Movimiento de los Focolares
Suiza: paz y justicia, frutos de unidad

Suiza: paz y justicia, frutos de unidad

La amistad y la colaboración que une al Consejo Mundial de Iglesias (CMI) con el Movimiento de los Focolares tiene sus raíces desde finales de los años ’60; una nueva página se escribió el 25 de abril en la sede de Ginebra (Suiza) de la organización ecuménica, donde tuvo lugar una conferencia y seguidamente una mesa redonda con el título “Paz y justicia: frutos de la unidad”, con el fin de darle realce a los frutos que el carisma de Chiara Lubich ha producido en términos de diálogo interreligioso, de difusión de paradigmas fundamentales para la promoción de los derechos humanos, de comunión en el ejercicio de la política.

El Rév. Dr Olav Fykse Tveit secretario general del CMI, muy a su pesar, no pudo estar presente, debido a un viaje importante a Egipto, Etiopía, Sudán y Sur Sudán. Estaba el vice-secretario general, M. Georges Lemopoulos quien acogió calurosamente a los invitados, y subrayó la importancia de este acontecimiento en el marco de la preparación de la Asamblea General del CMI, que tendrá lugar del 30 de octubre al 8 de noviembre de 2013 en Busan, en Corea del Sur, con el tema “Dios de la vida, guíanos hacia la justicia y la paz”.

Suiguió la lectura del mensaje de Maria Voce presidente del Movimiento de los Focolares: “Nutro un gran aprecio por el apasionado compromiso de tantos –también hoy presentes aquí- en favor de la plena y visible comunión de la Iglesia de Cristo, para que la cristiandad con  voz unánime pueda dar su aporte indispensable de vida y de pensamiento a la construcción de un mundo más justo y en paz. Da alegría saberlos unidos a nosotros en este esfuerzo a favor de la fraternidad universal, tan importante para la humanidad de hoy, personas valiosas pertenecientes a otros credos u organismos con fines humanitarios”. “Es precisamente el amor fraterno el que transforma nuestra acción conjunta en relaciones de reciprocidad”.

Después, Michel Vandeleene, doctor en teología espiritual,  ilustró a los más de 180 presentes, en su mayoría representantes de organismos internacionales y colaboradores de organizaciones ecuménicas,  el desarrollo y la característica específica del carisma de Chiara Lubich, subrayando su “pasión por la paz, la justicia y la unidad” que le merecieron el premio Unesco por la educación a la paz, y en 1998 el del Consejo de Europa por los derechos humanos.

Durante la mesa redonda que siguió, varios relatores evocaron la inspiración que encontraron en el carisma de Chiara para su compromiso a favor de la paz y la política. Ada Marra, Consejera Nacional del Parlamento suizo compartió su deseo de mantener el diálogo con sus colegas, más allá de las divergencias políticas. Dio testimonio de su compromiso de establecer relaciones interpersonales que respeten las diferencias de opinión e ideología.  María Francisca Ize-Charrin, ex-directora del Comisariado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, quiso entender mejor la relación entre el estilo de vida propuesto por Chiara –la unidad-  y las dos principales preocupaciones de las Naciones Unidas: el reconocimiento universal de los Derechos Humanos y la tutela de cada persona. El prof. Ioan Sauca, director del Instituto Ecuménico de Bossey, agregó que “la amistad con Chiara ha dado frutos significativos; entre otras cosas, ha predispuesto al cambio al Instituto, llevándolo entre otras cosas a una mayor unidad entre sus miembros, la colaboración con profesores de otras religiones y la apertura a estudiantes de nuevos Movimientos religiosos. Un huésped declaró que había quedado impresionado por la reunión y subrayó cómo la actuación del carisma de Chiara “tiene que empezar por las relaciones interpersonales para inducir después a un profundo cambio de la sociedad que podrá llevarla al desarrollo y la paz”,

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Desde Colombia un elogio a la fraternidad

Se llama “Condecoración de la Orden del Congreso de Colombia”, y fue instituida en 1987 por el parlamento colombiano: es el reconocimiento que las dos cámaras, en nombre del pueblo, otorgan a ciudadanos o instituciones por su servicio al país. Y fue esta la motivación por la que se otorgó la  condecoración –solicitada por el Senador de la República José Darío Salazar Cruz– al Movimiento del los Focolares, que fue entregada al magistrado italiano, Dr. Giovanni Caso, presidente honorario adjunto de la Corte de Casación italiana.

“Acogemos este reconocimiento a la obra de Chiara como un ulterior estímulo a proseguir, con mayor convicción y brío, el camino por ella trazado por doquier y en especial en Colombia”; escribió la presidente de los Focolares María Voce en el mensaje de agradecimiento enviado a los diputados y a todos los presentes reunidos en sesión extraordinaria en el Congreso de la República de Colombia, el 25 de abril. En dicha ocasión se le otorgó a los Focolares el título de “Comendador”, con el objeto de “poner en evidencia el excelso aporte que el Movimiento ha dado a lo largo de sus 40 años de  presencia en Colombia en beneficio de la convivencia y de la fraternidad”.

Estaban presentes el secretario de la Conferencia Episcopal, Mons. Daniel Falla Robles, el obispo anglicano Francisco Duque, y el Personero de Bogotá (responsable de la oficina de Derechos Humanos del distrito), Dr. Ricardo Cañón. En el reconocimiento se recordó en especial cómo los Focolares, en sus 40 años de permanencia en Colombia, han generado “modelos de convivencia en varios ambientes de la sociedad, en el mundo de la pedagogía, del derecho, de la economía…”. En su discurso, el Senador citó entre sus obras concretas, la de Los Chircales, la Escuela Sol Naciente, la colaboración con la Pastoral Social de Soacha, entre otras.

Sobre la fraternidad, “presupuesto esencial de toda convivencia”, también puso el acento María Voce, considerando que “si se aplica a vasta escala, en la acción política, jurídica, social, ofrece posibilidades sorprendentes. Favorece el diálogo a distintos niveles y permite mantener unidas y valorar las culturas, distintas formas de pensar, experiencias humanas divergentes, que de lo contrario podrían desembocar en conflictos irremediables. Gracias a la fraternidad adquiere también un nuevo significado la libertad, y la igualdad, que son las bases de la democracia. La fraternidad puede sustentar y darle nueva luz a los organismos comprometidos en superar las barreras existentes entre individuos y pueblos y acelerar las etapas del camino hacia la unidad de la familia humana y garantizar la paz”.

Prosigue por lo tanto el compromiso de los Focolares en Colombia, donde en días pasados concretaron también una serie de encuentros con el Dr. Caso, quien es miembro de la comisión central internacional de Comunión y Derecho, que es la red internacional de investigadores y profesionales en el campo del derecho. Precedentemente tuvieron lugar en su agenda otras intervenciones en Centroamérica, en especial una importante cita con los profesionales del derecho de Guatemala.

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En Sophia, protagonistas de un “sueño”

David es miembro de la Acción Católica, tiene 24 años y afirma que la elección de estudiar en Sophia es una de las más acertadas que ha hecho en su vida. Como representante de los estudiantes, presenta a sus colegas: actualmente son casi 80, contando a los que están inscritos en las especialidades y doctorados.

Vanessa previene de Líbano. Conoce desde pequeña el Movimiento de los Focolaes, pero en determinado momento, la búsqueda de la verdad, del sentido de la vida, de Dios, le genera una profunda inquietud.

Confiando en la propuesta que le hace un amigo focolarino decide estudiar en Sophia, como última posibilidad de reencontrar ese Dios de quien duda que exista. Sophia demuestra ser una experiencia exigente, pero donde comprende que no está sola en esta búsqueda.

Emmanuele, 24 años, de Génova, está graduado en Filosofía y ahora cursa el segundo año de Sophia, experimenta cómo el Instituto universitario da a todos, más allá de la pertenencia o no al Movimiento de los Focolares, la posibilidad de llegar a los fundamentos del carisma de la unidad, partiendo del corazón de la particular experiencia de luz que Chiara Lubich vivió en el ’49, durante la cual recibió de Dios las intuiciones fundamentales de la Obra que habría nacido posteriormente. “En Sophia -afirma- la dimensión universal del carisma de Chiara es comprendida inclusive por aquellos que no forman parte del Movimiento”.

Lorenzo se presenta definiéndose como un estudiante atípico. Tiene 47 años, un trabajo estable y descubrió la existencia de Sophia cuando fue invitado a intervenir en un debate económico en el que se hablaba también de la Economia di Comunione. Para él, la propuesta nueva de una economía “civil” lo abrió a nuevas perspectivas. Y así como le ocurrió a él, piensa que lo mismo le puede suceder a muchas “personas que ya estudiaron o tienen un trabajo”.

(C) SIF LoppianoLía del Paraguay asiste al segundo año de orientación política. Dirige una pregunta a la presidente de los Focolares, vice gran canciller del Instituto Universitario, sobre la particularidad de la experiencia, constituida por el estudio y la vida. Maria Voce explica: “Una dificultad puede ser vista como un obstáculo o como un desafío para dar un paso adelante. El desafío de la convivencia entre ustedes les permite testimoniar la fraternidad universal, idea básica del Movimiento y de Sophia. ¿Cómo se hace para dar testimonio de la comprensión recíproca, de la superación de diversas visiones si no se tiene la experiencia concreta? Viniendo aquí ustedes adhirieron a un proyecto distinto que los ha fascinado, de lo contrario habrían buscado otra cosa. Este proyecto tiene la raíz en una luz extraordinaria, en un “sueño” que en realidad es un esfuerzo cotidiano. Ustedes fueron elegidos para esto y están realizando una experiencia importante, están experimentando que es construir la fraternidad: el esfuerzo no los debe asustar, ni tampoco puede ser una experiencia fácil, porque se trata de algo muy grande”. Ninguno se retrae ante el compromiso exigido y tampoco la presidente quien concluye admitiendo: “Necesitamos tener la apertura de creer que nuestra raíz está en un sueño que nació de Dios, que fue transmitido a través de Chiara y que exige el compromiso de quienes deben convertir este sueño en realidad. Es una gran responsabilidad para almas grandes”

Aurora Nicosia

Galería fotográfica en  Flickr

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Con la alcaldesa de Belén

El Peace Center se encuentra en el corazón político y multireligioso de Belén. En la misma plaza, un cuadrado de piedra blanca delimitado con palmeras, están la Basílica de la Natividad y la mezquita: una convivencia que no tiene nada de conflicto o de intolerancia. Al lado está la alcaldía, mientras que alrededor los colores del mercado. Siempre en Belén está el muro que el gobierno israelí decidió construir para defender su territorio y es una presencia casi obsesiva.

I Jóvenes por un Mundo Unido del Movimiento de los Focolares, 130 de 25 naciones distintas, quisieron empezar desde el Peace Center a reforzar los puentes de fraternidad que han empezado a construir en muchas partes del mundo. Si el eslogan en el Genfest era Let’s bridge –metáfora que invitaba a construir relaciones y a superar barreras entre pueblos, credos, culturas- ahora es Be the bridge – ser puentes, el proyecto que se lanzará precisamente desde Tierra Santa, mediante un banco de datos que se propone catalogar las buenas prácticas inspiradas en la fraternidad que han puesto en macha personas individualmente, grupos, organizaciones y Estados.

Vera Baboun, primera alcaldesa de Belén y de los territorios palestinos acogió la propuesta de este lanzamiento, «feliz y orgullosa porque creo en la fuerza y la capacidad del diálogo precisamente en una tierra herida por la ausencia de fraternidad». Cristiana, docente universitaria, viuda con cinco hijos, durante cuarenta minutos habló de su experiencia como alcaldesa y respondió a las apremiantes preguntas de los jóvenes presentes.  Ferviente defensora del cambio y de las nuevas generaciones recalcó varias veces que: “De nosotros depende dar los pasos para crear algo nuevo. Para construir puentes sirven tres cosas: la valentía, la buena voluntad y la verdad. Es necesario confiar en nosotros mismos y creer que se puede cambiar”.

Para confirmar la novedad que caracteriza su administración presentó el proyecto de un Consejo Consultivo formado por jóvenes que acompañará al que elija la ciudad. En el saludo final no podía faltar una referencia a los muros que rodean su ciudad: “El muro ha sido construido por las manos del hombre. ¿Quién lo puede abatir? Las manos del hombre. Saquemos partido de la desventaja y trabajemos por un sueño común: hacer del mundo una sola casa donde los hombres sean realmente una sola humanidad. Y los palestinos forman parte de esta humanidad”.

En tanto, proseguirá hasta el 1° de mayo, en Jerusalén, la última etapa del Genfest, con el taller de fraternidad de los jóvenes de los Focolares de Tierra Santa, iniciado el 24 de abril. Son varias las citas previstas, con hebreos, árabes, musulmanes y cristianos para seguir construyendo puentes, así como se comprometieron desde Budapest. Con 200 estudiantes musulmanes y cristianos en la Universidad de Belén para un laboratorio sobre la reconciliación y la paz, mientras que se recorren los caminos del arte y la música junto al Gen Rosso y al Gen Verde y artistas locales.

El 1° de mayo tendrá lugar una conexión internacional desde Jerusalén con Italia, Hungría e India en la que se sellará con un pacto mundial de fraternidad y se relanzará el United World Project, el proyecto que apunta a incrementar la unidad entre los pueblos, personas, instituciones a través de la creación de un banco de datos de todas las iniciativas que a lo largo de los años se han movido en esta dirección.

Fuente: Città Nuova online

«Be the Bridge» website

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Una célula viva de humanidad

«Nuestro Movimiento -como sabemos- surgió porque un pequeño número de personas, una célula de humanidad, fue a dar con una fuente, se dejó empapar por un manantia de agua viva: una comprensión nueva, más profunda de la buena nueva: ¡Dios es Amor! Dios nos ama. Dios ama a todos los hombres. En nuestra vida, en la vida más concreta de cada día, con sus problemas y proyectos, sus dolores y sus alegrías, nosotros no estamos solos. Basta acoger, si queremos, esa Presencia superior extraordinaria, que jugará su papel ayudando de modo imprevisible, enriqueciendo y sublimando nuestro vivir cotidiano en todas sus manifestaciones.

Un Padre, una Providencia divina está con nosotros y nos acompaña. Ciertamente, esta fe en el amor de Dios no está ausente, tampoco hoy, del corazón de muchos. Sin embargo, muchas veces no se perciben todas las consecuencias y se lleva la vida, se construye la ciudad terrena, se intenta renovar el mundo, como si la empresa dependiera sólo de nosotros. (…) Una de las mayores convicciones a que ha llegado, por ejemplo, nuestro Movimiento en estos cuarenta años de vida, convicción avalada por la experiencia cotidiana, es ésta:  vivir según la Buena Nueva, desencadenar en el mundo la revolución evangélica equivale a desencadenar también la más potente revolución social.

¿Existen, hoy, desniveles sociales en el mundo? ¿Siguen estando frente a frente ricos y pobres? Nosotros, como María, creemos -y gracias a Dios lo hemos visto realizarse en muchos puntos de nuestro planeta- que la ley del Evangelio puesta en práctica puede realmente colmar de bienes a cuantos tienen hambre y “despedir a los ricos sin nada”. (Lc. 1,53). Somos testigos de cómo la bienaventuranza de la pobreza (cf. Lc. 6,20) y la conminación “¡ay de vosotros, los ricos!” de Jesús (Lc. 6,24), tomadas en serio, pueden dar un solemne impulso al restablecimiento de los equilibrios sociales.

¿Tenemos hoy el problema del desempleo, de los ancianos, de los marginados, de los minusválidos, del hambre y tantos problemas en el Tercer Mundo? ¿No enseña toda la historia cristiana que esa página del Evangelio del examen final de todo cristiano “Tuve hambre y me dieron de comer…” (Mt. 25,35 ss.) ha ofrecido extraordinarias soluciones? ¿No hemos experimentado también nosotros que, puesta en práctica, con empeño cotidiano según las exigencias actuales y con métodos adecuados a nuestro tiempo, puede resolver muchos de estos problemas?

¿Y ese “dar”, que el Evangelio exige (“Den y se les dará”) con la promesa segura de “medidas buenas, apretadas y sacudidas hasta desbordar” (cf. Lc. 6,38), que nuestro Movimiento tantas veces ha constatado, no es también una actitud concreta que puede aliviar al que está en la miseria, al que tiene hambre, al que está solo, necesitado de todo?

Es una experiencia cotidiana, además, que “pidiendo”, como enseña el Evangelio, se obtiene (cf. Lc. 11,10); que “el resto” (y este resto, para unos, puede ser la salud, para otros, un puesto de trabajo, para otros, la casa, o un hijo, o lo que necesite) llega por añadidura (cf. Mt. 6,33).

Con nuestros propios ojos hemos comprobado después, tantas veces, para gloria de Dios, ese «céntuplo», que Cristo prometió a cuantos se desprenden de todo por El (cf. Mt. 19,23). (…) Y si llega al Movimiento por eso poco que hacemos, con la gracia de Dios, por eso poco que amamos, ¿por qué no puede llegar a todas partes?».

Mensaje dirigido por Chiara Lubich a la Jornada del Movimiento Humanidad Nueva

Roma, 20 marzo 1983 – Fuente: Centro Chiara Lubich