Movimiento de los Focolares
Una vida por la paz en Tierra Santa

Una vida por la paz en Tierra Santa

20170628-01En junio de 1967, hace cincuenta años, los israelitas ocuparon los territorios palestinos. Desde ese día ha sido una contínua cadena de choques violentos y de muerte. Muchos, a pesar de todo, siguen construyendo un futuro de paz. Entre ellos Margaret Karram, quien fue miembro de la Comisión episcopal para el diálogo interreligioso en la Asamblea de Obispos Católicos de Tierra Santa y colaboradora con la dirección del Interreligious Coordinating Council en Israel (ICCI). Desde el 2014 trabaja en el Centro internacional del Movimiento de los Focolares (Italia). Margaret K.: «Nací en Haifa, una ciudad de Galilea, mi tierra desde siempre ha sido una tierra de conflictos, de guerras, bajo la dominación de pueblos diferentes. Nuestra casa se encontraba en el Monte Carmelo, en el barrio judío. Éramos la única familia árabe cristiana, de origen palestino. Recuerdo que siendo pequeña, tenía seis años, unos niños empezaron a ofenderme pesadamente diciéndome que era árabe y no podía estar en ese barrio. Corrí llorando donde mi mamá, preguntándole el porqué de esa situación. Como única respuesta, mi madre me pidió que invitara a esos niños a casa. Había preparado pan árabe y se los dio pidiéndoles que lo llevaran a sus familias. De ese pequeño gesto nacieron los primeros contactos con los vecinos judíos que quisieron conocer a la mujer que había tenido ese gesto. Este hecho me enseñó que un pequeño acto de amor hacia el prójimo hace superar montañas de odio». La historia de Margaret prosigue con el relato de recuerdos y acontecimientos que dan testimonio de cuántas dificultades ha tenido que afrontar. Árabe, cristiana-católica, Margaret es ciudadana israelí. Muchos de sus familiares, como tantos cristianos, tuvieron que escapar al Líbano durante los años de la guerra. Por lo que no pudo conocer a gran parte de su familia, porque su papá quiso quedarse con los abuelos. En ella fue creciendo el deseo de construir puentes de fraternidad. «Desde pequeña soñaba la paz. A menudo iba a los barrios árabes de Jerusalén, a Belén o a otros territorios palestinos. Si hablaba árabe –que es mi primera lengua– las personas reconocían en mi acento que provenía de Galilea que se encuentra en territorio israelí. Viceversa, si hablaba en hebreo, me hacían notar que mi acento era distinto al de ellos. Esto me creó un sentido de pérdida de mi identidad: no era ni palestina ni israelí… Cuando tenía 15 años encontré el Movimiento de los Focolares y la espiritualidad de Chiara Lubich que me dio alas para volar. Sentí que no tenía que cambiar a las personas, sino cambiar yo, mi corazón. Volví a creer que el otro es un don para mí y que puedo ser un don para el otro. Jerusalem, panorama of Wailing wall and Mousque of Al-aqsa in Jerusalem, Israel Viviendo en Jerusalén a menudo tenía la tentación de desanimarme, especialmente durante la Intifada. Vivimos momentos muy duros en la ciudad: a menudo había atentados en lugares públicos, también en los autobuses que yo usaba todos los días para ir al trabajo. Tenía miedo. Fui adelante gracias al sostén de la comunidad con la que compartía la espiritualidad del Focolar. Finalmente encontré mi verdadera identidad: la de ser cristiana, católica, testigo de la esperanza. Fue una etapa importante en mi vida, que me liberó del temor y de la incertidumbre. Podía amar a todos, árabes e israelitas, respetando su historia y hacer todo lo posible para crear espacios de diálogo, para construir puentes, confianza, asistiendo a pequeños milagros, viendo a judíos y musulmanes cambiar de actitud y tratar de trabajar juntos por la paz». Existen muchas iniciativas. Muchas organizaciones trabajan por la paz a través del arte, de la educación, de la acción social. Muchas personas como Margaret tratan de encender pequeñas luces, que pueden iluminar la oscuridad y hacer entrever espirales del cielo. En junio del 2014 fue invitada a formar parte de la delegación cristiana en la oración de “invocación de la paz”, junto al Papa Francisco, al Patriarca Bartolomé I, Shimón Péres, entonces Presidente Israelí y a Abu Mazen, Presidente palestino. «Poco después de este encuentro estalló la guerra en la Franja de Gaza. Parecía que había sido vano el intento del Papa de reunir a los dos Jefes de Estado para trabajar por la paz entre los dos pueblos. Pero fue un momento histórico, una etapa importante. Percibí la potencia de la oración y entendí que el corazón de los hombres sólo Dios lo puede cambiar. Tenemos que seguir invocando la paz a Dios. Como los árboles de oliva que sembramos ese día, espero que la paz eche raíces y se puedan ver los frutos». Video integral  (Italiano)

Nuevo Patriarca greco-católico

Joseph Absi, vicario patriarcal de Damasco, fue elegido para guiar la Iglesia greco-católica. El nuevo Patriarca, que sucede a Gregorio III Laham, de 85 años, estudió Teología en Francia y en Líbano (Harissa), obtuvo una licenciatura en Filosofía en la Universidad estatal libanesa y un doctorado en Música en la Pontificia Universidad de Kaslik. Mons. Absi, quien es miembro de la Sociedad de los Misioneros de San Pablo (Paulinos), es sacerdote desde 1973 y superior general desde 1999. Consagrado obispo en 2001, fue presidente de Cáritas siria promoviendo, con sus colaboradores, más de 40 proyectos en Damasco, Alepo y Hassaké. Uno de los temas al que el nuevo Patriarca melquita es especialmente sensible, es la unidad entre las Iglesias católicas orientales.  

Cruz Peregrina de la GMG 2019

Luego de que llegara a Panamá la “Cruz Peregrina”, donde se desarrollará la Jornada Mundial de la Juventud 2019 (JMJ),el Arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., ha lanzado la iniciativa de «rezar juntos» el día 22 de cada mes, por este importante evento. La oración del pasado 22 de junio ha sido guiada por la comunidad local de los Focolares. A conclusión de la celebración eucarística, el arzopispo ha consignado la “Cruz Peregrina” y un ícono que representa la Virgen María, a los jóvenes de los Focolares. «Ha sido muy bonito recibir la Cruz de la JMJ – escriben los jóvenes – y hemos aprovechado de la ocasión para asegurarle al arzobispo que puede contar con nosotros; ´l nos respondió: “Sí, cuento con ustedes”. Ha sido una fiesta de la familia de la Iglesia!»

Contra el tráfico ilícito y abuso de drogas

Instituída en el 1987 por la Asamblea General de la ONU, el Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas se propone sostener todas la acciones posibles, para combatir uno de los peores dramas de nuestro planeta. Según la Relación 2016 del UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime), 250 millones de personas de edad entre los 15 y 64 años han hecho uso de sustancias estupefacientes en el año precedente. La campaña se dirige a todos, pero en especial a los jóvenes, que a menudo hablan de los «efectos entusiasmantes” de las drogas, olvidando los muchos “efectos negativos”. El uso de drogas es preocupante y representa una llaga social que pesa en modo grave sobre la sanidad pública, sea en términos de prevención que en tratamientos y curas a causa de los disturbios ligados al uso de drogas..