8 Jul 2012 | Focolare Worldwide, Senza categoria

“Nuestra historia –cuenta Lucía– comienza hace 42 años cuando decidimos compartir nuestro camino. Frecuentándonos, sin embargo, notábamos que no pensábamos de la misma forma, sobre todo en el campo religioso: yo tenía fe, él no. Al principio, no me preocupé; no creía que esto habría influenciado en nuestra vida futura juntos. En cambio, el primer desencuentro lo tuvimos cuando, quedé embarazada y había que decidir si continuar con el embarazo o no.
“Yo era demasiado joven –continúa Tonino– para imaginarme como padre y marido; estaba todavía estudiando, tenía muchos proyectos para el futuro, y ahora me encontraba teniendo que tomar una decisión que me cambiaba la vida! De mala gana, acepté la determinación de Lucía de tener el bebé y de celebrar el matrimonio civil. Durante el embarazo todo salió bien, pero apenas nació la chiquita, me sentí nuevamente aplastado por una enorme responsabilidad al punto de escapar de todo y de todos.
“Imprevistamente me encontré sola –aunque mis padres no me abandonaron nunca– con una niña que estaba creciendo. Los años siguientes estuvieron marcados por el sufrimiento, sobre todo cuando él decidió pedir la separación.
“Yo quería vivir mi vida –confirma Tonino–. Conseguí la separación y posteriormente el divorcio. Era nuevamente libre. Muy a menudo, sin embargo me encontraba pensando en ellas, y así fue que maduró en mi la decisión de echarme atrás. Recomencé a cortejar a mi ex esposa y a ver a mi hija. Pronto sentimos la necesidad de tener una casa nuestra, con nuestra intimidad, para reconstruir la familia. Acepté también celebrar el nuevo matrimonio en la iglesia.
“Esos años llenos de sufrimiento y tormentos ya formaban parte del pasado –recuerda Lucía. Teníamos una nueva vida y también una segunda hija, Valentina. Con su nacimiento comenzó un período de mayor serenidad, ya sea por una conquistada seguridad en el campo laboral y económico como también por el hecho, de que, poco a poco, comenzaba a aceptar el vivir mi vida al lado de una persona tan distinta.
Después de algún año, de improviso, en nuestra familia, apareció algo que transformó todo, llegó el Movimiento de los focolares! Valentina, invitada por una maestra, había conocido a las Gen4, las niñas de los Focolares. Comenzó para ella, y sucesivamente para nosotros, un camino distinto.
“Tenía que acompañar a Valentina a los encuentros de las Gen4 –explica Tonino. Cuando iba a buscarla ella estaba siempre contenta, y apenas entraba en el auto, se disculpaba por la tardanza (me hacía esperar siempre por lo menos media hora) y comenzaba a contarme lo lindo que pasó la tarde. Contagiado por este entusiasmo de ella y por el festivo recibimiento que todos en el Movimiento –aún no teniendo yo ninguna referencia religiosa– me dirigían, me volví también yo un miembro de esta familia. Al principio me integré en el grupo de los “amigos del diálogo”, formado por personas de convicciones distintas.
“Más adelante también yo – llena de curiosidad de que un movimiento católico aceptase a mi marido no creyente- comencé a asistir y a medida que iba profundizando el conocimiento de la espiritualidad focolarina muchas preguntas encontraban respuesta.
Recorrimos mucho camino juntos, muchas barreras cayeron. Aprendí a escuchar, sin el miedo de perderme a mí misma, y a dar lugar al silencio interior y exterior para recibir y comprender al otro.
“Nuestra diversidad, no solo religiosa –subraya Tonino–, no fue obstáculo para nuestro recorrido de vida juntos. La elección de Valentina, de ser focolarina, no me encontró desprevenido, habiendo compartido tantas cosas con ella; la relación entre nosotros no se ha debilitado, al contrario, se consolidó más, a diferencia de Lucía, que, al principio, no lo aceptaba de buena gana.
“Para mi, no fue fácil aceptar enseguida la elección de Valentina –confiesa Lucía. Habría querido que hiciera antes otras experiencias, por ejemplo tener un novio, un trabajo, de forma de que ella pudiera comparar las dos realidades y decidir con serenidad. Ella en cambio, sentía fuertemente que ése era su camino. Ya pasaron ocho años desde que está en el focolar, siempre más convencida. Ahora estoy contenta de haberla secundado: aún habiéndose consagrado a Dios, no descuida nunca su relación con toda la familia.
“Agradezco a Chiara Lubich y a toda la comunidad de la que formo parte –concluye Tonino–, por haberme dado a mi y a todos aquellos que comparten mi mismo pensamiento, la oportunidad de reforzar este deseo de unidad para seguir un camino basado en los valores fundamentales de la fraternidad y del amor hacia el prójimo”
Publicado por el Centro internacional para el diálogo entre personas de convicciones no religiosas.
5 Jul 2012 | Sin categorizar

«Hay dos mujeres que, para conocerlas mejor, revelan una especial sintonía con el objetivo reformador de Benedicto XVI convencido más que nunca de que todo, en la Iglesia y en la sociedad, debe recomenzar de Dios como la mejor garantía para superar la actual crisis cultural, económica y religiosa. Teresa de Ávila y Chiara Lubich dedicaron su vida en épocas diversas a este ideal común, contribuyendo también con sus escritos a una comprensión más genuina de la vida cristiana. Son dos mujeres que han encontrado una amplia escucha en la Iglesia católica. Tenerlas presentes hoy, en la urgencia que se advierte de hacer llegar nuevamente la fe al corazón de la gente, es de especial ayuda.
Su actualidad deriva, entre otras cosas, de que ambas fueron paladinas de una renovación espiritual originada en el clima de dos importantes concilios reformadores: Teresa en el cauce de Trento (1545-1563) en el siglo del Renacimiento; Chiara confirmada en su intuición por el Vaticano II (1962-1965) a mitad del siglo XX. Tras las huellas de estos concilios la santa carmelita y la fundadora del Movimiento de los Focolares pusieron en marcha experiencias de vida cristiana benéficas para muchos fieles y para toda la Iglesia.
Los maestros de espiritualidad más acreditados convergen cada vez más en el reconocimiento tanto de la actualidad del pensamiento de Teresa y Chiara, como en la complementariedad de los caminos que ellas propusieron para la imitación de Cristo y la santificación en la vida cotidiana. La fuerza de este pensamiento consiste en la fe vivida por amor y con amor ilimitado por Dios y por el prójimo, el único signo verdaderamente eficaz para la credibilidad del Evangelio a los ojos de nuestros contemporáneos.
El descubrimiento de esta afinidad espiritual entre Teresa y Chiara se debe, en particular, al carmelita Jesús Castellano Cervera, que murió a inicios del pontificado de Benedicto XVI, el Papa teólogo animado por la misma pasión por el primado del amor de Dios en la Iglesia. Ya no debería ser un misterio que este pida con insistencia a la Iglesia católica en su acción reformadora que se deje guiar y plasmar por el amor, encarnado en Jesús, para volver a dar eficacia a la obra de evangelización.
Teresa –como es sabido– es célebre por el Castillo interior, la obra considerada un camino clásico de la santificación personal. Chiara respondió a los signos de nuestro tiempo añadiendo de su parte a la plataforma de Teresa la espiritualidad del castillo exterior, es decir, de la santidad buscada de manera comunitaria como Iglesia. Una seria toma de conciencia de la llamada universal a la santidad reconocida y difundida por el Vaticano II.»
Fuente: Osservatore Romano on line, 4 de Julio 2012
4 Jul 2012 | Senza categoria
«Llegué a casa de mi madre, pocas horas después del primer terremoto fuerte. Estuvimos tratando de entender qué hacer, cómo organizarnos para la noche… cada pocos minutos nos parecía que teníamos que salir corriendo! ¿Y cómo hacer con las personas que viven en mi mismo edificio? Así, con un poco de coraje, las invito a todas a salir juntas, a ubicarnos para pasar la noche en un gimnasio comunal cercano, donde la Protección Civil estaba organizando un Centro para recibir la gente.
Alrededor nuestro un centenar de miradas perdidas, niños y recién nacidos con lágrimas, ancianos en silla de ruedas….
Me callo, no digo nada, porque el que sufre tiene una sensibilidad especial por lo cual no se precisan muchas palabras. Las personas sienten el amor a través de pequeños hechos concretos de compasión. Es lo que trato de hacer esa noche. Pero dentro el corazón se me parte en dos.
Llega un momento en que cada palabra parece inútil y muy frágil, las palabras rechinan más que los ladrillos que se desmoronan en la zona de Emilia, mi tierra que –nunca lo habría dicho – ha engullido la vida de personas que hasta ayer tenían una existencia tranquila y sin muchos sobresaltos, a pesar de la crisis.
La tierra sigue temblando. El tiempo transcurre inexorable y lentísimo, la noche parece no terminar nunca.
Y así ocurre en los días siguientes, en cada momento…
Después de haber acomodado el apartamento por la caída de un mueble y la rotura de otros objetos de poco valor, convenzo finalmente a mi mamá que se vaya de la zona “roja”, y que se mude a lo de mi hermana que vive a casi 150 Km de distancia.
Luego un segundo movimiento, mi ciudad natal es ahora una ciudad fantasma: muchas casas destruidas, miles de personas que duermen afuera de la casa, en carpas o se van lejos. Y la tierra sigue temblando.
En Modena una maestra cuenta: “Esta mañana me encontré bajo la cátedra, el brazo de un niño que estaba cerca mío y que temblaba, mientras los otros me llamaban y yo no podía hacer otra cosa más que decirles: quédense tranquilos. Veinte segundos son un soplo pero pueden convertirse en una eternidad. Alguno llora, pero salen todos atrás mío. Nos agarramos a pocas cosas seguras, con el otro que tenemos al lado. En medio del jardín, entre los árboles, los padres llegan poco a poco, las caras aterrorizadas que buscan la única cosa que queda firme en el terremoto: las caras de sus hijos”.
Tengo en los ojos la tristeza y las miradas desconsoladas de las personas que conozco de mi pueblo, de los ancianos principalmente, y de los niños…. y también de los sacerdotes que no tienen más la iglesia en pie: Jesús Eucaristía fue el primer desalojado, en todos los pueblos tocados por el terremoto.
Las iglesias de ladrillos no están más, pero el primer ladrillo para reconstruir somos nosotros. La pregunta que hay que responder es: ¿hay algo en la vida que no tiemble? ¿Qué quiere decirnos el Señor con todo esto? A veces la suya es una escritura “ilegible”. Se precisa fé, y basta un poquito para “mover las montañas”, pidamos que pueda de verdad “detener las llanuras”!
¿Hay algo que no cae? Sí, Dios Amor. Todo se puede derrumbar, pero Dios queda.
Mientras tanto, llegan mensajes de todas partes del mundo, de amigos, familiares: estamos con ustedes, rezamos por ustedes, somos el mismo cuerpo y cuando una parte del cuerpo sufre todo el cuerpo sufre. Sí, somos una cosa sola y esto da fuerza, da energía y nueva vida!
La gente de Emilia es fuerte, tenaz y trabajadora. Tiene un profundo sentido de la solidaridad y de lo que significa compartir. Las maestras de mi pueblo, algunos días después del cierre de las escuelas, fueron a los campamentos donde estaba la gente alojada, vestidas de payasos para que sus alumnos se diviertan, ésos alumnos que habían pasado la noche en carpa o en el auto….
Estamos viviendo un tiempo de oscuridad, pero existe también la esperanza de que los escombros no sean la palabra “fin”.»
Sr. Carla Casadei, sfp
30 Jun 2012 | Focolare Worldwide
“Mi familia vive en Jordania desde hace años, pero somos de origen palestino. Siento en mi piel la tragedia que divide mi pueblo del pueblo israelita. Como todos saben, la situación es todavía gravísima. A mi padre, por motivos políticos, le está prohibido, desde los 30 años, volver a Palestina. Para mi es difícil también ir a encontrarme con mis familiares que quedaron en Belén. Algunos de mi familia estuvieron en la prisión de Israel, otros murieron por culpa de la guerra.
La injusticia en este tema me hace mal, y como la cultura en que nací alienta a las personas a responder a la violencia con la violencia, también yo advertía esta violencia dentro mío y la justificaba cada vez que la veía en los demás.
Vine a estudiar a Italia, al Instituto universitario Sophia, tenía muchas preguntas. Aquí estoy haciendo una experiencia nueva, fuerte. He elegido la orientación política y he comenzado a entrar en un nuevo escenario: he descubierto, por ejemplo, que el principio de la fraternidad puede ser una verdadera y precisa categoría política frente a la libertad y la igualdad. He comprendido que la fraternidad es una elección, una respuesta que repara la injusticia. Aquí no se estudia solamente, se le dá una gran importancia a la experiencia y más se vive, más se comprende lo que se estudia
Hace algunos meses, me impresionó enormemente la noticia de que Israel y Palestina habían establecido un acuerdo para el intercambio de prisioneros: leía en Internet que habría sido 1 por 1027. Era una noticia increíble! Muchos de estos palestinos estaban en la prisión desde hacía treinta, cuarenta años…. Habría deseado muchísimo estar en casa para festejar este momento con la familia y los amigos. Estaba conmovida. Con los demás estudiantes hablé largamente sobre lo que sucedía en mi País y también ellos, que son de distintas nacionalidades, festejaron junto conmigo!
Con algunos de ellos fuimos a la iglesia a rezar por estos prisioneros que eran liberados, rezamos también por sus familias. Pero cuando estaba saliendo, un estudiante me dijo: “…rezo también por aquel prisionero israelita”. ¡No estaba de acuerdo! ¿Cómo podía decir eso? Intercambiar una persona por otras miles me parecía sumamente injusto….
Volviendo a casa, retomé los libros pero no lograba estudiar, estaba furiosa. Mil pensamientos…. hasta que se despejó una pregunta: ¿qué sentido tiene estudiar la fraternidad teóricamente, si no la transformo en experiencia? Tal vez tendría que rezar también yo por este prisionero y por su familia…. Interiormente tuve que dar muchos pasos, era difícil, me costó mucho, pero al final lo logré y lo hice de verdad con el corazón.
Pasados algunos meses, siento una enorme gratitud hacia aquéllos que vivieron conmigo ese momento, los estudiantes y los profesores del IUS. No estoy solamente estudiando la fraternidad, sino que ahora la experimento, ya sea en la relación con ellos como dentro mío. Samar Bandak – Jordania”
( http://www.iu-sophia.org/it-IT/_News_1314 )
(Fuente: sitio oficial del Instituto internacional Sophia: http://www.iu-sophia.org )
28 Jun 2012 | Sin categorizar
Río +20, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible que tuvo lugar en Río de Janeiro Brasil, del 13 al 22 de junio de 2012, lleva este nombre porque se efectúa 20 años después de la «Cumbre de la Tierra» de Río de Janeiro de 1992. A partir de entonces se ha solicitado la participación de todos los sectores de la sociedad, siguiendo el principio de que el desarrollo sostenible no puede ser alcanzado sólo por los gobiernos, sino que se necesita la presencia de la sociedad civil. A estos grupos se les solicitó que participaran en forma activa y que contribuyeran concretamente para alcanzar los objetivos de la Conferencia.
La participación del Movimiento de los Focolares tuvo carácter institucional, a través de la ONG New Humanity – que tiene estatus consultivo en el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) –, con el apoyo de la editorial brasileña Cidade Nova y el Movimiento Humanidad Nueva. La delegación estaba compuesta por 28 expertos en el campo del desarrollo, de la ecología, de la política, del arte, de la comunicación, de la economía, del deporte, provenientes de varias regiones de Brasil, Argentina y Alemania. La delegación participó en 4 citas:
- «La fuerza de los negocios al servicio de la sociedad”, una conferencia que se realizó el 16 de junio en el “Foro sobre emprendimiento social en la New Economy”, durante un evento paralelo, se presentó, entre otras cosas, la Economía de Comunión con la experiencia del empresario brasileño Glaison José Citadin.
- En la Cumbre de los Pueblos (un evento promovido, el 16 de junio, por la sociedad civil contemporáneo con la Conferencia Río +20) se presentó la escuela de formación del Movimiento Político por la Unidad (Escuela Civitas), en colaboración con otras organizaciones, se habló del Mppu y de la Economía de Comunión.
- Una mesa redonda sobre el tema del ambiente, el 19 de junio, dentro de la conferencia «The human being: the core of a sustainable city» (El ser humano, centro de una ciudad sostenible), organizada por la ONG AVSI. Se discutió sobre el papel de la espiritualidad en la construcción de un mundo sostenible.
- Una celebración ecuménica promovida por el Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas (Conic), para poner en evidencia el compromiso de las iglesias cristianas con la protección del ambiente.
- En el evento “The human being: the core of a sustainable city” (El ser humano, centro de una ciudad sostenible), el 19 de junio, se presentó la experiencia de más de 20 años de la ONG AVSI en el sector urbano de los países en vías de desarrollo.
- Finalmente la participación, del 20 al 22 de junio, en el Riocentro Convention Center, en la serie de discusiones y presentaciones en donde la sociedad civil afrontó cuestiones prioritarias de la agenda internacional para el desarrollo sostenible. Estos eventos se realizaron contemporáneamente con las sesiones plenarias y los encuentros oficiales de los jefes de Estado y de gobierno.

Fueron muchos los temas tratados en el marco del desarrollo sostenible: pobreza y ambiente, el papel de las mujeres, energía alternativa, estrategias para combatir el proceso de desertificación, seguridad alimenticia, desocupación, acceso a la información, colaboración científica internacional, poblaciones indígenas.
Fueron varias las consideraciones al final de la Conferencia: perplejidad ante el documento final, The Future We Want, por los objetivos poco claros, pero interés por la participación de la sociedad civil y del sector empresarial. “La cuestión de la sostenibilidad es la más grande oportunidad de pensar en la humanidad contemporánea en su conjunto y no en un mundo fragmentado, en conflicto y en constante competencia» declaró Adriana Rocha, brasileña, artista y pintora, presidente de la ONG Afago (San Pablo) y miembro de la delegación. Y Andrés Porta, químico argentino, profesor e investigador de la Universidad de La Plata y miembro de EcoOne dijo: “Según mi parecer lo que todavía falta es escucha y diálogo entre las posiciones de los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo, entre las ideas y los valores del pensamiento capitalista y de las poblaciones indígenas y otras minorías”. La propuesta para mejorar: seguir trabajando con las escuelas de formación para jóvenes, como aporte para crear una base de diálogo también en vista de encuentros internacionales a vasta escala.