Movimiento de los Focolares
Gen Rosso: la comunicación se vuelve escucha

Gen Rosso: la comunicación se vuelve escucha

Por una semana han aprendido pasos de hip-hop, han hecho propia la recitación y el canto y han conocido los secretos del oficio del iluminador y del técnico de sonido. Todo sin la ayuda de la comunicación verbal. Sólo lenguaje de las manos, las vibraciones del sonido y una profunda y directa relación con quien llevaba adelante cada uno de estos singulares talleres sobre el musical Streetlight.

Protagonistas, en Düsserdorf desde el 5 al 12 noviembre, de esta experiencia única sea desde un punto de vista artístico- musical que humano, el Gen Rosso y 155 jóvenes de la escuela LVR-Gerricus-Schule y de la Hauptschule Montessori, muchos de los cuales con problemas auditivos y algunos de ellos con dificultades de comprensión y comportamiento.

Lo que se ha creado fue, según los protagonistas, un “lugar de intercambio recíproco” nuevo e inesperado. Por un lado la posibilidad para conocer el arte de escuchar aprendiendo a ‘recorrer un trecho del camino de la vida’ junto a jóvenes sordos de distintas extracciones sociales y credos.

Por otra parte, la posibilidad de revestir el musical con nuevas fórmulas de expresión artística, como por ejemplo pequeños espectáculos de luces, recitación y canto con el lenguaje de las manos.

Cuando acabó la semana, muchas fueron las manifestaciones de reconocimiento, ya sea por el trabajo desarrollado que por el indispensable suplemento de amor que cada uno puso.

Como lema y consigna de la semana, el título de una de las canciones del espectáculo Streetlight “I’ll be there” (“Yo estaré”), donde un personaje del show canta y cuenta su querer vivir por el mismo ideal de paz y fraternidad. “Estoy orgullosa de mis estudiantes – dijo en la conclusión la directora de la escuela LVR-Gerricus-Schule –, porque representar un musical no obstante los problemas de oído es un desafío, pero fue posible gracias a Caritas Verband de Colonia, a la asociación Starkmacher, y al Gen Rosso”.

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Familia: itinerarios comunes entre musulmanes y cristianos

Nadia y Kadija son de dos ciudades del Norte de Italia. Sus rostros revelan tradiciones étnicas, religiosas y culturales diversas. La primera, italiana de nacimiento y de tradición cristiana, la segunda musulmana de Túnez. Su experiencia de integración, que nació en el colegio, ha dado frutos inesperados. Entre estos, la tesis de graduación de Nadia en Ciencias Políticas, sobre las mujeres musulmanas, con énfasis en la cuestión del velo.

La de ellas es una de la experiencias contadas el 25 de noviembre en Brescia, donde se dieron cita alrededor de 1300 personas, cristianas y musulmanas, para una jornada cuyo título fue “Itinerarios comunes para la familia, promovida por el Movimiento de los Focolares y varias asociaciones y comunidades islámicas.

Ha sido un avance de la experiencia vivida en la ciudadela de Loppiano en octubre 2010, cuando 600 entre musulmanes y cristianos de varias partes de Italia, se encontraron para reflexionar acerca de los itinerarios comunes de personas de credos y tradiciones diferentes. El “taller Brescia 2012” indica que el camino hacia la fraternidad universal entre personas de religiones diferentes, que Chiara sostenía ya hace diez años ha dado un gran paso hacia adelante. Se nota, de hecho, que hay muchas experiencias que favorecen la integración, y que están formando las generaciones al diálogo.  Durante una mesa redonda, en la que participaron dos imán, Kamel Layachi de Treviso y Youssef Sbai de Massa, se habló sobre los problemas cotidianos que las familias de ambas extracciones tienen que afrontar.

María Voce, quién estaba en Francia para las Semanas Sociales, se hizo presente con un mensaje en donde aseguraba su oración “al Dios Omnipontente y Misericordioso” para que bendiga “estos ‘ininerarios comunes’ y pongan en evidencia el considerable aporte considerable que las comunidades de creyentes… pueden dar al tejido social allí dónde se encuentran”. “Son como brotes nuevos –prosigue- que hacen florecer el sentido de la familia, creando convivencias armoniosas entre los ciudadanos, en el pleno respeto de los derechos y deberes, más allá de las diferencias de cultura y religión”.

Fue un evento realizado con momentos de meditación sobre el valor de la familia en la tradición islámica y cristiana, con experiencias vividas en el territorio en lo cotidiano, con momentos artísticos. Entre éstos fue particularmente impactante el que condujo Harif Abdelghani, marroquí, quien, con un canto popular, involucró a todos los presentes. Después tuvo lugar la fiesta animada en la sala por 130 entre niños y jóvenes con danzas y canciones preparadas en la mañana; y todavía la intensidad y la afluencia en los momentos de oración colectiva, distintos para cristianos y musulmanes. Nos confrontamos sobre algunos aspectos del problema de la migración, teniendo en cuenta tanto la situación de quien tiene que afrontar los traumas del viaje, la incógnita de encontrar una casa, un permiso de residencia, un trabajo, tener que aprender un idioma diferente, sentir muchas veces la discriminación, el miedo, la duda, la sospecha; y la situación de quien ve llegar a su casa rostros nuevos y nuevas formas de hablar, de vestir, comer, comportarse, y debe afrontar la novedad cultural.

Problemas afrontados “a partir de Dios”: es Su presencia en la vida de las personas y de las familias que puede realmente cambiar las cosas. De las relaciones interpersonales dentro del grupo familiar a aquellas con el mundo externo, los vecinos, los colegas de trabajo y los compañeros de estudio. Sobre todo la presencia de Dios puede llevar a tomar decisiones comunes importantes: “Salimos de aquí –afirma el imán Lavachi en la conclusión. Con la promesa que tanto cristianos como musulmanes hacemos delante de Dios; ser servidores del bien común en nuestros barrios, en nuestras ciudades, en nuestro país”

Fuente:

Città Nuova online

Servicio de Informaciones Focolares Italia

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María Voce en las Semanas Sociales de Francia

En medio de los tres días parisinos de la sesión 2012 de las Semaines Sociales (23-25 de noviembre) tuvo lugar la intervención de María Voce, en la plenaria del 24 en la tarde, sobre el tema “Hombres y mujeres en la Iglesia”. El mensaje que emerge de su discurso subraya que no es una cuestión de poder, sino de amor. El argumento fue afrontado junto al teólogo Alphonse Borras y a Anne Ponce, la jefa de la redacción de la Revista católica francesa Pèlerin.

En una institución en donde la jerarquía es masculina, ¿cómo dar un reconocimiento al creciente aporte de las mujeres? A partir de esta pregunta inicia la tarde. María Voce interviene gustosa, presentando el testimonio de una mujer a la cabeza de un Movimiento que tiene una composición variada y difusión mundial, fundado por una mujer, Chiara Lubich y que –como ratifican los Estatutos- será siempre guiado por una mujer. Un Movimiento que lleva en su ADN la unidad en la distinción, por lo que el ejercicio de la responsabilidad es practicado conjuntamente entre hombres y mujeres.

María Voce subraya ante todo que el papel del hombre y de la mujer debe ser entendido «a la luz del designio de Dios sobre la humanidad. Creados por Dios “a su imagen y semejanza” (Gen. 1, 26), ellos están llamados a participar de Su vida íntima y a vivir en comunión recíproca de amor, según el modelo de Dios que es Amor, Trinidad. Por lo que la dignidad del hombre y de la mujer encuentra su fundamento en el Dios creador. Si la mujer no puede tener acceso a la carrera eclesiástica, ella detenta el más grande de los carismas: el amor. La mujer puede reflejarse en María, la creatura más grande que exista, en Aquella que ha vivido el amor en modo perfecto».

Después de haber recorrido a grandes rasgos la historia y la composición del Movimiento de los Focolares, María Voce se pregunta: «¿Cómo hacer para mantener unidas a todas estas personas, en una única familia? En el Movimiento de los Focolares se da más importancia a la vida que a las estructuras, aunque sean útiles». A lo largo de los años la Iglesia ha puesto a prueba esta estructura «en especial por lo que respecta a la presencia de una mujer, Chiara Lubich, como fundadora y Presidente. Los intentos de anexión, o de ponerlo bajo la tutela de la jerarquía eclesiástica fueron numerosos. Inicialmente parecía que a la cabeza del Movimiento tenía que estar un hombre y preferiblemente un sacerdote. Chiara, y con ella todo el Movimiento, siempre obedeció incondicionalmente a la Iglesia. La frase del Evangelio “Quien a ustedes escucha a mí me escucha” (Lc 10,16) tenía que ser siempre respetada, aunque si le parecía que un hombre como cabeza de esta Obra habría alterado su misma naturaleza, nadie mejor que ella sabía que había nacido de Dios y no de un proyecto humano».

Esto para subrayar que «el reconocimiento de la mujer en la Iglesia necesita de una especie de “lucha”, es decir de la fidelidad a sí misma, a la propia conciencia y, en último caso al proyecto de Dios. Pero una “lucha” que, en este caso, para Chiara tuvo las características de una “Pascua”, es decir de una muerte y de una resurrección, que permitieron que se manifestara plenamente el designio de Dios, Su voluntad, sobre el papel de la mujer».

«Esta presidencia femenina –prosigue María Voce- es muy significativa: indica una distinción entre el poder de gobierno y la importancia del carisma». Es un mensaje lanzado a la Iglesia «para subrayar la prioridades del amor, prioridad que no es sólo femenina. Sólo que la mujer, por su predisposición a la maternidad, tiene una gran capacidad de amor que le permite percibir dentro de sí lo que el otro está viviendo, así como sólo una madre puede hacer…». María Voce subraya que el verdadero “poder” reside en el amor del Evangelio que genera la presencia de Jesús en medio de la comunidad, afirmando que si se construye sobre esta base «se genera un vuelco extraordinario»

«La unidad entre el hombre y la mujer sigue teniendo un equilibrio precario –prosigue la Presidente de los Focolares-. Cada uno siempre ha de redescubrir el valor del otro, y ninguno de los dos debe olvidar que la diversidad es una riqueza; ni deben cansarse de volver a emprender cada vez el camino real del diálogo». Es una Obra que «quiere dar un testimonio de que la unidad de la familia humana debe, como primera cosa, asegurar en sí misma la unidad», con la conciencia –recuerda en la conclusión-  «que cualquier estructura eclesial no vive en función de sí misma sino para el bien de la humanidad en donde está inmersa».


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Congo, desafíos de la nueva evangelización

La contribución femenina en el reciente Sínodo para la nueva evangelización (del 7 al 28 de octubre) se expresó también a través de la voz de la profesora Ernestine Sikujua Kinyabuuma de Congo. Perteneciente al  Movimiento de los Focolares, la docente africana pone en evidencia la importancia de la nueva evangelización en Africa, donde la fe está viva pero aún es muy joven, necesitada de consolidación. «En el mundo africano –explica- el hombre está dividido. En él actúan dos fuerzas a menudo irreconciliables: la cultura tradicional y la religión. Otro fenómeno es la proliferación de las llamadas “iglesias nuevas” que presentan  un evangelio de prosperidad que promete éxito. No se sabe  discernir cuáles son los valores del cristianismo y la influencia del mundo occidental. El hombre africano está en la búsqueda de la relación con Dios, pero con insuficiente base catequística que lo lleva a buscar otra fuerza superior que le dé protección, prosperidad».

Ernestine es profesora, constantemente en contacto con los estudiantes. En su intervención en el Sínodo dijo que se daba cuenta que los jóvenes, a pesar de que vivan sumergidos en la cultura de “lo fácil”, están en búsqueda de un gran ideal y  de una vida radical basada en el Evangelio. Presentó algunas experiencias de los jóvenes de los Focolares que testimonian la vida cotidiana basada en la Palabra de Dios vivida Muchos no quedan indiferentes y se vinculan con los valores cristianos.

«En medio de los cambios a causa de la globalización, Africa atraviesa una crisis en todos los planos: político, económico y cultural. Por esto, en la búsqueda de una salida, las personas reaccionan de forma variada» -explicó en su intervención contando algunas experiencias realizadas con la comunidad local de los Focolares, que están iluminadas por el deseo de vivir la frase de Jesús “cualquier cosa hayan hecho a uno de estos hermanos míos mas pequeños, a mi me lo hicieron” (Mt 25, 40). Juntos realizaron la restructuración de tres bloques de dormitorios en la prisión central de Lubumbashi con la ayuda de una ONG internacional, la construcción de un taller de sastrería de forma que los presos aprendan  un oficio y un negocio donde se venden alimentos y artículos de primera necesidad a bajo precio para favorecer la supervivencia de muchos presos y para combatir la inflación.

En una entrevista realizada en la radio italiana Inblu, agregaba: «El Sínodo fue una experiencia nueva, rica y hermosa, porque me hizo entrar en el corazón de la iglesia». Y a la pregunta: “¿Por qué la nueva evangelización es un desafío que mira también a Africa y, en especial, a su País, la República Democrática del Congo?”, Ernestine responde: «En Europa hubo 2000 años de evangelización, en Africa, como máximo, 2 siglos. Por ejemplo en el mundo científico, donde yo trabajo, se siente mucho el hecho de que el hombre ingresa en la iglesia, pero luego  sale y va a buscar las “fuerzas sobrenaturales” para tener más éxito en el trabajo, para ser más inteligente… Por lo tanto para nosotros el mensaje de la nueva evangelización es muy importante para que se comprenda  que en Jesús se encuentran todas las respuestas que el hombre espera. Pero existe este dualismo: rezan,  buscan una relación personal con Dios, pero luego Lo van a buscar en otros lados. Nuestro cardenal presentó la nueva evangelización explicando que se precisa la inculturación del pueblo porque si nuestras culturas reciben el Evangelio que las ilumina, comprenderemos que allí están todas las respuestas y que no hay que buscarlas en otros lados”

 

 

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Premio Luminosa 2012: premiado el servicio a los inmigrantes

(desde la izquierda) Padre Mario Dorsonville, Marco Desalvo, Chiaretta Zanzucchi

Un día, mientras se dirigía al Centro Hispano Católico de Washington de Washington, el Padre Mario Dorsonville, director del servicio de Inmigración y Refugiados de la Cáritas Católica de su Arquidiócesis, fue detenido por un hombre joven que lo tomó por el brazo. Le dijo que tenía un gran dolor en el corazón. “Vamos a la clínica, te tiene que ver un médico”, le contestó Dorsonville. “No”, respondió el hombre. Su dolor derivaba del hecho de no tener documentos, y por ende no poder tener un trabajo. No sabía cómo volver a su casa al final del día y mirar a la cara a los niños: “No hay mayor pobreza que cuando encontramos personas invisibles”, afirma Dorsonville.

Empezó así la historia del Centro Hispano Católico de Washington, escrita por Marylin Boesch en la Revista Living City de Noviembre. Un taller de fe, ha sido definido este lugar, donde ahora “las personas se pueden volver visibles”. La Misión del Centro es ofrecer la mejor calidad de servicios integrados para los emigrantes y refugiados, para devolver esperanza y dignidad a sus vidas, y hacer que vuelvan a tener confianza, sean respetados y miembros efectivos de la sociedad estadounidense. Se hace dándoles atención médica y odontológica, con centros de atención y consultoría, cursos de inglés y programas de formación profesional.

Es al Padre Dorsonville, a nombre del Centro Hispano Católico, a quien se le otorgó el Premio Luminosa 2012, el pasado 17 de noviembre, ante la presencia de más de 250 personas, entre diplomáticos, políticos, representantes del hebraísmo, del islam y del cristianismo así como personas sin una particular tradición religiosa, reunidos en la Universidad Católica de América en Washington. “Este premio nos anima a seguir iluminando la oscuridad con el servicio a nuestro prójimo” afirmó el Padre Dorsonville al aceptar el reconocimiento.

En la entrega del premio, promovido por el Movimiento de los Focolares, estaban presentes Marco Desalvo y Chiaretta Zanzucchi, delegados de los Focolares para la región Este de los Estados Unidos, quienes compartieron una reflexión de Chiara Lubich sobre el amor al hermano: “El Espíritu Santo, iluminándonos con su carisma, nos dijo: precisamente el hermano, la hermana… pueden convertirse en nuestro camino para llegar a Dios, una apertura, una puerta, un camino, un pasaje para llegar a Él. Y si lo conseguimos, amando al hermano, éste no es sólo nuestro beneficiado sino nuestro benefactor porque nos procura lo máximo que podíamos esperar”

Hay una profunda sintonía con la experiencia del Centro Hispano Católico; la reflexión resuena entre los presentes, subrayando su trabajo cotidiano en favor de quien pasa necesidad. “Se trata de un servicio concreto, constante y valiente, que devuelve dignidad a muchas personas de distintas proveniencias étnicas y sociales… ayudándolas a injertarse como parte integrante de la sociedad” – escribió la presidente de los Focolares María Voce, en un mensaje dirigido al Padre Dorsonville.

El Premio Luminosa por la Unidad, se confiere, a partir de 1987, a personas o asociaciones cuya vida contribuye a construir puentes de recíproca comprensión entre cristianos de diversas denominaciones, los principales credos religiosos y personas de buena voluntad  que se han distinguido en varios aspectos de la vida social.