Movimiento de los Focolares
USA: Premio Luminosa 2016 a un líder Sij

USA: Premio Luminosa 2016 a un líder Sij

Tarunjit Singh ButaliaUnidad, diálogo, comunión. Estos tres objetivos, característicos de los Focolares, resumen también el compromiso del Dr. Tarunjit Singh Butalia, el científico de la Ohio State University de Columbus, quien recibió el galardón Luminosa 2016 en Hyde Park (New York) el pasado 18 de septiembre. “Su incansable esfuerzo durante decenas de años – declaró María Voce, presidente de los Focolares, en su mensaje – amerita nuestra admiración y nuestro profundo aprecio. Nos sentimos solidarios con Usted y con la comunidad Sij en promover, junto con otros, la paz y el cuidado de nuestra casa común». Butalia, movido por la convicción de que las religiones juegan un papel crucial en la construcción de la paz, es pionero en las relaciones católico-sijes en los Estados Unidos. Y es precisamente por su gran compromiso en el diálogo interreligioso que en diciembre de 2011 participó en la Oración por la paz en Asís, invitado por el papa Benedicto XVI. En su discurso de aceptación, el científico recordó las amigables invitaciones a comer juntos y los pícnics interreligiosos que marcaron el inicio de sus contactos con el Movimiento de los Focolares. Una amistad, explicó, que con el pasar del tiempo se convirtió en confianza. Luego subrayó que la fe siempre ha jugado un papel especial en la sociedad americana, justamente porque es una nación de inmigrantes, gente que pudo en cierta forma integrarse y que en los últimos 50 años está cada vez más manifestando el deseo de conservar su propia identidad religiosa. “Musulmanes, budistas, sijes, hindúes, jainas y Bahá’ís, trayendo aquí su religión – afirmó Butalia – hicieron de los Estados Unidos una de las naciones más cosmopolitas del mundo”. Además hizo hincapié en la importancia de reconocer el pluralismo como valor “en el cual cada componente mantiene su identidad y sin embargo sigue siendo parte de un todo armónico”. “Tenemos que concentrarnos en la construcción de relaciones”, dijo; “tenemos que lograr hablar de nuestras diferencias”. Butalia además se propuso dar un paso más adelante con respecto a la regla de oro (“Haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”  Mt 7,12), definiendo su versión “regla platinum”: “Haz a los demás lo que ellos quisieran que tú hicieras por ellos”. Es decir, ir más allá de la hipótesis de tratar a los demás con la propia medida, sino tratarlos asumiendo la suya. Luego invitó a los 130 participantes a construir un diálogo “escuchando, más que hablando” y a no hacer jamás comparaciones sobre cuál es la mejor religión. Referiéndose a la islamofobia, Butalia subrayó que es necesario trabajar contra la discriminación de cualquier credo. Al terminar, citó el dicho de un discípulo del fundador Sij Guru Nanak, “Nadie es mi enemigo, y nadie me es extraño. Me llevo bien con todos”. La premiación fue precedida por el 7° retiro católico-sij, organizado por el Secretariado para los Asuntos ecuménicos e interreligiosos de la Conferencia Episcopal Estadounidense y el Consejo Sij para las relaciones interreligiosas. En efecto, 25 representantes de la Iglesia católica y de los Sijes, procedentes de varias partes de los Estados Unidos, se habían reunido en la “Mariápolis Luminosa” para ahondar en el conocimiento recíproco, en el espíritu del diálogo. “Este encuentro – dijo el director del Secretariado católico Antony Cirelli – fue el ejemplo de ese diálogo deseado por el Papa Francisco, el diálogo de la amistad”. Hasta ahora recibieron el Premio Luminosa, instituido en 1988: el Card. O’Connor, ya fallecido, Arzobispo de New York; Norma Levitt, ex presidente de las Religiones por la Paz (RFP) y presidente honorario de Women of Reform Judaism; el rev. Nichiko Niwano, presidente de la organización budista laica japonesa, Risshō Kōsei Kai; el Fon de Fontem Lukas Njifua, rey del pueblo Bangwa (Camerun) y el Imam Warith Deen Mohammed, líder musulmán americano.    

Desde Asís a Asís, de Francisco a Francisco

Desde Asís a Asís, de Francisco a Francisco

Organizado por la Diócesis de Umbría con las familias franciscanas y la Comunidad de San Egidio, el evento ha reunió a los líderes religiosos de todo el mundo, con la participación también de hombres y mujeres representantes del mundo cultural y de las instituciones. También estuvo presente el Movimiento de los Focolares, ya sea en la fase preparatoria como en la participación, sobre todo por parte de las comunidades de Umbría y de Rita Moussalem y Roberto Catalano responsables centrales del diálogo interreligioso de los Focolares. Con su presencia, el pasado 20 de septiembre, el Papa Francisco ha dado continuidad a cuanto Juan Pablo II había intuido en 1986: la necesidad de orar por la paz y el papel que desempeñan las religiones para evitar conflictos, como también para contribuir a resolverlos. En el 2011, Benedicto XVI había presentado la paz , no sólo como una tarea para los hombres de fe, sino también como un proyecto cultural. Pero el mundo ya no es el de los años 80, el del bipolarismo y de la guerra fría. Hemos llegado al mundo globalizado y multipolar de hoy, donde incluso las guerras han aumentado, sin llegar a ser nunca de religión. Papa Francisco quiso saludar uno a uno a los líderes presentes, empezando por un grupo de prófugos, imagen de los desafíos del mundo de hoy. No se trató únicamente de un acto formal. Fueron instantes profundos, de relación intensa, capaces de establecer acuerdos importantes para el futuro. Un segundo momento fue el almuerzo durante el cual, en el Santo Convento, el Papa ha querido que todos estuvieran con él.  Compartir una comida juntos, bajo el mismo techo, es ya en sí un acto de paz. A continuación se hizo la oración común. Entendámoslo bien, no juntos. Cada religión tenía un lugar donde sus seguidores podían ir para rezar, según su propia tradición religiosa, por la paz en el mundo. Cada uno lo ha hecho por su cuenta; un acto que ha querido borrar toda duda de que estos momentos tengan algo que ver con el sincretismo. Los cristianos han rezado juntos, para demostrar que la unidad entre las Iglesias es fundamental para dar un aporte importante a la paz, como seguidores de Cristo.

Assisi, 20 settembre 2016

Papa Francesco presiede la preghiera ecumenica insieme ai leader religiosi nella Basilica di San Francesco. (Foto: CNS/Paul Haring)

El momento final se llevó a cabo en la plaza, frente a la Basílica de San Francisco. Los líderes de cada religión estaban sentados en un semicírculo, alrededor de Papa Francisco, queriendo demostrar que ninguno reclama una superioridad sobre los otros, a pesar de la estima y el reconocimiento de todos hacia el Papa de Roma. Su nombre, el ejemplo de su vida sobria, sus palabras, sus gestos fueron citados constantemente a lo largo de los 29 paneles o mesas redondas  realizadas los dos días anteriores en todos los puntos de Asís. La conclusión ha sido acompañada por reflexiones profundas y vitales por parte de los líderes cristianos, budistas y musulmanes, pero también por intervenciones conmovedoras: la de una joven madre de Siria, llegada a Italia a través de los corredores humanitarios y la de un anciano rabino israelita sobreviviente de los campos de concentración nazi. Como colofón de la jornada, el discurso del Papa Francisco ha trazado una road-map de la paz. Sí, «¡Sólo la paz es santa, no la guerra!». El Papa ha declinado el significado de la paz hablando de perdón, de acogida, de colaboración y de educación, en cuanto elementos fundamentales para hacerla posible.  «Nuestro futuro es vivir juntos», afirmó. Una idea que universaliza la lectura del gran Bauman el cual, en la ceremonia inaugural, había subrayado que la humanidad hoy está llamada a vivir la dimensión del “nosotros”, olvidándose del “ellos”. Una vez más el ambiente de Asís ha jugado un papel decisivo. De hecho, aquí la paz se respira. La familia franciscana ha ofrecido en estos días un ejemplo de hospitalidad humilde, inteligente, respetuosa, constantemente al servicio de los líderes de las diferentes creencias. Ha sido una demostración evidente de cómo la humildad de la que Francisco de Asís hablaba y que pedía a sus seguidores, sea una condición fundamental para el diálogo y la paz. Una demostración de que la paz la construimos todos, juntos, y que cada uno aporta un don único e imprescindible para los procesos de paz. de Roberto Catalano  

Chiara Lubich: Reinventar la paz

Chiara Lubich: Reinventar la paz

Reinventing Peace InvitationParís, 19 de diciembre de 1996. La UNESCO otorga a Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, el prestigioso premio por la Educación a la Paz, en reconocimiento a su vida totalmente dedicada a la construcción y a la educación a la Paz de millares y millares de personas de cualquier fe y latitud. Hoy el tema de la Educación a la Paz es más que nunca de actualidad. El evento promovido por la Unesco y New Humanity, se celebrará el 15 de noviembre, en la sede de la UNESCO (París, Francia), desde las 10:00 hasta las 18:00 horas. Los trabajos los introducirá UNESCO, continuará con un saludo de Mons. Francesco Follo, Observador Permanente de la Santa Sede en la UNESCO y luego intervendrán María Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente, respectivamente, del Movimiento de los Focolares. Posteriormente se sucederán otros dos momentos cuyas temáticas centrales serán: 5 ideas para educar a la paz hoy; el diálogo en un mundo unido y plural.


Leer la entrevista de Chiara Lubich Ver el video (italiano) https://vimeo.com/77226264

Siria: ¿Llegaremos a ser acaso nosotros guardianes de piedras?

Siria: ¿Llegaremos a ser acaso nosotros guardianes de piedras?

Samir Nassar 7153Después de seis años desde el inicio de la guerra en su país y en la región, ¿cuáles son según Vd. los efectos más duros sobre la sociedad? Seis años de guerra han acabado por hacer tambalear el baluarte de la sociedad siria: la familia, la célula base que ha absorbido los golpes y las desgracias de esta violencia sin fin y que ha sido el salvavidas del país y de la Iglesia hasta el 2014. Pero la falta de seguridad, la intolerancia, la violencia y la destrucción caótica ya han arrancado de cuajo a dos millones de familias. Carentes de una vivienda y dispersas por todo el mundo, ¿cómo podrían llevar todavía a cuestas este calvario tan gravoso? Desde el principio de la guerra (15 de marzo del 2011) resulta bastante normal ver que la familia gravita sobre una mamá. Los hombres van a la guerra y allí a menudo mueren. Un dicho popular dice así: “un huérfano sin padre no es un huérfano”. La familia sigue reuniéndose alrededor de la madre que asegura la unidad y la sobrevivencia del hogar. En este largo y pesado sufrimiento, las madres heroicas viven en la pobreza y entre lágrimas. Ellas han hecho honor realmente a su vocación, viviendo en tiendas de campaña y muriendo ahogadas. ¿Existe un sacrificio mayor que éste? Destrucción de la célula natural de la sociedad, ¿y los jóvenes? ¿Se puede contar con ellos para mirar al futuro?  La movilización general decretada en el mes de octubre del 2015 invitó a todos los hombres menores de 45 años a enrolarse en el servicio militar. Ésta es una decisión que ha turbado también a los demás miembros de la familia que por ello ya no podían partir y que se quedaron en el lugar, a la espera del final de esta guerra interminable. Esta franja de edad que ha desaparecido, representaba la columna vertebral de las actividades económicas que todavía quedaban. Algunos se han ido a los cuarteles y otros han preferido huir siguiendo el camino de la emigración clandestina, muchas veces irreversible, desestabilizando el mercado laboral y la modesta vida familiar a la que se privaba de recursos. ¿Qué futuro existe para una comunidad sin jóvenes? ¿Cuáles han sido los efectos de la guerra por lo que se refiere a la Iglesia? Estas situaciones han debilitado a la Iglesia. Las familias a menudo deciden alcanzar al hijo que se fue. De aquí viene el éxodo de las familias con la consecuente vertiginosa disminución de fieles en todas las parroquias. Desequilibrio demográfico: en ausencia de jóvenes, nuestras muchachas, al quedarse solas, se casan con musulmanes polígamos. Por lo tanto, menos matrimonios, menos bautismos. Por primera vez la Iglesia se ve obligada a enfrentar otro problema crucial: un sacerdote de cada tres presentes en Damasco ha decidido trasladarse a otro país más tranquilo. ¿Cómo hacer para que los sacerdotes se queden en Damasco? ¿Qué sucederá a la Iglesia sin sacerdotes? Según Usted, ¿cuál es el desafío y la esperanza de los cristianos hoy en Siria?  Las ciudades muertas en el norte de Siria son la inquietante fotografía de lo que podríamos llegar a ser. ¿Cómo evitar que nos reduzcamos a ser guardianes de piedras? A los cristianos de Oriente les queda la tarea de reconsiderar su vocación y vivir siguiendo los pasos de la pequeña y minoritaria Iglesia primitiva que vivía sin garantías ni protección. ¿Estaremos dispuestos a responder a este desafío apostólico? El Evangelio nos reconforta: “No temas, pequeño rebaño” (Lc 12, 32).