11 Ene 2016 | Focolare Worldwide
Hermine Schmölz, austriaca, cuenta: “Hace unos diez años me di cuenta de la necesidad de hacer algo por la integración de los inmigrantes musulmanes, sobre todo de las mujeres, a las cuales, a pesar de tener muchos años de vivir y trabajar aquí, no las conocemos”. Habla con una persona de la parroquia. También otros amigos se muestran entusiasmados con la idea y juntos van donde el párroco para compartir su proyecto y pedirle un lugar donde poder comenzar. Desde entonces va adelante una aventura realmente apasionante. Tanto para las mujeres musulmanas que participan en la iniciativa como para los miembros del equipo que estudia el programa: una señora luterana, tres musulmanas, una que declara que no tiene convicciones religiosas y tres católicos que adhieren al Movimiento de los Focolares. Desde el primer momento advierten que la primera atención debe ser la de descubrir cuáles son los reales intereses de esas mujeres. No es fácil, dada su dificultad de expresarse en nuestro idioma. Por eso los organizadores intentan hacer sentir bienvenida a cada mujer, creando una atmósfera cordial y alegre. “La fecha de los encuentros la publicamos siempre en el periódico – aclara Hermine – así el grupo crece cada vez más. Todas las veces hacemos algo diferente e interesante: invitamos a hablar a políticos, expertos en educación, asistentes sociales, a una enfermera obstétrica, a una doctora, y les pedimos que dejen amplio espacio al diálogo con las señoras, a quienes siempre tratamos de animar para que se expresen. Para los niños hay un programa especial en la sala del lado, así también ellos, desde pequeños, experimentan la importancia de las relaciones interculturales. Cada encuentro concluye con un buffet al que contribuyen las mismas señoras musulmanas. Otras veces organizamos paseos o fiestas. Antes de cada Navidad, como grupo interreligioso llevamos regalos a las personas que viven en la calle, e involucramos a las señoras para que establezcan, a su vez, relaciones con personas de otras culturas. Y como en un juego, por cada contacto, las invitamos a engarzar una perla en un collar y al final del año tratamos de adivinar cuántas perlas habrá. También tenemos la fortuna de podernos comunicar con personas de los Focolares de otros países que hacen un camino intercultural similar, así surgen cada vez ideas nuevas. Las señoras demuestran que les agrada mucho esta forma de diálogo y de integración recíproca. Y también sus parejas están contentos”. “El 20 de diciembre –escriben del Focolar de Nueva York– fuimos invitados a la Mezquita Malcolm Shabazz de Harlem – la misma donde estuvo Chiara Lubich en el ’97 – para hablar en la Seerah Conference”. Se trata de una jornada de retiro anual para profundizar en la vida y las enseñanzas del Profeta y del Imán W.D. Mohammed, quien fue líder de los musulmanes afro-americanos. La cálida acogida reservada a los dos invitados por parte del Imán Pasha y de las 200 personas presentes, son el signo evidente de que la semilla de diálogo, lanzada años atrás, sigue dando frutos. No por casualidad el tema para ese día era precisamente la unidad, desarrollado a través de pensamientos del Imán W.D. y de Chiara. Todo concluyó con un breve video de Chiara Lubich, al que siguió un fuerte aplauso que hizo pensar que en esa tensión a la unidad que ella propone estamos realmente todos. https://www.youtube.com/watch?v=O6It6CJ3Q0E
10 Ene 2016 | Sin categorizar
«Hay una experiencia vivida en el primer focolar que ha sido la aplicación de este “ser los primeros en amar”. En los primeros tiempos, especialmente, no era fácil para un grupo de chicas vivir la radicalidad del amor. Éramos personas como las demás, si bien estábamos sostenidas por un don especial de Dios. Y también entre nosotras, en nuestras relaciones, a veces se depositaba el polvo y la unidad podía languidecer. Esto sucedía, por ejemplo, cuando nos dábamos cuenta de los defectos, de las imperfecciones de las demás, y las juzgábamos, y como consecuencia se enfriaba la corriente de amor recíproco. Para reaccionar ante esta situación un día nos propusimos estrechar un pacto entre nosotras, que llamamos “pacto de misericordia”. Decidimos ver al prójimo que encontrábamos cada mañana (en el focolar, en la escuela, en el trabajo, etc.) nuevo, novísimo, sin recordar sus faltas, sus defectos, sino cubriendo todo con el amor. Nos acercábamos a todos con esta completa amnistía en el corazón, con este perdón universal. Era un compromiso fuerte, tomado por todas juntas, que nos ayudaba a ser siempre las primeras en amar, a imitación de Dios misericordioso, que perdona y olvida. Ahora estamos seguras de que, si no hubiera existido este pacto cotidiano de perdón, el Movimiento no habría ido ni siquiera de Trento a Rovereto; prácticamente, no habría tenido la energía necesaria para difundirse». Chiara Lubich, El amor al prójimo, Encuentro con los amigos musulmanes, Castel Gandolfo, 1 de noviembre de 2002 (fragmento).
9 Ene 2016 | Focolare Worldwide
«En los días anteriores a la Navidad fuimos a Gostilya, una aldea en el norte de Bulgaria, para visitar a algunos amigos venidos a Sofía para la Mariápolis. Queríamos demostrar nuestro reconocimiento y afecto, yéndolos a visitar al lugar donde viven». Es el relato de M. Lucía, Majda, Julia e Ildiko, originarias de Italia, Eslovenia, Alemania y Rumania quienes actualmente componen el centro del Movimiento de los Focolares de Bulgaria. «No esperábamos encontrar un pueblito casi muerto», prosiguen. De hecho, de los 1.500 habitantes de los inicios de los ’90, ahora son apenas un centenar debido a la fuerte emigración. Los chicos son unos 20. Cerraron la escuela, el preescolar, la biblioteca y otros lugares públicos. A la iglesia católica la volvieron a abrir hace tres años, cuando fue ordenado un anciano diácono que vive la espiritualidad de la unidad.
«Habíamos preparado una tómbola con regalos para todos y llevamos también la imagencita del Niño Jesús hecha de yeso, que hacen los niños. No podíamos imaginar que su alegría iba a ser tan grande; estaban agradecidos de que alguien hubiese venido a visitarlos. Llegó también una familia que habita a 30 Km. de distancia, y otras personas a casi 3 horas en automóvil. El alcalde quiso que fuéramos sus huéspedes y nos hizo “una visita guidada” del pueblito». «Todos competían por regalarnos algo. Una anciana señora, muy pobre y enferma, que no pudo venir al encuentro, nos hizo un pan dulce para el desayuno. Antes de irnos, pasamos por su casa para agradecerle y regalarle un Niño Jesús. Conmovida, escuchó nuestros cantos en Navidad desde la puerta. Y también recibimos un pollo enorme para el almuerzo de Navidad, frascos de miel y otras conservas caseras “ecológicamente limpias”- como quisieron aclarar».
Después de Gostilya, fuimos a la extrema periferia de la capital búlgara. En Sofía, las focolarinas fueron a visitar a una familia de gitanos con 7 niños. Los conocen desde hace años, y tratan de ayudarlos como pueden. Una de ellas, Majda, los preparó para el bautismo y es su madrina. Como una forma de subrayar el amor y la estima hacia ella, quisieron bautizar a la última hija Majda, que es un nombre esloveno, que no existe en Bulgaria. Julia, quien en cambio trabaja en una escuela alemana, les habló de esta familia a sus colegas, que quisieron donar ropa, alimentos y juguetes. «Preparamos regalos personalizados para cada uno –cuentan- Un profesor quiso que sus tres hijos (de 8, 11 y 13 años) nos acompañaran, para que entraran en contacto con una realidad distinta de la que están acostumbrados. Sostenidos por toda esta solidaridad, partimos para Botunetz, es decir el barrio donde vive dicha familia. Habíamos comprado un pequeño árbol de Navidad, para adornarlo juntos. La mamá limpió la casa y vistió bien a los niños, pero había mucha humedad, frío y moho. Estuvimos con ellos algunas horas decorando el árbol, cantando canciones de Navidad, coloreando dibujos del pesebre, abriendo los regalos. Todos estaban felices y había entre nosotros un clima de verdadera Navidad». También fue así la tradicional Misa en las cárceles de Sofía, donde un grupo del Movimiento de los Focolares va todos los años junto con las Hermanas de Madre Teresa; y para la fiesta en un club de pensionados… Fue una Navidad en la cual pudieron experimentar la comunión, caracterizada por la alegría, la sobriedad y la solidaridad. Maria Chiara De Lorenzo
8 Ene 2016 | Sin categorizar
La fecha tradicional para la celebración de la Semana de oración por la unidad de los cristianos, en el hemisferio norte, es del 18 al 25 de enero. En el hemisferio sur, como enero cae en el período de vacaciones, las iglesias celebran la Semana de oración en otra fecha, por ejemplo en el período de Pentecostés. Aquí se pueden encontrar los textos preparados por un grupo de trabajo mixto de Letonia, nombrado por la Iglesia católica y por el Consejo ecuménico de Iglesias. Las Iglesias cristianas invitan a «encontrar oportunidades en el transcurso de todo el año para expresar el grado de comunión que ya se ha alcanzado entre las iglesias y para rezar juntos para llegar a la plena unidad que es la voluntad de Cristo», según la oración de Jesús al Padre: “para que todos sean una sola cosa”. (Jn. 17) El Movimiento de los Focolares en el mundo está comprometido en promover y sostener los distintos eventos locales que se han programado para celebrar la semana de oración, también a través del testimonio directo de la vida ecuménica entre sus miembros. La frase elegida para la Semana de oración de 2016 también inspira la Palabra de Vida del mes de enero: «Llamados a proclamar las obras maravillosas del Señor» (cfr 1 Pedro 2, 9)
8 Ene 2016 | Focolare Worldwide
«Agotados, pero todavía tenazmente aferrados a la esperanza, la misma que los sostuvo desde el comienzo de su largo y arduo viaje, cincuenta jóvenes africanos llegaron a nuestra ciudad. Después de varios días de travesía en el mar, no fue que encontraron una luz, sino más bien una tricolor, nuestra bandera. Habían escapado de Libia, algunos por los conflictos religiosos entre cristianos y musulmanes fundamentalistas, otros por la miseria de los territorios demasiado devastados. Amontonados en las playas, golpeados, robados, obligados finalmente a tomar el camino del mar, en barcazas donde iban todos hacinados, a merced del mar, sin saber hacia dónde. Muchos no lo lograron. Quien no perdió la vida, todavía nutría una esperanza. Después de un breve período en Lampedusa, isla de corazón generoso, pero demasiado pequeña para alojar un éxodo masivo, fueron destinados hacia diversas Comunas italianas, Entre éstas, la nuestra, Pomigliano d’Arco, en la provincia de Nápoles. El mayor de todos tiene 36 años, el más joven 18. «Nosotros, los jóvenes de la parroquia de San Felice in Pincis, junto con nuestros sacerdotes, corrimos a visitarlos. No nos conocían, sin embargo nos recibieron abriéndonos espacio y escuchando nuestras palabras. No teníamos nada para ofrecerles, más que nuestro amor: aquél encuentro nos cambió la vida. La parroquia, el barrio los adoptaron. Nos pusimos en acción, somos muchos voluntarios de distintas comunidades parroquiales, pero hay muchos otros de otros lugares que se prodigan como pueden. Lo primero que se hizo fue una colecta de ropa. Los muchachos estaban descalzos, sólo con la ropa que tenían puesta. En poco tiempo comenzamos a hacer cursos de italiano, organizamos intercambios culturales abiertos a la ciudadanía, sin olvidar su formación espiritual. «Nos impresionó el hecho de que los que eran católicos tenían un Biblia: les robaron todo, pero salvaron lo que consideraban más querido. Sentíamos que teníamos que aprender mucho de ellos: cuando todo falta, no debe faltar nunca la fe en Dios. La celebración dominical se transformó en una misa trilingüe – además del italiano se agregó el inglés y el francés-, se concluyeron danzas y aplausos, al ritmo de los bonghi. Viéndolos bailar y cantar, no sólo percibimos su alegría, sino que la vivimos juntos, casi como una imagen de la resurrección. Los musulmanes recibieron la visita del Imán. Los jóvenes de la Acción Católica organizaron una vigilia de oración: blancos y negros, católicos y musulmanes, ¡ya una señal tangible de paz entre los pueblos y las religiones! «En el albergue que aloja a los muchachos africanos se escuchan voces, canciones, saludos. Cada vez que nos ven nos agradecen y nos bendicen, “God bless you”, dicen frecuentemente. Un periodista del lugar destacó: “Cualquiera que escucha el relato de lo que han vivido queda inevitablemente transformado. La rectitud, los valores, la sociabilidad, las dramáticas historias personales, destruyen los prejuicios más arraigados y transforman la ‘estéril’ solidaridad hacia los necesitados, en ayuda fraterna y cercanía amorosa”. Palabras que nos hacen ver la fuerza contagiosa del Amor» (Ilaria y Salvatore, Movimiento Parroquial, Pomigliano d’Arco, Italia) De “Una buena noticia, gente que cree, gente que mueve” Chiara Favotti (ed.) – Città Nuova Ed., Roma.