Movimiento de los Focolares

Palabra de vida – Febrero 2017

El corazón remite a los afectos, a los sentimientos, a las pasiones. Pero para el autor bíblico es mucho más: junto con el espíritu, es el centro de la vida y de la persona, el lugar de las decisiones, de la interioridad y de la vida espiritual. Un corazón de carne es dócil a la Palabra de Dios, se deja guiar por ella y formula «pensamientos de paz» hacia los hermanos. Un corazón de piedra está cerrado en sí mismo, incapaz de escuchar y de tener misericordia. ¿Necesitamos un corazón nuevo y un espíritu nuevo? No hay más que mirar a nuestro alrededor. La violencia, la corrupción, las guerras nacen de corazones de piedra que se han cerrado al proyecto de Dios sobre su creación. Incluso si miramos dentro de nosotros con sinceridad, ¿no nos sentimos movidos muchas veces por deseos egoístas? ¿Es efectivamente el amor el que guía nuestras decisiones; es el bien del otro? Observando esta pobre humanidad nuestra, Dios se compadece. Él, que nos conoce mejor que nosotros mismos, sabe que necesitamos un corazón nuevo. Así se lo promete al profeta Ezequiel, pensando no solo en las personas individualmente, sino en todo su pueblo. El sueño de Dios es recomponer una gran familia de pueblos como la concibió desde los orígenes, modelada por la ley del amor recíproco. Nuestra historia ha mostrado en muchas ocasiones, por un lado, que solos somos incapaces de cumplir su proyecto; y por otro, que Dios nunca se cansa de volver a apostar por nosotros e incluso promete darnos Él mismo un corazón y un espíritu nuevos. Él cumple plenamente su promesa cuando manda a su Hijo a la tierra y envía su Espíritu en el día de Pentecostés. De ahí nace una comunidad –la de los primeros cristianos de Jerusalén– que es icono de una humanidad caracterizada por «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4, 32). También yo, que escribo este comentario, y tú, que lo lees o lo escuchas, estamos llamados a formar parte de esta nueva humanidad. Es más, estamos llamados a formarla a nuestro alrededor, a hacerla presente en nuestra vida y en nuestro trabajo. Fíjate qué gran misión se nos encomienda y cuánta confianza pone Dios en nosotros. En lugar de deprimirnos ante una sociedad que muchas veces nos parece corrupta, en lugar de resignarnos ante males que nos sobrepasan y encerrarnos en la indiferencia, dilatemos el corazón «a la medida del Corazón de Jesús. ¡Cuánto trabajo! Pero es lo único necesario. Hecho esto, está hecho todo». Es una invitación de Chiara Lubich, que dice a continuación: «Se trata de amar a cada uno que se nos acerca como Dios lo ama. Y dado que estamos sujetos al tiempo, amemos al prójimo uno por uno, sin conservar en el corazón ningún resto de afecto por el hermano con el que acabamos de estar»1. No confiemos en nuestras fuerzas y capacidades, inapropiadas, sino en el don que Dios nos hace: «Os daré un corazón nuevo; infundiré en vosotros un espíritu nuevo». Si permanecemos dóciles a la invitación de amar a cada uno, si nos dejamos guiar por la voz del Espíritu en nosotros, nos convertimos en células de una humanidad nueva, artesanos de un mundo nuevo en medio de la gran variedad de pueblos y culturas. FABIO CIARDI 1 C. LUBICH, Meditaciones, Ciudad Nueva, Madrid 1964, 20069, p. 19.

Giordani: de un hogar cristiano nace el pueblo de Dios

Giordani: de un hogar cristiano nace el pueblo de Dios

affection-1866868_960_720«El milagro de la casa de Nazaret se repite, de alguna manera, en cada casa de cristianos, si ésa «genera» a Cristo entre los hombres. «Iglesia doméstica» es como el Concilio define a la familia, e Iglesia significa convivencia en el amor, y por lo tanto en Dios; convivencia en cuyo centro está el Señor. Si se parte de esta consciencia, la casa – cada casa cristiana – se convierte en una germinación de nueva vida moral y física para la sociedad y al mismo tiempo en un «hogar» es decir una central de calor para vivificar el ambiente. Como nos enseña el Concilio: «De la salud y la plenitud de vida espiritual de la familia, dependen la vida física y moral de la humanidad, y aún más la real expansión del Reino de Dios». Así – dice Pablo VI – «por medio del matrimonio y de la familia, Dios ha unido sabiamente dos de  las mayores realidades humanas: la misión de transmitir la vida y el amor recíproco y legítimo entre el hombre y la mujer». Jamás un poeta elevó el amor conyugal hasta alturas más sublimes. Aquí realmente la religión de Cristo se expresa también como poesía, poniendo a la familia en el centro – en la fuente – de la socialidad. Hay vida si hay amor, primera condición de la unión matrimonial. Si los esposos se aman, son «los cooperadores del amor de Dios creador y son sus intérpretes», dice el Concilio. Si saben esto, ellos, casándose, se disponen a cumplir un mandato de sacerdocio real, un misterio grande, como lo define San Pablo. Amándose, se santifican; se intercambian Dios, quien es amor. Y lo testimonian. Si dos esposos se aman, es signo para la gente de que ellos son realmente cristianos y viven la vida de Dios. El mundo antiguo se convirtió viendo cómo los cristianos, empezando por su casa, se amaban. Se amaban; por lo tanto su religión era verdadera, y Dios estaba presente en ellos. Amándose, los esposos logran su felicidad y fabrican su santidad. La casa se convierte en templo, se convierte en Paraíso. En el amor está el secreto de la fuerza de las familias, de su concordia; y allí está la solución de las dificultades de la existencia. Faltando el amor, fracasa, con la familia, la misma existencia. Así la santidad se revela salud del  espíritu, que actúa también en lo físico, mientras que también  rebosa, como ola pura de sanación, en la órbita de toda la sociedad. De un hogar cristiano nace el pueblo de Dios».

Semana por la unidad en La Habana

Semana por la unidad en La Habana

2017-festivale ecumenico-fotoTahima RodriquezLa celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en La Habana tiene como uno de sus momentos fuertes el Festival de Jóvenes, evento que en este año ha llegado a su tercera edición. Nacido hace dos años como una idea para involucrar a los jóvenes más activamente en el movimiento ecuménico, el festival empieza a “ganar cuerpo” y convertirse en una cita permanente de los jóvenes cristianos de La Habana, animado principalmente por los sectores juveniles del Movimiento de los Focolares, de la Comunidad de San Egidio y del Consejo de Iglesias de Cuba. Inspirados en el tema de la Semana de Oración 2017, “El amor de Cristo nos apremia” (2 Co 5, 14), tomado como tema del festival, los números de danza, música y dramatización han compuesto esta edición, que ha contado con la presencia de aproximadamente 150 jóvenes, provenientes de varias comunidades, de una decena de denominaciones cristianas, que se reunieron el domingo pasado en la sede de la Comunidad de San Egidio, en el centro histórico de la capital cubana. 22017-festivale ecumenico-fotoTahima Rodriquez4El evento fue respaldado por la presencia de representantes del Consejo de Iglesias de Cuba y de Mons. Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana, quien ha transmitido un breve mensaje, animando a los jóvenes a reconocerse como miembros de un mismo cuerpo. Una característica fuerte que se evidenciaba este año era la familiaridad entre los protagonistas de la actividad. Ya no era un espectáculo en el que cada iglesia o comunidad se hacía presente a través de un número –formato en que ha nacido el festival– sino una celebración realizada por un grupo de personas que se conocen y mantienen una relación, relación que ha sido alimentada entre un festival y otro por medio de encuentros, cenas, conmemoraciones, ayuda recíproca. De hecho, se veía un grupo dedicado a la animación del festival formado por católicos, bautistas, pentecostales, mientras jóvenes de diversas iglesias hacían un coro para acompañar a la canción presentada por un católico, o la dramatización ideada por una joven pentecostal y ejecutada por un grupo de muchachas católicas. La impresión es que el deseo y la fe en la posibilidad de vivir la unidad, ya son una realidad; de ahí la propuesta surgida espontáneamente en dos conversaciones distintas al final del festival: ‘para el próximo año, deberíamos hacerlo en un teatro público’. Es la expresión natural del deseo de transformar en testimonio para otros la realidad ya experimentada. La Habana, 22 de enero de 2017  

El Gen Verde en España

Burgos

11 de febrero: talleres artísticos con los jóvenes, en el Seminario Diocesano San José – Paseo del Empecinado, 5, Burgos – de las 2:00 a las 8:00 p.m. Inscripciones a los talleres: http://www.delejuburgos.org/programacion/inscripcionparalostalleresdelgenverde 12 de febrero: Concierto Acústico «LA VITA LIVE» en el Salón fundación Caja Círculo – Calle Concepción 17 – a las 7:00 pm Información y venta de entradas: http://www.delejuburgos.org

Jaén

15, 16 y 17 de febrero: talleres artísticos “START NOW” con los jóvenes, en el Seminario Diocesano de Jaén – Calle Juan Montilla, 1 – de las 5:00 a las 8:00 p.m. 18 de febrero: concierto ON THE OTHER SIDE + JÓVENES DEL PROYECTO START NOW en el Teatro Infanta Leonor – Calle Molino de Condesa, s/n – a las 8:00p.m. 19 de febrero: feedback con los jóvenes y Misa Cantada Inscripciones y venta de entradas: http://www.genverdejaen.es/ Información: info@genverdejaen.es

Murcia

22, 23, 24 de febrero: talleres artísticos “START NOW” con los jóvenes, en el Colegio Marista La Merced – Paseo Malecón 25 – de las 4:00 a las 7:00 p.m. 25 de febrero: Concierto ON THE OTHER SIDE + JÓVENES DEL PROYECTO START NOW en el Colegio Marista La Fuensanta – Juan de Borbón 1, Murcia –  a las 8:00 p.m. 26 de febrero: feedback con los jóvenes Información e inscripciones : http://www.delejucartagena.es/noticias/genverde http://murciavamosdeworkshop@gmail.com

Albacete 6, 7, 8 de marzo: talleres con los jóvenes. 9 de marzo: concierto en el Palacio de Congresos de Albacete 10 de marzo: Feedback con los jóvenes.

Bilibao 17 de marzo: Concierto Acústico «LA VITA LIVE«

  Azpeitia 22, 23 y 24 de marzo: talleres con los jóvenes. 25 de marzo: Concierto On the Other Side + jóvenes del proyecto Start Now 26 de marzo: Feedback con los jóvenes Talavera de la Reina 29, 30, 31 de marzo: talleres con los jóvenes. 1 de abril 1: concierto en el Teatro Palenque 2 de abril: feedback con los jóvenes    

Los jóvenes de los Focolares cuentan de sí mismas

Los jóvenes de los Focolares cuentan de sí mismas

20161117-20_CGGN2_Castelgandolfo_232«A los seis años perdí a mi padre quien murió en guerra – cuenta Ivona, de Croacia –. Éste fue el periodo más difícil de mi vida, que me llevó a encerrarme en mi misma. En 2003 conocí el Movimiento de los Focolares y experimenté la atmósfera de alegría, el amor, y encontré la fuerza para afrontar todo y amar la vida aun cuando es difícil. A los 13 años, el día antes de Fin de año, me desmayé y terminé hospitalizada. Mientras esperaba los resultados de los análisis, con mi sorpresa encontré una pequeña camándula en mi mano. Ahora, pensando en ese hecho, creo que fue un signo de Dios para prepararme a lo que viviría. Me diagnosticaron una forma emotiva de epilepsia debida al shock que viví cuando murió mi padre. Durante dos meses mis noches pasaron entre lágrimas. Una noche, mientras rezaba el rosario, sentí que no estaba sola, que Jesús entendía mi dolor. En ese momento comprendí el significado de las palabras de Chiara Lubich cuando habla de Jesús en el momento de su abandono en la cruz: «…Lo suyo es mío y nada más. Es suyo el Dolor universal y por lo tanto, mío… Lo que me hace daño es mío… Mío el dolor de las almas a mi lado (ése es mi Jesús)”. Desde ese momento seguí adelante en la vida con paz y alegría, pero sobre todo viví con Jesús. A través de la enfermedad, experimenté que Jesús abandonado ilumina toda oscuridad – como dice Chiara  – y acompaña cada soledad mía. Acepté mi enfermedad y me siento amada por Él». Congresso Gen 2«Me llamo Zin, de Myanmar, y soy una Gen budista. Desde septiembre me encuentro en la Escuela Gen de Montet, en Suiza. Cuando digo que soy budista, la gente me pregunta cómo es vivir con las otras Gen que son todas cristianas. Para mí es fácil aceptar que seguimos distintas religiones. Sólo cuando las otras Gen rezan o van a misa, me doy cuenta que soy distinta de ellas. Por lo demás somos iguales, como hermanas que viven en la misma casa. Nos gusta amarnos recíprocamente según lo que cada una entiende por Amor: en el budismo es sobre todo compasión, amabilidad y olvido de sí mismos. Para los cristianos es ‘amor al prójimo’, ‘al enemigo’, ‘el amor recíproco’, ‘a Jesús abandonado’. Aun constatando la diversidad en nuestra forma de manifestar el amor, “siendo el amor” como meta común, experimentamos la unidad». «Soy Lilia Mayrleny, de la etnia Maya Kaqchikel de Guatemala, originaria del pueblo de Patzun. Soy maestra de educación infantil intercultural bilingüe Kaqchikel (mi lengua madre) y español (mi segunda lengua). Mi país es multicultural y multilingüistico. Multicultural porque está constituido por cuatro culturas: Maya, Garifuna, Xinca y ladino; y multilingüistico porque se hablan 22 idiomas maya. Conocí el Movimiento de los Focolares cuando era pequeña, en los encuentros Gen 4. Trato de llevar el ideal de la unidad en la vida cotidiana. Estudio en la Universidad gracias a mis padres, quienes viven conmigo la espiritualidad del Focolar. Ellos me han sostenido para seguir mis estudios. Ésta es una gran conquista, porque no todas las mujeres de mi comunidad pueden seguir los estudios, por la cultura machista que existe. Para nosotros de cultura Maya son importantes la verdad, la lealtad, el respeto y el amor. En algunos momentos me sentí muy sola y sin respuestas a mis “¿por qué?”. Sin embargo, tratando de vivir el Evangelio, descubrí que el dolor, las tristezas, las decepciones, las dudas, las situaciones imprevistas o de debilidad, las pruebas de la vida, incluso el engaño, son todos matices del dolor que Jesús sufrió en cruz abandonado. Cuando logro reconocerlo y amarlo, las situaciones difíciles se transforman y en mí nace la paz».