por el obispo. Fuera de la iglesia había una mujer a quien le di una limosna. Pocos pasos después me encuentro con otro pobre, con el rostro desfigurado. Seguí adelante. Luego, me vino un pensamiento: “¿Me buscabas? Allí estoy, en esa señora necesitada y en ese señor con el rostro desfigurado”. Volví para atrás. El hombre estaba aún allí, agradecido porque había regresado a buscarlo. G. – Italia Superstición Subo al taxi y noto que el coche está lleno de amuletos y alhajitas, signo de que el taxista debía tener creencias superticiosas. Durante el trayecto, me animé y le dije: “Yo creo en Dios, mi confianza se apoya sólo en él”. Mientras conducía, me escuchaba en silencio. Un rato después debo llamar nuevamente a un taxi. Con gran asombro me encuentro con el mismo taxista y el mismo coche. Pero para mi sorpresa noto que esos objetos habían desaparecido y un rosario estaba colgado del espejito. N. – Suiza En equipo Somos una enfermera, un técnico de laboratorio y un médico. Trabajamos en sectores distintos del mismo hospital. Estamos convencidos de que el Evangelio vivido no se limita a transformar al hombre, sino que puede también renovar las estructuras, los barrios, los ambientes de trabajo. Por eso, en la mañana, antes de iniciar el trabajo, buscamos un momento para compartir dolores y alegrías. Es un descubrimiento constatar que podemos transferir a nuestro lugar de trabajo esa carga de amor concreto para con todos, viviendo cotidianamente nuestra tarea profesional. E., L. y B. – Italia El dinero en la almohada Saliendo de la iglesia con mi hijo, se nos acercó una mujer, pidiéndonos una limosna. Abrí mi cartera y le di lo que tenía conmigo, 20 euros. Mi hijo se sorprendió, para él era demasiado, pero yo lo tranquilicé diciéndole que en cada pobre está Jesús y que me había parecido que debía darle a esa señora todo lo que tenía. Cuando llegamos a casa, me puse a ordenar la habitación en donde habíamos recibido a una pareja llegada a la ciudad para ver a un pariente enfermo. Mi hijo vino a ayudarme. Cuando cambiamos la funda de la almohada, cayeron 200 euros. Nosotros les habiamos dado a esas personas la posibilidad de estar cerca de una persona que sufría, y ellos quisieron dejarnos ese dinero. M. G. – Italia Hockey sobre hielo Fanático como soy del hockey sobre hielo, esperaba muy ansioso, enseguida después del colegio, ver por televisión el final de un partido importante. Cuando sonó la campana, salí corriendo hacia mi moto. Pero después de algunos metros se me pinchó una rueda. Traté de inflarla con el inflador. Pero, tras haber andado muy poco, me encontré nuevamente con la goma desinflada. Además se largó a llover. Seguí a pie, empujando la moto, y mientras tanto crecía mi malhumor. De golpe se me cruzó por la mente un pensamiento: Jesús sufrió tanto en la cruz, y tú, ¿no eres capaz de aceptar esta pequeña contrariedad? Eso me devolvió la paz. G. – Holanda
25 Jun 2018 | Sin categorizar
Los adolescentes y los jóvenes de hoy pueden convertirse en la primera generación que logre erradicar el hambre en el mundo. Lo dicen los 17 objetivos de Desarrollo Sostenible que, el 25 de septiembre de 2015 los 193 estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron, comprometiéndose a implementarlos en quince años (2015-2030). El segundo, el “Objetivo Hambre Cero”, está en el corazón del programa. Y para lograr estos objetivos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dio la bienvenida hoy, 22 de junio de 2018, en su sede de Roma, a 630 jóvenes (de entre 9 y 14 años) del Movimiento de los Focolares. El evento fue seguido, a través de una conexión en vivo, por muchos otros coetáneos repartidos en los cinco continentes, en particular, 400 chicos reunidos en un congreso, en Loppiano, cerca de Florencia, en la ciudadela internacional de los Focolares. Es la primera vez que las jóvenes generaciones del Movimiento, creado por Chiara Lubich, entran en la FAO. Una gran emoción no solo para estas chicas, que ocuparon sus lugares en la prestigiosa sala plenaria, sino también por la FAO. “Estoy muy feliz de ver esta sala llena de mujeres, de mujeres jóvenes”, dijo Marcela Villareal, directora de la FAO para la división de cooperación Sur-Sur. “He trabajado aquí en la FAO durante más de 20 años, he hablado en esta sala plenaria muchas veces, pero nunca la he visto tan hermosa, tan llena de mujeres jóvenes. Gracias por sus esfuerzos, por ayudar a alcanzar el objetivo Hambre Cero”. Hoy, 800 millones de personas en el mundo sufren de hambre. En los últimos 10 años, esta cifra había disminuido, mientras que el año pasado debido a las guerras y al cambio climático ha vuelto a aumentar. “Para nosotros, aquí en la FAO, es el mayor escándalo que existe”, dijo Villareal. “Y por eso luchamos todos los días para que estas personas tengan el alimento necesario, pero también una vida buena y donde los niños puedan tener una vida plena. Estamos convencidos de que con nuestro trabajo podemos lograr un mundo sin hambre”. En septiembre de 2015, las Naciones Unidas firmaron la agenda del desarrollo sostenible, que comprende 17 objetivos que deben alcanzarse para el 2030. “Nunca antes los líderes mundiales se comprometieron con una agenda tan amplia y universal”, dijo Sabina Zaccaro de la oficina de comunicación institucional de la FAO – Para vencer el hambre del mundo (objetivo n° 2) necesitamos superar la pobreza (objetivo n° 1). Pero para hacer esto, todos debemos vivir de manera sostenible (objetivo n° 12), tratando de resolver la lucha contra el cambio climático en términos concretos (objetivo n° 13)”.
Las primeras ciudadanas Hambre Cero Los jóvenes de los Focolares, presentes en todo el mundo, pueden dar un gran aporte personal y diario para alcanzar el objetivo en el 2030. La FAO, el próximo 16 de octubre, cumple 73 años de su nacimiento y será la oportunidad para relanzar este objetivo. “Nosotros este cumpleaños lo usamos para comunicar temas que aparezcan en los periódicos, en la televisión, las escuelas, la calle”, dijo Clara Vélez, jefa de la oficina de difusión de actividades promocionales de la FAO. “Cada año hablamos de un tema (inmigración, cambio climático …) y este año hablaremos de hambre cero. Y saber que hoy están aquí es hermoso. Aquí el próximo 16 de octubre en su lugar habrá representantes de todos los países. Y tendrán el libro que tuvieron hoy, que explica cómo con muchas acciones diarias podemos hacer algo para combatir el hambre. En la última página del libro hay un pasaporte. Hoy se convertirán en las primeras ciudades de Hambre Cero. Con los derechos y deberes que se deben respetar”. Pero, ¿cuáles son los deberes de los ciudadanos Hambre Cero? “Un tercio de la comida en el mundo se desperdicia y se tira a la basura. Estoy segura de que no quieren ser parte de este escándalo”, dijo Laura Hernández de la agencia de difusión y promoción de la FAO. “Hay cosas que puedes hacer en casa. Por ejemplo, cuando te queda comida, puedes congelarla o comerla al día siguiente. También cuando van a un restaurante y queda comida, la puedes llevar a casa. Con las etiquetas de los alimentos no hay que dejarse engañar. La indicación “vence el”, indica que ese alimento ya no es bueno. Pero si está escrito “consumir preferiblemente en”, significa que también podemos usarlo unos días después de esa fecha. Otra cosa importante es el agua, un bien precioso y no debe desperdiciarse. Entonces, cuando nos cepillamos los dientes, cerramos el grifo. O bien le recordamos a mamá y papá que utilicen el lavavajillas a plena capacidad, o la secadora solo cuando sea necesario”.
La carta de compromiso de las chicas Finalmente, tomaron la palabra las chicas, representadas por Elena y Agnes: “Estamos muy honradas y felices de estar aquí. Estamos seguras de que a partir de ahora trabajaremos con más entusiasmo para lograr este objetivo. Ahora nos sentimos parte de la generación hambre cero. Es un gran sueño imaginar que también gracias a nuestro aporte en unos años ya no habrá más hambre en el mundo. Estamos muy contentas de colaborar con la FAO porque solo uniendo fuerzas, podremos lograr un objetivo tan alto, como Hambre Cero en el 2030”. Algunos chicos del Movimiento de los Focolares de 11 naciones han reunido ideas para entender cómo resolver el problema del hambre en el mundo. “Hemos resumido estas ideas con un lema: cabeza, corazón y manos, y nació nuestra Carta de Compromiso. Cabeza, para nosotros significa informarnos y estudiar el problema tanto a nivel global como en nuestra ciudad. Corazón, o bien, sensibilizarnos a nosotros mismos y a muchos otros. Involucrar a la mayor cantidad de personas para lograr nuestro objetivo. Finalmente, nos ponemos en acción concretamente usando nuestras manos. Al final, las chicas entregaron su Tarjeta de Compromiso a la FAO. Luego, el gesto simbólico del pasaporte: las chicas escribieron sus compromisos en este pequeño documento y lo firmaron. Se convirtieron en las primeras ciudades #HambreCero. Lorenzo Russo Revisa la transmisión (en inglés)
24 Jun 2018 | Focolare Worldwide
Sulcis-Iglesiente es una región histórica de Cerdeña, caracterizada no sólo por su impresionante belleza natural, sino también por la historia de los trabajadores de las minas, un patrimonio humano, espiritual, cultural y ambiental de primer orden. Una joya única en el mundo, que todavía no logra expresar plenamente todo el potencial del que dispone, desde el punto de vista económico. El 3 de marzo de 2017, en Cagliari, en el Sur de Cerdeña, tuvo lugar una conferencia sobre el tema del desarme, organizada por la Escuela de Participación política “Domenico Mangano”. En ese congreso algunos habitantes de Sulcis-Iglesiente se sintieron interpelados directamente; de hecho en su territorio tiene la sede la RWM Italia, controlada por la Rheinmetall, una fábrica de bombas vendidas a Arabia Saudita y utilizadas en la guerra en Yemen. A raíz de esta toma de conciencia, hace un año, nació un comité que trabaja en el territorio, uniendo fuerzas por un objetivo común: la reconversión de la fábrica de producción militar a fines civiles. Es el “Comité reconversión de la RWM por la paz, el trabajo sostenible, la reconversión de la industria bélica, el desarme, la participación cívica en los procesos de cambio, la valoración del patrimonio ambiental y social de Sulcis-Iglesiente”.
Entre los promotores de esta acción está Cinzia Guaita, del Movimiento de los Focolares. Con ella vemos a qué punto está la situación. «El trabajo del comité no es fácil porque Sulcis-Iglesiente es un territorio donde no hay trabajo, y el que existe es defendido a capa y espada. No es fácil poner en marcha un proceso que lleve a un cambio de mentalidad que permita elegir algo diferente y quizás menos seguro». «Somos una red muy densa y variada. Antes no se hablaba de esto, ahora la cuestión ética, ambiental y legal se ha convertido en patrimonio de todos. Ya hay un primer resultado cultural, aunque el proceso es a largo plazo». ¿En qué se puede ver el cambio más grande? «Tomemos el tema del trabajo, antes no se ponía en discusión, ahora en cambio junto al trabajo está el tema de la paz, de la justicia, y eso no es poco para un territorio pobre como el nuestro». Hablas de confrontación, pero ustedes usan sobre todo el diálogo… «Es verdad, estamos dialogando, y lo hacemos con todos porque este es un problema que concierne a todos, y sólo se puede resolver mirando las cosas desde distintos puntos de vista. Te pongo un ejemplo, abrimos una mesa técnica de reflexión con expertos de la universidad para estudiar un proyecto de reconversión; se reúnen los técnicos, los docentes universitarios, otras personas como representantes del Banco Ético, la Iglesia Protestante: el comité es una especie de laboratorio, no resolutivo, pero es el inicio de un camino concreto».
¿Cómo es vista la fábrica RWM en el territorio? «La fábrica se injertó con mucha benevolencia en la dinámica social local, pero viola una ley nacional que prohíbe la venta de armas a países en guerra o que no respeten los derechos humanos, pero prevé también la posibilidad de un fondo para la reconversión de las empresas que producen armas. Por lo tanto las posibilidades existen. Reconversión no quiere decir dar un salto en el vacío, sino un proceso compartido de maduración y mejoramiento de la vida de todos». ¿Qué papel desempeña la prensa en este proceso? «Un papel decisivo diría, y nosotros mismos nos sorprendimos de que la prensa internacional se haya interesado en nosotros. También la TV alemana nos está siguiendo y ha relatado en Alemania lo que está sucediendo aquí. Hay mucho silencio con respecto a las guerras, como la de Yemen. Encender los reflectores sobre el conflicto ha hecho que todos pongan atención sobre el problema que se está viviendo. Para construir la paz no podemos cerrar los ojos. Se necesitan todos, porque también las pequeñas acciones locales pueden tener una incidencia amplia. Amar un territorio quiere decir esto. Puede ser un riesgo, pero para construir la paz vale la pena correrlo». Fonte: United World Project