26 Abr 2016 | Sin categorizar
«Por primera vez un Papa llega a una Mariápolis y recordé lo que varias veces Chiara Lubich dijo para describir el efecto que producían en ella la visita y las palabras de un obispo en las Mariápolis. Ella reconocía «un peso, una unción» que las distinguía de las de cualquier otra persona, aunque fuera un teólogo o un santo, y la percepción de que con su presencia la “ciudad de María” alcanzara su cumplimiento y llegara a ser “ciudad Iglesia”. Lo mismo sucedió, en plenitud, con la visita imprevista del Papa Francisco a la Aldea para la Tierra en Villa Borghese, donde, en colaboración con el evento de Earth Day Italia, se estaba desarrollando la Mariápolis de Roma que, sin embargo, no se limita a la capital. Así mismo, cada Mariápolis que se desarrolla y se desarrollará en el mundo — y hablamos de centenares – se sentirá mirada y amada de la misma forma. El hecho de que Francisco hablara de manera espontánea, poniendo desde el inicio a un lado los papeles, era como decir: ustedes me han robado el corazón y yo debo responder a lo que me han dicho. Y sus palabras precisas, luminosas, no eran sólo un reconocimiento al compromiso y a la acción de las numerosas personas que le hablaron, sino que tenían sabor a programa para el futuro. En ellas resonaban como idea fuerte el prodigio y la posibilidad de transformar el desierto en selva. Me impresionó su forma de decir con fuerza que lo que vale es difundir la vida. No hacer programas y quedarse enjaulados en ellos, sino salir al encuentro de la vida tal como es, con su desorden y sus conflictos, sin temor, afrontando los riesgos y aprovechando de las oportunidades. Para conocer la realidad con el corazón es necesario acercarse a ella. Es así que se dan los milagros: los más variados desiertos que se transforman en selvas. El Papa Francisco posee la fuerza de la palabra. Sus imágenes no se borran, ni de la mente ni del corazón. Distintos pero juntos, entre personas, grupos, asociaciones. El Pontífice lo repitió muchas veces, porque para él es importante y le da alegría. El espectáculo humano en Villa Borghese nació de una pregunta: ¿por qué no realizar la Mariápolis en el corazón de Roma? ¿Por qué no intentar hacer un injerto de fraternidad, de pronto pequeño pero concreto, por las calles de la ciudad? Roma — lo sabemos — llora por las numerosas heridas y sufre por sus fragilidades, pero vive también de una riqueza increíble: el bien, mucho bien, que aquí se hace. Cuando el Papa anunció el año de la Misericordia, pensamos en las numerosas asociaciones que trabajan en la ciudad, con o sin una referencia religiosa, pero que “hacen misericordia”. Fue casi una casualidad el encuentro con Earth Day, que se ocupa de la tutela de lo creado y trabaja por esa ecología integral tan querida por Francisco. Una trayectoria y un trabajo apasionantes, fuera de los esquemas, que recorre caminos impensados. Seguramente no han faltado las dificultades, porque no nos conocíamos y porque somos distintos. Pero la diversidad es riqueza, como el encuentro con más de cien asociaciones. Nacieron así muchas sinergias y se han construido muchos puentes. También con realidades muy pequeñas: «Pero mi asociación va adelante con mi jubilación, no tenemos ni logos ni cosas parecidas» nos dijo un nuevo amigo. Y la Mariápolis quiso dar testimonio del bien que también él hace. Salieron a la luz así las numerosas ciudades subterráneas virtuosas que Roma contiene. Un bien que se multiplicará y una red que parece dar razón a la intuición que Chiara Lubich escribió en 1949, encontrando Roma y amándola: “muchos ojos se iluminarían de su Luz, signo tangible de que Él reina (…) para resucitar a los cristianos y hacer de esta época, fría porque atea, la época del Fuego, la época de Dios (…) No es sólo una cuestión religiosa (…) El hecho de separarlo de la vida entera del ser humano, es una herejía práctica de los tiempos presentes, y un subyugar la persona a algo que es menos que ella y relegar a Dios, que es Padre, lejos de sus hijos”». de María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares
Fuente: Osservatore Romano, 25 de abril de 2016 (Italiano)
Centro televisivo vaticano (Italiano)
Notas de prensa – Servicio de Información de los Focolares (SIF)
Papa Francisco a la “Aldea por la Tierra”
https://vimeo.com/164229191
26 Abr 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
«Las estructuras físicas que se derrumbaron – puentes, edificios, casas… – son una invitación a sentir un terremoto también en nuestra alma, con la pregunta: ¿somos verdaderos constructores de paz? Entendí que el dolor sirve para unir. Quiero proponer el desafío que en estos momentos difíciles nos convirtamos en generadores de esperanza y optimismo, que nos ayudemos a mantener viva la fe». Quien escribe es Isabel, compartiendo el estado de su alma inmediatamente después del sismo que sacudió su país, Ecuador, el pasado 16 de abril, con un movimiento telúrico de magnitud 7.8 de la escala Richter. Los muertos reportados hasta ahora son 587, los heridos más de 8mil, y unas 25mil personas quedaron sin hogar. Los números siguen creciendo y se estima que la reconstrucción le costará al país miles de millones de dólares. Por la emergencia Ecuador el Movimiento de los Focolares ha activado una recolección de fondos, mientras se están evaluando las modalidades para una eventual intervención en el lugar.

Foto: United Nations
«Partí en auto desde Fukuoka (en el Kyushu, donde me encuentro) para volver a Kumamoto para buscar a mi mamá y a mis familiares», cuenta padre Giovanni Kimura, originario de la región japonesa más afectada por los tres violentos terremotos registrados entre el 14 y el 16 de abril. «Un viaje que normalmente se demora poco más de una hora, duró la mitad del día. La autopista, de hecho, no es transitable y los trenes están bloqueados». Su mamá se encuentra en un centro para refugiados y otros familiares en otro centro de acogida. Son gimnasios de escuelas públicas en los que duermen juntas centenares de personas. La dificultad más seria ha sido la falta de agua. Varias zonas de la ciudad todavía no tienen agua, pero en los centros para refugiados, ahora tienen lo mínimo necesario. La población teme sobre todo la posibilidad de que entre en erupción el Volcán Aso, que se encuentra entre la provincia de Kumamoto y la de Oita. Actualmente salen nubes de ceniza que alcanzan las dos ciudades». En Japón hubo 41 muertos, y son más de 100mil los sin techo, mientras siguen, y son centenares, las réplicas. Los estudiosos de geofísica y volcanología se interrogan acerca de la correlación entre estos dos eventos; mientras tanto, la sociedad civil y las autoridades – de ambos países – se movilizan para la reconstrucción, el apoyo a las familias de las víctimas, las ayudas concretas. Desde su página Facebook, los Jóvenes por un Mundo Unido de Ecuador, quienes hasta hace unos días estaban preparando la Semana Mundo Unido (SMU) con sede precisamente en su país, se encargan de dar voz a toda la red de ayudas que está en marcha: banco de sangre, reclutamiento de voluntarios, lista de las necesidades, difusión de las coordenadas para los depósitos en las cuentas corrientes bancarias. «Dolor, incertidumbre, angustia, miedo, escombros, y en medio de todo esto la pregunta: Eterno Padre, ¿qué quieres de nosotros? ¿Cómo estamos construyendo este “Camino para la paz”? ¿Nuestra vida cotidiana habla de fraternidad?». Es la experiencia que están haciendo los jóvenes, pero también cada uno de los miembros de la comunidad de los Focolares de Ecuador: «Descubrir a Dios como el Amor más grande, para luego vivir la frase del Evangelio “Todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí”. En este momento se evidencia al máximo la fraternidad, la solidaridad, el amor que supera las diferencias: rico o pobre, de la oposición o del gobierno, blanco, indígena, mestizo o negro. También quienes no han sufrido daños sienten propio el dolor ajeno. Por ejemplo, en las cajas de comida que se recogen se encuentra escrito: “ánimo, los queremos”, y en las de medicamentos “fuerza”, “sí, se puede”». Los jóvenes han decidido desarrollar la SMU redoblando los esfuerzos para aliviar la tragedia que vive el país. Escribe Estefi: «Tenemos que ir adelante, dar respuesta a muchos que se sienten impotentes ante el desastre. Ahora entendemos que Dios nos ha preparado, durante todo el año, no tanto para la SMU cuanto para afrontar este momento testimoniando el amor evangélico, para “que sobre los escombros brille la luz” del ideal de la fraternidad», tal como les escribió la presidente de los Focolares, María Voce. Maria Chiara De Lorenzo
24 Abr 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria

Foto: P. Gábor
“Ustedes transforman desiertos en bosques”. Lo afirmó el Papa Francisco dejando de lado el texto que tenía preparado para esa ocasión y despertando el entusiasmo y la conmoción de los miles de personas que, en la tarde del domingo 24 de abril, vieron el auto del Santo Padre que entraba de sorpresa en el “Villaggio della Terra”, (Aldeas por la Tierra), la manifestación organizada por el Movimiento de los Focolares de Roma con Earth Day Italia, en la zona verde de la Capital: el “Galoppatoio de Villa Borghese”. De forma inesperada llegó el Papa acogido con mucho afecto por familias, jóvenes y personas de todas las edades que desde el viernes 22 de abril participan en los eventos que se realizan en el “Villaggio”. Los temas tratados tienen como centro la tutela del Planeta, de la Legalidad, del Diálogo Interreligioso y de la Solidaridad. Donato Falmi y Antonia Testa, responsables del Movimiento de los Focolares de Roma, junto con Pierluigi Sassi, presidente de Earth Day Italia recibieron al Santo Padre desde el palco del Villaggio que estaba decorado a tono con el tema que estaban tratando. Falmi introdujo al Papa en la experiencia de la Mariápolis 2016, que tiene como título “Vivir juntos la Ciudad”, subrayando en especial tres palabras-guía, a menudo repetidas por Francisco y adoptadas como palabras inspiradoras del Villaggio: “misericordia”, “ternura”, “diversidad como riqueza”. Antonia Testa expresó la colaboración que se estableció entre el Movimiento de los Focolares con Earth Day Italia y explicó que en particular el programa de la Mariápolis quiso lanzar una mirada sobre Roma, a su pobreza pero también al “mucho bien” que de forma silenciosa pero incisiva se está realizando cotidianamente en su tejido social. 
Foto: Thomas Klann
El Presidente de Earth Day Italia, Pierluigi Sassi, explicó al Papa Francisco que el camino para llegar a este “Villaggio” partió justamente desde la “Laudato si” y de la “Marcha por la Tierra” que la asociación había organizado, involucrando a más de 130 realidades en vista de la firma de los «Acuerdos sobre el Clima», COP21. El Papa Francisco escuchó los intensos testimonios de los participantes en la Mariápolis – algunos “emotivos e impresionantes” hechos de solidaridad vividos en el mundo carcelario y con los emigrantes; iniciativas de los jóvenes en favor del desarme, sobre el valor de la legalidad y contra el juego de azar. Sassi concluyó subrayando el significado del partido de fútbol que se jugará en el Villaggio entre la “Liberi Nantes” –equipo formado enteramente por refugiados– y el equipo formado por los estudiantes universitarios de la LUISS. “No tengan miedo del conflicto que comporta riesgo y oportunidad –dijo Francisco–. Conocer es un riesgo para mí y para la persona a la que me acerco. Pero nunca, nunca, nunca darse vuelta para no ver. Acercarse al otro, tomarlo de la mano, ir a secar las lágrimas…. así desde el desierto nace la sonrisa”. “Les doy una tarea para hacer en casa –concluyó el Papa–. En la calle falta la ternura. Cada persona está encerrada en sí misma. Falta la amistad. Al centro del mundo hoy existe el dios dinero, sin embargo la palabra clave para que el desierto se convierta en bosque es ‘gratuidad’. ¿Cómo? Siempre teniendo conciencia de que todos tenemos que ser perdonados…Trabajar juntos, respetarnos, así se produce el milagro del desierto que se convierte en bosque. Gracias por todo lo que hacen”. Antes del saludo final, un joven le regaló a Francisco el “Dado de la tierra”, un cubo que enseña a los jóvenes, como en un juego, los principios de la tutela de la Creación.
Papa Francisco a la “Aldea por la Tierra”
Notas de prensa
Flickr photostream – Thomas Klann https://vimeo.com/164229191
24 Abr 2016 | Sin categorizar
«Habíamos dicho que queríamos ver sólo a Jesús en el hermano, tratar con Jesús en el hermano, amar a Jesús en el hermano, pero ahora nos viene el recuerdo de que ese hermano tiene tal o cual defecto, o tiene esta o aquella imperfección. Nuestra mirada se complica y nuestro ser deja de estar iluminado. La consecuencia es que se rompe la unidad y nos equivocamos. Quizás ese hermano, como todos nosotros, haya cometido algún error, pero ¿cómo lo ve Dios? ¿Cuál es en realidad su condición, su verdadero estado? Si está arrepentido ante Dios, Dios ya no recuerda nada, porque todo lo ha borrado con su sangre. ¿Por qué, pues, hemos de recordarlo nosotros? ¿Quién está en el error en ese momento? ¿Yo, que juzgo, o el hermano? Yo. Entonces, he de ponerme a ver las cosas con la mirada de Dios, en la verdad, y tratar al hermano de tal manera que, si por desgracia no hubiese vuelto aún al Señor, el calor de mi amor, que es Cristo en mí, lo lleve al arrepentimiento, como el sol que reabsorbe y cicatriza tantas llagas. La caridad se mantiene con la verdad, y la verdad es misericordia pura, de la cual hemos de estar revestidos de pies a cabeza para poder llamarnos cristianos».
Fuente: Chiara Lubich, en La doctrina espiritual, Ciudad Nueva, Madrid 2006, pág. 139