Movimiento de los Focolares
En Nigeria una escuela se convierte en una Mariápolis

En Nigeria una escuela se convierte en una Mariápolis

20170224-03El College St. Joseph se transformó, durante tres días, en un pequeño laboratorio de fraternidad:  los jóvenes estudiantes (desde los 9 a los 18 años) vivieron codo a codo con los profesores y sus familias, pero también con muchos, jóvenes, adultos, ancianos, procedentes de otras ciudades. La Mariápolis fue organizada por los miembros de la comunidad local de Jos, pero también por otras comunidades como la de Abuja (que viajaron durante 4 horas) y Otnisa (12 horas). Participaron también algunos jóvenes de los Focolares, de Lagos. En Nigeria, país de inmensos valles, los largos viajes, que a veces representan muchos peligros, son a menudo un obstáculo. Pero eso no detuvo a nadie para asistir a la Mariápolis en el College St. Joseph. Y la escuela abrió sus portones para recibir a los jóvenes y a los no tan jóvenes, a los estudiantes, docentes, obreros. Entre los “mariapolitas” estaba también John Maigari,  ex docente y ex alumno de la escuela, hoy jubilado, que fue también uno de los responsables del Departamento de la Educación de la Diócesis. John Maigari, había experimentado hace años la vida de la Mariápolis, donde cada uno trata al otro como a un hermano y trata de amar y servir. Ahora, después de muchos años, ya jubilado, el profesor Maigari, quería que esa misma vida la experimentaran los alumnos de su escuela. Y su propuesta fue bien recibida. 20170224-01Así durante tres días, la escuela cambió de cara. Los momentos de reflexión y profundización se consolidaron con la experiencia concreta. Divididos en grupos, los estudiantes de varias edades vivieron codo a codo con los profesores y con todos los otros y compartieron las varias actividades del día: cocinaron juntos, lavaron los platos, arreglaron la sala de encuentros, limpiaron los baños y el parque de la escuela. Para alguno era la primera vez: nunca habían vivido algo parecido. ¡Incluso el director de la escuela lavó platos! En un gran libro, preparado por los estudiantes, conservaron sus palabras y sus comentarios. ¡Relata tres días de verdadera vida! Este retiro transformó sus vidas, dicen. “La unidad vivida en estos días nos ha impresionado desde el primer momento en el que ustedes pisaron nuestra escuela”. Esa unidad que las palabras de Chiara Lubich y el testimonio de los miembros de los Focolares les transmitió. 20170224-02“Me siento muy feliz y entusiasmado – escribe Nipps-, porque estos días fueron maravillosos. Hice muchas experiencias y estoy impresionado de modo especial por el amor y la unidad que el equipo de personas que organizaron el programa tenían entre ellos”. “Antes mi vida no estaba completa- cuenta Keivin- porque no sentía que Dios estaba vivo y que existe de verdad. Ahora creo de verdad en Dios” “Este retiro no es como los otros – agrega Daong-. Ustedes comieron con nosotros, durmieron en nuestro colegio”. En esta región de Nigeria, durante años, se verificaron muchos episodios de violencia entre cristianos y musulmanes: las semillas del odio están en todo el país. Los jóvenes estudiantes llevan a sus espaldas también todo esto. En la Mariápolis de Jos, pudieron comprobar que existe “otro camino”, la potencia del arma del amor de Dios y de la unidad.

Nuevo compromiso ecuménico de los Focolares

Nuevo compromiso ecuménico de los Focolares

StefanKiefer

María Voce con el Dr. Stefan Kiefer, 3° alcalde de Augsburg.

¿Por qué la exigencia de una Declaración así? Es una exigencia que nace desde dentro, porque el hecho de encontrarnos aquí en Ottmaring, donde existe un testimonio ecuménico evidente –el de dos comunidades que conviven en forma estable, una nacida en la  Iglesia católica y la otra en el ámbito evangélico, ambas con miembros de varias Iglesias- nos impulsa también a un compromiso concreto del Movimiento que ha de llegar a todo el mundo, que no debe quedarse aquí detenido. Esta Declaración quiere despertar en todos la conciencia de que el ecumenismo es realmente una de nuestras finalidades y que es necesario trabajar por esto. ¿A quién va dirigida la Declaración? Es un compromiso asumido a nombre del Movimiento y por lo tanto está dirigido en primera instancia a éste para volver a darle la conciencia del valor del ecumenismo, es decir, del valor de dar testimonio juntos de lo que ya nos une para acelerar el camino y superar los obstáculos. En el Movimiento todos estamos llamados a vivir esto y ahora lo asumimos con una mayor responsabilidad. No puede haber una persona de los Focolares que, desde el momento en que conozca esta Declaración, piense, en conciencia, que el compromiso con el ecumenismo se refiera solo a esos países donde hay cristianos de varias Iglesias y no se refiere a su nación, que no lo involucra personalmente, porque está bien en su Iglesia y no le interesan estos problemas. ¿A partir de mañana qué debería cambiar en el Movimiento? Creo que es necesaria una conversión del corazón, es decir empezar a pensar ecuménicamente. Empezar a pensar que cualquier hermano que encuentro, ya sea de mi Iglesia o de otra Iglesia, pertenece al Cuerpo de Cristo, al cuerpo por el cual Cristo dio la vida. Es por lo tanto mi hermano de sangre, por lo tanto lo que le interesa a él me interesa a mí, lo que lo hace sufrir me hace sufrir a mí. Quizás se tratará solamente de rezar por este fin, donde no se puede hacer otra cosa. Pero sólo rezar no basta. Es necesario interesarse por todos los hermanos cristianos. Con todas las posibilidades de contacto que existen hoy, será cada vez más fácil encontrarse y hablar, acoger a personas que no son de nuestra Iglesia. Y no podemos acogernos de otra forma sino como a hermanos pertenecientes al cuerpo de Cristo. Sólo si nos acogemos así, tendremos la posibilidad de acoger a quienes no pertenecen al cuerpo de Cristo en sentido estricto, porque no han recibido el bautismo que une a los cristianos. IMG_7804_01¿Un compromiso del corazón que conlleva un testimonio público? Hoy ya no tiene sentido que los cristianos se presenten fragmentados. Ya inciden poco, e incidirán cada vez menos si no están unidos dando testimonio del único Evangelio, del mandamiento del amor recíproco. Y si nosotros cristianos no sabemos dar este testimonio, el mundo no podrá encontrar a Dios, porque no podrá encontrar a ese Jesús que está presente donde hay cristianos unidos en el amor recíproco. Si lo encuentran, nacerá en ellos la fe, cambiará su actitud, la forma de comportarse, cambiará la forma de buscar la paz y las soluciones en favor de la justicia, el compromiso solidario entre los pueblos. ¿Cuál es el punto central de la Declaración de Ottmaring? Llama a poner atención sobre el encuentro de Lund, Suecia, que tuvo lugar el 31 de octubre pasado, porque fue un evento extraordinario, del cual –quizás- no se ha tomado suficiente conciencia. Como Movimiento, advertimos la necesidad de hacer emerger el espíritu del Lund, sintetizado en la Declaración conjunta que pide que crezcamos en la confianza recíproca y en el testimonio común del mensaje del Evangelio para testimoniar a los hombres el amor de Dios. Éste es el compromiso absoluto que asumimos. En Lund asistimos a un gesto importante realizado por los responsables de la Iglesia católica y de la Federación luterana mundial, y por lo tanto de máximo nivel. Pero si queda sólo en el más alto nivel, y no baja a lo concreto de la vida de las comunidades, queda sólo como un lindo recuerdo histórico, pero no podrá incidir en la realidad de hoy. ¿Por lo tanto el Movimiento se compromete a recoger la herencia de Lund y a difundir su espíritu? Ciertamente. Y después queremos que nuestra Declaración llegue también a los responsables de las Iglesias, para darles un motivo de esperanza más, haciendo saber que en el mundo hay personas que quieren vivir de este modo. El ecumenismo es una necesidad de los tiempos. No podemos preguntarnos si va adelante o no. Tiene que ir adelante. Porque responde a la necesidad de Dios que tienen las personas, aunque no lo sepan. Una respuesta eficaz es estar unidos, por lo menos entre cristianos. De lo contrario es una grave omisión. Usted se puso enseguida en acción, entregando la Declaración al alcalde de Augsburg y a la responsable de la iglesia luterana de la ciudad. Empezamos por lo local. Lund fue de altísimo nivel, con los responsables mayores. Nosotros podemos hacer bajar el espíritu de la Declaración de Ottmaring a la dimensión local, de hoy, de lo que se puede hacer enseguida. Lee la Declaración de Ottmaring

Primera Mariápolis en Dubai

Primera Mariápolis en Dubai

Mariapolis Dubai_02 «Nos encontramos en estos países de los Emiratos Árabes por motivos de trabajo –cuenta Claudia-. Nuestros ambientes de trabajo a menudo se caracterizan por una fuerte competitividad, acompañada por las dificultades de la integración y a menudo con falta de tiempo para relaciones interpersonales sencillas y auténticas. La Iglesia católica en Dubai es viva, joven, alegre y sin complejidades. En la misa cotidiana, con más de 2000 fieles –en su mayoría filipinos, paquistaníes e hindúes- hay mucha participación y gran recogimiento. También en nuestra comunidad local somos todos extranjeros y tratamos de dar testimonio evangélico en los distintos ambientes donde nos movemos, llevando el amor y la unidad a nuestro alrededor. Somos muchos los que  vivimos la espiritualidad de la unidad que hemos conocido en nuestros países de origen. Y tratamos de proponerla a nuestros vecinos como remedio ante la vida frenética e individualista que se vive aquí. Para nosotros es de fundamental importancia el encuentro mensual de la Palabra de Vida. La leemos juntos, tratamos de profundizarla y compartimos las experiencias que surgen al ponerla en práctica. La visita de  María Voce y Jesús Morán, en enero de 2016, en una escala de su viaje a India,  ha dado un nuevo impulso a nuestra exigencia de llevar a muchos el ideal de la unidad, permaneciendo en red entre todos». «Por eso fue natural involucrar a todas las personas con las que estamos en contacto a que participaran y vivieran la experiencia de la Mariápolis que preparamos con tanto esmero – explica Amjad –. El 27 y 28 de enero pasado, 65 personas provenientes de 12 países (4 de Medio Oriente, también de Pakistán, Filipinas, Brasil, Japón, Italia y Camerún), nos dimos cita en Ras Al Khaimah, un Emirato cerca de Dubai, para vivir nuestra primera Mariápolis en estas tierras. ¡La emoción era grande! A algunos les parecía realmente un sueño finalmente encontrarse después de tanto tiempo. Fuimos acogidos en la parroquia del Padre Willy, quien es originario de Filipinas. El título elegido: “Unity in diversity” (“Unidad en la diversidad”), reflejaba muy bien la realidad y los desafíos que todos vivimos». «Me impresionó mucho –escribe una joven de India- lo que escuchamos de Chiara Lubich sobre la “técnica” para construir la unidad. Ahora quiero ponerla en práctica». Y una mujer filipina agrega:  «Descubrir que Jesús, en el momento en el que se siente abandonado por el Padre, puede convertirse en “clave de unidad” en la medida en que trato de imitarlo, me ha llenado de esperanza». En un clima de gozo se compartieron alegrías y dificultades, tanto en los encuentros de grupo como en la sala, y las exigencias de una vida compartida con los demás. Hubo momentos de juego, de oración, una velada “intercultural” con un programa recreativo: canciones, videos, representaciones, danzas… que involucraron a todos.  «Se  dedicó especial atención al programa dedicado a los niños; varios de ellos no querían volver a sus casas…», cuenta Claudia. «Fue como un “oasis” –explica Amjad- donde cada uno encontró a una familia con la presencia espiritual de “Jesús vivo”. «En estos días volvió a despertar en mí la llama de este ideal que conocí hace tantos años –confesó un brasileño-; ahora quiero donar este ‘fuego’ a otros». «En la conclusión nos parecía –escriben Mía y Michel- que quienes regresaban a sus países o a los Emiratos como Omán, Qatar, Baréin, llevaban un “pedazo de la fraternidad” vivida en la Mariápolis. En cada uno era evidente  el deseo de seguir viviendo así en los propios ambientes, llevando a todos la esperanza. Ahora, a través de los medios de comunicación, nos mantenemos conectados formando una red viva, tratando de ayudarnos los unos a los otros, abiertos a todos».  

Taiwán – 1° Simposio budista-cristiano

El Congreso es promovido por la  Providence University en colaboración con el Dharma Drum Arts, el Instituto Universitario Sophia de Italia, la Fu Jen Catholic University de Taiwán y otras instituciones académicas de Taiwán y del extranjero. Entre los participantes figuran, el profesor Dharma Drum de Artes y Ciencias, docentes de Sophia de Italia, profesores e investigadores de los Estados Unidos, monjes y expertos provenientes de Tailandia, Japón, Corea del Sur y de otros grupos religiosos. Desde el 2004, el  Movimiento de los Focolares realiza simposios budistas cada dos años en distintas ciudades. Los simposios entre budistas (Mahayana y Theravada) y cristianos han sido etapas importantes para reforzar la confianza recíproca y sobre esta base de respeto al otro se está trabajando en forma conjunta para realizar este primer encuentro en Taiwán.

Italia: la ciudad de Fermo se mueve

Italia: la ciudad de Fermo se mueve

20170221-01Un concentrado de ciudades y burgos medievales entre los más hermosos de Italia, con tradiciones antiguas, tesoros naturales y de arte, además de signos de una cultura milenaria que ha entrelazado la Historia con las historias de una población industriosa, vinculada a sus propios orígenes. Éste es el centro de Italia, asolado por una triste secuencia de terremotos que desde el pasado verano sigue sacudiendo la tierra. La provincia de Fermo, en Italia central, abarca unos cuarenta Municipios, desde la cadena de los Montes Sibilinos hasta las playas de arena y grava de la costa, bañadas por el Mar Adriático. Desde la catedral de Fermo, edificación del siglo mil doscientos, se pueden ver incluso las luces de Croacia, cuando las noches son tersas. También la Arquidiócesis tiene un origen antiguo. Fue constituida a finales del 1500, pero se remonta al siglo III. Es la más poblada de las diócesis de la región y cuenta con más de 120 parroquias, que pertenecen a los 58 municipios de tres provincias, Ascoli Piceno, Fermo y Macerata. Es precisamente en este contexto, que en 1973 dio sus primeros pasos el Movimiento diocesano, ramificación del Movimiento de los Focolares, que trabaja a servicio de la Iglesia local y se propone irradiar el carisma de la unidad, para así colaborar a la realización, junto con otras realidades eclesiales, de una “Iglesia comunión”. En todo el territorio que rodea la ciudad de Fermo, el terremoto produjo derrumbes, evacuaciones y mucho miedo. También 200 iglesias fueron cerradas por ser inseguras. Loredana, del movimiento diocesano, cuenta la experiencia vivida codo a codo con las personas que han sido víctimas del terremoto. «En la costa, numerosos campamentos y complejos turísticos alojan a unas 25 mil personas. En un campamento de Porto S. Elpidio, se instaló el centro operativo de la Protección Civil para esta zona. Esta pequeña ciudad recibió a más de mil personas, familias completas con niños y ancianos, pero otros miles pasaron por aquí antes de dirigirse a otras estructuras de la costa. Para adquirir los bienes de primera necesidad recogimos plata entre nosotros, los animadores, y luego organizamos una pequeña cafetería que estaba a disposición de los damnificados y de los voluntarios. Una vez superada esta fase de emergencia, el alcalde y el secretario de cultura convocaron a los representantes de los institutos escolares pidiéndoles colaboración para la organización de actividades lúdicas y talleres. En esta ocasión estábamos presentes tres miembros del Movimiento Diocesano, pero sabíamos que podíamos contar con la ayuda de muchos otros. Con ellos organizamos actividades para los niños y clases para los adolescentes, encontrándonos todos los días con las educadoras y llevando galletas preparadas por nuestras madres y abuelas. Durante este periodo, entablamos relaciones muy fuertes con los docentes, los niños, los jóvenes y sus familias. Muchos de los damnificados son personas ancianas. En Monte san Giusto, por ejemplo, se han alojado unos 120 damnificados, y entre ellos hay 42 abuelitos de una residencia de ancianos, 30 de los cuales están en silla de ruedas. Dos de nosotros (una trabajadora social y un policía municipal) se ocupan de ellos, poniéndose en profunda escucha de sus exigencias. Ha habido también un sinnúmero de iniciativas personales. Los jóvenes de Porto S. Elpidio, por ejemplo, en Navidad realizaron muchos pequeños arbolitos que regalaron a las familias alojadas en un campamento. Finalmente, recogimos unos 1200 euros para el proyecto “RImPRESA”, para sostener pequeñas actividades productivas en la zona rural».