17 Sep 2015 | Sin categorizar
En red por el bien común, bajo la inspiración de la ‘Laudato Si’, que pide que se realicen acciones concretas en poco tiempo: existe convergencia de iniciativas entre Bernd Nilles y María Voce, que el pasado 9 de septiembre se encontraron en el Centro internacional de los Focolares en Rocca di Papa, junto con el copresidente, el español Jesús Morán y algunos colaboradores en representación de los jóvenes y de algunas agencias de los Focolares (AFN, New Humanity, AMU, EdC). Trabajar por el cambio de los estilos de vida es una de las prioridades de la CIDSE en este momento histórico, y su Secretario General lo subraya con energía. Bernd Nilles fue formado en la juventud católica alemana y fue activista de los derechos humanos. Trabajó en programas de cooperación en Colombia y fue investigador en la Universidad de Duisburg en el área del desarrollo y la paz. «Para realizar este trabajo se precisa una gran motivación», confiesa, y también por esto busca cada vez más nuevos caminos y nuevas colaboraciones. El evento realizado en los comienzos del mes de julio en el Vaticano (Las personas y el planeta antes que nada), permitió que se conociera el trabajo del Movimiento de los Focolares en el campo del ambiente y de la economía, y se comenzaron a visualizar pistas de trabajo en común. Llevamos decenios de experiencia acumulada influyendo políticamente, pero para que ocurra un real cambio es necesario que exista una transformación personal. Ustedes son expertos en esto…», afirma Bernd Nilles, interesado en conocer más. «La vida del Evangelio no deja las cosas como están – explica María Voce- si queremos un cambio que sea real, los pensamientos, las ideologías pueden acariciar la mente, la fantasía, pero lo que transforma es el Evangelio, y existe un pueblo en el mundo entero que trata de vivir de este modo» La encíclica Laudato Si’ fue para las ONGs vinculadas con la CIDSE una fuente de gran inspiración para continuar promoviendo una visión de cambio de paradigma y para encaminar una movilización sin precedentes. En particular la CIDSE está comprometida en la preparación de la conferencia mundial sobre los cambios climáticos que se realizará en París desde el 30 de noviembre al 11 de diciembre. Pero el partido más importante se juega fuera del palacio donde están trabajando para crear eventos, manifestaciones, participaciones populares junto con organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo. También New Humanity (ONG partner de la UNESCO), está trabajando junto con las otras ONGs en la preparación de un documento para la conferencia de París.
El encuentro informal es la ocasión para presentar al CIDSE el Mapa de la Fraternidad, primer fruto del trabajo del United World Project, la plataforma promovida por los jóvenes del Movimiento de los Focolares en la cual convergen todas las actividades que pueden ser definidas como “acciones de fraternidad”, dirigidas según parámetros precisos. Mientras tanto, en estos días, la movilización por la paz tuvo una fuerte resonancia en las redes sociales con el hashtag #OpenYourBorders, que recibe iniciativas concretas para auxiliar a los refugiados. «He aconsejado la lectura de la Laudato Si’ a muchos amigos míos que son ateos, diciéndoles “Aquí encontrarán el “input” para realizar un cambio radical en el modo de vivir, que puede salvar a la humanidad” – afirma Jesús Morán– La sociedad que puede surgir entre nosotros me parece providencial para caminar en esta dirección». «Se trata –explica- de promover el estilo de vida de la comunión. El cambio de paradigma no es un tema de cosmética social sino de justicia social, hacia aquellos para quienes el problema no es el ambiente, sino el hambre, el acceso al agua potable, la muerte por enfermedades que tienen cura desde hace siglos. Hay que radicalizar el discurso orientándolo hacia la justicia. Se precisa realizar un trabajo en la conciencia de las personas con todos los medios que estén a nuestro alcance, a partir de acciones muy concretas y dándoles la mayor visibilidad»
16 Sep 2015 | Focolare Worldwide
«Me acogió llorando “Era un mito para mí. Estaba orgulloso de tener un padre así, pero un día nos dejó. Mi madre no nos explicó nunca el por qué, debía crecer para saberlo: había formado otra familia. No quise verlo más, ni aun cuando nos venía a buscar. Un día una compañera de escuela en una situación similar a la mía me dijo que, como cristiana, había perdonado a su padre y había obtenido gran alegría. Para hacer concretamente este acto, que me costó mucho, fui a visitar a mi padre. Él me recibió llorando. No fueron necesarias las explicaciones. Habíamos vuelto a ser amigos». (R.S. – Venezuela) El alumno “incómodo” “Un día un muchacho de la clase un poco rebelde tuvo una crisis, tirando al aire un pupitre, por fortuna sin graves consecuencias. Un colega, que desde siempre quería liberarse de ese alumno “incómodo”, pensó encarar la vía legal, haciendo un severo informe al director. ¿Qué hacer? Por un lado quería evitar una rebelión ulterior del muchacho con el empeoramiento de su situación psicológica; pero también quería tener en cuenta la opinión del colega y respetar su sufrimiento. Al final decidimos escribir el informe, pero lo hicimos juntos buscando las palabras justas, evitando empeorar la situación. Pudimos evidenciar las causas de su comportamiento y logramos una mayor comprensión del problema. Ahora con el colega hay un entendimiento nuevo: ha decidido colaborar conmigo en los proyectos de recuperación de los alumnos en riesgo». (R.R. – Italia) La abuelita
En nuestro barrio vivía una anciana. Estaba sola. De tanto en tanto venía a visitarnos para que le leyésemos las cartas que recibía o para que la acompañásemos a cobrar la pensión. En alguna fecha especial la invitábamos a nuestra casa, donde ella se sentía siempre a gusto. También nuestros hijos la querían, y siempre la recibían con alegría: para ellos era la “abuelita”, para todos era la más “pequeña” de la que habla el Evangelio. Un día tuvo un ictus y los vecinos nos llamaron enseguida, casi como si fuésemos de su familia natural. Permaneció en el hospital durante dos meses, siempre asistida por nosotros. Cuando se recuperó, aceptó ir a vivir en una casa para ancianos. Pero continuamos ocupándonos de ella, con la colaboración de otras personas. Gracias a la abuelita, en el hospital y en el barrio se ha puesto en marcha una gran solidaridad”. (M. S. C. – España)
15 Sep 2015 | Senza categoria
No advierto el cansancio, tal vez sólo un poco de sueño, por haber dormido menos de cinco horas por noche durante cinco días seguidos. Acabo de regresar de un campamento para adolescentes, o mejor dicho de un ‘taller’, como lo llamaron los animadores de Chicos por la unidad de los Focolares. Una aventura fantástica, que en medio de las tantas que desde hace un año he podido vivir, llena de color mi vida. Y me hacen olvidar que entré en esa fase potencialmente crítica que se pase después de la pensión. La propuesta de dar una mano con esos chicos me sedujo. Estaré pensionado, me dije, pero energía para hacer cosas todavía tengo. La cita es a las nueve de la mañana en el Barrio Don Bosco, un complejo que nos pusieron a disposición los Salesianos. Conforme empiezan a llegar los muchachos, 25 entre chicos y chicas, todos con menos de 18 años. Después del primer momento de encuentro, se crea enseguida un clima amistoso, aunque la mayoría no tiene ni la más mínima idea de dónde se encuentra y qué les espera. El programa está rico de sorpresas, como conviene en una iniciativa para los más jóvenes. Pero hay también trabajo duro (¡por decir de alguna forma!), sudando juntos bajo el sol, o mojados por la lluvia, para mejorar las condiciones del lugar que nos hospeda. Durante tres mañanas nos piden que abonemos la parte más lejana del jardín, que está abandonada desde hace más de 20 años. La hierba ha crecido sobre la tierra que ha traído el viento y la lluvia, cubriendo todo el pavimento de asfalto, los vestidores y las duchas que todavía están allí, y que se convirtieron en un refugio para arañas e insectos que, por la proporción alcanzada, parecen una raza autóctona. Sin hablar de las cosas abandonadas en medio de la hierba que al principio ni se veían: en práctica: una jungla que hay que demoler. Mientras se trabaja, más o menos a media mañana, se me ocurre contarles a los chicos cómo vivo yo el trabajo, en especial ese trabajo. Creo que no había dicho más de veinte-treinta palabras en total. Palabras que concluí contando el verdadero motivo que me impulsa a hacerlo: pensar que “al complejo iba a venir a jugar Jesús Niño”. Por el silencio que se creó me doy cuenta de que los chicos comprendieron el sentido y lo interiorizaron. Y esa luz que veo brillar en sus jóvenes ojos enseguida se transforma en acción concreta, dando nuevo impulso, ayudándose unos a otros. Esa prontitud es una lección para mí, a diferencia de lo que veo en estos chicos, soy más bien lento para dejarme convencer de las cosas que me dicen. El domingo, en Misa, estoy cerca de un chico con el que trabajamos codo a codo. Al momento de la paz tanto él como yo espontáneamente nos declaramos que estamos dispuestos a dar la vida el uno por el otro. Una iniciativa que yo, como adulto, no había tenido espontáneamente con otro adulto; pero hacia él sí. Estar con estos chicos me ha dado una nueva dimensión del futuro de la humanidad. Y de la esperanza. De hecho he visto que las ganas y la capacidad de dar la tienen. Nos toca a nosotros creer en ellos. La adolescencia es una edad difícil, pero también es la edad en donde se puede construir algo grande. No se necesitan muchas palabras, bata ponerse a “hacer” con ellos cosas positivas. Quizás por eso, al despedirnos, uno de ellos me pidió si podía venir el sábado siguiente al mercado del barrio, para recoger todo lo que no se vendiera de fruta y verdura, y darlo para el comedor de los pobres.
14 Sep 2015 | Focolare Worldwide
«Este es el grito de todo Medio Oriente: detengan los conflictos». Así empieza diciendo la libanesa Arlette Samman ante el éxodo sin precedentes de enteras poblaciones de Siria, Irak y otros países: «Quien parte lo hace con un dolor inmenso. Va hacia lo desconocido, porque siente que la muerte está cerca o se encuentra sin recursos y seguridad para el futuro de la familia… de lo contrario nadie dejaría la propia tierra». «Es confortante ver la reacción de muchos países de Europa –sigue diciendo Philippe, quien desde hace 14 años vive en Egipto- pero quisiéramos hacer escuchar la voz de Medio Oriente que espera ansiosamente la paz y el derecho de “vivir y no de morir”». Ambos subrayan la importancia de encontrar juntos siempre nuevos caminos hacia la fraternidad y sobre todo de levantar la voz ante la opinión pública. Sigue esa línea la movilización por la paz que el Movimiento de los Focolares ha relanzado en estos días junto a todos los que trabajan en este sentido. En Europa, interpelados por las palabras del papa Francisco, y también por el despertar de las autoridades políticas –como recientemente expresó el presidente de la Comisión de la Unión Europea, Jean-Claude Juncker – se multiplican las iniciativas de acogida, ya desde hace tiempo en curso: casas privadas abiertas, coordinación de la ayuda, campañas de recolección de fondos…
Pero es todo el mundo el que está presente en estos días en Roma, con 80 delegados de 36 naciones, representantes de las respectivas macro-áreas geográficas: «Venir aquí es una ocasión para reencontrar hermanos y hermanas que también trabajan por la paz, que siguen sosteniéndonos en los momentos difíciles», es el sentir común de quien proviene de las áreas menos favorecidas. De América Latina, María Augusta De La Torre, trae consigo otros panoramas: «En Cuba hay una gran expectativa llena de esperanza. Por un lado la “nueva amistad” entre Cuba y los Estados Unidos, por el otro la Iglesia católica cubana, que se presenta más viva que nunca. La mediación del Papa y su próxima visita a la Isla ayuda a este despertar». Con respecto a la crisis diplomática entre Colombia y Venezuela debido al contrabando fronterizo, declara: «Es una situación muy dolorosa. La gente tuvo que abandonar sus casas, y hay incerteza por el futuro, dolor y rebelión por todo lo sucedido. El contrabando siempre ha existido, pero ahora no se sabe realmente qué está detrás de estas decisiones. A las personas del Movimiento las sostiene la fuerza que viene del Evangelio y quieren seguir testimoniando la fraternidad entre las dos naciones». Desde Nigeria, Ruth Wambui Mburu, keniata, confiesa que el desafío más grande que tienen que afrontar como Focolares es la polarización entre el norte y el sur, entre musulmanes y cristianos, entre etnias. Su esfuerzo y compromiso es dar testimonio de la fraternidad vivida en medio de las diferencias. Georges Sserunkma, también el de Nigeria, llegando a Roma precisamente en este momento histórico advierte que «el mundo es realmente una única casa en donde todos tenemos que vivir; ver cómo la Iglesia y el Movimiento toman en serio la situación hace que se me ensanche el corazón y me da esperanza».
«Cada uno de nosotros llega con una carga de dificultades –afirma Marcella Sartarelli, de Vietnam – pero también llega lleno de esperanza, creyendo que “el mundo tiende a la unidad”». Uno de estas señales es para ella «la apertura que se registra en Vietnam, por ejemplo en lo que respecta al contacto con la Iglesia. Es un fermento que aumenta la esperanza. De Vietnam se conoce la guerra de hace 30 años, pero no se conoce casi nada del Vietnam de hoy, un país que vive un desarrollo acelerado. Algunos párrafos de la Laudato Si’ parecen un retrato de este país: una economía que avanza velozmente, con ciudades modernísimas y contemporáneamente campos abandonados por la contaminación. Con un grupo de jóvenes, en una aldea cerca de Hanoi donde la situación es crítica, estamos documentando este problema desconocido y, al mismo tiempo estamos viendo cómo hacer para empezar a limpiar».
También en Oceanía la problemática ambiental es muy sentida: «En Nueva Zelanda los jóvenes promovieron la acción “Give one hour of your power”, apagar la corriente eléctrica por una hora, el día de la conservación de la Creación -cuenta Augustine Doronila –, en tanto desde hace años está en curso una acción a favor de la población de Kiribati, el archipiélago que corre el riesgo de desaparecer debido a la elevación del nivel del agua». Reflexiones e intercambio de experiencias durante dos semanas, del 14 al 27 de septiembre de 2015, bajo el signo de la palabra “unidad”: no sólo es uno de los puntos de la espiritualidad focolarina, sino la clave de la acción espiritual y social del Movimiento, la palabra que puede resumir su mensaje.
13 Sep 2015 | Sin categorizar
En el documento que guiará los trabajos del Sínodo de la Familia en el Vaticano desde el 4 al 25 de octubre, se lee: «La familia permanece todavía hoy, y será siempre, el pilar fundamental e irrenunciable de la vida social. En ella conviven diferencias múltiples, a través de las cuales se estrechan relaciones, se crece en el intercambio y en la mutua acogida de las generaciones. De esto modo la familia representa un valor fundante y un recurso insustituible para el desarrollo armónico de cualquier sociedad humana, según lo que afirma el Concilio: “La familia es una escuela de humanidad más rica […], es el fundamento de la sociedad” (G.S., 52)»
Se pone en evidencia el importante rol de la familia y de los esposos. Igino Giordani, refiriéndose a este rol escribe así: «Los esposos pueden tener una misión explosiva, de reforma del mundo, dando al matrimonio el valor originario de generador de vida- por el sacramento- sea de cuerpos como de almas: el valor de un instrumento, el más adaptado, para dar nuevamente un alma a la sociedad, para unir el mundo con la Iglesia». En otro punto Giordani nos explica cómo vive este rol la familia: «La familia no se encierra en sí misma, como si estuviera dentro de una fortaleza, sino que se expande como una célula que vive para sí misma en la medida en la que convive con los hermanos. Por esta comunión, que implica deberes de apostolado, de caridad y de justicia hacia la sociedad, se comprende cuán amplia es la dimensión de la función espiritual y social del matrimonio». Giordani continúa subrayando que sólo la familia en su forma y constitución puede generar la sociedad y la Iglesia: «La sociedad nueva nace, como de una fuente sagrada natural, desde la familia, de la cual el Evangelio, con pocas citas, delinea los rasgos humanos-divinos. Desde la familia cristianamente organizada, deriva la Iglesia y el Estado, la ciudad de Dios y la ciudad del hombre: la doble ciudadanía, en la cual se madura la plenitud de vida de la humanidad redimida» Por lo tanto un vínculo fundamental une la sociedad y la familia: «Hoy la sociedad tiene necesidad de la familia para renacer, de lo contrario está encaminada a la catástrofe, porque no aplica más la máxima del amor y de la unidad» A cargo del Centro Igino Giordani Textos extraídos de: Igino Giordani, La revolución cristiana Città Nuova Roma, 1969; Igino Giordani, Familia, Sociedad, Città Nuova Roma, 1990; Igino Giordani, Carta, 1967; Igino Giordani, Discurso a Familias Nuevas de 1974.