9 Feb 2017 | Focolare Worldwide
Estaba terminando los estudios secundarios. Desde pequeño, cuando escuchaba las historias de un tío que era misionero en Congo, me sentía fascinado por África. No me gustaba el estilo de vida burgués de la sociedad belga, ante la pobreza y las injusticias sociales difundidas en el mundo. Me interesaba el pensamiento de Julius Nyerere (quien está en proceso de beatificación, ndr), el primer Presidente de Tanzania. Su concepto de Ujamaa (que en suajili quiere decir ‘ser familia’) fue la base de las políticas de desarrollo económico-social que después llevaron a Tanzania a la independencia de Gran Bretaña y a la construcción de una pacífica coexistencia entre tribus y grupos étnicos. Su pensamiento se basa en la tradición africana y en el ejemplo de las primeras comunidades cristianas que relatan los Hechos de los Apóstoles. Pedí ingresar en la Orden de los Padres Blancos, no tanto por un discernimiento vocacional, sino porque trabajaban en Tanzania. Acordamos que iría durante un año para conocer. Llegando a su casa, cerca de la Universidad de Lovaina (Bélgica), sin que ellos lo supieran empecé a formar parte de un grupo maoísta de extrema izquierda. Organizábamos actividades en favor de los países del tercer mundo y por la independencia de Angola y Mozambique. Durante una manifestación, la policía encontró mi nombre en uno de los volantes y vinieron a interrogarme. Pensé que para mí sería mejor cambiar completamente de camino. Además me sentía desilusionado de mis amigos, porque sólo yo estaba pagando el precio de nuestras acciones. En cambio, el director espiritual me invitó a quedarme y a conocer un grupo de estudiantes que se reunía mensualmente donde ellos. Los había entrevisto, me parecía que estaban en las nubes, hablaban de Jesús y del Evangelio. Pero acepté. La primera vez que participé en un encuentro escuché en silencio. Contaban cómo trataban de poner en práctica el Evangelio. Al final me preguntaron qué pensaba. «El Evangelio existe desde hace dos mil años y el mundo todavía está lleno de injusticias, de explotación y de opresión». «Si quieres cambiar el mundo, empieza por ti mismo», me contestó uno de ellos. No supe qué contestar. «¿Por dónde?», pregunté. Me dio la Palabra de Vida de ese mes: «No juzgues y no serás juzgado». Al día siguiente, por más que lo intenté, descubrí que siempre estaba juzgando a los demás. No podía. Regresé para decirles que era imposible no juzgar. Me exhortaron a no desanimarme y a volver a intentarlo después de cada fracaso. Regresando a casa, recé a Jesús Eucaristía: «Si Tú quieres que yo viva así, ayúdame, porque solo no puedo hacer nada». Terminado el año académico, estaba seguro de que los Padres me dirían que regresara a mi casa. Sin embargo me dijeron que habían notado un cambio en mí y que, si quería, podía empezar la formación para ser sacerdote. A través del contacto frecuente con esos jóvenes, los gen, que vivían la comunión de bienes entre ellos, y con la ayuda del responsable de los Focolares de Bélgica, encontré mi camino y llegué a ser misionero. Vivir por los demás me daba una gran alegría y así descubrí el gran ideal de la unidad de Chiara Lubich y del Movimiento. Antes de partir para África, en el ’82, fui ordenado sacerdote. El desafío más grande ha sido buscar un diálogo profundo con la población del lugar, practicando el arte de “hacerse uno”. Estudié su idioma y la cultura local, para apropiarme de las costumbres de la gente. Experimento que, a la luz del Evangelio, todo lo que es bello, bueno y verdadero se eleva, el resto poco a poco desaparece.
8 Feb 2017 | Focolare Worldwide
De Onitsha (Nigeria) escriben que delante de la Basílica Most Blessed Holy Trinity, el 23 de enero, había más de un centenar de evangélicos, pentecostales, católicos, miembros de varias iglesias autónomas, rezando juntos y acompañados por sacerdotes y dos obispos. Los Focolares fueron los catalizadores del evento e instituyeron un comité con miembros de 5 realidades representativas de las distintas iglesias presentes en Nigeria: CCN (iglesias autónomas), OAIC (iglesias y organizaciones nacidas en África), PFN (iglesias pentecostales), CSN (iglesia católica) y ECWA/TEKAN (iglesias evangélicas del oeste de África y Ghana). Alguien se preocupó por conseguir los grupos musicales, otros prepararon el documento con el programa, otros embellecieron el atrio de la Basílica. Un pastor anglicano fue quien pronunció la homilía. Él, “como un son de trompetas para despertar del sueño a todos los cristianos en Nigeria” invitó a “vivir como verdaderos seguidores de Cristo y a trabajar por la unidad en la diversidad”. «Oramos con una sola mente y una sola alma – atestigua una joven – experimenté el calor del Espíritu en medio nuestro». Y un joven: «Viendo a las personas de varias iglesias que oraban juntas por la unidad y la paz, me sobrevino la certeza de que realmente la unidad se alcanzará, porque Jesús mismo le pidió al Padre que ‘todos sean un uno’».
En Ottmaring (Alemania), sede de la ciudadela ecuménica de los Focolares, en ocasión de la “semana” se dieron cita 7 pastores luteranos suecos, 4 pastores anglicanos y un pastor reformado, inglés y 7 sacerdotes católicos. La reflexión fue acerca de “El Resucitado y los discípulos de Emaús”. El obispo luterano Âke de Skara (Suecia), introdujo el tema y evidenció como Jesús, aún hoy, es atraído por las heridas y la oscuridad de la humanidad para llevar su luz. Con esta realidad en el corazón, todo el grupo se dirigió al cercano campo de concentración nazi de Dachau, lugar emblemático del misterio de Jesús Abandonado. Interesante también la visita en Augsburgo de algunos lugares significativos para la iglesia luterana, que concluyó con una escala en la iglesia católica dedicada a St. Moritz, donde se encuentra una impactante imagen del Cristo Salvador que ilumina la oscuridad del mundo. En este clima de intensa comunión, la celebración de las distintas liturgias, a lo largo de la semana, adquirió una sacralidad muy especial. En la conclusión hubo propósitos unánimes: “Quiero volver al mundo donde Jesús Abandonado me espera”. “La Iglesia debe estar allá donde están las heridas de las personas”. “Lo primero que haré, volviendo a mi casa, será visitar al pastor luterano más cercano”. En Matera (Italia), hablamos con Cinzia, quien, desde que encontró la espiritualidad de la unidad lleva adelante en su parroquia un camino ecuménico en colaboración con una pastora luterana: «Se trata de veladas siempre muy hermosas y llenas de alegría – nos cuenta – en las se evidencia lo mucho que nos une, más que lo que nos separa. Para animar las celebraciones de la “semana de oración” que celebramos juntos desde 1997, nació un coro ecuménico que nos acompaña también en las distintas iniciativas culturales y humanitarias que hacemos juntos. Este año, en colaboración con asociaciones y movimientos de la ciudad, se realizó una marcha por la paz y la unidad, en la que participaron unas 300 personas de varias confesiones, además de personas de otras religiones. Una vez más fue una ocasión para poner en práctica el ecumenismo de la vida y expresar ese profundo deseo de fraternidad que va más allá de las diferencias. La parroquia de S. María en Pesaro (Italia), tiene una relación de amistad ecuménica con la catedral ortodoxa de Resita (Rumania), gracias a los párrocos y varios laicos que viven la espiritualidad de la unidad. «Este año – cuenta una joven ortodoxa rumana – quisimos dar un paso más. Los jóvenes sentían la exigencia de comprometerse en la formación de los más pequeños, así fue que empezamos un curso en Pesaro para animadores católicos y ortodoxos juntos, donde experimentamos la unidad en la diversidad». También en Cochabamba (Bolivia), la “semana” fue la ocasión para que los distintos movimientos, entre ellos los Focolares, suscitaran iniciativas ecuménicas. En un encuentro de oración ecuménica participaron miembros de la iglesia anglicana, metodista y católica. Estuvo presente también el obispo emérito quien recordó los 500 años de la Reforma e invitó a todos a vivir la misericordia y un compromiso renovado para trabajar por la unidad. Leer también: Ecumenismo: Semana de la Unidad Semana de la Unidad en La Habana
7 Feb 2017 | Sin categorizar
La presidente de la clase Desde que escuché hablar en forma nueva de Dios amor, ya no pude molestar en la escuela, ni rayar los pupitres. El profesor se dio cuenta de mi cambio y me nombró presidenta de la clase. Pero ahora para mí es difícil acusar a mis compañeros que se portan mal porque trato de ver a Jesús en ellos y no me gusta que los castiguen. Un día, dado que yo no lo hacía, otro compañero fue a acusar a tres de nosotros. Para evitarles el castigo convencí al profesor de que los pusiera a limpiar el aula y, cuando terminaron las clases, también yo me puse a ayudar a mis compañeros. Desde entonces, el ambiente en la clase está mejorando. (Victoria – Uganda) Colecta de fondos Me enteré de la situación de una familia numerosa y pobre, el papá tenía necesidad de una operación urgente, pero no tenía con qué costearla, sentí el llamado de Jesús a hacer algo y con algunas amigas me comprometí a hacer una colecta de fondos, en la que se involucraron también los colegas del trabajo. Una vez que alcanzamos la cifra necesaria, acompañé al enfermo al hospital y pagué el importe relativo al tratamiento. La intervención salió bien. No sé quién estaba más alegre si la familia o nosotros. Pienso que también pequeños gestos de este tipo contribuyen a construir la paz. (N. Y.- Jordania) En el aeropuerto En el puesto de control de equipaje, el pasajero que estaba primero que yo estaba todo amargado porque le pidieron que dejara en el mostrador unas mermeladas. «¡Por lo menos no las tiren, porque son especiales!», dijo. Después de que también yo había pasado el control, esa misma persona me contó que esas mermeladas las había preparado su mamá para sus nietos. «En esos frascos está todo su amor», agregó. Y después de un momento de silencio: «¿Por qué el mundo tiene que estar regulado por el miedo? Sí, comprendo todo lo que sucede… pero las estructuras sociales nos inculcan la desconfianza y la sospecha. ¿Dónde está la belleza de la vida?». No tenía respuestas, sólo las mismas preguntas. En tanto pasó delante de nosotros una chica en silla de ruedas, toda sonriente. La miramos y ese rostro feliz de una jovencita impedida por sus condiciones de salud nos hizo enmudecer totalmente. Bastó una sonrisa y se iluminó también el aeropuerto. (C. M. – Austria) Rezar juntos Estaba internado en oncología para hacer unos análisis y un tratamiento. Una ocasión para amar a través de pequeños gestos concretos y compartir el dolor. Como el día que mi compañero de habitación, un campesino grande y fuerte de aspecto rudo, quien estaba por someterse a la quimioterapia, recibió la noticia de la muerte repentina de su hijo a través del médico y de la hermana enfermera. Le avisaron también que le habían postergado su terapia para que pudiera ir a su casa. Lo vi caer bajo el peso tremendo de la noticia. Cuando nos quedamos solos, mientras el señor llorando preparaba su maleta, me animé y con delicadeza y respeto le pregunté si rezaba. Ante su respuesta afirmativa, lo invité a que recitáramos un Padre Nuestro por su hijo. Me impresionó ver a ese hombre de 73 años, que como un niño juntaba las manos y rezaba. Le agradecía a Dios por haber osado pedirle que rezáramos juntos. (Pablo – Filipinas)
4 Feb 2017 | Sin categorizar
«Economía y comunión. Dos palabras que la cultura actual mantiene separadas y, a menudo considera opuestas. Dos palabras que, en cambio, vosotros habéis unido recogiendo la invitación que hace veinticinco años os dirigió Chiara Lubich, en Brasil, cuando, ante el escándalo de la desigualdad en la ciudad de San Pablo, pidió a los empresarios que se convirtiesen en agentes de comunión». Así el papa Francisco saludo a los 1200 empresarios, jóvenes y estudiosos reunidos para esta fiesta de la Economía de Comunión, después de 25 años de vida: «En vuestro proyecto estoy desde hace tiempo realmente interesado». «Con vuestra vida demostráis que la economía y la comunión son más hermosas cuando están una al lado de la otra. Más bella la economía, por supuesto, pero aún más hermosa la comunión, porque la comunión espiritual de los corazones es aún más plena más cuando se convierte en comunión de los bienes, de los talento, de los beneficios».
A un auditorio muy atento, el papa Francisco dirige tres deseos y recomendaciones. Primero el dinero. «Es muy importante que en el corazón de la economía de comunión esté la comunión de vuestros útiles. La Economía de Comunión es también comunión de los beneficios, del dinero, expresión de la comunión de la vida». El dinero, ha dicho, «se convierte en ídolo cuando pasa a ser el fin. (…) Fue Jesús mismo el que dio categoría de “señor” al dinero». Y añadió: «Podemos entender, entonces, el valor ético y espiritual de vuestra elección de poner los beneficios en común. El modo mejor y más concreto de no hacer un ídolo del dinero es compartirlo con los demás, especialmente con los pobres. (…) Cuando repartís y compartís vuestros beneficios, lleváis a cabo un acto de alta espiritualidad, diciendo con los hechos al dinero: tú no eres Dios, tú no eres señor, tú no eres patrón». Segundo la pobreza. «El principal problema ético del capitalismo es la generación de descartes para después tratar de ocultarlos o de curarlos para que no se vean. (…) Los aviones contaminan la atmósfera, pero con una pequeña parte del dinero del billete se plantarán árboles para compensar una parte del daño causado. Las empresas del juego de azar financian campañas para el tratamiento de los ludópatas que crean. Y el día en que las empresas de armas financien hospitales para tratar a los niños mutilados por las bombas, el sistema habrá alcanzado su punto culminante. Esta es la hipocresía». Frente a esta abominación «la economía de comunión, si quiere ser fiel a su carisma, no sólo debe ocuparse de las víctimas, sino construir un sistema en el que las víctimas sean cada vez menos, en el que, de ser posible ya no existan. Hasta que la economía siga produciendo una sola víctima y haya una persona descartada, no se habrá realizado la comunión, la fiesta de la fraternidad universal no será plena».
Tercero el futuro. «Estos 25 años de vuestra historia dicen que comunión y empresa pueden convivir y crecer juntas». Una experiencia que por ahora se limita a un pequeño número de empresas, muy pequeño en comparación con el gran capital del mundo. «Pero los cambios en el orden del espíritu y, por tanto, de la vida no están relacionados con grandes números. El pequeño rebaño, la lámpara, una moneda, un cordero, una perla, la sal, la levadura: estas son las imágenes del Reino que nos encontramos en los Evangelios. (…) No hace falta ser muchos para cambiar nuestras vidas: es bastante que la sal y la levadura no se desnaturalicen. (…) la sal no cumple su función creciendo en cantidad; de hecho, el exceso de sal vuelve a la masa salada, sino salvando su “alma”, es decir su calidad». Y evocando la época en la que no había refrigeradores y se compartía la levadura madre para hacer nuevo pan, ha impulsado a los empresarios de la EdC a «no perder el ingrediente activo, la “enzima” de la comunión» poniendo en acción «la reciprocidad». «La comunión no es sólo división sino también multiplicación de los bienes, creación de un nuevo pan, de nuevos bienes, del nuevo Bien con mayúscula». Con una invitación: «Dádsela a todos, y antes que a ninguno a los pobres y a los jóvenes (…).El capitalismo conoce la filantropía, no la comunión». Por último: «Todas estas cosas ya las hacéis. Pero podéis compartir más aún los beneficios para luchar contra la idolatría, cambiar las estructuras para prevenir la creación de víctimas y de descartes; dar más de vuestra levadura para que aumente el pan. El “no” a una economía que mata se convierta en un “sí” a una economía que hace vivir, porque comparte, incluye a los pobres, usa los beneficios para crear comunión». « Os deseo que sigáis vuestro camino, con coraje, humildad y alegría…; que sigáis siendo semilla, sal y levadura de otra economía: la economía del Reino, donde los ricos saben compartir su riqueza, y los pobres son llamados bienaventurados». Con esta nueva conciencia se parte, con alegría y con compromiso renovado. Notas de prensa
4 Feb 2017 | Sin categorizar
«[…] Ustedes saben que la idea de la Economía de comunión ha despertado en muchos y entre muchos de nosotros también (de los más pequeños a los mayores) energías adormecidas, ha suscitado propósitos serios y comprometedores y ha sugerido soluciones a sueños que se consideraban irrealizables. Que ha puesto en marcha […] el mecanismo del «dar» por lo que casi todos, podemos decir, se han comprometido a ofrecer prestaciones, oraciones, fuerzas, dinero, tierras, casas, joyas… Que ya hay semillas que prometen nuevas empresas, creadas con la intención de distribuir una parte de los beneficios entre los necesitados, y estas empresas están ya floreciendo, como una primavera, por todas partes. Que están surgiendo, casi como por encanto, otras estructuras para formar a «hombres nuevos». Y que las ciudadelas se están multiplicando. Ahora bien, para que todo crezca y todo madure, es necesario consolidar, hacer que sea habitual en nosotros esta virtud del “dar”. Es necesario que el entusiasmo con el cual empezó la Economía de comunión nos acompañe siempre y aumente, y no desilusione las muchísimas expectativas de los pobres y los incentivos tan explícitos, a menudo iluminadores, de personalidades religiosas, de economistas, de empresarios y de otros expertos. Debemos mantener viva esta Economía de comunión en todas sus expresiones hasta el punto de que no haya ningún indigente entre nosotros. Entonces sí que será una realidad humano-sobrenatural sorprendente, un gran «ser» que gritará Dios al mundo, que revelará a muchos su presencia en la historia, como alguien ha dicho refiriéndose a nuestro proyecto. […] Y entonces «dar». […] Demos siempre; demos una sonrisa, comprensión, perdón, escucha; demos nuestra inteligencia, nuestra voluntad, nuestra disponibilidad; demos nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestra ideas (cada idea es una responsabilidad), nuestra actividad; demos nuestras experiencias, nuestras capacidades, nuestros bienes, que conviene examinar periódicamente para decidir si tenerlos o compartirlos con otros, de manera que nada se acumule y todo circule. Dar: que esta Palabra no nos dé tregua. Queremos vivirla para gloria de Dios y para que vuelva a vivir el espíritu y la praxis de los primeros cristianos: «eran un corazón solo y un alma sola y no había entre ellos ningún necesitado» (Cf. Hch 4, 32-34)». Chiara Lubich (Fragmento de una conversación telefónica colectiva con los Focolares de distintas partes del mundo el 23 de abril 1992 )