Movimiento de los Focolares
Pon el amor en movimiento

Pon el amor en movimiento

Cómo comenzó esta aventura de la unidad. Queridísimos, comenzó cuando no yo, sino Otro lo quiso. No sé si saben que de vez en cuando, llegan a la Tierra, dones, llamados carismas. Los envía Aquél que gobierna la historia, la conduce hacia un objetivo bien preciso: el bien, haciendo concurrir a éste incluso todo lo negativo que nosotros, hombres y mujeres, podemos realizar en este mundo. Es Dios, Dios que es Amor, en quien muchos de nosotros creemos fuertemente. Sin embargo, un día, hace muchos años, uno de estos carismas llegó también a nosotros. Por él, entendimos que sobre nosotros, jóvenes de entonces, había un designio maravilloso, una tarea, casi una misión: trabajar en la vida, que se nos había dado, para que todos sean uno, poniendo en movimiento, en nuestro corazón y en el de otros, el amor. ¿Fantasías? ¿Utopía? Ciertamente, no. Si Jesús un día pidió a su Padre del Cielo precisamente así: “Que todos sean uno”. ¿Podía el Padre- Dios de un Hijo-Dios, con el cual es un solo Dios, no escuchar su voz? Partimos seguros hacia esa meta y ahora en el mundo, entre chicos, jóvenes y personas adultas, somos millones y millones de casi todas las naciones existentes. No podemos contar cuántos somos; es una empresa imposible. Obviamente entre los nuestros existe quien no tiene nuestra fe, pero quizás tiene otra, o no la tiene. También estos poseen la así llamada benevolencia, que en todo corazón humano no puede faltar. Así se camina, también junto a ellos, hacia el objetivo de la familia universal, hacia la edificación de un mundo unido. ¿Y si Dios está con nosotros, quién estará contra nosotros? […] Y ahora ustedes empuñen la bandera de nuestro ideal; por un lado dice: unidad, amarse mutuamente hasta estar dispuestos a morir el uno por el otro; el otro sugiere el medio: el esfuerzo, la fatiga, el estar dispuestos también a sufrir, para que en el mundo florezca una sola familia. Son jóvenes, jóvenes. La valentía no puede faltarles. Si nosotros pudimos hacerlo, ¿por qué ustedes no? Chiara Lubich   (Del Archivo del Centro Chiara Lubich)

Mayo significa joven

Mayo significa joven

El zoom apunta a los jóvenes. Este año también partirá idealmente desde Loppiano, la ciudadela de los Focolares, la ya tradicional cita “Semana mundo unido”, una red mundial de acciones marcadas por un espíritu de hermandad entre pueblos y culturas. Desde hace más de veinte años la “Semana” está en el corazón de las iniciativas de los jóvenes de los Focolares, que quieren dar testimonio a todos, no sólo a sus coetáneos sino también a las más altas instituciones, que el mundo unido no es un sueño extraviado entre los vientos de guerra o bajo el peso del malestar social, sino que es una realidad posible. Especialmente si quienes tomen las riendas de la sociedad son las nuevas generaciones, formadas en una cultura de paz. El 1 de mayo, la ciudadela italiana de los Focolares hospedará una de las etapas “nacionales” en el camino hacia el Genfest de Manila (“Beyond all borders”, julio de 2018), reuniendo a 3 mil jóvenes de todas partes de Italia. Una fiesta para hablar de la más difícil de las fronteras que hay que superar para ir al encuentro de los demás: uno mismo. “Beyond me”, en Loppiano, contará las historias de quien ha querido, ante todo, producir en sí mismo un profundo cambio, saliendo de su propia zona de comfort para abrirse a los valores de la solidaridad y a las necesidades del que está a su lado. Para muchos jóvenes presentes, esta experiencia de apertura tiene sus raíces en un encuentro personal con Dios, que transformó sus vidas y permitió superar los miedos. Para otros, fue una superación de una enfermedad o de una discapacidad, para otros la toma de conciencia de un malestar. Estará presente también, en nombre de una amistad ya probada, y con la mira en la visita del Papa a ambas ciudadelas, el 10 de mayo, un nutrido grupo de jóvenes de Nomadelfia. La “Semana mundo unido” (United World Week), que abrirá sus puertas inmediatamente después, será, en cambio, un único gran evento, desplazado en varios puntos del mundo. Una exposición internacional – parte integrante del United World Project – que desde hace más de dos décadas (la primera edición fue en mayo de 1995) vuelve en esta época del año a dar vida, en diversos puntos del planeta – pero sobre todo allí donde prevalecen la soledad, la pobreza, la marginación – a relaciones de pacífica convivencia entre pueblos y culturas. Con el tiempo, la “Semana Mundo Unido” se ha abierto un espacio en la opinión pública, a través de los medios de comunicación social y las redes, permitiendo que esas acciones de fraternidad sean conocidas por las instituciones locales, nacionales y supranacionales, y también por personalidades del mundo de la cultura, del deporte, de la sociedad civil y religiosa. La edición de 2018 tendrá como hilo conductor el tema “Generación Hambre Cero”, uno de los 17 objetivos del desarrollo sustentable contenidos en la Agenda aprobada por los Estados miembros de las Naciones Unidas, para ser alcanzados antes de 2030. Los chicos y jóvenes del Movimiento de los Focolares ya se han comprometido, desde hace tiempo, en dar su aporte al importante proyecto llevado a cabo por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) sobre los temas de la desnutrición, el derroche de alimentos, el respeto de la naturaleza, con iniciativas personales y colectivas dirigidas a un uso responsable de los recursos de la tierra. La “Semana” será entonces una ocasión para mostrar los frutos de esta colaboración e involucrar a un número creciente de chicos, ciudadanos e instituciones para alcanzar el objetivo. Concluirá, con un “epicentro” el domingo 6 de mayo, con el “Run for unity”, competencia deportiva realizada por centenares de miles de chicos de nacionalidades, religiones, culturas, etnias diversas, que cubrirán la tierra, pasándose idealmente un testimonio de “fraternidad”, de Este a Oeste. En cada etapa, recorrida a pie, o en bicicleta, o haciendo correr un pensamiento de paz, esta carrera de relevos más contracorriente que exista, se enriquecerá con eventos deportivos, juegos, acciones de solidaridad y todo lo que pueda servir para dar testimonio que el sueño de un mundo unido resiste, a pesar de las tensiones o señales contrarias. Y acaso estos chicos serán los protagonistas de todo ello. Chiara Favotti

Nos dejó Tommaso Sorgi

Nos dejó Tommaso Sorgi

Tommaso Sorgi con Igino Giordani

El pasado 24 de abril, Tommaso Sorgi «nos dejó serenamente, luego de una larga vida, completamente entregada a la Iglesia, a la Obra de María y al bien de la humanidad». Así anunció el Movimiento de los Focolares la muerte de este hombre político elegido repetidas veces diputado del Parlamento italiano, entre los primeros focolarinos casados y un estrecho colaborador de Chiara Lubich. Sorgi comenzó y dirigió por muchos años el Centro Igino Giordani. Ayer, 26 de abril, se celebró el funeral en Téramo, su ciudad natal. En breve publicaremos un perfil de su vida.

Danza la paz

Danza la paz

Antonella Lombardo

Una jornada importante para todos los apasionados. El 29 de abril la danza es la protagonista, con espectáculos, talleres, iniciativas de apoyo de las escuelas, pasantías, cursos de formación en todo el mundo. Contemporánea, clásica, deportiva, hip hop, breakdance, funky jazz… la danza es un lenguaje universal, un vehículo potentísimo de cohesión social, “esperanto” del cuerpo, presente en todas las culturas. Hablamos de esto con Antonella Lombardo. «Danza y música son un instrumento de diálogo que nace a partir del hacer, del estudio y del placer de compartir distintos lenguajes, transmitidos a través de culturas milenarias». Después de una formación como bailarina, en la escuela de grandes maestros, sobre todo en Italia y Francia, desde hace más de 30 años Antonella trabaja como bailarina y docente. «En un momento dado advertí la exigencia de llevar este arte a un nivel más espiritual. Buscaba la Belleza con la “B” mayúscula. Había abierto una escuela de danza, pero me parecía, que en un mundo tan atormentado y complejo, se trataba de cosas efímeras. En esos años tuvo lugar mi encuentro con el carisma de Chiara Lubich. Le escribí una carta, hablándole de esta situación que me atormentaba. Su respuesta fue límpida y decisiva: “Cualquier trabajo, si es hecho por amor, tiene un sentido profundo. Todo contribuye al Bien, a la Verdad, a la Belleza. La armonía es altísima unidad”. Entonces no entendí enseguida cómo poner en práctica este programa, pero después de un tiempo, me pidieron que realizara un espectáculo con ocasión de un encuentro de jóvenes a nivel nacional, me encontré con el asesor de la Región Toscana, Massimo Toschi, quien me preguntó si tenía algún sueño. Le contesté que era el de hacer danzar, en un único escenario, con bailarines de todas partes del mundo». Así nació la Asociación cultural Dancelab Armonía, para desarrollar la búsqueda de armonía y diálogo entre culturas diferentes, desde la perspectiva de la paz. La asociación promueve un Festival internacional, “Armonía entre los pueblos”, que ya llegó a su 13ª edición, y ha involucrado a toda la comunidad provincial, es un Campus de danza, destinado a bailarines provenientes de varias partes del mundo, también de zonas en conflicto como Israel y Palestina. A ellos especialmente está dirigida una actividad de formación profesional y humana, basada en la cultura de la paz. A lo largo de los años la Asociación ha realizado varios Campus en Italia, en Budapest y desde el 2014 en Medio Oriente, con la Fundación Juan Pablo II y en colaboración con la Asociación “Children Without Borders y el apoyo de la Custodia de Tierra Santa. Explica Lombardo: «La paz no es una meta, sino un proceso fatigoso, en lo cotidiano. Una apuesta educativa. Durante el Campus los jóvenes aprenden las técnicas de danza y experimentan la potencia del lenguaje superior del Arte. En la velada conclusiva, dan testimonio de sus experiencias positivas, basadas en el respeto recíproco, en relaciones de auténtica fraternidad, de conocimiento recíproco». También forma parte del proyecto una Marcha por la paz, intercultural e interreligiosa que tiene lugar todos los años el 4 de octubre, y en la que participan la Región Toscana, Entidades locales y las escuelas, pero también comunidades religiosas (católica, musulmana y judía) y las asociaciones de voluntariado. ¿Con cuántos jóvenes te has encontrado a lo largo de tu carrera? «Con miles. La danza es una disciplina severa y selectiva, pero los jóvenes se sienten atraídos. Un cierto impulso proviene de los concursos de talentos que promueve la televisión, pero esos dan una información distorsionada de la esencia del Arte. Es necesario responder con una dimensión experiencial para ser más incisivos como maestros. Hoy los jóvenes no acogen fácilmente las enseñanzas teóricas si no prueban personalmente su eficacia». ¿El arte puede tener un valor social? Antonella Lombardo está segura: «El arte es la profecía de un nuevo humanismo, uno de los caminos para alcanzar la armonía social. Porque es un reflejo de la Belleza que es Amor». Y concluye: «Tratando de vivir mi profesión en esta dimensión he visto cambiar mi vida. He encontrado un sentido a todo lo que antes no me parecía esencial. Y además trato de darles la posibilidad a muchos jóvenes de hacer lo mismo. Porque todos, como me enseñó Chiara Lubich, pueden hacer de su vida una obra de arte». Chiara Favotti Ver también: www.festivalarmonia.org, www.dancelab.it.

Evangelio vivido: de la muerte a la vida

Evangelio vivido: de la muerte a la vida

Nací en un pueblito del Norte de Italia, hace 67 años. Durante la adolescencia mis únicos intereses eran la música y el dibujo. Por los constantes conflictos con mi familia, pronto abandoné mi casa y la escuela. La guitarra, el pelo largo, mi banda: éste era mi mundo. Con algunos amigos formamos una comuna donde vivíamos , tocando y soñando juntos. Un lugar de pasaje donde circulaba el hashish. Conocí a Laura, quien fue mi compañera, con la alegría y la inconsciencia de los veinte años. Ella, de vez en cuando, consumía drogas pesadas. Para ayudarla a abandonar, hice “algo” de lo cual me  arrepentí amargamente: probé yo también. Fue el comienzo de una escalada que día tras día nos condujo a un abismo sin fondo, en la postración de tener que consumir dosis cotidianas cada vez más fuertes. Fueron años de miedo, de euforia alternada con crisis de abstinencia, recuperaciones en el hospital y continuas recaídas. Hasta terminar en la cárcel. Cuando terminó la prisión, decidimos viajar a India para aprender a tocar el Tabla, un típico instrumento de percusión. India nos pareció fascinante, a tal punto que nos olvidamos del Occidente y su materialismo, logrando estar lejos de cualquier droga. Volviendo a Occidente, el impacto fue muy duro. Italia en ese período estaba impactada por el terrorismo de carácter político. Desorientados, nos encontramos nuevamente en los brazos de la heroína, que nos ayudaba a no pensar. El remolino de la drogadicción nos absorbió de un modo aún más despiadado. Siguieron años de degradación física y moral. Hasta llegar a una encrucijada drástica: la locura o la muerte. Volví a India para desintoxicarme. Pero fui sólo, para evitar los condicionantes y recaer en la droga. Al volver a Italia nuevamente, acepté de mala gana, ir a lo de un tío en la zona Toscana. Ocurrió el cambio. Sentía que él, extrañamente, me aceptaba y respetaba, como uno de la casa. La idea que animaba la vida de su familia era que Dios es Amor, que nos ama a todos personalmente y sin condiciones. Esta propuesta comenzó a atraerme también a mí. El 1º de mayo de 1982, con mis primos, fuimos a Loppiano para un meeting de jóvenes de todo el mundo. Estaba cada vez más convencido de que la vida que estaba descubriendo era también para mí, trataba de estar en estrecho contacto con los habitantes de la ciudadela, que, descubrí, habían puesto en la base de sus vidas el Evangelio. Deseaba comunicar a Laura lo que me había pasado y fui a buscarla. Su reacción fue, se comprende, muy dura, se sentía traicionada. Después de algunos meses, me escribió una carta. Estaba en la cárcel y quería verme. Le agradecí a Dios: cuando llegas al fondo lo único que puedes hacer es salir. “¡Haz de mí un instrumento para su redención!”, rezaba. Cada semana iba a verla para conversar con ella. Cuando ella salió de la prisión, después de un año y medio, comenzamos juntos una vida nueva. Ayudados constantemente por nuestra nueva familia, los Focolares. Entre nosotros fue madurando el deseo de casarnos por la Iglesia. La vida comenzó a transcurrir serena y segura, enriquecida por la llegada de dos hijas. Laura se graduó como enfermera profesional. Pero justo en el lugar de trabajo, después de un tiempo, se enamoró de un colega. Me pidió la separación. Después de haber luchado en vano para evitar esta ruptura, encontré un apartamento y me fui a vivir solo. Comencé a sentir los primeros signos de una enfermedad en el hígado, cada vez más grave, hasta llegar necesitar un trasplante. Los médicos dijeron que me quedaban pocas semanas de vida y me internaron inmediatamente. Transcurrí un período precioso en el hospital, donde trataba de preparar mi alma, fijándola solamente en Dios, con cotidianos actos de amor hacia los otros enfermos, especialmente con los que estaban más solos. Se pudo encontrar un hígado compatible para lograr el trasplante. El éxito fue superior a las expectativas y después de poco tiempo me dieron el alta. Hace dos años recibí una llamada telefónica: Laura me pedía que me quedara con las hijas, porque ella tenía que ser internada. Corrí inmediatamente. El diagnóstico, inesperado, reunió a la familia. Nos perdonamos mutuamente, agradecidos de poder transitar el último trecho del camino juntos. En los últimos instantes, mientras lentamente le susurraba en su oído, muchas veces, “Ave María”, ella, de vez en cuando, acompañaba mi oración con un suspiro: nunca habíamos rezado juntos. En las últimas palabras de la “Salve”, …y después de este destierro muéstranos a Jesús…, Laura voló hacia el Cielo. (S. B. – Italia)