8 May 2016 | Sin categorizar
Desde la frontera entre México y Estados Unidos a la que existe entre Hungría y Austria, donde se levantaron muros de protección, tanto que ahora pasar al otro lado con la esperanza de un futuro posible, significa también, a veces, perder la vida. Se llama Run4Unity y quienes la promueven, el próximo domingo 8 de mayo, serán centenares de miles de chicos vinculados al Movimiento de los Focolares. De cada latitud, desde las 11 a las 12 mediodía, se realizará un recorrido corriendo, a pie, en bici, en patines, en barco. Concluirá con un time-out, un minuto de silencio o de oración por la paz. En México, los “Chicos por la unidad” eligieron correr en Mexicali, a 3.500 kilómetros de distancia de la Ciudad de México, cerca de la frontera con los Estados Unidos. Correrán a lo largo del muro que divide estos dos pueblos, en recuerdo también de todos aquellos que perdieron la vida tratando de pasar la frontera y que se encontraron, cuando pasaron, con una zona totalmente desierta. En la iniciativa se involucraron 10 escuelas con la participación de 1500 chicos. Los que la apoyan son un equipo de 8 profesores de educación física, coordinados por la inspectora escolar de la zona, que han integrado esta carrera por la paz en el programa didáctico. Saltamos el océano. Los jóvenes de Mexicali recibieron la respuesta de sus “amigos” húngaros que ya el domingo 1º de mayo corrieron en Sopron, en la frontera entre Austria y Eslovaquia. El año pasado la ciudad fue noticia en la crónicas internacionales porque era la meta de los emigrantes que trataban desesperadamente de entrar, en tren, desde Budapest a Austria. La carrera en esta zona se realizó con la participación de jóvenes refugiados afganos que viven en un campo de prófugos.
En las ediciones anteriores, Run4Unity contó con la participación de más de 100 mil adolescentes. Desde las islas Wallis y Futuna del Océano Pacífico hasta El Cairo, el testigo pasa de huso horario en huso horario para dar inico a eventos deportivos, acciones de solidaridad y experiencias de ciudadanía activa en los lugares donde prevalece la soledad, la pobreza y la marginación. En Bari (Italia), la iniciativa se desarrollará en el Instituto penal de menores Fornelli con una cuadrangular de fútbol mientras que en otra ciudad, los chicos eligieron ir al Centro donde se reciben a los inmigrantes que llegan al continente europeo pidiendo asilo. En cualquier lugar donde los jóvenes se encuentren corriendo llevarán una “bandera” que tendrá escrita la “Regla de Oro”. “Haz a los otros lo que te gustaría que hicieran contigo, y no hagas a los otros lo que no quisieras que te hicieran a ti”. Se trata –explican- de un principio ético de comportamiento humano que está presente en casi todas las culturas y religiones, desde el Judaísmo al Islam, hasta las más antiguas tradiciones africanas. Si el mundo, se detuviera el domingo y se entregara en las manos de estos chicos, tal vez muchos temores desaparecerían, las tensiones se suavizarían, muchas lágrimas se secarían y un arco iris de paz cruzaría el mundo. Pero, obviamente, una hora sola para realizar este “sueño” no alcanza. Y el mundo, después del domingo continuará girando sobre sí mismo como siempre. Pero ellos no. Estos chicos permanecerán y habrán aprendido a mirar la vida de forma distinta. Sobre todo tienen la edad del futuro y son ya capaces de alcanzarlo yendo a los lugares donde la humanidad choca con los grandes desafíos de la historia y trabajando por un mundo donde todos los hombres se descubran simplemente hermanos. Tal vez valga la pena escucharlos. Fuente: SIR
7 May 2016 | Sin categorizar
«¿Dónde estaba yo?», cantaba el Gen Verde en el escenario del Primero de mayo en Loppiano, (Florencia), en una canción inspirada en la tragedia de los migrantes. Una pregunta que resonó de manera poderosa entre los 1.200 participantes de la jornada de fiesta, ciertamente, pero también de compromiso con la humanidad que sufre. Está Alepo, con el incremento de bombas y de muerte que la asola desde hace 10 días; están las poblaciones ecuatorianas que sufrieron el terremoto y que piden vida y regreso a la normalidad, pero está también el conjunto variopinto de asociaciones e iniciativas que en Italia operan en el ámbito de la integración. «La finalidad de esta jornada – explican los Jóvenes por un Mundo Unido – es la de evidenciar la corriente, el “flow” (flujo) de iniciativas que realizamos en toda Italia en el marco de la acogida, la legalidad, la política vivida como servicio, el cuidado del ambiente, en una palabra de la fraternidad». «Y nosotros ¿qué estamos haciendo para detener la guerra?», se preguntaron los chicos que llegaron a Loppiano de toda italia. Tarek y Lubna son de Alepo y Amán respectivamente. En Alepo la situación es gravísima. «Desde que reiniciaron los bombardeos, son numerosos los gestos de solidaridad entre la gente – cuenta Tarek – . Esto revela las cualidades de mi pueblo, que no se rinde, pero que está herido en su dignidad. Decimos: no más guerra y pedimos con fe el don de la paz». «En Jordania hemos recibido a 3 millones de refugiados, la mitad de ellos, sirios – explica Lubna. Cuando llegan tienen los ojos apagados, la esperanza está muerta. Tratamos de compartir la experiencia del miedo que han vivido, dándoles amor y el sentido de familia». Después Wa’el Suleiman, director de Caritas jordana, dirijió un sentido video-mensaje hace un sentido llamado: «Trabajen con nosotros para detener la guerra, vengan a Oriente Medio y ayúdennos a reconstruir nuestros países, para que la gente ya no tenga que huir, que emigrar. Nosotros queremos vivir en nuestras tierras». Nahomy y María son ambas de origen ecuatoriano. Cuentan la extraordinaria fuerza de su pueblo: «El sufrimiento de quienes no tenían nada más, se volvió el de todos. Los presos, en la cárcel, se pusieron a construir ataúdes de madera, personas de distintas formaciones políticas trabajaron en equipo, los cocineros se volvieron unos héroes preparando comida caliente para todos, los pobres compartieron lo poco que tenían».
Una atmósfera de fiesta y mucha música enmarcaron estas historias de jóvenes que decidieron comprometerse en forma activa en la construcción de un mundo que quieren que sea distinto. «Estoy cansado de los conflictos y las contraposiciones tanto en política como en la vida de todos los días – escribe un muchacho en el gran muro sobre la cual quien quiere puede “dejar” esa parte de sí que obstaculiza el fluir de la corriente de fraternidad – las únicas cosas que me interesan y por las que quiero vivir son las que nos unen, no las que nos dividen». Cristina Guarda tiene veinticinco años y es consejera regional en Véneto. Cuenta las motivaciones que la impulsaron a pasar a la acción: «Siempre estuve convencida de que la política es la que nosotros construimos cuando nos ponemos al servicio de nuestro prójimo. Sentía que había llegado el momento de lanzarme al ruedo». Una frase de Chiara Lubich introduce la mesa redonda que cierra la mañana: «Si quieren transformar una ciudad, empiecen uniéndose con quienes comparten su mismo ideal. Juntos busquen a los más pobres, a los abandonados, a los huérfanos, los presos, los que están marginados, y den, den siempre: una palabra, una sonrisa, su tiempo, sus bienes….». Parte así una ráfaga de ideas-proyectos de los Jóvenes por un Mundo Unido de Italia. En Turín en un pequeño albergue; en Florencia con un grupo de ‘personas diversamente libres’ que están presas en la cárcel Gozzini; en Siracusa el Summer Campus que se realizará en el próximo verano y que prevé actividades de apoyo y recreación para niños y jóvenes con dificultades; en Nápoles y Caserta el proyecto “Talleres de Fraternidad” que ha involucrado a cientos de jóvenes de las periferias abandonadas. El programa de la tarde sigue con la Expo de United World Project sobre desarme, medio ambiente, economía de comunión, arte, cultura con el Instituto Universitario Sophia; Slotmob, contra el juego de azar; diálogo intercultural e interreligioso, etc. La jornada se concluye con la “FlowRun”, una carrera por etapas que culmina con una explosión de fiesta, música y colores, casi para demostrar que el entusiasmo y la alegría son imprescindibles para todo el que quiera contagiar a los demás en la aventura de un mundo “por” y no “contra”. Fuente: Servicio Informaciones Focolares Loppiano Fotos en Flickr: 
6 May 2016 | Focolare Worldwide
Lilia y Paul y hablan en nombre de sus coetáneos sirios. Viven en Alepo. Su mensaje, dirigido a los Chicos por la Unidad de Argentina, dio vuelta al mundo muy rápidamente. «Gracias, sentimos su amor, y que comparten nuestro dolor, aunque estén lejos. Nosotros, Chicos por la Unidad de Siria, vivimos en tres ciudades: Damasco, Alepo, Kfarbo (cerca de Hama). Somos 125. Aquí en Alepo somos 25. Antes éramos muchos más, pero muchos amigos tuvieron que emigrar por la situación en la que vivimos». Es la historia de Marian, quien partió para Bélgica. Ella no quería partir, porque todas sus amigas se quedaron en Siria, pero tuvo que seguir a su familia. «Un momento muy importante para nosotros es el Time Out a mediodía. No oramos sólo nosotros, sino que tratamos de involucrar también a nuestros parientes y amigos. Uno de nosotros se lo propuso a un amigo musulmán. Ahora, a las 12, cada uno reza en un su corazón, según su propia religión. Queremos proponérselo también a todos ustedes, para que llegue la paz, no sólo a Siria, sino a todo el mundo. ¡Los queremos!». En Líbano, la Semana Mundo Unido empezó con la protección del ambiente, con una acción ecológica de limpieza de las playas, juntos con #Recycle Lebanon y los Scout. El tema es muy importante para los Jóvenes por un Mundo Unido libaneses, quienes ya habían salido a la calle para cuidar a su país, a partir de la capital, Beirut. Luego siguieron con un cine foro y concluyeron con un fin de semana dedicado a las personas sin un hogar de la ciudad. https://vimeo.com/148597293 En Taiwán, se corre la Run4Unity, en el norte (Taipéi), y en el sur (Kaohsiung). En Taipéi, participó también el vicepresidente. Mientras que en Vietnam se prepara una cita para jóvenes procedentes de muchos países: Tailandia, Corea, Bolivia, Myanmar, Laos, Camboya y Malasia, en Indonesia y Singapur, a finales del mes tienen programada una cita deportiva involucrará a los adolescentes bajo la bandera de Run4Unity. También se correrá en Manila y Cebú, en Filipinas.
Numerosas son las citas en India, que en el 2015 fue el país central de la Semana Mundo Unido: en Bangalore están organizando un Festival Internacional de Comidas, con más de 500 jóvenes, con la idea de unir las culturas a través de la comida, y cubrir así los gastos médicos de Solomon Ellis, un joven que quedó gravemente herido en un accidente; en Mumbai, en la YMCA de Chembur, en un barrio de la metrópolis, se hará una competencia de murales inspirados en el tema de la paz; además se realizará la Run4Unity con juegos y un breve maratón. En Nueva Delhi, en cambio, en el Fr Agnel Bal Bhavan en Greater Noida, 300 niños de un orfanato participarán de varios juegos y deportes con lel mensaje de la Regla de Oro. Los niños son de distintas religiones: hindúes, cristianos, musulmanes y sijes, y provienen de varias partes de India y Nepal, y tienen entre 5 y 17 años de edad. Además, el 8 de mayo, en ocasión del Run4Unity, está prevista una conexión con México, porque el evento deportivo mexicano, se realizará en un lugar que es símbolo de la paz y concluirá en el “Parque Gandhi”. En Lahore, Pakistán, se llevó a cabo una actividad en una escuela de las religiosas de la Madre Teresa. Un grupo de chicas animadas sólo por el deseo de llevar algo de alegría involucraron a 120 niños. «Al inicio fue difícil crear una relación con estos niños, pero al final resultó tan hermoso que no querían irse – escribe una de ellas –. En estos dos días he cambiado mucho». Finalmente, en Medan (Indonesia), se está preparando un concierto por la paz que se realizará el próximo 14 de mayo, cuyos ingresos se destinarán a un país en guerra. Desde hace meses, los jóvenes están trabajando para cubrir los gastos de organización, vendiendo jugos de fruta, yendo a cantar en los restaurantes, buscando patrocinadores. A través de canciones y testimonios, los jóvenes compartirán su propuesta de ser constructores de paz en lo cotidiano. Maria Chiara De Lorenzo
5 May 2016 | Focolare Worldwide

Foto: stocksnap.io
«Concluí mi estudios de ingeniería civil en el departamento de Ciencias Aplicadas, pero por el momento me encuentro aún sin empleo. El 12 de mayo de 2015, regresando de un funeral, nos avisaron que un tío, hermano de mi padre, acababa de ser asesinado en su propia casa. Nueve días después, acusaron a mi padre del delito y lo llevaron preso. Para mí y para toda mi familia fue un dolor muy grande, también porque sabíamos perfectamente que nuestro padre era inocente. Pensar que estaba en la cárcel con una acusación de este tipo, nos sumía en la angustia. Compartí este dolor con la comunidad del Focolar y esto realmente me ayudó a no sentirme sola en esta situación absurda. Además, la comunidad me ayudó a conseguir un buen abogado quien se interesó por la situación ante las autoridades competentes. La justicia hizo su trabajo y después de un mes mi padre quedó libre. Fue una gran alegría para nosotros y la situación volvió a la normalidad. Pero en la tarde del día de Navidad, mientras regresaba a casa, un joven golpeó muchas veces a mi padre con una piedra en la cabeza, hiriéndolo hasta la muerte. Simultáneamente, otros dos chicos tomaron y ataron a mi madre, pero gracias a Dios, la dejaron con vida. Un niño, que estaba pastoreando cabras ahí cerca, corrió a darnos la noticia. Para nosotros era difícil creerle, sin embargo fuimos con mis hermanos a ver qué había pasado. Lo encontramos agonizante, lo llevamos en seguida a un centro de la Cruz Roja, donde falleció poco tiempo después. A la mañana siguiente, mi madre fue a la policía para denunciar a aquellos chicos que había reconocido. Así fueron apresados. Pero desde ese día, empezaron a llegar amenazas por parte de sus padres. Si ella no dejaba que los pusieran en libertad, ellos nos matarían a mis hermanos y a mí. Mi madre en seguida presentó una denuncia al tribunal residencial, pero, a pesar de esto, ¡tres semanas después esos chicos estaban libres! Y como si fuera poco, sus padres divulgaron la noticia de que le habían entregado dinero a mi mamá para que retirara la denuncia. Naturalmente todo era mentira. Conmocionados por el dolor por la pérdida de papá y oprimidos por lo que nos estaba pasando, mi madre y nosotros hijos nos sentíamos dominados por el miedo y llenos de interrogantes. No sabíamos cómo actuar. Un día fui al Focolar. Escuché un discurso de Chiara Lubich en el que entre otras cosas decía: «El amor es la clave de la unidad, la solución a todos los problemas». Volví a casa más tranquila. Esa misma noche sentí que Dios me pedía perdonar a los asesinos de mi padre y ayudar a mi familia para que hiciera lo mismo. Compartí estos pensamientos con mi madre y ella también, con el tiempo, logró perdonarlos. Así también mis hermanos y hermanas. Ahora, en nosotros reina la paz. Juntos oramos por las personas que directa o indirectamente mataron a mi padre, para que Dios mismo las convierta. Nosotros solos no podríamos hacerlo. Nos ayudaron las oraciones de la comunidad que sigue sosteniéndonos para que logremos ver a estas personas, cada día, con ojos nuevos».
A.M.N.
4 May 2016 | Focolare Worldwide
Cuando se eligió Ecuador como sede central de la Semana Mundo Unido 2016 (SMU), nadie imaginaba que el 16 de abril el país suramericano sufriría uno de los más graves terremotos de los últimos años: 660 muertos, 4600 heridos, 22mil personas sin techo. «Fueron momentos realmente terribles – recuerda Herminia, una ‘joven por un Mundo Unido’ ecuatoriana –. Actualmente, son miles las familias que no tienen casa, la solidaridad mundial nos ha conmovido y ¡no ha dejado que nos sintiéramos solos!». En este contexto de la emergencia humanitaria, las acciones de la Semana Mundo Unido han tomado un nuevo rumbo: «Pensábamos cancelar el Festival por la Paz (previsto para sábado 7 de mayo), pero juntos entendimos que es necesario seguir adelante, ser fuentes de luz, respuesta a quienes viven sumidos en el dolor. Muchos se sienten frustrados por no poder hacer nada; les damos la posibilidad de ayudar», escriben los jóvenes de los Focolares, quienes decidieron redoblar la apuesta: «Habíamos elegido evidenciar la fraternidad, y es precisamente lo que nuestro pueblo está testimoniando. Quisiéramos hacer de manera que éste sea el estilo de vida no sólo en las emergencias, sino siempre». El Festival por la Paz del 7 de mayo en Quito tiene como título “La solidaridad es un camino hacia la paz”. Habrá espacio para compartir experiencias, expresiones artísticas, y también una recolección de fondos para la reconstrucción. «Queremos transmitir a nuestra gente un mensaje: hay una vida sola y tenemos que gastarla bien». En la página Facebook de los Jóvenes por un Mundo Unido de Ecuador es posible publicar un video saludo que testimonie la fraternidad y sea motivo de esperanza. El evento ya se está desarrollando, con la presencia de unos 300 jóvenes procedentes de Suramérica y 60 de otras naciones: de Italia a Corea, de Burundi a Filipinas. La experiencia que están haciendo no es la de una gira turística,, sino la de un viaje en la “relación” consigo mismos, con los demás, con la naturaleza, con lo trascendente. Una ocasión para conocer desde adentro las numerosas culturas que conforman hoy el Ecuador. Una zambullida en la historia precolombina de Quito y de las comunidades andinas, preparó a los jóvenes presentes para empezar la escuela itinerante, con la ayuda del pueblo Kitukara (hijos del sol recto), una de las comunidades indígenas más antiguas de Ecuador, reconocida oficialmente en 2003, conformado actualmente por 9.000 familias. «El corazón pulsante de nuestra tradición es el respeto a la Madre Tierra», explica Sami, también es fuerte el sentido de comunidad: «Cuando llega alguien, lo recibimos como si fuera parte de nuestra familia desde siempre. Porque acogiendo a los demás, nos acogemos a nosotros mismos». Del 1° al 6 de mayo han recorrido 1200 kilómetros, en dos rutas del viaje. En cada etapa se descubre una riqueza, una característica, un talento especial. De la Sierra a la Costa: en Esmeraldas, con la comunidad ancestral de los Chachis, el origen de la música y de la danza del pueblo Afroesmeraldeño; en Otavalo, con las comunidades de Agato y Gualapuro, conocerán el arte del dar según su antigua filosofía de vida.
De la Sierra al Oriente, hasta llegar a la Amazonía. En Puyo, primera etapa de esta ruta, la comunidad indígena de los Shiwacocha, esperó a los jóvenes por varias horas, recibiéndolos con danzas, cantos, y… dando a cada uno un nombre Kichwa. Ha sido un momento de encuentro entre culturas. A partir de ese momento la comunidad celebra cada vez que se pronuncia solemnemente el nuevo nombre. Se aprende el gran sentido de responsabilidad ante lo creado, la atención a los espacios para escuchar al otro. La ruta proseguirá con la etapa en Tungurahua, donde líderes juveniles de Kisapincha mostrarán el valor del trabajo en equipo de las “MINGAS” y enseñarán a comunicar con la naturaleza, y luego Bolívar, donde en Salinas de Guardanda, los jóvenes serán testigos del fruto del trabajo y de la cooperación entre varios grupos con miras a un modelo económico de desarrollo más respetuoso de la naturaleza y de los productores. Seis días de un verdadero intercambio de dones entre culturas. La experiencia vivida se compartirá en el Festival por la Paz, el 7 de mayo, como testimonio de la riqueza de la vida en armonía entre las distintas culturas.