9 May 2017 | Sin categorizar
«Marco Tecilla, el primer focolarino, es la perla che si suma esta tarde a la corona de María. Estamos todos junto a él en un abrazo que une cielo y tierra, con infinita gratitud». Con estas breves palabras, Maria Voce, presidente de los Focolares, ha anunciado ayer la muerte, de Marco Tecilla, primer joven que siguió a Chiara Lubich en el camino del focolar. El funeral se realizará mañana miércoles 10 de mayo, en Castel Gandolfo (Roma), a las 11:00 hs. de Italia.
9 May 2017 | Focolare Worldwide
La visita (2/7 de mayo) empezó con la participación, el 2 de mayo, en el seminario promovido por “Comunión y Derecho”, en una sala del Palacio Presidencial, con el título “El Derecho como medio para la integración en una sociedad multicultural”. Participaron unos 70 expertos en los ámbitos de la inmigración, la educación e el trabajo. Entre ellos estaba el Comisario maltés para los refugiados, representantes del IOM y EASO Malta, Arnold Cassola, presidente del partido Alternattiva Demokratika, docentes y estudiantes de Jurisprudencia. La abogada María Voce, en su intervención, afirmó que la ley puede llegar a ser instrumento de integración en la sociedad “si superamos una visión exclusivamente formal, y nos esforzamos en mirar al Derecho como medio indispensable para contribuir a crear una realidad de comunión en el interior de la sociedad”. Citando la experiencia de Juntos por Europa, nacida por inspiración de Chiara Lubich, relató sus acciones que “aparecen como un signo profético de lo que Europa puede llegar a ser si sus ciudadanos quisieran compartir en mayor medida la común experiencia, que va más allá de las distintas culturas y de las pertenencias eclesiales”, dando voz, de esta forma, a “una Europa que, segura de sus propias raíces, se abre sin temores a quienes piden acogida y sabe que el amalgama de pueblos que la constituyó a lo largo de los siglos, puede a su vez amalgamarse con otros pueblos que contribuirán a su desarrollo”. Cada intervención fue sustentada por iniciativas concretas, como el proyecto TANDEM – presentado por Apollos Pedro originario de Biafra, pero residente en Italia – que promueve la paz y el diálogo, dando promoviendo las oportunidades de convivencia con personas de varias nacionalidades y religiones.
El 4 de mayo, tuvo lugar el encuentro de María Voce con la Presidente de la República de Malta, Marie-Louise Coleiro Preca, a quien le ilustran las distintas expresiones del Movimiento de los Focolares en Malta; en especial las actividades de Humanidad Nueva y las iniciativas de chicos y jóvenes. La Presidente siguió con interés y, concluyendo, se despidió de los jóvenes con un caluroso abrazo. «Los Focolares son como una vitamina. El arte de amar difunde una paz positiva, en un mundo cada vez más narcisista y egocéntrico». Los chicos le entregaron el “Dado del amor”. Quien invitó a la Presidente de los Focolares fue la diócesis de Malta, a través de su Comisión Ecuménica, en ocasión del 40° aniversario de la fundación de la misma. En este contexto, el 5 de mayo, María Voce fue recibida por el Arzobispo Mons. C.J. Scicluna. En seguida después, ante unos 300 participantes, intervino en la conferencia sobre el tema: “Diálogo, ¿un estilo de vida?” Entre los presentes estaban el Arzobispo, el Presidente de la Comisión Ecuménica, el Vicario General, el Secretario de la Nunciatura de Malta, el Nuncio de Costa de Marfil (de origen maltés), un representante de la Iglesia Ortodoxa Rumana, dos personas del “Robert Schuman Centre for European Studies” y algunos miembros de organismos eclesiales.
Recorriendo la rica historia del compromiso ecuménico del Movimiento, María Voce explicó que el método del diálogo que Chiara Lubich promovió es el amor, “un diálogo entre personas, no entre ideologías o sistemas de pensamiento. Que debe necesariamente ser sostenido y sustanciado por la misericordia, la compasión, la caridad, sintetizada en la Regla de oro, presente en todas las culturas y religiones: “Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos (Mt 7,12)”. “La única manera para explanar el camino a la unidad en la verdad es la de inclinarnos ante los demás en la actitud de lavarles los pies (cfr Gv 13) en vez de hacerles un lavado de cabeza. Se necesita mucha paciencia y humildad”. Finalmente se presentó la Declaración de Ottmaring, promulgada en Alemania el pasado 21 de febrero, en la que el Movimiento de los Focolares asume un mayor compromiso ecuménico. Concluyendo, el Arzobispo le agradeció a María Voce por el trabajo desarrollado por el Movimiento de los Focolares para “suscitar en las personas la sed de la unidad”. Y recordó la frase de Pablo VI: “El mundo escucha más a los testigos que a los maestros”. Lee los Focolares en Malta
9 May 2017 | Sin categorizar
El 9 de mayo se celebra en Europa la paz y la unidad. La fecha recuerda la histórica “Declaración Schuman”, con la que, el 9 de mayo de 1950, el entonces ministro de relaciones exteriores francés propuso la creación de un primer núcleo económico, con el fin de dar inicio la gradual construcción de una federación de Estados europeos, indispensable para mantener relaciones pacíficas. Con la primera etapa, Robert Schuman indicaba la gestión común del carbón y el acero, entre Francia y Alemania Occidental, pero, en el cuadro de una organización a la que habrían podido sumarse seguidamente también otros países. Se pusieron así las premisas para una integración mucho más vasta y comprensiva, a tal punto que la Declaración es considerada, simbólicamente, la fecha de nacimiento del largo proceso de paz y estabilidad que ha dado origen a la Unión Europea. La fiesta es la ocasión para acercar entre sí a las instituciones, los ciudadanos y los pueblos, acrecentando la conciencia de que los valores de la paz, de la integración y de la solidaridad deben ser puestos como base de la convivencia humana.
8 May 2017 | Sin categorizar
«Desde que nuestros padres se separaron, mi hermana y yo vivimos con nuestro padre. Es una situación muy difícil para mí, también por mi salud: sufro de asma y durante dos años tuve además problemas de corazón. Gracias a la cercanía de muchos jóvenes que tratan de vivir como yo la espiritualidad de la unidad, estos límites físicos no me impidieron vivir con entusiasmo mi compromiso cristiano. Como estudiante, en cambio, las cosas no iban muy bien. En la institución pública que frecuentaba no había muchas opciones de atención para estudiantes en mi situación y cuando supe que me tocaba repetir el primer curso del bachillerato, cambié de escuela. Ahí entendí mejor la importancia de la instrucción y la ventaja de poder alcanzar un título universitario. Al inicio del año las notas eran buenas: evidentemente la nueva motivación estaba funcionando. Una noche me agarró un terrible dolor de cabeza. Esperaba que durante la noche se me pasara porque en los días siguientes tenía que rendir muchos exámenes. Efectivamente por la mañana ya no tenía dolor de cabeza, pero apenas tomé los libros en mis manos, volvió más fuerte que nunca. Cada vez que intentaba concentrarme en un trabajo intelectual, pasaba lo mismo. Pasé por muchos hospitales, pero nadie lograba descubrir la enfermedad que padecía. Mientras tanto, el promedio de las notas disminuía mientras que el dolor de cabeza se había vuelto permanente. Mi padre ya no tenía plata para pagar a los médicos, así que acudí a los curanderos tradicionales, pero sin éxito. Agobiado por esta situación, me sentí invadido por fuertes dudas de fe. Me preguntaba: ¿por qué entre siete mil millones de personas esta situación me tenía que tocar precisamente a mí, justo cuando decidí comprometerme seriamente en los estudios? A pesar de mi rebelión, quise participar con los Gen de un fin de semana de formación. Fui allá sólo para ver a mis amigos y no porque creía en aquello. El encuentro empezó con un video-discurso de Chiara Lubich, pero yo estaba tan enojado con Dios, que ni siquiera lo escuché ni tampoco quise dar mi aporte en la comunión que se hizo después. Mucho menos me interesé por lo que decían los demás. Mi mente vagaba por otros lares. Pensaba que Dios se había olvidado de mí, que nadie podía entenderme, que esos encuentros no servían para nada. Sin embargo, en un determinado momento, me impactó un chico que decía que en los momentos difíciles podemos dar esperanza a los demás valorando nuestro sufrimiento personal. Más aún, que es precisamente ensimismándonos con Jesús crucificado y abandonado que encontramos la fuerza de amar a los demás. Esas palabras me sonaron como un desafío. Me dije a mí mismo: si Jesús en la cruz se hubiera echado para atrás, ¿qué haríamos nosotros hoy? Desde ese momento encontré la fuerza para aceptar mi situación y la certeza de que Dios es amor aún cuando permite el sufrimiento. Y aunque el dolor de cabeza seguía, volví a encontrar la alegría de vivir. Por amor a mi hermana y a todos, trataba de donar alegría a mi alrededor. Gracias a las oraciones de muchos, hoy me siento mucho mejor y si no hay nuevas sorpresas, puedo decir que recuperé mi salud».