Movimiento de los Focolares
Maria Voce en el País de los canguros

Maria Voce en el País de los canguros

Después de la visita a las comunidades de Indonesia, Singapur y Malasia, el viaje de María Voce y Giancarlo Faletti continúa en Oceanía.

En la primera etapa que está ya transcurriendo desde el 22 de enero y que se prolongará hasta el 31 de enero, están previstos diversos encuentros en Melbourne: con los focolarinos y las focolarinas que realizan su retiro anual; con todas las personas cercanas a los Focolares de Australia e Islas circundantes, donde existen jóvenes llenos de vida e iniciativas (26/27 de enero) y también  con un grupo de obispos y sacerdotes australianos (30 de enero)

Maria Voce en el País de los canguros

Diario desde Siria

En diciembre la presidente del Movimiento de los Focolares, María Voce lanzó una campaña internacional para frenar el conflicto sirio y pedir que las tratativas de paz se retomen por el bien de millones de ciudadanos inermes e indefensos: el Time out. Un minuto de silencio y de oración por la paz en todo el mundo a las 12 (hora local), ahora con la intención  particular de  la paz en Siria.

Algunos amigos de la comunidad de los Focolares nos escriben desde Damasco y de Aleppo: «Veintidós meses de dolores indescriptibles e innumerables, que dejan su huella. Así encontramos a nuestra Siria y a nuestro pueblo. Pasamos la frontera libanesa, después de un viaje agradable por caminos de montaña, poco transitables por la nieve que había caído en abundancia días atrás. Se respira en el aire una especie de profunda inquietud, a pesar del cielo azul tranquilizador.

Las revisones de control en los puestos de bloqueo son meticulosos: encontramos más de uno entre la frontera y la periferia de la capital antes de llegar al barrio donde vive una familia que nos alojará en los próximos días, hasta que el pequeño alojamiento  puesto a disposición generosamente por la Iglesia local esté disponible. ¡Todavía no hemos llegado y ya los celulares comienzan a sonar recibiendo llamadas o mjs, son nuestros amigos de Aleppo, de Hama, de Damasco, que quieren darnos un saludo de bienvenida! La alegría es profunda, contenida, tiene sabor de temor por el futuro incierto. Desde la periferia los rumores de morteros y cañones son raros.

Las noticias en la TV son poco alentadoras, hablando con uno de los amigos se comprende mejor la amplitud del drama que se está viviendo en su carne la gente. Un juego preparado desde hace años, que pretende cambiar la configuración del Medio Oriente y frente al cual uno se siente pequeño e impotente. La política internacional y regional parece lejana, como a mil millas, del sufrimiento de la gente, como si no fuera tomada en consideración. Y la gente está cansada. Desde Aleppo nos cuentan en pocas frases por teléfono (que milagrosamente, ¡funciona!), de las constantes privaciones, del frío penetrante, del agua y la electricidad que faltan, del pan que rara vez se ve o se lo encuentra a un precio exorbitante, de las venganzas y rapiñas con el objeto de lucrar en una ciudad que era el centro industrial y comercial del País. Hablan de la muerte que está siempre en la puerta y de la ayuda providencial de Dios. Pero están extenuados».

Y aún más: «Volvemos de la misa y llega la noticia terrible de la matanza en la universidad de arquitectura de Aleppo, a causa de dos misiles caídos allí y cerca del lugar donde se encuentran muchos refugiados. Tratamos enseguida de ponernos en contacto con nuestros amigos del lugar: un profesor y dos estudiantes. Sus voces están conmovidas. Hablan de escenas indescriptibles. Uno de ellos se tiró atrás de un auto, vio volar cuerpos por el aire, oyó los gritos de las madres buscando sus hijos. El profesor nos cuenta: «Hoy era el primer día de exámenes, la campana ya había sonado y estábamos retirando los exámenes. Un alumno nos suplica que le demos algún minuto más, había llegado tarde por culpa de las calles bloqueadas. Los colegas no quieren, al final logro convencerlos. Pasan por lo menos cinco minutos, el alumno entrega su examen, bajamos al patio para irnos. ¡Veo sobre mi cabeza pasar primero un rayo, luego otro! Minutos atrás yo estaba  exactamente en el lugar donde cayeron. Encuentro el auto con el techo hundido, los vidrios rotos. Pero fuimos salvados gracias a un acto de amor hacia un estudiante».

Fuente: Città Nuova  – Diario desde Siria/1Diario desde Siria/2Diario desde Siria/3

Maria Voce en el País de los canguros

Familia: diálogo abierto

Frente a una cultura individualista y consumista ¿es posible proponer el valor de la vida humana como un don  que se recibe? Ante el  vacío de una pareja estéril, ¿cómo mostrar que la fecundidad no coincide necesariamente con la fertilidad? ¿Cómo hacer para que las jóvenes generaciones descubran el valor de la corporeidad y de la sexualidad como valor superior a la espontaneidad a la cual son empujados por los medios de comunicación?

¿Existe el derecho al hijo? Y para que crezca, ¿es realmente necesario que la figura de los padres sean  una mamá y un papá?

Sobre interrogantes como estos estuvieron reflexionando 130 especialistas del movimiento Familias Nuevas de más de veinte nacionalidades, en el curso de un Seminario de estudios que se realizó en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (Roma) desde el 10 al 13 de enero de 2013.

El convenio forma parte de un proyecto trienal  que comenzó el año pasado y se han vuelto a ofrecer, a todos los que se preocupan por la familia, instrumentos apropiados para enfrentar los nuevos desafíos culturales que rozan la vida cotidiana de todos nosotros.

Se inscribieron en el Seminario parejas de matrimonios, por la particular credibilidad que pueden tener cerca de otras familias, por la capacidad de captar las inquietudes  partiendo de su vida cotidiana.

Después de la reflexión del año pasado sobre la dinámica de las relaciones conyugales, se identificaron algunos temas de particular actualidad: la procreación responsable, las técnicas de fecundación artificial, la homosexualidad, la ideología del género.

Los trabajos resaltaron el significado y el valor de la sexualidad humana, sobre la base de la visión antropológica cristiana, profundizando específicamente cada tema por medio de laboratorios dedicados al diálogo y al intercambio de ideas y experiencias. Estos espacios de discusión  fueron particularmente eficaces gracias a la internacionalidad de aportes y la competencia de los participantes, sea en el ámbito profesional como por su experiencia en recorridos de formación, compartidos con otras parejas y familias de las más variadas áreas geográficas.

Gracias a la traducción simultánea en siete idiomas, los participantes pudieron subdividirse en tres grupos de trabajo multiculturales en los cuales se logró un intercambio activo y muy rico entre los de USA y los de Filipinas,  los de Europa Oriental y Occidental,  los de Medio Oriente y Africa, los de Brasil e Hispano América.

 

Maria Voce en el País de los canguros

¡Siempre adelante!

«Queridos todos: Hoy os mando un saludo desde Australia.

Seguimos en camino en el «santo viaje» de la vida y no podemos pararnos ni mucho menos retroceder. Jesús ha dicho: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios» (Lc 9, 62).

Este nuevo continente, Australia, nos lo recuerda además con su escudo, que lleva dos animales locales elegidos a propósito porque no saben caminar hacia atrás: el canguro —¡el famoso canguro!— y una gran ave llamada emú.

Nosotros también debemos caminar siempre hacia adelante, con decisión».

Leer más

Fuente: Centro Chiara Lubich 

Maria Voce en el País de los canguros

Selamat Datang, ¡bienvenidos!

«Para llegar al aeropuerto de Singapur en la ciudad de Johor, a sólo una hora de distancia, hay que atravesar una frontera, en Woodlands, un río que en realidad es un brazo del mar, y separa a Singapur de Malasia. En el carro que nos lleva hay con una óptima y juvenil compañía. Va Sophie quien acaba de llegar de Yakarta, la capital de Indonesia, tiene 43 años, dos hijos, de 11 y 14 años, trabaja en una compañía aérea árabe. Cuenta de su decisión de vivir como cristiana en un ambiente profesional no siempre fácil, no sólo y no tanto por motivos religiosos, sino por la calidad del trabajo: «A menudo me veo obligada a no aceptar regalos o sobornos que alguno quisiera darme, porque lamentablemente en Indonesia la corrupción es muy fuerte».

Junto a ella se destaca la bellísima sonrisa de Heyliy, otro mundo, proviene de Mumbai, India, tiene siete años en Singapur, donde  encontró trabajo como azafata en otra compañía aérea. Forma parte del grupo de jóvenes del Movimiento de los Focolares: ella es de India, otra viene de Brasil, dos de Singapur, otra de las Islas Mauricio, una de Macao y, finalmente, ¡una de Corea!

Latando tiene 26 años y Oktav 28, acaban de llegar con un vuelo desde Yogyakarta, la capital cultural de Indonesia, donde están estudiando italiano con seriedad, por el deseo de transcurrir un período de formación espiritual y profesional en Italia. Tienen una gran esperanza: hacer que sus amigos musulmanes de Bantul, con quienes han trabajado por mucho tiempo, después del gravísimo terremoto del 2009, encuentren un camino de desarrollo adecuado.

Anna, de 22 años, es nuestra chofer. Vive en Johor junto con su familia. Estudia administración de servicios de salud. Positiva y optimista por naturaleza, lo es también por voluntad: «Creo que la criminalidad que afecta a mi ciudad debe ser abatida por las buenas medidas tomadas por la policía, pero antes todavía por políticas y acciones de justicia social». Por último está Nicolás, de 22 años, oriundo de Singapur, con su Smartphone siempre listo y contantemente repicando. Es contador: «Pero siempre trato de ver detrás del dinero los rostros de las personas. No siempre es fácil, aquí parece que hay que vivir por el dinero. Pero yo no lo acepto ».

Es ésta la gente, junto a otras 300 personas provenientes de Singapur, Indonesia y Malasia, que se reúnen hoy, 20 de enero, en la sala de la Cathedral of the Sacred Heart en plena ciudad de Johor, para encontrarse con María Voce y Giancarlo Faletti quienes están de visita por la región. Tantos de ellos no se conocen, porque las distancias aquí no son poca cosa. Y es más fácil que se reúnan entre indonesios, singapurenses, entre malayos… Los jóvenes y los adolescentes son la gran mayoría, pero no faltan los “pioneros”, es decir quienes empezaron en los años Ochenta, cuando la noticia de la maestrita de Trento llegó acá. Muchos colores, muchos pensamientos, muchas expectativas. Es palpable la emoción. Gente diversísima pero igualmente unida por el amor evangélico y por el de Chiara Lubich.

Caracteres de pueblos diversos que se expresan en forma colorida, emotiva y artística a través de números de danza, música, teatro, mimo… Un festival de pueblos, una expo de esta parte del mundo tan variada y rica. «Me impresionó la riqueza de esta gente, que tiene mil potencialidades expresivas y también espirituales», comenta María Voce. Y un joven de Penang,  Malasia: «No sabía que la comunidad de los Focolares de los países vecinos era tan diferente, complementaria diría. Vi que nosotros malayos solos no sabríamos acoger tanta riqueza».

Es un coloquio personal el que se instaura con los huéspedes venidos de Roma y los muchos presentes. Se trata de preguntas íntimas y respuestas igualmente íntimas. Un llamado constante al amor de Dios y a la conciencia personal. Con una invitación a vivir una especie de “año jubilar”, en el cual dar espacio al perdón, al “recomenzar”, al mirar a la gracia de Dios que llega… Preguntas en cierta forma universales, globales, que serían válidas igualmente si provinieran de Colonia o de Buenos Aires. Pero con los rasgos locales, el de la situación social, religiosa y política: la dificultad de comprometerse debido al estrés de la vida cotidiana, en donde el trabajo es el valor más importante; el contexto interreligioso, musulmanes principalmente; la dificultad de un altruismo auténtico; las relaciones intergeneracionales; las leyes no siempre favorables para una adecuada convivencia cívica…

«.Sólo Dios permanece… Dios no tiene necesidad de defensores sino de testigos», concluye María Voce. Es éste el sentido de la vida del Movimiento en estas tierras: renovarse siempre en el amor evangélico y dar testimonio con la propia vida. Para alcanzar, un poco cada vez, la unidad querida por Jesús.

Selamat Datang está escrito en el fondal de la sala del encuentro. Quiere decir “bienvenido”, pocas horas juntos y ya son una certeza».

De Michele Zanzucchi, enviado.