2 Ene 2017 | Sin categorizar
«Me desperté esta mañana, 1º de enero, dispuesta a vivir este día y este año que recién comienza – escribe una amiga desde Estambul.- La primera noticia que me llegó fue la del atentado ocurrido en la Discoteca Reina Club durante la noche. Enseguida sentí un fuerte dolor, sentí desaliento. ¡No es posible!!!!
Después de algunas horas leí en la palabra de vida del mes: “Si realmente hemos experimentado su amor no podemos dejar de amar y de entrar valientemente donde hay divisiones, conflictos, odio, para llevar concordia, paz, unidad. El amor le permite al corazón ir más allá del obstáculo…” Es para mí, para nosotros, que queremos seguir creyendo y viviendo por la paz y la fraternidad universal. Los deseos que nos intercambiamos durante el día con muchos amigos son una mezcla de desaliento y esperanza. ¡No! No nos dejaremos arrastrar por los que quieren hacernos creer que la paz es una utopía. Existen en todo el mundo mucha gente que nos asegura que no estamos solos» Y es exactamente así: no están solos. Aún en el desaliento por la continuidad de tanta injusticia violenta, somos muchos los que apostamos y nos prodigamos cada día por la llegada de la paz. Queremos hacer nuestra la invitación que el papa Francisco dirige a muchos en su mensaje por la Jornada Mundial por la Paz que celebramos recientemente: «En el 2017, comprometámonos, con la oración y con la acción, en ser personas que han desterrado de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y que construyen comunidades no violentas, que cuidan la casa común de todos»
2 Ene 2017 | Sin categorizar
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1 Ene 2017 | Sin categorizar
«El siglo pasado – escribe el Papa Francisco – fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes […] que provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. […]Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos. […]Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. […] (que) no consiste en «rendirse ante el mal […], sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12,17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia»[6]. […] Cuando la Madre Teresa recibió el premio Nobel de la Paz, en 1979, declaró claramente su mensaje de la no violencia activa: «En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la paz, sino de vivir unidos, amándonos unos a otros […]. (Ella) se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes —¡ante los crímenes!— de la pobreza creada por ellos mismos»[9]. […]La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes. No se olvidarán nunca los éxitos obtenidos por Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. contra la discriminación racial. En especial, las mujeres son frecuentemente líderes de la no violencia, como, por ejemplo, Leymah Gbowee y miles de mujeres liberianas, que han organizado encuentros de oración y protesta no violenta (pray-ins), obteniendo negociaciones de alto nivel para la conclusión de la segunda guerra civil en Liberia. […]Este compromiso en favor de las víctimas de la injusticia y de la violencia no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que es propio de muchas tradiciones religiosas, para las que «la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida»[12]. Lo reafirmo con fuerza: «Ninguna religión es terrorista»[13]. La violencia es una profanación del nombre de Dios[14]. No nos cansemos nunca de repetirlo: «Nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa. Sólo la paz es santa, no la guerra»[15]. […]Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de la familia. […]La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón[16]. […]Hago un llamamiento a favor del desarme, como también de la prohibición y abolición de las armas nucleares: la disuasión nuclear y la amenaza cierta de la destrucción recíproca, no pueden servir de base a este tipo de ética[18]. Con la misma urgencia suplico que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños. […]En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común». Lee el mensaje completo
31 Dic 2016 | Sin categorizar
[…] La historia no está hecha más que de guerras, y nosotros de niños, en los pupitres de la escuela, puede decirse que aprendimos que las guerras son buenas y santas, que son casi como la salvaguardia de nuestra propia patria […] Pero, si nosotros sentimos resonar en nuestro espíritu las llamadas de los Papas, […] percibimos cuánto temieron la guerra para la Humanidad y cómo descendieron, llamados o no, entre los gobernantes para tratar de aplacar las “iras” y los intereses, y para alejar la terrible desgracia de la guerra, con la cual todo se pierde, mientras que con la paz todo se gana. Y esto porque la historia es una serie de luchas fratricidas entre pueblos hermanos, a los que el único Dueño del mundo les ha dado un trozo de tierra para cultivarla y vivir en ella. Él bendice la paz porque ha encarnado la paz. Nosotros que vemos cómo el Señor está conquistando uno a uno los corazones de sus hijos de todas las naciones, de todas las lenguas, transformándolos en hijos del Amor, de la Alegría, de la Paz, de la Audacia, de la Fuerza; nosotros esperamos que el Señor tenga piedad de este mundo dividido y desbandado, de estos pueblos encerrados en su propio cascarón contemplando la propia belleza – única para ellos – limitada y que no satisface, defendiendo con los dientes sus propios tesoros -incluso aquellos bienes que podrían servir para los demás pueblos en los que se muere de hambre – y haga caer las barreras y fluir ininterrumpidamente la caridad entre una tierra y otra, como un torrente de bienes espirituales y materiales. Esperamos que el Señor componga un orden nuevo en el mundo; Él, que es el único capaz de hacer de la Humanidad una familia y de aprovechar esas diferencias entre los pueblos, para que en el esplendor de cada uno puesto al servicio de los demás, resplandezca la única luz de la vida que, embelleciendo la patria terrenal, hace de ella una antecámara de la Patria eterna. Quizás todo lo que vamos diciendo pueda parecer un sueño. Sin embargo – aparte del hecho que si la relación entre los cristianos es el amor mutuo, la relación entre los pueblos cristianos no puede ser otra que el amor mutuo, por esa lógica del Evangelio que no cambia – hay un vínculo que ya une a los pueblos fuertemente y que la voz del pueblo, de cada pueblo, ha proclamado ya; esa voz del pueblo que tan a menudo es voz de Dios. Este vínculo escondido y custodiado en el corazón de cada nación es María. ¿Quién logrará disuadir a los brasileños de que María es la Reina de su tierra? ¿Y quién podrá negar a los portugueses que María es “Nuestra Señora de Fátima”? ¿O quién no reconocerá a los franceses la “hermosa y pequeña Señora de Lourdes”? ¿Y a los polacos la Virgen de Czestochowa? ¿Y a los ingleses, que su tierra es “feudo de María”? ¿Y quién podrá negar que María es la “Soberana de Italia”? […] Todos los pueblos cristianos la han proclamado ya su Reina, de ellos y de sus hijos. Pero falta una cosa, y ésta no puede hacerla María, tenemos que ayudarla nosotros: falta nuestra colaboración para que los pueblos católicos, como hermanos unidos, vayan a Ella y juntos la reconozcan como Madre y Reina. Nosotros podemos coronarla como tal si, con nuestra conversión, con nuestras oraciones, con nuestra acción, quitamos el velo que todavía cubre su corona […] Tenemos que depositar a sus pies esa porción del mundo que está en nuestras manos […] todo a los pies de la Reina más grande que Cielo y Tierra conozcan: Reina de los hombres, Reina de los santos, Reina de los ángeles; porque, cuando estuvo en la Tierra, supo inmolarse totalmente a sí misma, como Sierva del Señor, enseñando así a sus hijos el camino de la unidad, del abrazo universal de los hombres, para que sea en la Tierra como en el Cielo. De Chiara Lubich, Escritos Espirituales/1, págs. 211-214
30 Dic 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Un recorrido de vida y pensamiento para compartir a lo largo de todo el arco del año en las diversas latitudes. A los 50 años de la fundación, durante todo el 2017, se realizarán varios congresos e iniciativas locales en distintos países del mundo. Un recorrido sobre la vida y pensamiento, en varias etapas, para iluminar el valor antropológico y universal de la familia en la perspectiva de la “fraternidad universal”, testimoniando la riqueza de la diversidad cultural y social junto con el ideal de la unidad encarnado en la vida de familia. El acontecimiento central tendrá lugar en Loppiano desde el 10 al 12 de marzo de 2017. Está previsto que asistirán unas 800 personas en representación de todo el mundo. Las familias podrán sumergirse plenamente en la realidad de la ciudadela internacional de los Focolares y testimoniar el sueño de Chiara que está presente en todos los continentes. Durante la mañana se realizarán talleres para adultos, jóvenes y niños, en colaboración con el movimiento parroquial, los centros gen3 y gen4, AFN osfl y AMU. De tarde se realizará un encuentro en el Auditorium, que se podrá seguir via streaming, en el que participarán también los expertos en temas familiares que estarán reunidos en la Universidad Sophia (10-11 de marzo 2017) para un Seminario Cultural. Con este seminario de carácter universal, se lanzará el futuro Centro de Estudios sobre la familia, con el objetivo de profundizar la contribución de la espiritualidad de la unidad en la familia frente a los desafíos actuales. Por info www.famiglienuove.org famiglienuove@focolare.org tel. 069411565