Movimiento de los Focolares
Chiara Lubich: Epifanía 2017

Chiara Lubich: Epifanía 2017

170106En esta Navidad, Señor, te encomendamos a los “lejanos”: a muchos que estaban “cerca” y ahora no están más porque están mal, los numerosos males del mundo los alejaron de Ti; aquéllos que no te conocen, pero que te buscan con corazón puro y sincero, y que  no saben todavía que un día, un dulcísimo día, Tú te apareciste niño en la Tierra. En esta Navidad, Señor, te encomendamos sobre todo a aquéllos que no tienen fe. Te los encomendamos para que, por la buena voluntad que muchos tienen se abra camino un rayo de tu luz y brille por un momento la estrella que guía hacia Ti,  y puedan experimentar, al menos por algún momento, la plenitud y la alegría de quien te reconoce y te ama. Te encomendamos a los “que están lejos”, Señor, porque sabemos que es sobre todo por ellos que un día te hiciste niño. Chiara Lubich, E torna Natale…, Ed. Città Nuova, Roma 2007, XI edición, pág. 59-60.

Roma. Dar clases en la zona marginal

Roma. Dar clases en la zona marginal

bambinineiguaiUna larga experiencia como maestra de primaria –empieza diciendo Patrizia Bertoncello, la editora del texto – me ha llevado a captar esas posibles señales propias de algunas carencias que están más presentes en la periferia que en otros lugares. A menudo son los mismos alumnos quienes las revelan: “Había una vez una florescribe en clase Cristina, de 7 años- el papá-flor se había ido y tampoco la mamá-flor estaba con ella, porque tenía mucho que hacer y estaba muy preocupada. No tenía tiempo para escucharla. La flor era una rosa con mil espinas. Las espinas eran muchas y punzaban. La flor quería hacer amistad con los animalitos del bosque o con las otras flores. Pero cuando se acercaban se punzaban y escapaban corriendo. Y ella no podía hacer nada. Al final la flor, que era una rosa, estaba siempre sola y muy triste”. Es la clara explicación que ella misma da de los repetidos desprecios que sufría en clase que la alejaban de todos. Como ella, con diferentes problemáticas, hay tantos niños rechazados, porque si bien este mundo a muchos les parece habitable y protector, no está libre de contradicciones y ambivalencias que recaen sobre los más débiles. A veces, esas instituciones, que de palabra están comprometidas a favor de los derechos de la infancia, de hecho los tienen poco presentes. Especialmente los de los niños que no cuentan con padres que los apoyen o que no tienen vínculos familiares sólidos, dejándolos así en una zona oscura, en la inestabilidad afectiva y a menudo también son víctimas de una profunda pobreza. La falta de protección y de oportunidades reales de crecimiento, ciertamente no son dignas de una sociedad como la nuestra. Por eso muchas veces me he preguntado qué se puede hacer para dar la palabra a estos “niños invisibles”, cómo contribuir a construir una cultura que tutele y respete plenamente la infancia. IMG-20160703-WA0003Empecé tratando de acoger a cada uno de mis alumnos con amor, y poco a poco vi que sus lágrimas se secaban. Me di cuenta de que para realmente “encontrar” el mundo de los pequeños es necesario acercarse a cada niño con atención, y aprender a ver las cosas desde su visión, poniendo en juego toda la energía y la competencia para crear relaciones significativas. Con los demás trabajadores y profesionales, animados por el mismo estilo educativo, después traté de activar procesos en los que los niños y sus familias hagan la experiencia de relaciones realmente educativas. A partir de esta sinergia nació la idea de escribir un libro que narrara no sólo las historias de los “niños invisibles”, sino también buenas prácticas y caminos de rescate. “Chicos en problemas”, escrito por un oncólogo, un trabajador social, un pediatra y por mí que me encargué de la edición, quiere evidenciar esas semillas de esperanza y de relacionalidad positiva que llegan a ser, en cierto modo, generadores de resiliencia. Es decir ese recurso que tantos niños, oportunamente ayudados, logran poner en movimiento alcanzando buenos niveles de recuperación. Como le sucedió a Emma. Cuando tenía 8 años, herida por la desintegración de su familia , había incluso querido quitarse la vida. Recientemente, después de encontrarme por Facebook, me escribió: “Querida maestra, ¡qué nostalgia tengo de ti y de tantos momentos compartidos! ¿Recuerdas cuando nos leías historias y hacías las voces de los personajes?¿Y del paseo al mar? Cierto, lo que no se borrará nunca de mi corazón es cuánto me quisiste cuando para mí todo era oscuridad. Cuanto terminé en el hospital después del triste hecho tú estabas ahí y no me preguntaste por qué lo hice. Sólo estabas y ese En las presentaciones del libro en la universidad y en congresos, sorprende el despertar de la atención y la responsabilidad de las personas, que empiezan a darse cuenta de la presencia del niño del vecino o del que pide limosna en el Metro (Subte) o en algún reparto del hospital. Son niños que antes eran invisibles y que ahora pueden volver a ser protagonistas de su futuro. Recogido por Anna Friso i Patrizia Bertoncello – Bambini nei guai – Città Nuova 2015, pág. 11 ii Patrizia Bertoncello – Bambini nei guai – Città Nuova 2015, pág. 66

Gan Gan, en el corazón de la Patagonia argentina

Gan Gan, en el corazón de la Patagonia argentina

Gangan01-300x225Para llegar a Gan Gan, una aldea que dista de Trelew un poco más de 300 KM, se necesitan, si el buen tiempo lo permite, de 6 a 7 horas de viaje. De hecho se deben afrontar las pendientes de la meseta de Chubut, que son particularmente arduas. Por lo general son pocos los que visitan Gan Gan y sus 800 habitantes, la mayoría indígenas mapuches y tehuelches, que tristemente se ha ganado la fama de “aldea olvidada por todos”. El 19 y 20 de noviembre pasados se realizó una misión precisamente a Gan Gan, con la participación de personas venidas de las parroquias y otras asociaciones de Trelew. Durante el viaje, la comitiva aprovechó para reforzar el conocimiento recíproco y reflexionar sobre el significado de este ir hacia los pobres como una respuesta al llamado del Papa Francisco. Los esperaba una alegre acogida de la gente, con sus cantos típicos. Un sacerdote los introdujo en la realidad de este lugar del altiplano donde todavía hay minas que se trabajan a cielo abierto, con graves consecuencias por la contaminación del ambiente. Los honores de casa los hace una anciana de la aldea, quien en su lengua mapuche da la bienvenida y presenta a Mons. Croxatto, obispo auxiliar de Comodoro Rivadavia, quien también vino para la misión. Se inicia con la celebración de 5 bautizos. «El sueño de uno de estos niños, que ya tiene 4 años –cuenta una focolarina que forma parte de la comitiva- era ser bautizado por el Papa Francisco. El obispo, revestido con todos los paramentos, con gran amor le explica que el Papa no pudo venir hasta acá arriba, pero que le dio el mandato para que lo bautizara él. Después de la ceremonia sigue un almuerzo con alimentos generosamente llevados por la gente y compartidos entre todos” Después los misioneros en oración empiezan a recorrer toda la aldea: «una procesión que, por los escenarios que se presentan ante nuestros ojos –cuenta una focolarina presente- parece un Vía Crucis. La gente se ubica a lo largo de la calle y cuenta dramas de abandono, soledad, violencia, falta de justicia: desde una mamá a la que le mataron a su hijo, a aquella con el hijo desaparecido; desde el paupérrimo hogar de ancianos, a la capilla en desolador abandono. Lo que más impresionan son los rostros de la gente, prematuramente surcados por arrugas provocadas por el dolor y la miseria. Es impresionante la cantidad de personas que desean confesarse. Los sacerdotes escuchan ininterrumpidamente las confesiones mientras la procesión procede silenciosa. Otro momento fuerte es la Misa de la Primera Comunión y la Confirmación de 15 personas, algunas adultas, incluso abuelas. Ver cómo los sacerdotes se prodigan en esta realidad socialmente tan herida, cómo tratan de hacer sentir que están cerca a los problemas de la gente, hace pensar en las palabras del Papa Francisco cuando dice que los pastores deben tener olor de oveja». Gangan04-300x180 En el viaje de regreso se crea un grupo de whatsapp porque todos quieren que la experiencia de la misión no termine aquí. Muchos dicen que hay que volver a Gan Gan, impresionados por la fuerte experiencia de sentirse un único pueblo de Dios, entre pastores y laicos. Y por haber vivido juntos la experiencia de “salir” como Iglesia para visitar a los más débiles. Es impresionante la experiencia compartida por uno de los sacerdotes quien durante el almuerzo comunitario fue a visitar a los parientes de una señora de Trelew oriunda de Gang Gang. «El impacto ha sido muy fuerte –cuenta. Encontré a dos hermanos de 83 y 81 años, ambos sordos: la señora un 90% y el hermano 100% además de no vidente. Viven en una habitación de dos por dos metros, con dos camas en forma de “L”. La puerta es casi inexistente y el pavimento de tierra. El frío que entra por la puerta y sube desde el piso no hace otra cosa que acentuar la artrosis que sufre la mujer. En el corazón me quedó una herida.    Pienso que si bien la misión fue bien, no tendría sentido si no hacemos algo para dar dignidad a estos indigentes». En la tarde llegan al párroco las primeras respuestas por whatsapp: «Conseguimos el dinero para arreglar la puerta. Mándanos las medidas».   Fuente: Focolares Cono Sur online  

Paz: Desterrar del corazón la violencia

Paz: Desterrar del corazón la violencia

«Me desperté esta mañana, 1º de enero, dispuesta a vivir este día y este año que recién comienza – escribe una amiga desde Estambul.- La primera noticia que me llegó fue la del atentado ocurrido en la Discoteca Reina Club durante la noche. Enseguida sentí un fuerte dolor, sentí desaliento. ¡No es posible!!!! Attentato IstanbulDespués de algunas horas leí en la palabra de vida del mes: “Si realmente hemos experimentado su amor no podemos dejar de amar y de entrar valientemente donde hay divisiones, conflictos, odio, para llevar concordia, paz, unidad. El amor le permite al corazón ir más allá del obstáculo…” Es para mí, para nosotros, que queremos seguir creyendo y viviendo por la paz y la fraternidad universal. Los deseos que nos intercambiamos durante el día con muchos amigos son una mezcla de desaliento y esperanza.   ¡No! No nos dejaremos arrastrar por los que quieren hacernos creer que la paz es una utopía. Existen en todo el mundo mucha gente que nos asegura que no estamos solos» Y es exactamente así: no están solos. Aún en el desaliento por la continuidad de tanta injusticia violenta, somos muchos los que apostamos y nos prodigamos cada día por la llegada de la paz. Queremos hacer nuestra la invitación que el papa Francisco dirige a muchos en su mensaje por la Jornada Mundial por la Paz que celebramos recientemente: «En el 2017, comprometámonos, con la oración y con la acción, en ser personas que han desterrado de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y que construyen comunidades no violentas, que cuidan la casa común de todos»

La llamita

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