Movimiento de los Focolares

Encuentro de los delegados del Movimiento de los Focolares en el mundo

La habitual cita este año reunirá durante dos semanas a los delegados de 36 regiones del mundo y a los responsables de 6 ciudadelas, para hacer un balance de la vida del Movimiento en los numerosos países donde está presente en el año transcurrido, y para definir y abrirse a nuevos desafíos en este año que comienza.

De caballos y ganaderos en Argentina

De caballos y ganaderos en Argentina

Todos los días, en todo el mundo, miles de personas se levantan para vivir la experiencia de una economía solidaria. Aldo Calliera es propietario de la empresa El Alba, que forma parte del proyecto de la Economía de Comunión (EdC), y se dedica a la cría de ganado en Santiago del Estero, en el Norte de Argentina. Para la gente del campo el trabajo empieza muy temprano: para quien viene desde lejos, incluso antes del alba. Tiene sus ritos y la matera es uno de ellos. Antes de empezar la jornada se prepara el mate, una infusión típica de América del Sur, que se bebe “en rueda”. En cada vuelta se comparten anécdotas, problemas y logros, las historias de uno y del otro, y así se va calentando el cuerpo en la medida que se tejen vínculos de amistad entre los compañeros de faena. El empresario no quería perderse la antigua tradición de sus gauchos argentinos y también él empezó a frecuentar muy temprano la matera, pero vio con sorpresa que cuando él llegaba, la conversación languidecía y el silencio llenaba el círculo. Así un día después de otro. Los gauchos han sido educados en una cultura en la cual, cuando llega el patrón, automáticamente se deja de hablar, no porque les moleste sino porque, desde los tiempos de la Conquista hasta hoy, han sido muchas las generaciones a las que se les ha inculcado la idea de que el obrero es inferior al patrón. Así, todas las veces que él iba quedaba con la sensación de que le habían dado un puñetazo en el estómago y de que el corazón se le había encogido porque no era capaz de ir más allá de ese muro. Pero su tenacidad logró que, poco a poco, todos se fueran abriendo y conversando. Todos menos uno: Ernesto. Un día, tenían programado “el servicio”, que es el lugar y el tiempo de apareamiento con el fin de producir terneros. Después de que se organizaron, Aldo y el ingeniero que estaba con él se preparaban para dar las órdenes a los obreros, pero Aldo Calliera se anticipó diciendo: “Déjame que yo hablo con mis hombres”. Se puso entonces a explicarles lo que querían hacer, pero en lugar de limitarse a darles las instrucciones les preguntó su opinión. Ernesto, a quien el empresario apenas le conocía la voz, habló por primera vez: “Creo que el próximo año no vamos a tener terneros”. Para Calliera fue una doble sorpresa. Le preguntó entonces el porqué de su apreciación. La respuesta fue sencilla: en el terreno donde estaba programado el servicio no había suficiente agua para todos los animales. Cualquiera lo habría podido decir, pero, en estas culturas, al patrón comúnmente sólo se le dice: “Si Señor”, aunque se piense lo contrario. «Entendí que sólo teniendo una visión antropológicamente optimista del otro –reflexionó Calliera- es posible lograr que cada uno dé lo mejor de sí. Que sólo así es posible ver riquezas que para otros quedan escondidas y buscar la mejor forma para hacerlas emerger. Que las riquezas de cada uno son virtudes que se descubren gracias a la confianza recíproca». Está de más decir que el empresario escuchó el consejo de Ernesto y cambió el lugar del “servicio” y que las cosas funcionaron de la mejor manera… La «matera”, ha sido la posibilidad para dar un salto cultural que ha ayudado a todos a construir relaciones de reciprocidad, que ni los trabajadores, ni sus padres, ni sus abuelos, hubieran podido imaginar. Fuente: EdC online

El Evangelio vivido: caminar en la caridad

El Evangelio vivido: caminar en la caridad

Una enfermedad Hace dos años que mi marido está enfermo. Un tumor en el cerebro lo ha transformado. A veces se queja porque se le caen las cosas de la mano. Me puse de acuerdo con mis hijos para nunca hacerle  sentir que había sucedido algo raro… Muchas veces, observando la delicadeza con la que tratan a su padre, de cuántos sacrificios y renuncias hacen con tal de ayudar en la familia, veo en ellos que son adolescentes una gran madurez. En la familia estamos viviendo una etapa que nunca habíamos vivido. No obstante, a pesar del dolor inconfesable que pesa en cada día, experimentamos una gran serenidad. (B.S. – Polonia) El viejito En casa no había nada para comer. Tomé una bolsa de maíz y 1000 francos: la mitad era para el transporte y la mitad para el molino. Detengo el primer taxi. Al lado del chofer, un hombre anciano dormía profundamente. Noté que el taxista trataba de sacarle el monedero de su cartera, entonces cuando llegué a mi destino dije: «Este señor es mi padre. Tiene que bajar conmigo». El conductor seguía repitiéndome que éste no era el lugar que él le había pedido ir, pero ante mi insistencia, para hacer bajar a ese hombre, me pidió 1000 fr. Se los di enseguida, y, tomando la bolsa, saqué al viejito que seguía durmiendo. En nuestra ciudad sucede a menudo que los choferes drogan a los pasajeros para robarles. El anciano se despertó cuando le tiré agua en la cabeza. Buscó su cartera y controló si estaba toda la plata. Me dijo: «Me salvaste la vida» y me dio 5000 fr. Luego llamé a un taxista de confianza que lo acompañó sano y salvo a su pueblo. (M.A. – Camerún)   20150827-01Pantalones de moda En la clase me tomaban el pelo porque no estaba vestido a la moda como los demás. Mi familia era numerosa y vivíamos en el campo. Un día ayudé a un compañero que tenía dificultades con matemáticas y nos hicimos amigos. Otro día los otros comenzaron a burlarse por mis pantalones y mi amigo me defendió. Desde ese momento no hubo más problemas. Tenemos que ser por lo menos dos para poder luchar contra las ideas erróneas. En un lapso de poco tiempo todos nos hicimos más amigos, y cuando hubo que elegir el nuevo líder de la clase me eligieron a mí. (E.C. – Italia) El mendigo En nuestra comunidad todos los días pedimos la bendición de Dios sobre nuestros alimentos y pedimos también que sepamos compartirlos con el que no tiene nada. A la hora del almuerzo tocó a la puerta un mendigo conocido y no teníamos nada más que un poco de polenta para el almuerzo y para la cena. No teníamos plata. Le dije al mendigo que lamentablemente no teníamos nada. Cuando me senté a la mesa pero no tenía hambre. Me da vueltas en la cabeza la frase: «Den y se les dará». Entonces tomé lo que teníamos y se lo di al mendigo que estaba esperando. No mucho tiempo después llamaron nuevamente a la puerta. Una chica traía un gran plato de polenta: «Lo manda mi mamá». Es increíble la puntualidad de Dios. (Sor Madeleine – Burkina Faso)  

Un valle que ha renacido gracias a los emigrantes

Un valle que ha renacido gracias a los emigrantes

20150826-01Hace cinco años estaba considerado por las estadísticas como uno de los pueblos con mayor porcentaje de “marginación” social y económico del Piamonte. Pero la comunidad había aprendido la hospitalidad. Hoy, 30 prófugos, casi todos africanos, y una familia de Kosovo con tres niños, viven desde hace ocho meses en una propiedad del Cotolengo. «Los hemos adoptado», confiesan dos personas ancianas, mientras están sentadas en un banco de la plaza municipal. Fue así, también durante la guerra, dice el presidente de la “Pro Loco”, con los judíos y los partisanos. La historia se repite. El alcalde Giacomo Lisa no tuvo que convencer a los 180 habitantes del pueblo. De éstos, sólo son 90 los que viven en Lemie todo el año. Ya había sucedido en el 2011, cuando aún no era tan fuerte el problema de la acogida de los prófugos y de los refugiados que están llegando a la costa italiana a bordo de frágiles barcazas. Para el pueblo de Lemie ya en aquel momento, la llegada de “amigos” había representado un renacimiento de la comunidad. Doce niños, acompañados por los catequistas y el párroco, fueron bautizados en la iglesia parroquial durante una ceremonia por la cual entraron a formar parte de la pequeña historia del pueblo. Una fiesta. Todas familias con niños, fueron recibidas por familias y por otros niños en esos valles alpinos. «Es cierto que al principio estábamos un poco sorprendidos – explica Lisa-. La población aquí tiene un promedio de edad muy alto y no es tarea fácil abrirse a los demás. O por lo menos, no lo era. No tuve que dar muchas explicaciones porque nadie mi hizo preguntas. Recibirlos nos pareció natural». Así fue en el 2011, así es hoy. Y como en aquella época, los hombres y las mujeres que llegaron de Libia y de otros países de África sub sahariana quieren trabajar, ser útiles. «Con la Provincia de Turín, en el 2011, pusimos en marcha una bolsa de empleo. Ahora, algunos de ellos han solicitado hacer un “voluntariado de restitución” que les hace bien a ellos y a nosotros», comenta el Alcalde. No sólo estos “amigos prófugos” quisieran quedarse en Italia, es la misma comunidad la que les pide a ellos que se queden. «Los ciudadanos los aceptaron enseguida, diría más, los acogieron – confirma Giacomo Lisa- y un par de personas del lugar les encontraron trabajo como educadores, de acuerdo con una asociación vinculada a una cooperativa. ¿Los problemas? «Sólo de orden burocrático. Presentaron la solicitud de protección, como refugiados, pero la duración del trámite es larguísima». Además está el tema del transporte: «Le pediré a la empresa de ómnibus que va a Turín que los ayude; me parece inútil hacer que tengan que pagar el boleto del ómnibus cada vez que tienen que viajar a la ciudad». Si se le pregunta al Alcalde si el pueblo, gracias a los prófugos africanos ha renacido, él sonríe y abre los brazos. «Miren este valle. Está lleno de casas para vacacionar, que se usan sólo durante algunas semanas en el verano. Muchos jóvenes se están yendo, aunque el vínculo con el pueblo permanece fuerte. Las personas nuevas que llegaron trajeron mucha vivacidad. Es suficiente mirar el parque de juegos en una tarde de sol para finalmente ver niños que juegan, gritan, se divierten. Inclusive han salvado la escuela» ¿De verdad? «Es cierto. Cinco niños más en la escuela han permitido mantener a más maestros y tener una mejor calidad de enseñanza. ¿Qué más queremos? Gracias a estos amigos que hemos recibido la familia se agrandó y Lemie no es más tan pequeño y marginal. Queremos ser un pueblo distinto, nuevo, abierto a todos». Fuente: Città Nuova online

Argentina: La ciudadela Lia bajo el agua

Argentina: La ciudadela Lia bajo el agua

20150825-01Intensas lluvias afectaron recientemente las provincias argentinas de Buenos Aires y Santa Fe. Los medios de comunicación locales dicen que son 20.000 las personas afectadas y 4.000 los evacuados. Hay rutas cerradas y otras con circulación reducida. La lluvia no se detiene y continúa el alerta meteorológico. De todas formas, en algunas zonas el agua comienza a descender lentamente. La ciudadela “Mariápolis Lia, situada en la Pampa argentina, se encuentra literalmente sumergida en el agua. Obviamente, también el “Polo Solidaridad donde existen algunas empresas de Economía de Comunión. «El agua entró en dos casas del Polo y también en el garaje de una tercera casa – escribe Jorge Perrín desde el Polo Solidaridad.- Otras dos casas están en riesgo: el nivel del agua está a pocos centímetros. Las demás por el momento están a salvo, aunque en algunas de ellas el agua entró en el sótano. También el invernadero de “Primicias” cercano a la calle, está inundado y la producción se ha perdido, con excepción de una parte donde se cultivan los tomates, los otros plantíos tienen el terreno demasiado húmedo. “Pasticcino” (que produce galletitas para el café) está entregando sus productos con el tractor de “Primicias”. Por el momento el agua no ha entrado en las habitaciones de la ciudadela». Como en gran parte de la provincia de Buenos Aires, las lagunas están unidas entre ellas; los canales de desagüe no son suficientes y los espejos de agua son como mares. 20150825-03«El canal de drenaje de la Mariápolis y del Polo fue limpiado recientemente y funciona muy bien – explica Perrin-. Si la lluvia cesara, en pocos días el agua descendería en toda la ciudadela. Es distinto el problema de la calle que une la ciudadela con el pueblo cercano, que drena el agua por otro lado. El acceso entre la Mariápolis y el pueblo cercano está completamente inundado y se puede circular solamente con vehículos especiales» «La solidaridad entre nosotros es extraordinaria – agrega. Debido al barro, los únicos autos que pueden circular son el único tractor que tenemos y la furgoneta de la ciudadela. De modo que estos dos medios de transporte están siempre a la orden llevando a las personas al trabajo, a la escuela, a hacer las compras para todos, o también llevando la mercadería que hay que entregar, etc. En estos días – concluye- por las numerosas llamadas, por la comunión entre todos, en el espíritu sereno con el que enfrentamos cada dificultad, comprendo aún más ¡que somos una gran familia!» Para quienes deseen colaborar concretamente, todo tipo de ayuda se coordina a través del mail: polosolidaridad@gmail.com Escribiendo a esta dirección se recibirán las indicaciones oportunas según la procedencia y el tipo de ayuda.