15 Jul 2017 | Sin categorizar
«En medio de juegos, a la sombra de las coníferas, bajo las rocas, Chiara a los suyos les hablaba siempre de Dios, de la Virgen, de la vida sobrenatural: la sobre-naturaleza era su naturaleza. Convivía siempre con el Señor: efecto de la caridad, que la edificaba completamente, molécula por molécula. Y entonces, cuando iban a los campos, esas selvas alpinas se transfiguraban en catedrales. Esas cimas parecían cumbres de ciudades santas, flores y prados se coloreaban de la presencia de ángeles y santos: todo se animaba en Dios. Se derrumbaban las barreras de la materia. Ésta también era una forma de aquella reconciliación de lo sagrado y lo profano, por la cual, eliminado lo feo, el mal, lo deforme, se recuperaban de todas partes los valores de la belleza y de la vida de la naturaleza, en todos sus aspectos. Los discursos y las obras de ella, resultaban ser frecuentemente un desalojo de escombros mortuorios para restablecer la comunicación, de por sí tan sencilla, de la naturaleza con la sobre-naturaleza, de la materia con el espíritu, de la tierra con el cielo. Una duplicación de los valores de la existencia en la tierra; la apertura de un pasaje hacia el paraíso. Era el verano de 1949. Ese descanso había sido posible gracias a una casita en Tonadico de Primiero, que Lia [Brunet] había recibido en herencia. En el mes de julio subieron allá Chiara [Lubich], Foco [Igino Giordani] y las focolarinas, para pasar unos días de vacaciones, estar un poco solas y descansar físicamente, después de los trabajos, realizados durante el año, para los pobres y para sí. La casita estaba compuesta por un granero superior, al que se accedía por una escalera de mano desde la planta baja, compuesta por una habitación con una pequeña cocina. Arriba se ubicaron algunos catres y un armario que se subió con una polea, y se transformó así en su dormitorio. Foco se hospedó en el Hotel Orsinger y tuvo ocasión de hablar en la sala de los Capuchinos. En esta iglesia, Foco expresó el deseo de vincularse estrechamente con un voto de obediencia que a Chiara, sin embargo, no le pareció conforme a los usos del focolar. Le propuso más bien un pacto de unidad, en el sentido que a la siguiente Comunión eucarística, sobre la nada de las almas, Jesús en ella pactaría con Jesús en él. Por la mañana, en la misa, al comulgar, los dos dejaron que Jesús pactara con Jesús. Fue, para ella, el inicio de una serie de iluminaciones». Igino Giordani, Historia del Movimiento de los Focolares, texto inédito.
14 Jul 2017 | Sin categorizar
El 12 de julio los obispos venezolanos se dirigen en un “mensaje urgente a los católicos y personas de buena voluntad”. Piden al Gobieron “que retire su propuesta de una Asamblea Constituyente, posibilite la realización de las elecciones establecidas en la Constitución” y que “reconozca la autonomía de los Poderes públicos; abandone la represión inhumana de las manifestaciones de quienes disientan, se desmantelen y sancionen los grupos armados” y libere “todos los privados de libertad por razones políticas”. Además de “avocarse a solucionar los gravísimos problemas de la gente y de permitir la apertura de un canal de carácter humanitario para que puedan llegar medicinas y alimentos a los más necesitados”. A la Fuerza Armada Nacional, piden que “cumpla su deber de estar al servicio de todo el pueblo en el respeto y garantía del orden constitucional”. A la dirigencia política exigen que “esté siempre comprometida sólo con el pueblo y nunca en la búsqueda de propios intereses”, respetando “la voluntad democrática de todo el pueblo venezolano”. A las Instituiciones Educativas y Culturales solicitan que colaboren a “derribar todo muro de división existente en nuestro país”, alentando “todos los esfuerzos que se puedan realizar a favor de la paz y la convivencia, basados en la ley del amor fraterno”. El mensaje se concluye con una invitación dirigida a “nuestros hermanos en la fe y a otros creyentes a una Jornada de Oración y Ayuno el próximo 21 de julio, a fin de pedir a Dios que bendiga los esfuerzos de los venezolanos por la libertad, la justicia y la paz”. Lea el Mensaje
14 Jul 2017 | Focolare Worldwide
Un proyecto que ya es una experiencia de vida y de acción social, una invitación a construir puentes de fraternidad y contribuir a hacer caer las barreras de la indiferencia, los prejuicios, del egoísmo. Nacido en 1973 a partir de una idea de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, el Genfest es un encuentro de jóvenes provenientes de todas las latitudes. La de Manila será la 11ª edición. El Genfest se consolidó en el tiempo como un gran festival de ideas, pensamientos e iniciativas que han inspirado a miles de jóvenes, de culturas, etnias y religiones, distintas a cambiar y orientar sus vidas hacia los ideales de la fraternidad y del mundo unido. El programa central se desarrollará en el World Trade Center Metro Manila, mientras que todos los talleres tendrán lugar en la “Universidad de La Salle”. BEYOND ALL BORDERS (Más allá de cualquier frontera), es el título de la próxima edición, que quiere subrayar los límites por superar, a nivel personal y social, para construir un mundo más unido y feliz, para respirar, amar, trabajar y vivir con una mirada abierta e inclusiva. Serán distintas las manifestaciones artísticas y musicales, los foros, los momentos de exposición previstos. El logo del Genfest 2018 se puede resumir en una palabra: esencialidad. “Less is more”, menos es mejor. En un mundo en donde la comunicación y la información son sobreabundantes y excesivas, el mensaje de Manila estará orientado a la simplicidad, a la potencia que cada palabra puede ofrecer al mundo. Por este motivo el logo del Genfest está hecho sólo con letras y una sencilla línea bajo el título. Un signo esencial que recuerda el ir más allá, del otro lado de los confines, para subrayar que lo único cuenta en la vida es ir hacia todos para llegar juntos a realizar la fraternidad universal. Contáctanos: info@y4uw.org Las inscripciones estarán abiertas a partir de octubre de 2017 Fuente: Y4UW International http://y4uw.org/it/
13 Jul 2017 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Elisa vive en el Focolar de Welwyn Garden City, 35 Km al norte de Londres, en el condado de Herfordshire. Una “ciudad-jardín”, fundada en los años Veinte, con hermosos edificios de estilo neo-georgiano, rosas rodeando las entradas, calles arboladas. Nos cuenta: «Nací en el norte de Italia, en un pequeño pueblo de la provincia de Novara. Tengo dos hermanos más chicos. Mi familia nos transmitió los valores cristianos, como por ejemplo “pensar en los demás”. A los veinte años, habiendo terminado los estudios de francés e inglés, estaba buscando un trabajo. Pero en una pequeña ciudad era difícil encontrarlo, estaba muy desalentada. Una amiga mía me invitó a un encuentro en el que se estaba organizando un viaje a Roma, para asistir al Genfest, una gran manifestación de los jóvenes del Movimiento de los Focolares que se iba a realizar en el estadio Flaminio. Estábamos en mayo del ‘80. Fui, pero solamente para pasar un fin de semana distinto. En cambio me quedé sorprendida y conmovida de la escena que vi: los posters que hablaban de un mundo unido, el entusiasmo de decenas de miles de jóvenes. Tuve la clara sensación de haber encontrado algo precioso. Volviendo, seguí vinculada con estas personas. Había algo que me atraía en ellos. Comencé a frecuentar el focolar, mientras que dentro se me aclaraba lo que quería hacer en la vida. Hasta que comprendí: donarme a Dios y a los hermanos, precisamente a través del Focolar. Encontré un buen trabajo en Caritas, la acción social de la Diócesis. Un trabajo interesante y de responsabilidad. Después de tres años, tuve que trasladarme a Boloña, pero el sacerdote responsable de Caritas trataba con insistencia de convencerme para que no me fuera. Ese día el Evangelio hablaba justamente que “aquellos que no dejan madre, padre y campos… no pueden… ser mis discípulos”. Pensé que Jesús dirigía esas palabras a mí. Me fui sin dudar. Desde 1985 a 1987 estuve en la escuela de formación de la ciudadela de Loppiano (cerca de Florencia, Italia). Y después… ¡África!. Mi primera impresión fue la de encontrarme dentro de una película, todo era nuevo y distinto. El día después de mi llegada, en una capilla, delante del tabernáculo, Le dije: “Tu eres el mismo Jesús, di mi vida por Ti y ahora te encuentro también aquí”. Pasé el primer mes en Fontem, en Camerún. Después me fui a Nigeria, donde me quedé veinte años. En 1989, en Lagos, comenzamos un proyecto para un grupo de chicas. Para alojarlas, una religiosa nos ofreció dos habitaciones dentro de su misión, después una familia nos dio una casa gratis durante cinco años. Finalmente encontramos un terreno y muchas personas nos ayudaron a construir el primer focolar de Nigeria. Todo sucedía gracias a la inesperada ayuda de Dios a través de la gente. Encaminamos una pequeña empresa de producción de trabajos en batik, una técnica tradicional de pintura en cera aplicada a la tela. El proyecto ayudó a una innumerable cantidad de chicas a lo largo de los años. En el 2002, en Jos, en Nigeria septentrional, casi un millar de personas perdieron la vida en un combate entre musulmanes y cristianos. Hasta ese momento los dos grupos habían vivido siempre en paz. Justamente en Jos quisimos hacer una Mariápolis, porque era necesario experimentar el diálogo, la paz, la reconciliación, especialmente en un lugar que tenía heridas profundas, no solamente físicas. Las personas habían perdido sus empresas, los lugares de culto habían sido destruidos. Una señora, que anteriormente había incitado a los jóvenes de su pueblo a combatir contra los rebeldes, al final de la Mariápolis formó un grupo que viajó durante un mes, como gesto de reconciliación, de pueblo en pueblo, como lo deseaba el obispo de la localidad. Posteriormente durante seis años estuve en Douala, en Camerún. Después, desde el 2013, estoy en Welwyn Garden City (Gran Bretaña) donde, el primer año, nevó ¡desde febrero hasta abril! Afuera todo era distinto, pero nada había cambiado. Donde Dios te quiere, ¡ésa es tu casa!». Fuente: New City Magazine (Londres)
12 Jul 2017 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Sí, verdaderamente de oro. De hecho, han pasado 50 años desde ese primer discreto encuentro, que produciría una inimaginable apertura entre el Patriarcado Ecuménico de la Iglesia Ortodoxa y el Movimiento de los Focolares. Hace pocas semanas, así se expresaba el Metropolita Gennadios Zervos: “Todavía hoy ese momento no ha sido apreciado adecuadamente en todo su alcance” (cfr Ese diálogo querido por Dios). Algo de la fuerza vital de esa semilla lo logramos intuir si pensamos en el primer Doctorado honoris causa en “cultura de la unidad” con el que fue distinguido el Patriarca Bartolomé por parte del Instituto Universitario Sophia (Loppiano, Italia) en octubre. Allí nació el proyecto, hoy realidad, de enriquecer la oferta formativa del Instituto, con una Cátedra permanente sobre el diálogo entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, dedicada al Patriarca Atenágoras y a Chiara Lubich. El 13 de junio, día del aniversario, algunos de nosotros nos reunimos espontáneamente en el Fanar, la sede patriarcal. Ante el bellísimo ícono de María concluimos con el Magníficat nuestra oración de acción de gracias: “Grandes cosas ha hecho el Omnipotente, Santo es Su Nombre”. Pero el oro obligaba hacer una celebración que tuvo lugar aquí en Estambul, en el marco de la Mariápolis local. Así como el año pasado el Papa Francisco visitó una Mariápolis, la de Roma, este año los participantes de la Mariápolis de Estambul, recibieron la sorpresa, la alegría, el honor de hospedar al Patriarca Bartolomé. La Escuela Teológica de la isla de Halki, con su espléndido parque, fue el marco de una jornada inolvidable.
El domingo 25 de junio, los 65 ‘mariapolitas’ de distintas confesiones, nacionalidades, lenguas subieron a la sala de las audiencias donde el Patriarca Bartolomé hizo su discurso: «Ahora hablemos de una historia que tiene 50 años, de un vínculo espiritual muy fuerte entre el Patriarcado Greco y el Movimiento de los Focolares. Y ya podemos hablar de una tradición porque nuestro predecesor Patriarca Demetrio continuó la relación con Chiara y el Movimiento. Y nosotros hemos seguido y llevado adelante durante 26 años esta tradición. Estamos muy felices y es una gran alegría para nosotros que la mayor parte de los años de esta tradición haya transcurrido con nosotros». No son nuevas las manifestaciones de afecto y estima del Patriarca, pero siempre logra sorprendernos. La expresión de su alegría no es una formalidad… ¡dice estar orgulloso de su parte de 26 años de los 50! y agrega espontáneamente: «Pero ya antes de ser Patriarca, en el trabajo junto a mis predecesores he servido con amor esta relación». Y continuó: «Veo que el buen Dios les ha bendecido porque su número y su servicio han crecido, porque con el testamento de Chiara que han acogido, dan un servicio a la humanidad con el mismo corazón puro, con la misma fe, con el mismo amor, con la misma laboriosidad. […] Como la bendición del Papa Francisco, así nuestra bendición y nuestra oración es siempre por ustedes, para que siembren semillas de paz y de amor en el corazón de las personas. Que Dios conduzca siempre sus pasos hacia las buenas obras».
Después del discurso tuvo lugar la entrega de dones, entre los cuales una foto enmarcada de Atenágoras y Chiara durante uno de sus encuentros. Y después una canción “Ama y comprenderás”, en distintas lenguas (también en griego), que sabemos que era muy amada por el Patriarca Atenágoras y que expresa la esencia de la Mariápolis: la luz que proviene del amor hecho vida. En el comedor contiguo el Patriarca ofreció a todos un exquisito almuerzo y la mañana se concluyó con fotos oficiales, selfie y momentos de diálogo donde Bartolomé se entretuvo con uno y otro. En fin es de oro la herencia que nos dejan el Patriarca Atenágoras y Chiara, protagonistas e iniciadores del “diálogo de la Caridad”, “grandes artífices del diálogo del pueblo (…) iniciadores de una nueva Era ecuménica; han enseñado a los pueblos, han dado aliento, fuerza, paciencia, fidelidad, disponibilidad, amor y unidad”. (Metropolita Gennadios Zervos).