Movimiento de los Focolares
La audacia de ser educadores

La audacia de ser educadores

“Recordar a quien nos ha hecho el bien es una actitud urgente y poco común que hoy día es necesario promover, ante una cultura que parece recordar sólo la agresividad y negatividad del ser humano”. Son palabras del psicoterapeuta y pedagogo Michele de Beni para quien es importante resaltar la influencia positiva que el educador puede ejercitar en el desarrollo de la personalidad y del potencial humano.

Sobre estos temas se desarrolla el libro recopilado por él y editado por Città Nuova: “Ser educadores”. Fue presentado el 3 de mayo pasado en la Universidad de Bérgamo –en el Departamento de Ciencias Humanas y Sociales- , recordando la figura de Chiara Lubich educadora.

A partir de la original experiencia de la joven maestra Silvia Lubich (más conocida como Chiara), el volumen se abre sobre temáticas pedagógicas muy actuales: el valor de la tradición y de la innovación, la formación de las conciencias, las cuestiones abiertas por los nuevos conocimientos, la exigencia de nuevas competencias, la necesidad de renovación de la didáctica, la importancia de la relación educativa, la aceptación y el diálogo.

El libro va enriquecido con un DVD con el título: “La maestra Silvia no usaba lápiz rojo” – a cargo de Donato Chiampi, contiene recuerdos y episodios inéditos contados por sus ex alumnos y una colega.

En Castello en Val di Sole donde Chiara daba clases en el año escolar 1938-39, Caterina, Carmela, Dolores y Edda cuentan que la clase estaba compuesta por 40-42 niños de todos los niveles, la maestra no le limitaba a la actividad didáctica, con ella se aprendía educación,  fraternidad y… “a quererse”.

Había algún alumno que tenía dificultades –recuerdan-, pero «hasta que no alcanzaba el nivel de los demás, ella repetía siempre, esperaba a todos. La última semana que estuvo con nosotros nos recomendó una y otra vez que estuviéramos unidas, que ayudáramos, especialmente a los ancianos». Cuando terminó el año escolar Chiara siguió manteniendo relaciones vivas con ellas a través de cartitas.

También el Padre Contardo Zeni, franciscano capuchino, un ex alumno suyo de Cognola del Instituto para niños huérfanos, donde Chiara dio clases después, recuerda: «¡La maestra Silvia era realmente una mamá para nosotros! Cuando preguntaba decía: ‘Tú ¿qué piensas, qué dirías? Sobre la base de la respuesta recibida agregaba su palabra. Respetaba la personalidad y también al niño. Ahora lo entiendo, más allá del rostro humano veía, la presencia de Dios en la persona. Yo nunca voy a terminar de agradecer a Dios por haberme hecho encontrar una persona tan excepcional».

Fraternidad y centralidad de la persona, paradigmas que hay que devolver al corazón del discurso educativo: sobre estos dos rieles viaja la propuesta del próximo encuentro internacional Learning Fraternity que tendrá lugar en Castelgandolfo (Italia) del 6 al 8 de septiembre próximos, dirigido a todos los involucrados en el proceso educativo: la familia, los docentes, los catequistas, los líderes de grupos, los especialistas en pedagogía, los mismos chicos.

La audacia de ser educadores

La liturgia del hermano

«Desde pequeño – cuenta fray Tarcisio Centis – pude nutrirme en mi familia de los valores cristianos según la perspectiva franciscana. Precisamente por esto, cuando sentí el llamado a vida religiosa entre los franciscanos, respondí con entusiasmo. Hice el noviciado y los estudios teológicos en Asís», las raíces de la vida de San Francisco, «me enriquecieron con una ulterior luz y conciencia con respecto a los puntos fundamentales de la vida cristiana encarnados por Francisco. Durante los estudios teológicos me sentí atraído a profundizar, especialmente, el aspecto litúrgico como valor fundamental de la vida cristiana: la Eucaristía.  La celebración eucarística para mí era realmente el ápice y la fuente de la vida. Conociendo la espiritualidad de Chiara [Lubich] – prosigue – se reforzó en mí la dimensión contemplativa, indicándome nuevas posibilidades de vivir la unión con Dios. Además me hizo descubrir el valor del hermano como un “don” (precisamente como dice San Francisco) visto en su singularidad, y en su globalidad y unidad. Y esto me ayudó a sentirme más Iglesia, en la fraternidad conventual y en el aspecto misionero ».

«Después de 12 años de servicio en  misión en Indonesia, regresé con la exigencia de descansar y de recargarme espiritualmente. Transcurrí un período en la Claritas de Loppiano», el centro de espiritualidad en donde los religiosos provenientes de distintas congregaciones experimentan la unidad en la diversidad de los carismas. «Recuerdo que una noche durante la cena se produjo una discusión muy fuerte con otro misionero precisamente sobre el valor de la liturgia. Salí del comedor con el corazón agitado, y no lograba tranquilizarme: sentía a ese hermano cada vez más lejano. Después me empezó a aflorar este concepto: «¿Cómo puedes decir que amas a Dios que no ves, si no amas al prójimo que ves?». ¿Entonces el hermano está antes que la liturgia? Si, primero el hermano. Antes de irme a dormir, lo busqué, logré pedirles disculpas, y volví a encontrar la paz; nuestra relación se reforzó. Entendí, en esa circunstancia, que la “liturgia del hermano” debe preceder la liturgia Eucarística».

En junio de 2012 después de vivir otros tres años en Indonesia, fray Tarcisio regresa por segunda vez a pasar un período en la Cláritas, debido a su precaria condición de salud.  «En el clima de la ciudadela – cuenta – poco a poco recuperaba la fuerza física y espiritual. A pesar del clima sereno que respiraba, a menudo pensaba en las dificultades vividas en Indonesia con algunos hermanos».

«El Padre Provincial me había dicho que perdonara, y yo pensaba que lo había hecho, pero la raíz de ese sufrimiento seguía allí, y hacía florecer algún pensamiento negativo… A veces sentía fuerte la tentación de escapar, por el contraste que sentía entre el ambiente en el que vivía y estos sentimientos. Empecé a vivir concretamente las Palabras del Evangelio sobre la caridad, a esforzarme en amar a Jesús en cada hermano, hasta sentir una unión con Dios especial. Con el pasar de los días se fueron desvaneciendo en mí el rencor y la rabia. Entró en cambio una paz nueva, una relación con Dios más auténtica y más profunda, llena de alegría. Ahora, pensando en ese hermano, no sólo siento que lo perdoné, sino que siento que, si la voluntad de Dios me conduce a encontrarlo, podré agradecerle por haberme “obligado” a recorrer un nuevo camino para llegar a Dios. Por esto siempre voy a agradecer a Chiara por haber abierto hoy este camino, que es además el camino que propone la Iglesia del Vaticano II, un nuevo camino que es posible recorrer».

Fuente: Unità e Carismi, 1-2/2013.

Trento ciudad de la paz

Video – Vimeo

Hace 10 años los niños de una clase de primaria empezaron con su maestra a lanzar “el dado del amor”. Hoy, la iniciativa se ha extendido a los niños de todas las clases de las escuelas de Trento. Sus “actos de amor” se publican en el periódico del Ayuntamiento y llegan a las casas de las familias de la ciudad. También este año para todos, la cita era en la plaza de la Catedral.

Servicio con imágenes de Paolo Holneider y Donato Chiampi.

La audacia de ser educadores

Desde Holanda, la importancia de escuchar

El 14 y 15 de junio pasado un grupo de 48 focolarinos de siete Iglesias cristianas estuvieron profundizando algunos puntos importantes de la espiritualidad de la unidad en su dimensión ecuménica. En esta ocasión conocimos la historia de Hanneke, holandesa, de la Iglesia reformada.

«Crecí en una familia reformada. A los  13 años, cuando murió mi mamá, comencé a vivir un período difícil. Nadie de mi familia iba a la iglesia. Yo no quería dejar a Dios y por eso trataba siempre de estar en contacto con la comunidad de la iglesia local. A los 21 años hice la ‘profesión de fe’, un momento importante de la iglesia reformada. Allí me comprometí a dar todo para construir el Reino de Dios en la iglesia y en la humanidad. También ese día, igual que cuando era pequeña, sentí que Dios quería  algo más de mí.

En mi búsqueda encontré la comunidad de Taizé, donde vi un cristianismo distinto del que ya conocía, una vida cristiana que podíamos vivir juntos. Poco después, a través de una colega de trabajo, conocí la espiritualidad de los Focolares. No me habló directamente, pero yo viendo su vida comprendí que se trataba de una dimensión espiritual muy fuerte.

Comencé a visitar el focolar de Ámsterdam.  Una vez estuve en una fiesta de cumpleaños, algo muy sencillo. Pero allí por primera vez experimenté esa presencia espiritual de Jesús, y comprendí mejor el sentido de la frase “donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos” (Mt 18, 20). Veía el amor mutuo vivido concretamente y me dije: también yo quiero vivir así.

Al principio no sentía la diferencia entre mí misma que era reformada, y la mayoría de los otros que eran católicos. Sólo después de algunos años me di cuenta que éramos distintos en la forma de profesar nuestra fe, y me surgieron muchas preguntas; a veces no me sentía comprendida. La llave para continuar en este camino la encontré en Jesús Abandonado, reconocer su rostro en la llaga de la división entre las iglesias, en nuestros pensamientos distintos, me ayudó a ir adelante.

Me trasladé a Eindhoven en el sur de Holanda, donde la mayoría es católica. Sentí una gran apertura, aprendí a expresar mi perplejidad o dificultades cada vez que veía algo con lo cual, por mi  sensibilidad de reformada no estaba de acuerdo; esto me ayudó a construir relaciones más verdaderas.

También dentro del Movimiento de los Focolares somos muchos los que pertenecemos a la Iglesia reformada, de distintas vocaciones. Hicimos juntos lindas experiencias de conocimiento mutuo, por ejemplo, algunos viajes a Roma, y creció la conciencia de que el ecumenismo es un camino común, sea para los protestantes como para los católicos. Desde hace algunos años los responsables de varias iglesias y movimientos se preguntaron cómo hacer para darle a Holanda un testimonio de unidad, en vez de división. Se creó el comité “nosotros elegimos la unidad”. Este comité propuso una jornada de reconciliación entre todas las iglesias en la que participaron 4.000 personas. Este trabajo continúa hoy en el Global Christian Forum holandés.

Algo que me parece muy importante para la unidad de los cristianos es saber escuchar al otro hasta el fondo. Debes estar completamente vacío de ti mismo para escuchar; a veces puedes pensar que sabes lo que el otro quiere decir, pero antes debes escuchar bien. Hay que vivir la enseñanza de San Pablo, que dice que hay que entrar en la piel del otro para acelerar el camino de unidad».

La audacia de ser educadores

La iglesia y los desafíos de hoy/ 1

¿Qué sucede en la iglesia hoy? ¿Cómo afrontar los desafíos de la transmisión de la fe a las nuevas generaciones, los escándalos que se han tenido que enfrentar en varios países, el abandono de la fe en el continente europeo? ¿Cómo cosechar la vitalidad y los dones que provienen de Asia y de África?

Son las preguntas básicas que animan la reflexión del grupo de expertos en el campo eclesial y del mundo de la comunicación. El grupo está compuesto por sacerdotes, religiosos, laicos activos en varios ámbitos (misiones,  eclesiástico, educativo,  de la  nueva evangelización,  de las culturas juveniles). Provienen de distintas partes del mundo y se reunieron a mediados de junio en Castelgandolfo. Se trata de desafíos relevantes a nivel universal y abarcan grandes áreas geográficas, que en los varios contextos toman formas diferentes pero que, en el conjunto, pueden contribuir a dar una visión de aquello que la Iglesia tiene que afrontar. No falta la voz del sociólogo, que hace referencia a cuestiones a nivel macro y micro que no sólo la Iglesia, sino toda la sociedad ha de tener en cuenta. Cuestiones como por ejemplo: la administración de la complejidad del panorama global, el nuevo cuadro de las relaciones y la creación de cohesión social. Se analiza nuevamente el evento de Pentecostés 2013 donde se han involucrado los Movimientos según la perspectiva indicada por el Papa: “salir fuera” para ir al encuentro del hombre.

La cita del 12 y 13 de junio, fue promovida por la  revista de vida eclesial Gen’s y alcanzó su 3° edición. Este año en la inauguración del trabajo intervino también la Presidente de los Focolares, Maria Voce. Subrayó que el «empuje que viene del nuevo Papa a vivir más cerca del hombre, en forma más sobria y más sencilla», debe significar,  para el Movimiento de los Focolares, «el compromiso renovado de edificar y presentar esa iglesia comunión que el carisma [de la unidad] nos permite vivir. Se trata de vivir en   comunión con Dios y con toda la humanidad. Este es el «salir» al que el Papa Francisco nos invita continuamente y que nosotros sentimos de forma especial. Ser iglesia comunión y presentarnos como tales, también fuera de las estructuras estrictamente eclesiales». Y Giancarlo Faletti, co-presidente de los Focolares, recordó la “pasión por la Iglesia”, que siempre animó a Chiara Lubich, especialmente enseguida después del Concilio, invitando a todos a seguir reconociendo la acción del Espírito Santo que guía al Pueblo de Dios.

El desafío de las nuevas generaciones, y como consecuencia de la educación, emerge potente: un ejemplo de ello fue la reciente Asamblea plenaria del Consejo Pontificio de la Cultura sobre las culturas juveniles emergentes, de la cual se recogieron elementos madurados a partir del protagonismo de los jóvenes, del lenguaje juvenil, y de la conciencia del universo juvenil para la transmisión de la fe cristiana.

Cinco palabras para mi Iglesia: fue el sugestivo título de la intervención del teólogo Piero Coda, Rector del Instituto Universitario Sophia, en conexión por skype desde la ciudadela internacional de Loppiano. Las palabras «seguimiento, pueblo de Dios, diálogo, espíritu y “ethos”» son consideradas por él como las líneas de desarrollo de la Iglesia de hoy.

«El Espíritu Santo, de hecho, es capaz de general nuevas energías para responder a los cuestionamientos más urgentes de la humanidad –explicó-. Es Él quien lleva adelante la Iglesia, y algunas veces lo hace con cambios que bruscos que nos pueden parecer bruscos. Y nosotros, que no somos tan elásticos,  tenemos la impresión que se tiene que empezar todo de cero, pero en esto tenemos que mirar el camino del Espíritu Santo en su Iglesia».

Continúa…