1 Ene 2017 | Sin categorizar
«El siglo pasado – escribe el Papa Francisco – fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes […] que provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. […]Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos. […]Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. […] (que) no consiste en «rendirse ante el mal […], sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12,17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia»[6]. […] Cuando la Madre Teresa recibió el premio Nobel de la Paz, en 1979, declaró claramente su mensaje de la no violencia activa: «En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la paz, sino de vivir unidos, amándonos unos a otros […]. (Ella) se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes —¡ante los crímenes!— de la pobreza creada por ellos mismos»[9]. […]La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes. No se olvidarán nunca los éxitos obtenidos por Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. contra la discriminación racial. En especial, las mujeres son frecuentemente líderes de la no violencia, como, por ejemplo, Leymah Gbowee y miles de mujeres liberianas, que han organizado encuentros de oración y protesta no violenta (pray-ins), obteniendo negociaciones de alto nivel para la conclusión de la segunda guerra civil en Liberia. […]Este compromiso en favor de las víctimas de la injusticia y de la violencia no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que es propio de muchas tradiciones religiosas, para las que «la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida»[12]. Lo reafirmo con fuerza: «Ninguna religión es terrorista»[13]. La violencia es una profanación del nombre de Dios[14]. No nos cansemos nunca de repetirlo: «Nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa. Sólo la paz es santa, no la guerra»[15]. […]Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de la familia. […]La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón[16]. […]Hago un llamamiento a favor del desarme, como también de la prohibición y abolición de las armas nucleares: la disuasión nuclear y la amenaza cierta de la destrucción recíproca, no pueden servir de base a este tipo de ética[18]. Con la misma urgencia suplico que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños. […]En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común». Lee el mensaje completo
31 Dic 2016 | Sin categorizar
[…] La historia no está hecha más que de guerras, y nosotros de niños, en los pupitres de la escuela, puede decirse que aprendimos que las guerras son buenas y santas, que son casi como la salvaguardia de nuestra propia patria […] Pero, si nosotros sentimos resonar en nuestro espíritu las llamadas de los Papas, […] percibimos cuánto temieron la guerra para la Humanidad y cómo descendieron, llamados o no, entre los gobernantes para tratar de aplacar las “iras” y los intereses, y para alejar la terrible desgracia de la guerra, con la cual todo se pierde, mientras que con la paz todo se gana. Y esto porque la historia es una serie de luchas fratricidas entre pueblos hermanos, a los que el único Dueño del mundo les ha dado un trozo de tierra para cultivarla y vivir en ella. Él bendice la paz porque ha encarnado la paz. Nosotros que vemos cómo el Señor está conquistando uno a uno los corazones de sus hijos de todas las naciones, de todas las lenguas, transformándolos en hijos del Amor, de la Alegría, de la Paz, de la Audacia, de la Fuerza; nosotros esperamos que el Señor tenga piedad de este mundo dividido y desbandado, de estos pueblos encerrados en su propio cascarón contemplando la propia belleza – única para ellos – limitada y que no satisface, defendiendo con los dientes sus propios tesoros -incluso aquellos bienes que podrían servir para los demás pueblos en los que se muere de hambre – y haga caer las barreras y fluir ininterrumpidamente la caridad entre una tierra y otra, como un torrente de bienes espirituales y materiales. Esperamos que el Señor componga un orden nuevo en el mundo; Él, que es el único capaz de hacer de la Humanidad una familia y de aprovechar esas diferencias entre los pueblos, para que en el esplendor de cada uno puesto al servicio de los demás, resplandezca la única luz de la vida que, embelleciendo la patria terrenal, hace de ella una antecámara de la Patria eterna. Quizás todo lo que vamos diciendo pueda parecer un sueño. Sin embargo – aparte del hecho que si la relación entre los cristianos es el amor mutuo, la relación entre los pueblos cristianos no puede ser otra que el amor mutuo, por esa lógica del Evangelio que no cambia – hay un vínculo que ya une a los pueblos fuertemente y que la voz del pueblo, de cada pueblo, ha proclamado ya; esa voz del pueblo que tan a menudo es voz de Dios. Este vínculo escondido y custodiado en el corazón de cada nación es María. ¿Quién logrará disuadir a los brasileños de que María es la Reina de su tierra? ¿Y quién podrá negar a los portugueses que María es “Nuestra Señora de Fátima”? ¿O quién no reconocerá a los franceses la “hermosa y pequeña Señora de Lourdes”? ¿Y a los polacos la Virgen de Czestochowa? ¿Y a los ingleses, que su tierra es “feudo de María”? ¿Y quién podrá negar que María es la “Soberana de Italia”? […] Todos los pueblos cristianos la han proclamado ya su Reina, de ellos y de sus hijos. Pero falta una cosa, y ésta no puede hacerla María, tenemos que ayudarla nosotros: falta nuestra colaboración para que los pueblos católicos, como hermanos unidos, vayan a Ella y juntos la reconozcan como Madre y Reina. Nosotros podemos coronarla como tal si, con nuestra conversión, con nuestras oraciones, con nuestra acción, quitamos el velo que todavía cubre su corona […] Tenemos que depositar a sus pies esa porción del mundo que está en nuestras manos […] todo a los pies de la Reina más grande que Cielo y Tierra conozcan: Reina de los hombres, Reina de los santos, Reina de los ángeles; porque, cuando estuvo en la Tierra, supo inmolarse totalmente a sí misma, como Sierva del Señor, enseñando así a sus hijos el camino de la unidad, del abrazo universal de los hombres, para que sea en la Tierra como en el Cielo. De Chiara Lubich, Escritos Espirituales/1, págs. 211-214
30 Dic 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
Un recorrido de vida y pensamiento para compartir a lo largo de todo el arco del año en las diversas latitudes. A los 50 años de la fundación, durante todo el 2017, se realizarán varios congresos e iniciativas locales en distintos países del mundo. Un recorrido sobre la vida y pensamiento, en varias etapas, para iluminar el valor antropológico y universal de la familia en la perspectiva de la “fraternidad universal”, testimoniando la riqueza de la diversidad cultural y social junto con el ideal de la unidad encarnado en la vida de familia. El acontecimiento central tendrá lugar en Loppiano desde el 10 al 12 de marzo de 2017. Está previsto que asistirán unas 800 personas en representación de todo el mundo. Las familias podrán sumergirse plenamente en la realidad de la ciudadela internacional de los Focolares y testimoniar el sueño de Chiara que está presente en todos los continentes. Durante la mañana se realizarán talleres para adultos, jóvenes y niños, en colaboración con el movimiento parroquial, los centros gen3 y gen4, AFN osfl y AMU. De tarde se realizará un encuentro en el Auditorium, que se podrá seguir via streaming, en el que participarán también los expertos en temas familiares que estarán reunidos en la Universidad Sophia (10-11 de marzo 2017) para un Seminario Cultural. Con este seminario de carácter universal, se lanzará el futuro Centro de Estudios sobre la familia, con el objetivo de profundizar la contribución de la espiritualidad de la unidad en la familia frente a los desafíos actuales. Por info www.famiglienuove.org famiglienuove@focolare.org tel. 069411565
30 Dic 2016 | Sin categorizar
«Así es la lujuria, así es la ira, ellas nacen del “rajas”, de la pasión de los sentidos que devora todo…» (Bhagavad Gita 3, 37). Ésta fue una de las frases que citó Paramahamsa Svami Yogananda Ghiri, presidente honorario de la Unión Hindú italiana (UII), en su discurso de saludo en la 1ª Conferencia cristiano-hindú que tuvo lugar el 6 de diciembre en el Aula Magna de la Universidad Gregoriana (Roma) que ese día estaba desbordante de personas. Quien inició los trabajos fue el Card. Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso. Él fue el promotor del encuentro, en colaboración con la UII, la Conferencia Episcopal Italiana, Religions for Peace y el Movimiento de los Focolares. El prelado, expresando su alegría por ese momento de diálogo, auspició con confianza: «Con nuestra luz interior que arde e ilumina, seremos capaces de orientar cada paso nuestro por el camino de la Paz» Cristianismo e hinduismo, ambas religiones estuvieron representadas en igual cantidad por 300 personas animadas por un profundo deseo de conocimiento y de comunión recíproca. Dos emblemas notorios en el aula: la Lámpara y el Crucifijo, ambos son símbolos de luz. “Luz de Paz”, fue, en efecto, el título de la jornada transcurrida en el diálogo y en la búsqueda de construir juntos la Paz. Fueron significativas las palabras del obispo Paul Gallagher, secretario de las relaciones del Vaticano con los Estados, que, después de haber recordado los numerosos conflictos presentes en el planeta, hizo un llamado a la comunidad internacional a «superar la lógica del individualismo, de la competitividad, del deseo de ser los primeros» y pidió que lo más pronto posible se promueva “una ética de la solidaridad”. Fueron también muy interesantes los análisis del Prof. Naso de la Universidad La Sapienza (Roma). Él, después de haber referido los tristes datos de la conflictividad generada por motivos religiosos, recordó los numerosos casos en los cuales son justamente las comunidades de fe las que se convierten en mediadoras de procesos de paz (por ejemplo, Irlanda del Norte, Sudáfrica, Mozambique). Esto hace esperar que «las religiones puedan verdaderamente jugar un rol constructivo en las situaciones de conflicto».
Vivaz y sustentada con experiencias personales fue la relación de la psicóloga hindú Sangita Dubey, quien habló sobre las diferencias culturales y sobre los costos psíquicos de las migraciones, debido a la alimentación, el idioma, la mentalidad, completamente diferentes…. Afirmó, por lo tanto, que es necesario multiplicar los eventos interreligiosos, de modo de penetrar en las tradiciones del otro, acogiendo las respectivas diversidades. “La derrota del diálogo”, subrayó Svamini Hamsananda Ghiri (UII), en su intervención sobre la perspectiva hindú, «es el miedo, la indiferencia, el fundamentalismo, la desconfianza en el otro». Para perseguir el bien común es necesario «ver al otro como un hermano, porque fue generado por un Dios Padre». Y Paolo Trianni, del Ateneo de S. Anselmo, a quien se le pidió que expresara la perspectiva cristiana, concluyó: «Cuando se encuentran dos civilizaciones milenarias, dos espiritualidades tan profundas, no pueden más que aparecer grandes riquezas». Dos experiencias de diálogo presentaron concretamente las perspectivas trazadas: Fray. Cesare Bovinelli, monje de Camaldoli (Italia), recordó la gran sintonía sobre los temas del ambiente en los encuentros de Asís. Una joven de los Focolares, Aileen Carneiro, de India, describió las múltiples actividades desarrolladas en su país por jóvenes hindúes y cristianos. En particular, la sinergia con el grupo gandhiano Shanti Ashram de Coimbatore, del cual nació un proyecto que tiende a resolver la pobreza a través de la Economía de Comunión. Aileen explicó que se le da prioridad al diálogo de la vida, poniendo en práctica la llamada Regla de Oro: «Haz a los demás todo lo que quisieras que fuese hecho a ti» La Conferencia concluyó con un espacio cultural de poesías, cantos y danzas sagradas hindúes, en las cuales el arte se convirtió en un ulterior motivo de comunión, digno marco para la lectura del Comunicado que se redactó entre todos. Anna Friso
29 Dic 2016 | Sin categorizar