Dar visibilidad a quienes trabajan por la paz

Chantal Grevin
Apertura del Vº Centenario de la Reforma
El Papa Francisco, el obispo Munib Younan y el pastor Martín Junge (en representación de la Comunión de las 145 Iglesias que componen la Federación Luterana Mundial): son éstas las tres personalidades que, con un gesto pleno de significado, después de 500 años, firman juntos la invitación a la ceremonia de apertura del Vº Centenario de la Reforma. Es igualmente significativo el título del evento “Desde el conflicto a la comunión – unidos en la esperanza”, que tendrá lugar el 31 de octubre con un culto ecuménico en la Catedral de Lund al que seguirá una ceremonia pública en el estadio de Malmö en Suecia. Ya en el ’99, con la “Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación”, se había colocado un mojón en la relación ecuménica católico-luterana. Un importante documento histórico que en la conmemoración de este año se coloca como fundamento teológico, en la búsqueda de la posible, plena unidad de la única Iglesia de Cristo. Entre los luteranos y el Movimiento de los Focolares existe un largo recorrido de amistad. Serán, es cierto, los contactos con ellos los que le harán comprender a Chiara Lubich que la espiritualidad que Dios le había confiado no era sólo para los católicos.
Un poco de historia. El 14 de enero de 1961, Chiara fue invitada a hablar de la espiritualidad de la unidad a las religiosas de Darmstadt (Marienschwestern). En esa ocasión conoció a algunos pastores luteranos, entre ellos a Klaus Hess y a su esposa Amalie, cofundadores de la “Bruderschaft vom gemeinsamen Leben” en Alemania. Pocos meses después, los esposos Hess viajaron a Roma para conocer mejor el Movimiento y la Iglesia católica. El 24 de mayo de 1961, Chiara fundó en Roma el “Centro Uno” para la unidad de los cristianos y en junio del 68 se inauguró el Centro Ecuménico en la ciudadela de los Focolares de Ottmaring (Augsburgo) Mientras tanto, en las dos Alemanias de aquella época, el espíritu de los Focolares fue recibido tanto por los obispos católicos, como por los evangélicos y los luteranos. También en Escandinavia la espiritualidad de la unidad se difundió en el ámbito ecuménico y en las Mariápolis de Suecia casi la mitad de los participantes son luteranos. A partir de 1982, a los encuentros de los obispos católicos amigos del Movimiento se añaden otros encuentros ecuménicos con la participación de obispos de varias Iglesias. En el 2015, los obispos luteranos que asistieron al encuentro ecuménico de obispos realizado en Constantinopla, fueron seis, de tres países distintos. En el 88 se le otorgó a Chiara Lubich el premio “Fiesta de la paz de Augsburgo” En el 99, Chiara es invitada al histórico evento de la firma de la “Declaración conjunta sobre la Doctrina de la justificación” en Augsburgo. Durante la solemne celebración se le pidió a Chiara que compusiera y recitara una oración. En el 2003, el obispo luterano de Mónaco, Johannes Friedrich, viajó al Centro del Movimiento con una delegación. Allí Chiara les habló de Jesús Abandonado: «El se presentó (…) como el modelo para imitar en todas las pruebas y de forma especial en los dolores de la desunidad; (…) Él, abandonado, es la luz también para recomponer la plena comunión visible» En 2009, la actual presidente de los Focolares, María Voce, fue invitada a las celebraciones que se realizaron en ocasión del 10º aniversario de la “Declaración conjunta”. Para la apertura del Vº Centenario de la Reforma, dado que la presidente no podrá estar presente personalmente, el Movimiento de los Focolares estará representado por los delegados centrales Friederike Koller y Ángel Bartol. Mensaje a la asamblea de Lund (en italiano)
Una cita mundial
Por primera vez la cita mundial de los dirigentes de los Focolares no se ha realizado en una única sesión, sino en tres segmentos de 10 días cada uno, subdividiendo de forma imaginaria el planeta en tres macro-áreas: Américas y Oceanía; Asia, África y Medio Oriente; Europa. Tres eventos que se han llevado a cabo en fechas sucesivas y con el mismo contenido, de los que han participado, además de los dos delegados de la zona, los responsables de algunas naciones o territorios y algún consejero de los aspectos concretos. Han estado presentes unas noventa personas en cada turno, hombres y mujeres que representaban a las innumerables comunidades que están diseminadas en el planeta, para llevarle el espíritu de la unidad. Los recibió la presidente Maria Voce quien subrayó la riqueza de estos momentos de cosecha, gratos a Dios por la vida que ha generado el carisma de Chiara Lubich. Y fue ella quien anunció el tema espiritual elegido para este encuentro y para el año que se abre: el misterio de Jesús abandonado, llave para realizar la unidad. «Jesús vino a la tierra – recordó la presidente– para cargarse todos los dolores de la humanidad y para que estemos seguros de que, con Él, es posible pasar de la cruz a la resurrección».
Durante el intenso trabajo de los tres turnos, se vivieron momentos de mucha comunión. Empezó con las instancias de un mundo “joven” – las Américas y Oceanía – que tiende con fuerza al desarrollo social y tecnológico, pero con muchas exigencias también espirituales, sobre todo en América Latina, mientras que las otras regiones necesitan desarrollar nuevas estrategias para crecer también en los valores. «Pero no se trata – subraya Ray Asprer – de definirlas sentados en el escritorio, sino que hay que desarrollar la conciencia de que será el Espíritu Santo el que sugerirá el aporte que la sociedad actual espera del carisma de la unidad». «En Oceanía – añade Vania Cheng – tenemos que acercarnos más a los pueblos aborígenes y enfrentar el desafío de la secularización. Empezamos por aquí para seguir sembrando con coraje, con la convicción de que el Evangelio se difunde por sí mismo». «Si bien los desafíos no faltan – afirma Gabriela Melo por América Latina – nuestras comunidades viven la comunión y la reciprocidad. Y esto hace que crezca la confianza de que el objetivo de alcanzar un mundo unido no es una utopía».
Ha sido muy significativo también el encuentro de las tres macro-regiones de África, Asia y Oriente Medio, cada una envestida por problemas de todo tipo – sobre todo en Oriente Medio – donde se vive un drama que parece no tener solución. Justamente aquí, en la tierra donde Jesús vivió, emerge con fuerza la necesidad, además de sostener a las poblaciones, de difundir la “cultura de la resurrección”. «Por lo que se refiere a África – cuenta Joseph Assouad – se ha puesto de manifiesto el gran valor de la inculturación. Cada pueblo ha realizado un largo camino para descubrir la Verdad y nosotros, yendo allí, ¡no debemos creer que construiremos desde cero!». Mientras que Roberto Catalano, hablando del continente asiático, afirmó que tiene mucho que decir al mundo sobre el aspecto social y político, y subraya la importancia del diálogo interreligioso en las diferentes áreas asiáticas y también del aporte que da la escuela sobre las grandes religiones nacida en Filipinas, por obra de los Focolares.
Y para acabar, Europa, desde Siberia a Portugal. Un continente del que el mundo espera unidad, valores humanos y espirituales, capacidad de diálogo, en especial con el Islam, realidad que cada vez más toma mayor relieve en su regiones. «Y sobre todo – declara Severin Schmit – el mundo espera que Europa encuentre una digna solución al drama de los prófugos». Los desafíos son muchos: secularización, relativismo, nuevas generaciones. Y exigen propuestas y respuestas que sean fruto de la comunión entre todos los componentes geográficos del continente. «Son problemas – afirma Margherita Karram – que han provocado una mayor creatividad, conectando en red a muchas personas que, por ejemplo en Italia, han activado la acogida». De estos tres encuentros, han surgido muchos principios inspiradores, muchos estímulos. Todavía hay muchas respuestas que encontrar. Pero en todos existe la certeza de que hay que seguir abriéndose a los demás con confianza, como sugiere el Papa Francisco, seguros de que, en el camino, se abrirán nuevos e inesperados senderos. Jesús Morán, copresidente de los Focolares, está convencido de ello: «A la Magdalena, Jesús dice que vaya y que diga a sus hermanos que Él los precede en Galilea. ¿Qué es Galilea? Galilea es el mundo, fuera de la Ciudad Santa, fuera de los muros de Jerusalén, donde Jesús murió. Es el mundo. Jesús nos precede allí, nos habla allí, en el mundo».
En Argelia la celebración de los 50 años de los Focolares en el Norte de África y Medio Oriente
El 16 de octubre de 1966 un Citroën 2 CV llega un Tlemcen, una ciudad de Argelia. A bordo tres focolarinos: Salvatore Strippoli y Ulises Caglioni, italianos, y Pierre Le Vaslot, francés. Será el comienzo de una aventura que en estos días está celebrando 50 años de presencia y de vida, y que desde Argelia se difundió por todas partes en el Norte de África y Medio Oriente. Dice Mourad, médico: «Éramos un grupo de jóvenes que no sabíamos exactamente lo que queríamos hacer; una nada nos hacía reír. Un día nos encontramos con Gérard que nos invitó a tomar el té en su casa, el focolar. Volvimos varias veces, hablamos, cantamos canciones, eran lindas canciones que decían muchas cosas acerca de la vida. Íbamos conociendo cada vez más un ideal que nos ha colmado, y nos enseñó a vivir. Esto fue hace cincuenta años. Ahora tengo 67 años y sigo viviendo este ideal, estoy feliz de vivirlo; es un ideal que nos enseña a vivir el amor entre las personas». Y Samira, una estudiante: «Tengo 21 años. Estoy muy impactada, agradecida y alentada por las ideas sanas de los Focolares. Sobre todo por la determinación de construir puentes entre las personas y en la transmisión de los valores morales y humanos, que unen a los hermanos de todos los horizontes y sobre todo a Alá, nuestro Señor, que es uno». Omar, enfermero de la sala de operaciones: «La paz sea con ustedes. El Movimiento de los Focolares me ha enseñado a conocer al otro, aunque sea diferente, a aprender a apreciarnos, incluso más, a enriquecernos mutuamente más allá de los prejuicios, a veces seculares. Aprendí a dar el primer paso hacia el otro, para acercarme como a un hermano, con un amor desinteresado que es la clave de la fraternidad». Y monseñor Henri Teissier, arzobispo emérito de Argel: «La Iglesia de Argelia no es más que un pequeño número de cristianos para el que es importante estar insertado en la sociedad argelina. El Focolar se ha centrado precisamente en la relación, en el diálogo, sin ocultar la propia identidad, pero dejando los amigos argelinos que se acercaban la tarea de traducirlo en su propia cultura. Creo que el Focolar, al hacerlo, ha respondido a las expectativas de la Iglesia. Obviamente, esto los ha marginado de la comunidad cristiana reunida, pero, sin duda, nuestro objetivo no es la comunidad reunida, sino una comunidad que busca a los demás para encontrarse en una realidad que va más allá de nosotros».
El centro de los Focolares «Dar es Salam» de Tlemcen da la bienvenida a dos eventos que marcan la etapa de este 50°: * El segundo Congreso Internacional de los musulmanes del Movimiento de los Focolares (28-30 de octubre de 2016), con participantes de toda Argelia, de la cuenca mediterránea (Líbano, Egipto, Jordania, Italia, Francia, Suiza) y Canadá; * La fiesta del 50 aniversario del Movimiento de los Focolares en Argelia (1 a 2 de noviembre de 2016), con participantes de diversas comunidades y algunos de los primeros testigos de esta aventura, presente también el copresidente de los Focolares Jesús Morán. Comunicado de prensa – 28 de octubre de 2016
