Movimiento de los Focolares
Focolares: Asamblea general 2014

Focolares: Asamblea general 2014

2470028

Del 1 al 28 de septiembre de 2014 tendrá lugar la Asamblea General del Movimiento de los Focolares. Entre sus tareas está la elección de la presidente, el copresidente y los consejeros generales que permanecerán en el cargo durante los próximos seis años, deliberar sobre las instancias y propuestas recibidas de diversas partes del mundo, definir las orientaciones generales para el próximo período.

En las palabras de la Presidente Maria Voce «la Asamblea está llamada a expresarse sobre temas fundamentales para la vida de todo el Movimiento» y nos encaminamos «con un sentido de gratitud a Dios por lo vivido juntos en estos seis años».

494 participantes tendrán acceso a la Asamblea general que representará la variedad geográfica, de compromiso y de generaciones de los Focolares.

Entre los presentes 15 invitados de Iglesias cristianas, aparte de la católica, de religiones no cristianas y de culturas no religiosas, que acompañarán los trabajos de la Asamblea y expresarán sus propias perspectivas, indispensables para la vida y la acción del Movimiento.

Los últimos seis meses han visto en todo el mundo y con diferentes modalidades, una serie de iniciativas para facilitar reflexiones, análisis y balances en las comunidades de los Focolares sobre la labor del Movimiento, sobre sus retos y perspectivas, con el fin de hacer llegar temas y propuestas sobre las cuales organizar los trabajos de la Asamblea.

20140630-01Este proceso de participación ha dado lugar a más de 3 mil instancias, cada una expresada en un máximo de 100 palabras, que «indican – según Maria Voce – la vitalidad de un pueblo en camino y en crecimiento». Un grupo de jóvenes de los Focolares, después de un trabajo de reflexión en los cinco continentes, se reunieron en un congreso internacional que aprobó un manifiesto entregado luego a la presidenta.

El conjunto de instancias se volvió funcional por la comisión preparatoria y será enviada a los participantes en la Asamblea a principios de julio. Esta comisión está compuesta por veinte personas, representantes del actual Centro internacional, de las diferentes ramas de los Focolares y de las regiones del mundo donde está presente.

La Asamblea General de los Focolares es el máximo órgano de gobierno del Movimiento y se reúne ordinariamente cada seis años. La anterior se celebró en julio de 2008, tres meses después de la muerte de la fundadora, Chiara Lubich.

Focolares: Asamblea general 2014

Las obras de misericordia, un corazón en acción

IginoGiordani_01«Amamos a Dios, al Padre, también dando de comer al hermano que tiene hambre. Todo el desarrollo de la literatura sobre este tema –especialmente de la gran literatura patrística- expresa una lucha contra el egoísmo de  unos que provoca la miseria de  otros, por lo tanto, una reconstitución de la humanidad violada y degradada debe comenzar por el principio: nutrir el estómago, para reconstituir ese cuerpo físico que también forma parte del Cuerpo místico. También él es Cristo vivo […]. No todos pueden hacer milagros –escribía San Agustín- pero todos pueden nutrir a los pobres. “No todos pueden decirle al paralítico: ¡Levántate y camina! Pero pueden decirle: Con la esperanza de que te puedas levantar, toma y come…”. Quien, pudiendo nutrir a los desnutridos, a los mal nutridos, a los hambrientos, no los ayuda, es, según el pensamiento de los Padres de la Iglesia, un homicida. Es más, es un deicida. Hace morir a Cristo. Quien, durante los años de la guerra, condena a los prisioneros a morir de hambre, renueva, desde el punto de vista del Evangelio, la crucifixión. Es un asesino de Dios, por decirlo de alguna forma. Las hordas de deportados, en medio de la nieve y del bochorno del verano, dentro de vagones blindados o en embarcaciones solitarias, cuya monotonía se ve interrumpida sólo por el colapso de los hambrientos, marcan el límite con el ateísmo práctico, aunque sea perpetrado en nombre de Dios. Por eso San Vicente de Paúl subía a las galeras de los cristianísimos reyes, donde  los galeotes caían extenuados. De esta forma la obra de misericordia, reconstituyendo la justicia, se presenta no como mero suministro de alimentos o de dinero para comprarlos. “Las obras de misericordia no sirven de nada sin el amor”, dice San Agustín. “Y aunque repartiera todos mis bienes a los pobres, y diera mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no sirve de nada” (1 Cor 13, 3), dice san Paolo (…). Las obras de asistencia social tienen poco significado para  la vida religiosa, si quien las realiza no dona también ese alimento divino, ese ardor del Espíritu Santo, que es la caridad […]. La obra de misericordia es un deber moral y material. Nutriendo al que sufre, me nutro a mí  mismo pues su hambre es mía y de todo el cuerpo social, del que somos parte orgánica. “Muchos, somos un sólo organismo”: Y no se puede herir un órgano para favorecer a otro. Actuando así se paga con revoluciones, desórdenes y epidemias, y después con el infierno. Tenemos la tentación de pensar que este precepto es más bien superfluo en una época en la que los trabajadores han alcanzado un cierto bienestar. En cambio nunca ha sido tan actual y tan difundido como en esta época de racionamiento, de campos de concentración, de deportaciones y de desocupación generalizada, de guerra y de postguerra (…) Una civilización que tolera al hambriento junto al Epulón es una civilización en pecado mortal (…). Si hay alguien que no tiene ración quiere decir que hay otro que tiene dos  […]. Las obras de misericordia las justifica la realidad de la naturaleza humana y realizan el milagro de poner en circulación el amor haciendo circular el pan. El milagro que hace del don del pan una especie de sacramento social, a través del cual se comunica, mediante el amor, a Dios, y se nutre, junta al cuerpo, el alma». (de Igino Giordani, Il Fratello, Città Nuova 2011, pp. 64-67) Para informaciones: Centro Igino Giordani

Focolares: Asamblea general 2014

Familia hoy: aceptar las dificultades

La imagen de la Iglesia que el próximo Sínodo está llamado a presentar con sus elecciones pastorales es la de “una Madre empeñada en generar, acompañar y sostener a todos los hijos de Dios, sin excluir a nadie”. Lo subrayó el arzobispo Bruno Forte, secretario especial del próximo Sínodo extraordinario sobre la familia, que se realiza por iniciativa del Papa Francisco, Mons. Forte en rueda de prensa presentó el Instrumentum laboris de la asamblea sinodal del próximo octubre, que estará dedicado al tema “Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización”.  “La familia se ha convertido en el símbolo de las dificultades, de los sufrimientos de la sociedad” –comenta Anna Friso, responsable junto con su esposo Alberto, de la realidad de “Familias Nuevas”, del Movimiento de los Focolares. “Por lo tanto saber que la Iglesia tiene esta actitud de acogida y de cercanía –prosigue– es realmente magnífico”.  El documento es el resultado de una encuesta que incluye un cuestionario de 39 preguntas, que fue difundido en noviembre pasado, y que tuvo un recibimiento muy positivo y una amplia respuesta. “Creo que fue la idea correcta. Empezar por la gente, partir del dato concreto de cómo se vive”, prosigue Anna Friso. “Esta atención a situaciones tan complejas y diversas de tantas familias en dificultad –prosigue Alberto- significa valorar estos sufrimientos para encontrar una luz. El sufrimiento es un valor, un coeficiente importantísimo. Si la Iglesia entiende a las familias, encontraremos recursos interiores para encontrar un camino de reconciliación”.

20140628-03

Alberto y Anna Friso

Es sin duda una apertura del corazón y del alma de la Iglesia a la acogida”, comenta Alberto Friso. “Pero no es sólo un modo para iluminar las situaciones difíciles, sino también para iluminar todo el contexto general de la familia, porque ella nace precisamente del amor de Dios por la humanidad y en este amor encuentra su sentido”. Gran parte del documento está dedicado a situaciones pastorales difíciles como la convivencia, las uniones de hecho, las separaciones, los divorcios o las uniones entre personas del mismo sexo. “Tenemos que entender –comenta Anna Friso- que la verdadera cuestión no es quitar la paja del ojo del otro, sino ayudarlo a crecer en la conciencia de que Dios nos ama inmensamente a todos. Es un anuncio dirigido a todos, no sólo a quien está en situaciones irregulares”.No está en discusión la doctrina de la Iglesia”, aclaró en la rueda de prensa Mons. Forte, sino su aplicación, su propuesta, el acompañamiento de su recepción y práctica. “En la doctrina de la Iglesia hay una verdad que es bella. Es alegría, posibilidad de realización. En el fondo nadie quiere un amor “desechable” o considera a los hijos algo opcional”, comenta Anna Friso. “La Iglesia nos habla precisamente de aquello que ya está escrito en nuestro corazón. Pero hay que presentarlo sobre todo con el testimonio”. “Nuestra esperanza es que el Sínodo aumente la conciencia de todas las familias, no sólo de las cristianas”, concluye Alberto Friso. “Yo creo que la Iglesia está realizando un acto de amor histórico. En un momento en el que domina el individualismo, es un gran mensaje de confianza y de esperanza no sólo para la antropología cristiana”. Fuente: it.radiovaticana.va/news

Focolares: Asamblea general 2014

Focolares: por la vía del cristianismo social

201406Paris2Como ápice de un año de celebraciones por el 60° aniversario del Movimiento de los Focolares en Francia, el 4 de junio pasado se desarrolló, en el Instituto Católico de París, un simposio sobre el aporte del Movimiento a la Iglesia y a la sociedad francesa. Ante un público variado, se trató de responder a las preguntas:”¿Quiénes son los Focolares?” y “¿Cuál es su participación en el mundo de hoy?”. Sin obviar algunos puntos críticos, como el hecho de que el Movimiento no es tan conocido en París, los relatores resaltaron el aporte positivo de los Focolares a la sociedad francesa. «No son muchos los Movimientos que han llegado a los sesenta “saludables” años de existencia, afirmó en su intervención, el sociólogo de la religión Jean-Louis Schlegel.

Padre Lethel

Padre Lethel

El simposio empezó con las palabras del padre François-Marie Léthel, carmelita y profesor de Teología en el Teresianum de Roma. El sacerdote hizo una comparación entre Santa Teresa de Ávila y su “castillo interior” (es decir, la oración, el centro del alma) y Chiara Lubich, con su “castillo exterior” (el amor al prójimo). No dudó en considerar a la fundadora de los Focolares como «una de las más grandes místicas de todos los tiempos».  No dudó en considerar a la fundadora de los Focolares como «una de las más grandes místicas de todos los tiempos». 201406Paris1Laurent Villemin, profesor de Teología en el Instituto Católico de París, evocó la pasión de Chiara por el diálogo entre los cristianos, «muy pronto traducida en ecumenismo práctico» y que «no renunció ni en el último momento de su vida al trabajo por la unidad visible de la Iglesia». Trayendo como ejemplo concreto la dinámica de «Juntos por Europa«, Gérard Testard, miembro del Comité Internacional, declaró que «Los Focolares tienen una influencia y dan un aporte decisivo a la comunión entre los Movimientos». 201406Paris4Mons. Teissier, arzobispo emérito de Argelia, recordó lo que se vive en este país donde los musulmanes, en especial los jóvenes, «han encontrado en el Movimiento de los Focolares una respuesta a su expectativa interior» permaneciendo «fieles a su identidad musulmana». El presidente de las Semanas Sociales de Francia, Jérôme Vignon, subrayó el carácter «precursor y fecundo de la Economía de Comunión», definiendo como una «visión revolucionaria» el aporte de los Focolares a la evangelización: no tanto la de «hacer que nuestros hermanos se hagan cristianos», sino la de «hacerles probar la alegría del amor recíproco, la preocupación por el prójimo». Todos son aspectos en los que los Focolares pueden enriquecer al cristianismo social francés, con la condición de que no se “escondan”. «No tengan miedo – concluyó Laurent Villemin – lleven adelante la búsqueda de una auténtica espiritualidad para laicos auténticos».