26 Ene 2016 | Focolare Worldwide
Una ciudad al sur de Hungría, Szeged, aloja en el parque central “la mayor manifestación del año, gratis y al aire libre”. Es el Festival “Espacio Abierto” como lo anuncia el comunicado de prensa. El Festival se caracteriza por el gran número de participantes y por las representaciones. Pero, ¿cuál fue la novedad de este acontecimiento? «Cuando hace algunos años se anunció por primera vez que habría una posible manifestación cristiana a nivel ciudadano, nadie creía que un proyecto tan ambicioso pudiera realizarse en nuestro país», escribe Uj Város, la revista de los Focolares de Hungría. «No era el sueño de una sola persona, sino del grupo ecuménico de pastores de esta ciudad. Un sueño que hace un año y medio comenzó a concretarse, involucrando distintas asociaciones religiosas, civiles y políticas», hasta que este Festival pudo realizarse desde el 25 al 27 de septiembre pasado. Como afirma Orsolya Szlaukó, pastora evangélica: «En Szeged, el grupo ecuménico de los pastores lanzó la idea de organizar algo que anuncie el cristianismo. El logo, escrito en cuatro colores, se inspiró en un Salmo así como todo el Festival: “El Señor me sacó a campo abierto” (Sal, 18). Lo soñamos y lo realizamos para ofrecerle un regalo a los habitantes de Szeged, mostrar que las iglesias cristianas están unidas y mostrar también los valores de estas comunidades». «Nuestra misión se dirige a la ciudad y no sólo a nuestras comunidades», afirma uno de los organizadores. «Nuestro rol era el de asegurar que todo funcionara bien, no tanto el de estar en primer plano», afirma Sándor Tari, otro de los organizadores. «Durante el Festival cada uno encontró el programa adecuado para su persona, tanto los jóvenes como los mayores», continúa diciendo la pastora. «Hubo momentos para los conciertos, mesas redondas, juegos lúdicos y stands de distintas organizaciones». «Los 60 stands estaban diseminados como casitas a lo largo de la avenida del parque, formando cuatro barrios de la ciudad en donde se mostraban a los visitantes las iniciativas en acción: un electricista que ofrecía un laboratorio para niños, un stand sanitario por el cual pasaron 700 personas, donantes de sangre, profesores universitarios que ofrecían alguna lección. Las parroquias y las comunidades eclesiales entretenían a los transeúntes con una gran variedad de iniciativas creativas».
Sándor Tari trabajó durante un año entero preparando la zona de los stands. «El objetivo era que estuviera presente cada sector de la ciudad: los agricultores, los obreros, la cultura, la salud…. La condición que se les pedía a los expositores era que estuvieran abiertos a la amistad con los organizadores y entre ellos. Participaron también la Policía y los Bomberos». Sándor cuenta que entre los proyectos consideran también la continuación de este acontecimiento y probablemente una iniciativa semejante se podrá repetir dentro de dos años. «Me gustó mucho el clima de familia, con tantos padres y niños» dijo un padre de familia. Pero también los jóvenes tenían a su disposición un amplio abanico de bandas que se alternaron en el palco, entre ellos el Gen Verde, Hillsong y otros grupos musicales húngaros. «Aquí hay un clima que no se encuentra todos los días y escuchándolos tocar se puede advertir la paz en el fondo del corazón», decía un joven. TV Duna entrevistó al obispo evangélico Péter Gáncs, y ante la pregunta sobre porqué había considerado importante su participación respondió: «Me gustó el título del Festival, Espacio Abierto. A veces tengo la impresión de que las iglesias tienen miedo a salir. Hace 25 años que cambió el régimen y vemos que las personas no entran fácilmente a la iglesia. Debemos salir nosotros. Es por esto que aprecio mucho el hecho de juntarnos de forma ecuménica para salir a las plazas, a las calles». Fuente: Új Város n.1/2016
25 Ene 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
«Enseño en una escuela católica de mi ciudad, Salta, en el norte de Argentina – cuenta Gabriela Carral-. A principios de octubre de 2015, me encontré con Misael, un alumno de 10 años, después de un momento de oración entre ortodoxos y católicos pidiendo la paz para Siria. En ese momento, la foto del pequeño sirio, Aylan, había despertado gran conmoción por su difusión en los medios. Misael me confió que querría hacer algo en nuestra escuela para pedir la paz, agregando que lo que lo hacía sufrir más que todo era saber que muchos niños habían quedado huérfanos, por causa de la guerra. Nos pusimos de acuerdo para vernos en el momento del recreo y me dijo que estaba participando en la vida de la comunidad ortodoxa y que estaba convencido de que podríamos rezar juntos por la paz: los católicos y los ortodoxos. Algunos días después, me mostró un volante que tenía en su mochila. El texto decía: “Siria somos nosotros, rezamos por la paz”. Quedé sorprendida viendo que un niño, en medio de casi 800 alumnos entre preescolares y primaria, tuviese tan presente el dolor de gente que sufre a miles de quilómetros de distancia. Respondiendo a su deseo, lo animé para que lo manifestara él mismo a los directores de la escuela. Nació así la propuesta de organizar una oración ecuménica por la paz. Por primera vez la palabra ecumenismo se escuchaba en los corredores de esta escuela, entre los directores, los maestros y los estudiantes. Para concretar esta iniciativa, me contacté con un religioso de la institución que comparte conmigo el ideal de contribuir a realizar la oración de Jesús: Que todos sean uno”. También involucramos al Padre Adolfo, de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía, y, juntos, organizamos cada detalle de la celebración.
En un segundo momento se agregó también la Iglesia Luterana, dado que nuestra comunidad educativa acoge a un joven voluntario alemán que es luterano. Más adelante se agregó el presidente de la Unión Siria Libanesa de la ciudad, también el Cónsul de Alemania y la Vice-cónsul de Italia, un representante del Ministerio de Educación, algunos medios periodísticos y otras escuelas. El primer paso del proyecto de Misael, fue el de construir la paz en nuestras relaciones cotidianas, y esto dio vida a muchas experiencias nuevas que vivieron los muchachos, a quienes le propusimos también la iniciativa de los Jóvenes por un Mundo Unido: el Time Out. Es así que el 18 de noviembre, con el trasfondo de los atentados en París, esta iniciativa además de ser un momento de oración por la paz en el mundo, se convirtió en un testimonio de unidad. A través de la homilía de los celebrantes, conocimos algunas historias de cristianos que viven en Siria y en África; las intenciones por la paz fueron expresadas por una chica de la Juventud Ortodoxa, una señora recitó el Padrenuestro en árabe y las banderas de distintos países nos dilataron el corazón, haciéndonos sentir miembros de la única familia humana. En síntesis, fue una celebración que dejó en el corazón de todos el sabor de algo que nunca antes habíamos experimentado de forma tan fuerte: relaciones fraternas, vínculos inimaginables. Los directores de la escuela la definieron como una jornada histórica. “Agradecemos a Dios por nuestra libertad – concluían los muchachos que estaban presentes – y nos comprometemos a no aliarnos ni con unos ni con los otros, sino estar del lado de la paz”» Gustavo Clariá
24 Ene 2016 | Sin categorizar
«Entre los cristianos pasó lo mismo que entre una pareja de esposos. En la vida de pareja, las dificultades son inevitables. Sin embargo, si hay amor, éstas sirven para mantener y hacer crecer la unidad. Cuando en cambio no hay amor, los problemas se vuelven un obstáculo insuperable y se indican como motivo de la separación. De tal suerte que, en realidad, no son los problemas los que destruyen la familia, sino la falta de amor. Lo mismo entre las Iglesias. La división se dio no sólo por motivos religiosos o teológicos, sino también – y a menudo sobre todo – políticos, económicos, culturales. En la medida en que crezca el amor, la desunidad se volverá insoportable y los problemas se superarán. Pienso que un día, cuando Dios quiera, las distintas Iglesias, sin abandonar la propia tradición y todas aquellas expresiones legítimas que han desarrollado a lo largo de la historia, podrán participar en un Concilio reunificador para hacer que la Iglesia sea una, aun conservando tantas expresiones. Tal vez ahora es prematuro, pero Dios puede hacernos vivir mil años en un día. Sería un acontecimiento que impresionaría profundamente también a todos los miembros de las grandes religiones». De “COLLOQUI” – Pasquale Foresi – Città Nuova 2009 – pag. 155-156-161
23 Ene 2016 | Focolare Worldwide
«El deporte puede verdaderamente cambiar el mundo y hacerlo más unido». Patsy Furtado, una entrenadora de hockey de Mumbay, que desde joven jugó en el equipo nacional indio de hockey, habla con fuerte convicción que se afirma por una experiencia igualmente fuerte vivida con los chicos de la calle de esta inmensa metrópolis. En 2005 conoció los Focolares y el proyecto de Sportmeet a través de un evento de Run4unity. Su pasión por el deporte y la experiencia de unidad que había vivido aquel día, encendieron en ella el deseo de unir sus fuerzas con las de otros entrenadores que pensaban como ella, y de contribuir a cambiar su ambiente, donde a menudo se ven niños que viven en la calle. Había conocido recientemente una casa para necesitados con 240 niños, descartados por la sociedad. Entonces tuvo la idea de comenzar a entrenarlos en diversas disciplinas deportivas: fútbol, basket ball, hockey, atletismo…. Así comenzó todas las mañanas a las 6,30 con una sesión de una hora de entrenamiento. Al principio los presentes eran sólo 20 chicas y 30 chicos, sin zapatos ni indumentaria deportiva apropiada; hoy en cambio, en esa casa hay distintos equipos, y todos los niños calzan zapato deportivo, con los implementos adecuados para el deporte y una mochila personal. En 2007 los jóvenes comenzaron a jugar en las competencias entre escuelas de Mumbay y el equipo de fútbol sub-12 llegó al octavo puesto entre 300. Este resultado fue también reporteado por el Hindustan Times, uno de los principales periódicos de Mumbay, con el título “Unidos Nosotros Podemos”. Patsy, haciendo una lista de los numerosos logros de este proyecto, subraya el hecho de que el comportamiento de los niños mejoró enormemente: el deporte les enseñó a ser disciplinados y, después de haber practicado algún deporte, toda su energía se canaliza de forma justa. Considerando que puede ser natural ser violentos y agresivos por el ambiente del cual provienen, están adquiriendo nueva seguridad y comenzando a tener respeto de sí mismos, cuidan mejor su propia higiene y asumen responsabilidades. Profesan varios credos pero no ven diferencias entre ellos: los niños juegan juntos como un equipo.
En 2009 se realizó el primer seminario sobre Sports4Peace en Mumbay. Promoviendo el dado con las seis reglas que educan a la paz a través del deporte, este proyecto captó la atención de varios entrenadores y de otras personas comprometidas en el ambiente deportivo de Mumbay y de otras ciudades de India. «Play well», «Hang in there», «Look out for others”: simples reglas que entraron en la vida de muchos jóvenes y adultos amantes del deporte, impulsándolos a aplicarlas con pasión en sus disciplinas. La idea del deporte en función de la educación a la paz se convirtió en parte integrante de otras actividades culturales interreligiosas promovidas por varias universidades y también en acontecimientos diocesanos de Mumbay y en Pune, una ciudad vecina conocida justamente por sus numerosas universidades. Sports4Peace fue presentado en las sucesivas ediciones de Run4Unity también en Nueva Delhi y en Mumbay en la Semana del Mundo Unido internacional, realizada en el mes de mayo de 2015. En esa ocasión, se instaló en Mumbay un dado de Sports4Peace permanente, en el jardín público situado en la rambla de Bandstand. Este dado recuerda a todos que el deporte, bien vivido y bien jugado, puede ayudar a promover la paz y la fraternidad universal. Gustavo Clariá
23 Ene 2016 | Focolare Worldwide
«Esta casa construída sobre la roca nos recordará con su nombre (Palabra de Vida) la casa sobre la roca de la que habla Jesús. Llegan vientos y tempestades, pero no se derrumba», dijo Chiara Lubich el 24 de mayo de 1986 inaugurando el Centro Mariápolis de su ciudad natal. 23 de enero de 2016, día de fiesta en el Centro, que hoy lleva su nombre, para recordar treinta años de historia, testimonio, diálogo y comunión, a la luz del carisma de la unidad. El evento se abre con el mensaje de María Voce y un video que recorre estos 30 años di historia. Siguen algunos testimonios de la presencia local del Movimiento en campo civil y eclesial y los saludos del arzobispo de Trento Mons. Luigi Bressan, del alcalde Alessandro Andreatta y de otras autoridades. Después de treinta años, el Centro de Cádine permaneció fiel a la propia vocación, la de ser un lugar de encuentro y de formación para los que desean comprometerse a irradiar la vida del Evangelio y a llevar la presencia de Dios en el mundo con el amor recíproco. Un poco de historia. En los años ‘70 el Movimiento de los Focolares, difundido en la región, advirtió la necesidad de tener un centro di formación. Después de numerosas búsquedas infructuosas, se concentraron en la ciudad de Trento. Enterándose de esta idea, Chiara respondió: «Siempre me lo imaginé allí. Es una ciudad elegida por Dios». Pocos meses después, en el Movimiento se vivía la Palabra de Vida: «Vendan lo que tienen y denlo como limosna”. El deseo de poner en práctica esta Palabra del Evangelio impulsó a Nostra Fadanelli, adherente del Movimiento, a donar 9 hectáreas de bosque, precisamente para la construcción del Centro Mariápolis. El proyecto fue confiado a Carlo Fumagalli, focolarino arquitecto, quien recorrió los pasos de la historia del Movimiento en Trento y en el valle de Primiero, reproduciendo algunos detalles en la arquitectura de la construcción. Se presentó el proyecto al entonces arzobispo de Trento, Mons. Gottardi, quien comentó: «Este debe ser un “monumento” a Chiara Lubich, lógicamente cuando ella estará en el Paraíso. Y sería el mejor monumento si fuera, con respecto a la historia de Trento, una Mariápolis con sabor también ecuménico», remontándose al mandato ecuménico que el Papa Pablo VI entregó a la ciudad de Trento en 1964. Y concluyó: «¡Ustedes tienen esta misión!». Desde ese momento, se desató la generosidad de todos en el Movimiento, cada uno con sus posibilidades y con la creatividad de quienes construyen “su casa”. En octubre de 1980, mientras se llevaban adelante los trámites burocráticos, llegó la noticia que en Roma se estaba buscando una casa para el Centro Mariápolis internacional. Con el consenso de todos, se decidió entonces donar por completo lo que se había recogido hasta el momento, una suma importante que dejó sorprendida a la misma Chiara. Parecía una locura, sin embargo en el momento en el cual estaban listos los permisos para empezar la construcción, llegó una nueva consistente suma, tres veces más de la que se entregó, que hizo experimentar las promesas del Evangelio: “Den y se les dará”. En 1982 se inició la construcción de los espacios comunes: la entrada, las salas de reuniones, la cocina y el comedor. Muchos querían colaborar, dando su tiempo y sus fuerzas, y en el último año unas 800 personas se turnaron contribuyendo en todos los trabajos artesanales, de acabado y mano de obra. Memorable el trabajo de instalación del pavimento en pórfido en la calle y la plazoleta, que se terminó durante la noche anterior a la inauguración.
El 24 de mayo de 1986, Chiara misma inauguró el Centro Mariápolis, subrayando su vocación formativa y ecuménica, y titulándolo «Palabra de Vida». Estaban presentes unas 2.000 personas, entre las cuales los representantes de las iglesias más importantes presentes en Europa. El 24 de enero de 2009, luego de la muerte de Chiara (14/03/2008), el Centro fue titulado a su nombre, en el marco de una ceremonia de gran valor ecuménico, con la presencia de María Voce, sucesora de Chiara como Presidente del Movimiento de los Focolares, y de muchas personalidades civiles y religiosas. En estos 30 años, decenas de miles de personas se hospedaron en el Centro, en la gran mayoría miembros del Movimiento, pero no sólo, dado que éste abrió sus puertas también a encuentros promovidos por la Diócesis, los Movimientos Católicos y otras realidades asociativas laicas del territorio. El Centro hospeda congresos, escuelas de formación, a distintos grupos del Movimiento provenientes de todo el mundo que vienen a Trento y al Valle de Primiero para recorrer la experiencia de los primeros tiempos, cuando todo tuvo inicio. Como a los albores de Movimiento, así hoy el Centro atestigua la urgencia de tener viva una “palestra de diálogo” entre los individuos, los pueblos, las iglesias y las grandes religiones, para dar espacio a la fraternidad.