Movimiento de los Focolares
Basma y los amigos cristianos

Basma y los amigos cristianos

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Foto: Rosario De Rosa

Latina, es una ciudad del centro de Italia, la ciudad más joven de la península. Fue construida durante los veinte años de fascismo en terrenos recuperados de las Lagunas Pontinas. Su población es desde su origen “mixta”, personas que proceden de varias regiones y enriquecida hoy por una mayor variedad cultural, fruto de las corrientes migratorias. Basma, se radicó allí hace 18 años, con su marido Ben, procedentes de Túnez. En Italia nacieron sus dos hijos. «Un día – cuenta- mientras esperaba a mi hijo más pequeño a la salida de la escuela, conocí a otra madre italiana con quien poco a poco nació una profunda amistad. Hasta ese momento, había conocido a muchos cristianos o que por lo menos decían que eran cristianos, y me habían dado una impresión negativa del cristianismo, donde todo estaba permitido y no se veía la diferencia entre el bien y el mal. Con esta nueva amiga cristiana, comenzamos a conversar sobre nuestros credos y descubríamos cada vez más que teníamos mucho en común: cada una de nosotros había puesto a Dios en el centro de su vida. Como vivíamos cerca una de la otra, ella siempre se ofrecía a  llevarme en su auto a la salida de la escuela; y así comenzamos a visitarnos involucrando también a nuestras familias, y descubrí que detrás de esta nueva amiga existía un pueblo de cristianos y todos vivían por Dios» La amistad crece, con un simple intercambio de dones y conocimiento recíproco: cuscús (plato tradicional a base de sémola de trigo) para toda la familia acompañado por un conjunto de platos tunecinos o una cena todos juntos. «Cruzamos la ciudad a pie, como acostumbramos hacerlo nosotros, y ellos decían que habían descubierto una ciudad escondida, poblada todos amigos musulmanes». Se realizó una velada tunecina en la que cada uno llevaba lo que quería a beneficio de los  gastos escolares de los chicos, dado que en ese  período uno de los padres  había tenido un accidente en el trabajo. Los amigos cristianos pusieron a disposición la casa decorando los ambientes al estilo árabe con alfombras, cortinas, almohadones, mesas bajas y velas. «Hicimos las compras juntos y Basma cocinó – cuentan-. Fue grande la alegría al constatar que habíamos alcanzado la cantidad de dinero exacta para adquirir los libros. Una velada lindísima en la que conocimos la cultura árabe y nos sentimos hermanos. Al entregar la cifra de dinero, una tarjeta decía: “Gracias por este viaje a tu tierra que nos hiciste hacer junto contigo. Tu familia de Latina”. El llanto conmovido de Basma consolidó este vínculo entre todos».
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Foto: Rosario De Rosa

Después de forma imprevista, la enfermedad y la muerte del marido. «Antes de dejarnos, Ben me confió a estos amigos cristianos. Yo fui la primera en quedar asombrada: estaban sus familiares, los hermanos de la Mezquita, pero tal vez él sentía que con ellos existía de verdad una relación basada en Dios. Ben murió dejándonos con un profundo dolor. Estábamos solos en tierra extranjera. Yo no tenía la fuerza para vivir», confiesa Basma. En esos días marcados por el dolor, los amigos se alternan en ayudar a la familia, preparando la comida y tratando de animarla a recomenzar. «Su dolor era el nuestro, sus hijos, los nuestros», cuentan. Se origina una gran comunión de bienes para ayudarlos en el primer período. Después de pocos días una persona se presenta con diez bolsas de verdura que la propietaria quería regalar. La “Providencia”, como la llamamos los amigos cristianos, se vuelve contagiosa, y también Basma empieza a compartir lo que recibe. Finalmente aparece la propuesta de un trabajo. Pero el turno empieza a las cuatro de la mañana en una fábrica lejana de la ciudad. Una de las amigas propone acompañarla. A partir de este gesto comienza una cadena de personas que se ofrecen a llevarla al trabajo, de forma de compartir el peso entre todos y lograr salir adelante. «En este nuevo ambiente de trabajo- cuenta Basma-, también yo comencé a amar a todos incluso al que me consideraba un enemigo por causa de mi velo. Ahora existe una atmósfera muy linda y mis amigos no deben más acompañarme al trabajo porque los colegas se ofrecen para hacerlo. En los primeros días difíciles me repetía una frase que le había escuchado decir a mis hermanos cristianos: “Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor”. Es justo así, el amor es contagioso». Maria Chiara De Lorenzo

Kenia: la ciudadela “Mariápolis Piero”, hoy

Kenia: la ciudadela “Mariápolis Piero”, hoy

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Foto © Ernst Ulz – CSC Audiovisivi

«El 15 de mayo María Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente de los Focolares, en el primer día de su visita a “África”, recibieron la bienvenida de los habitantes de la Mariápolis Piero entre redobles de tambores y expresiones de alegría», cuenta Liliane Mugombozi, directora de New City África. «Agradeciendo a los jóvenes por su cálida bienvenida, María Voce les cuenta que recibió muchos mensajes de varias partes del mundo. Impresiona que también las comunidades de los Focolares de Siria mandaron sus saludos a los africanos y aseguraron sus oraciones. “Agradezcamos a Dios  que en Kenia haya paz – dijo María Voce – y recordemos a aquellos países en los que no hay paz. Vivamos estos días para que nuestro vivir en paz pueda de alguna manera ser una contribución a la paz en todo el mundo”». «“Primero una llama, ahora un incendio invadió África entera, ¡un incendio de amor entre nosotros!”. Cuando pienso en la Mariápolis Piero hoy – escribe Liliane – recuerdo la letra de la canción compuesta por los jóvenes del Focolar en el año 2000, durante la visita de Chiara Lubich a Fontem (Camerún)». Ubicada a unos 27 km de la ciudad de Nairobi, la Mariápolis Piero se extiende en 18 hectáreas de tierra verde. «En 1992, año de su fundación, esta ciudadela era realmente una pequeña llama, una semilla, que ha crecido hasta llegar a ser, después de 24 años, un gran incendio, un árbol». «En su discurso inaugural, aquel 19 de mayo, Chiara Lubich expresó el deseo de que esa semilla pudiera convertirse en un gran árbol “que podrá hospedar en sus ramas muchos pájaros precisamente como el reino de Dios descrito por Jesús, es decir, a muchas personas provenientes de todos lados que vienen a aprender la unidad; a ver cómo se practica la unidad; como se puede irradiar alrededor; cómo será el mundo allá donde se realiza en nuestros tiempos la unidad invocada por Jesús y querida por el Espíritu”.
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Foto © Ernst Ulz – CSC Audiovisivi

«Con el pasar de los años, esta “profecía” se ha vuelto una experiencia en marcha – explica Liliane Mugombozi – Gracias a varias realizaciones, la Mariápolis hoy hospeda a muchas personas de toda África y de más allá del continente, de todas las clases sociales, de varias religiones y credos, niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, sacerdotes, obispos y laicos, para vivir y testimoniar que la unidad es posible. Es un lugar de formación en la espiritualidad de la unidad y en sus concretas realizaciones en la sociedad. Tal como dijo un joven de 21 años, Michael: “Es como un taller, en el que hacemos las más significativas experiencias de vida, donde esta forma de vida genera numerosas semillas de fraternidad”». «La experiencia que los habitantes – estables y temporales – han vivido en la Ciudadela es precisamente la de ser familia, una familia unida por ese amor recíproco basado en el Evangelio. Es un proceso de formación en marcha, en la vida cotidiana, con la finalidad de construir “comunidades cristianas maduras” (Christifideles laici, 34)». «La característica de esta ciudadela, que ya Chiara Lubich había delineado, es la Inculturación: “La nota específica de la ciudadela, que es la vocación del Movimiento en África, será un acento particular sobre un preciso deber nuestro, es decir, la evangelización. Para realizarla, este centro se especializará en la inculturación”. Nace así la Escuela para la Inculturación. Su finalidad es ahondar en la vida del Evangelio tratando de dialogar – desde la perspectiva de la espiritualidad de la unidad – con las distintas culturas y praxis de los pueblos africanos». Video en italiano y en inglés: https://vimeo.com/146788855  

Descubriendo la Inculturación

Descubriendo la Inculturación

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Foto: © Verônica Farias – CSC Audiovisivi

4 días dedicados a la ejemplificación y al estudio de las tradiciones, tanto escritas como orales, según el argumento elegido, así como es comprendido y vivido en los varios grupos étnicos del continente. Un cotejo con la Sagrada Escritura, con el Magisterio de la Iglesia y con las experiencias y reflexiones fruto de la espiritualidad de la unidad. Ésta es, en síntesis, la metodología de la Escuela de la Inculturación, que tiene como base una dinámica relacional imprescindible: «No se puede entrar en el alma de un hermano para comprenderlo, para entenderlo… si la nuestra está llena de aprensiones, de un juicio…», escribía Chiara Lubich.  «»Hacerse uno» significa ponerse delante de todos en la actitud de aprender, porque realmente tenemos que aprender». ¿Pero dónde se origina esta experiencia? «Sin duda ha sido una idea genial de Chiara Lubich», explica María Magnolfi, quien vivió 20 años en África, entre Kenia y Sudáfrica, y tiene un doctorado en Sagrada Escritura en el Instituto Bíblico Pontificio, y que ha acompañado desde los inicios el camino de la Escuela. «Se remonda a cuando Chiara fue a Nairobi, en mayo de 1992, y se encontró con el Nuncio y escuchó las preocupaciones de la Iglesia que se preparaba al primer sínodo africano, y por lo tanto también a afrontar este interrogante sobre la inculturación que provocaba tanta zozobra. Fue entonces que fundó la Escuela de la Inculturación, inspirada en la espiritualidad de la unidad, para abrir un espacio de estudio sobre las cualidades y los valores de las culturas africanas, y el fruto de su encuentro con la vida pura del Evangelio. No siempre en los contextos eclesiales ha sido fácil encontrar un camino exitoso para la inculturación. La carta recibida recientemente de parte del Card. Arinze nos parece muy significativa. En ella el Cardenal expresa su alegría por el trabajo realizado a lo largo de estos años y da su pleno apoyo para proseguir este camino». Propiedad, trabajo y el sentido de lo sagrado, el sufrimiento y la muerte, hasta los procesos sociales de reconciliación, los itinerarios educativos, y de la comunicación, son algunos de los argumentos tratados en estos años, cada uno con sus relativas Actas publicadas en varios idiomas. En el 2013, en la edición anterior a ésta, se pudo dar espacio al descubrimiento de quién es la persona en África. Ahora se pretende pasar de la persona al entramado de relaciones familiares, conscientes de que en África nunca se puede prescindir de la familia. Inculturation_books¿Cuáles con las características de la 11ª edición? «Sobre este vasto argumento de la familia –investigando qué es el matrimonio en la cultura Tswana, Zulú, Kikuyo, y también las de Burkina Faso, Costa de Marfil, Congo, Angola, Nigeria, Uganda, Burundi, Camerún, Madagascar… – se encontraron dos direcciones prioritarias para ahondar» – sigue explicando María Magnolfi – «el papel hombre-mujer y la institución del matrimonio como alianza y después la transmisión de los valores en la familia, una temática que al concluir la escuela sobre la persona ha se había puesto muy en evidencia. ¿Cuáles valores? El compartir, la acogida, la participación, el respeto hacia los ancianos como “depositarios de la sabiduría”, la disposición a compartir según las necesidades, también arriesgándose». ¿Qué significado tiene la escuela de inculturación? ¿Cuál es su importancia para el encuentro entre las culturas africanas, y entre éstas y las culturas extra-africanas? Raphael Takougang, focolarino camerunés, abogado, lo explica así: «Chiara Lubich al fundar la Escuela de la Inculturación durante su viaje a Kenia en mayo de 1992 tocó el alma del pueblo africano. Demostró que comprendía África más de lo que se puede pensar. El suyo no fue un acto formal, sino el fruto de un amor profundo por un pueblo y sus culturas que la historia no siempre ha valorado. Ya desde hace más de veinte años, “peritos” africanos, expertos en Sagrada Escritura y en el Carisma de la Unidad trabajan para poner en evidencia esas Semillas del Verbo contenidas en las varias culturas del continente, primero que nada para ponerlas en evidencia a los mismos africanos, que así aprenden a conocerse y apreciarse más. De hecho, la diversidad y la riqueza de esas culturas vienen más de relieve. Después es un aporte para dar a conocer mejor el pueblo africano poco conocido, aparte de las guerras y carestías. El patrimonio cultural que poco a poco se ha constituido habla de la presencia de Dios en la vida cotidiana de estos pueblos y puede dar un notable aporte al diálogo entre los pueblos  en este mundo que es cada vez más una “aldea planetaria”».

Voluntariado jóvenes: proyecto MilONGa

Voluntariado jóvenes: proyecto MilONGa

manos-mundo-blog-2-720x384Proyecto MilONGa = Mil ONG en acción, para ofrecer a los jóvenes de más de 18 años la oportunidad de arremangarse y trabajar, como protagonistas, en los proyectos de desarrollo social de las periferias del mundo. El Movimiento de los Focolares promueve esta iniciativa en diálogo con otras organizaciones humanitarias en el territorio, en el respeto de las diversidades, con miras a una cultura inclusiva y fraterna. Para su realización, los Focolares ponen a disposición las propias estructuras presentes en los 5 continentes y su experiencia en el ámbito de las relaciones internacionales, ofreciendo a los jóvenes la oportunidad de convertirse en promotores de paz y de diálogo, en un esfuerzo constante de construir puentes entre individuos, pueblos y culturas. Otro objetivo es el de desarrollar en los jóvenes aquellas competencias transversales capaces de transformarlos en parte activa dentro del propio grupo y poder así influenciar los procesos de toma de decisones y los estilos de vida en los respectivos contextos sociales. Se trata de una forma de “voluntariado intercultural” que, tratando de capitalizar el patrimonio adquirido gracias a la realización de numerosos proyectos sociales en el mundo, les da a las nuevas generaciones, la posibilidad de entrenarse, en calidad de protagonistas, en los procesos de cambio. Una ocasión para aprender a medirse – según el estilo de la reciprocidad – con los distintos contextos culturales; poner en marcha el ejercicio de la ciudadanía activa; desarrollar las propias competencias relacionales y de liderazgo. Todo esto siempre en el intercambio con los demás actores del proyecto, en un camino de crecimiento no individual y aislado, sino conjunto. La-Casa-de-los-Niños-01La primera fase prevé experiencias en países de América Latina y el Caribe, para luego expandirse también hacia otras áreas donde están presentes actividades de desarrollo socialmente inclusivo aptas a la acogida. Los jóvenes podrán pasar allí de uno a seis meses, acompañados por voluntarios y tutores locales. En el portal United World Project es posible conocer las localidades en las que se puede desarrollar el servicio voluntario y descargar el formulario de inscripción. En un segundo momento, los coordinadores regionales se pondrán en contacto con los inscritos para realizar una entrevista y evaluar con ellos una propuesta personalizada que también prevé una formación preliminar (realizada en colaboración con AMU, Ong de los Focolares), actividades no formales de trabajo en equipo y trabajo en red y la presentación de las realidades asociativas que los recibirán en el lugar. Una vez llegados a la meta, después de un breve periodo de entrenamiento acerca del contexto local, los jóvenes empezarán el periodo establecido de voluntariado, durante el cual se prevé también realizar visitas culturales, participación a eventos internacionales y actividades recreativas. Para Europa, el ente competente para la selección y envío de los voluntarios es New Humanity, para el área Hispanoamericana es Sumá Fraternidad,  y para Brasil Sociedade Movimento dos Focolari. Gustavo Clariá Más informaciones: Página web: http://www.milongaproject.org/ Facebook: https://www.facebook.com/milongaproject/?fref=ts Info: Maria Chiara Humura (mariachiarahumura@gmail.com)

El Espíritu Santo es quien crea la unidad

El Espíritu Santo es quien crea la unidad

S-Pietro

Centro Ave Loppiano: Copyright Marika Tassi, ‘La Iglesia’ – Roma 1962

«Jesús, en la última cena, pronunció su maravilloso testamento diciendo: “Que todos sean uno”. Unidad en la verdad seguramente, unidad en el amor; pero ¿qué quería decir exactamente Jesús cuando dijo estas palabras? Ahora, después de la experiencia de más de veinte siglos de la Iglesia, para nosotros es más claro (…) La realidad que ve la revelación cristiana y la fe cristiana sobre todo y casi exclusivamente como verdad ha entrado un poco en crisis precisamente porque las personas que escuchan esta verdad no la aceptan más como en un tiempo. (…) Entonces ¿qué se necesita? Es necesaria la caridad. La caridad se puede entender como caridad en acción, de los hechos, práctica, aquélla que se refiere a la ortopraxis, a la teología de la liberación, a la reforma social o a la práctica de las obras de misericordia, pero vemos que ni siquiera así se crea la unidad. Muchas veces en cambio se crean divisiones. Existe también la caridad entendida como aquella realidad espiritual de las almas de buena voluntad que, bajo la inspiración de la gracia de Dios, se aman y se unen (…) Pero, incluso la caridad misma, en sí, como realidad humana que se vuelve divina por obra de la gracia de Dios, no creo que sea suficiente para crear la unidad. ¡Quien crea la unidad es el Espíritu Santo! Retomando todo el patrimonio de la Iglesia católica, retomando el corazón de todo el patrimonio de la Iglesia ortodoxa, podemos decir que aquél que da la vida a la mente, y a la caridad vivida es el Espíritu Santo, quien renueva la faz de la tierra. Es el Espíritu Santo quien crea la unidad de la Iglesia. Y nosotros vemos que el Espíritu Santo, también hoy, renueva la Iglesia; lo vemos a través del carisma que ha recibido nuestro Movimiento –al igual que los carismas de los otros Movimientos- que concretamente renuevan la Iglesia. ¿Qué es un carisma? El carisma es la acción del Espíritu Santo recibido por una o más personas. Nosotros no tenemos el carisma de los apóstoles, tenemos el carisma de llevar la unidad , pero este carisma vale en la medida que es el Espíritu Santo el que crea la unidad». (1980) De:  Pascual Foresi – Luce che si incarna – Città Nuova 2014 – pág. 211-12-13