15 Jul 2012 | Sin categorizar
En este libro-entrevista editado por Cittá Nuova, Eli Folonari, que vivió al lado de Chiara por más de 50 años, cuenta algunos detalles de su vida, tal vez desconocidos por la mayoría. Presentamos aquí un resumen.
¿Qué valor le daba Chiara a la salud, al descanso, al deporte?
Ella llevó siempre una vida llena de compromisos y no exenta de dificultades, porque su Ideal era una novedad también para la Iglesia. Una intensa vida espiritual no puede no reflejarse también en el físico. Por sí misma, por lo tanto, hizo la experiencia de que la salud, este bien que Dios nos dio, se debe defender, y que también el cuerpo tiene su necesidad de descanso y de tiempo libre. Quería que todos cuidasen el aspecto de la alimentación, las horas de sueño, las terapias….
De vez en cuando interrumpía el trabajo que la ocupaba e invitaba: “Vamos a dar un paseo por el jardín”, por un cuarto de hora o por media hora. Luego continuaba trabajando.
Le gustaba la montaña, más que el mar….
Sí, aunque a veces, cuando estábamos en Roma, íbamos a Torvajanica, Ostia, Fregene. Para ella el mar no significaba mucho descanso. Sin embargo, un día –me parece en Rimini- hizo esta observación: “El mar da un sentido de infinito, mientras que la montaña limita. Sin embargo, – agregó- la montaña conduce hacia lo alto”. Prefería la montaña. Chiara recordaba cuando subió a la Paganella con su papá, o cuando, apenas estaban fuera de Trento, se detenía bajo un pino y hacía coloquios con una o con otra de sus primeras compañeras.
¿Le gustaba hacer caminatas?
Caminaba más que todas nosotras, al principio eran largas. La hernia de disco que tuvo en 1973 le vino, porque tomando un atajo, bajó por un sendero muy ríspido y sinuoso.
¿Y remar?
No, ella no era para el agua, como buena trentina. Aunque, durante las vacaciones en Suiza, las largas y lindas excursiones en yate por el lago de Ginebra o de Brienz eran una ocasión para decir a sus primeros compañeros “cosas hermosas”…!
El auto, ¿era motivo de descanso para ella?
Sí, el auto le significaba descanso. Pero a menudo en el auto trabajaba, escribía o leía.
¿Cómo descansaba en el ritmo cotidiano?
Raramente escuchaba música o hacía alguna lectura recreativa. Más bien veía en la tv alguna película, no solo de temas religiosos, sino también de género policial: el Inspector Derrick, el Teniente Columbo…. O también, en la tv le gustaba ver algún evento deportivo. No era hincha de ningún cuadro especial: pero sabía distinguir quién jugaba bien y quién jugaba mal.
Organizaba también momentos recreativos.
Sí, como llevaba una vida muy intensa, con los primeros compañeros y las primeras compañeras le gustaba de vez en cuando pasar juntos algún momento recreativo que era también para ella un tanto…. comprometedor. De repente decía: “Vienen algunas personas a almorzar, hacemos dos horas de tertulia, preparen ustedes alguna cosa”. Y entonces mientras Doni trataba de recordar bromas, yo me encargaba de buscar en las relaciones alguna anécdota recreativa.
¿Una comida preferida?
Le gustaba el fiambre y la pasta. No era entusiasta de la carne o el pescado, ni de comidas muy elaboradas. Prefería cosas simples como las papas, por ejemplo. Su madre contaba que desde que era pequeñita, no sabía casi hablar, pero sabía decir “pa-ta-ta” (papa). También le gustaban los helados.
Chiara, desde muy jovencita, como se lee también en sus diarios, tuvo presente la idea de la muerte. Y esto la impulsaba a vivir más intensamente el momento presente como preparación para la otra vida.
Sí, estaba impulsada a vivir con más intensidad. En las cartas de los primeros tiempos el “leit motiv” era siempre el mismo: todo pasa, la vida es breve y tenemos poco tiempo. Chiara escribía a su mamá: “Si yo tuviese que morir, continúa tu mi Ideal”
Extraido de “Lo spartito scritto in cielo. Cinquant’anni con Chiara Lubich, Giulia Eli Folonari, Città Nuova Editrice 2012
14 Jul 2012 | Focolare Worldwide
Hace algún tiempo acepté ser caregiver de mi tía enferma de Alzheimer. Caregiver es una palabra en inglés que significa “personas que atienden o asisten a una persona enferma o en dificultades”. Comencé a ocuparme cotidianamente de ella ayudándola y haciéndole compañía. Cursando personalmente su sufrimiento advertía soledad y miedo experimentando “el vacío” de las Instituciones. Me dio fuerza pensar en Jesús Crucificado y Abandonado, que aún en el dolor no dejó de amar.
Un día le pedí al especialista en Alzheimer que atendía a mi tía que enfrentáramos juntos, de forma distinta, la enfermedad. Para crear sinergia entre los enfermos, la familia, la sociedad y las Instituciones fundamos, junto con algunos amigos, la Asociación “Humanidad Nueva – La casa de los sueños”.
Efectivamente es necesario soñar: si se sueña en soledad es fácil que el sueño quede como tal, un sueño, si en cambio se sueña entre muchos, entonces puede convertirse en una realidad. La primera actividad fue un curso de información para voluntarios y familiares. Esta actividad la realizamos con la colaboración gratuita de médicos, psicólogos y voluntarios de hospitales, y contamos con la participación de unas treinta personas, en su mayoría parientes de los enfermos.
Al finalizar el curso nació la idea del “Alzheimer Café” para vivir con los enfermos momentos de familia en un bar, lugar simbólico de la vida social, donde los acompañamos para consumir juntos un chocolate caliente o un jugo de fruta. Una experiencia que continúa: actualmente acompañamos a 35. Uno de ellos no salía de casa desde hacía tres años; otro de ellos no quería participar porque no tenía zapatos, aceptó cuando comprendió que podía ir en pantuflas! Al Asesor de Servicios Sociales le gustó la actividad y nos mandó durante varios meses un auto con chofer para cubrir el transporte al Alzheimer Café.
Hemos organizado, con los enfermos y las familias, una visita a las caballerizas y a los carruajes de época del instituto de desarrollo hípico de Foggia. La iniciativa fue un éxito y la repetimos adoptando algunos asnos, para estimular la capacidad de relación de los enfermos.
La Asociación organiza cursos anuales para la formación de los enfermeros y para sostener a los familiares de los enfermos. En nuestra ciudad muchos nos conocen y se ponen a nuestra disposición si precisamos algo. Para festejar nuestro primer aniversario intervino también el Obispo de la ciudad, Mons. Lucio Angelo Renna.
Desde el mes de enero de 2012 la experiencia llegó también a la vecina ciudad de Torremaggiore (Foggia). El mismo cliché: cita el jueves en el bar Plaza para tomar un chocolate caliente o un helado con una decena de amigos de la zona. Entre ellos reinaba un lindo clima de solidaridad.
Para conocer más: Asociación “La casa dei sogni» – San Severo (Foggia) – Italia – www.lacasadeisogni.biz
Antonella De Litteris
12 Jul 2012 | Focolare Worldwide
En las colinas que dominan Kičevo, a medio camino entre la capital Skopje y la histórica ciudad de Ohrid en el sur, del 28 de junio al 1° de julio tuvo lugar la Mariápolis en Macedonia, albergada en un original hotel, centro de encuentro de artistas, decorado con obras de distinto tipo tanto dentro como en su bellísimo parque.
Eran unas ochenta personas, sobre todo de Macedonia, pero también de Kosovo y de Serbia. En su mayoría grupos de familias cristianas católicas y ortodoxas, y no pocos musulmanes.
Fueron cuatro días para profundizar en la Palabra de Dios y en el diálogo entre las religiones. El diálogo, de hecho, es la palabra clave de esta Mariápolis, como subrayó en su intervención Mons. Anton Cirimotić de Skopje, y Christina Lee y Roberto Catalano del Centro para el diálogo interreligioso del Movimiento de los Focolares. El diálogo que promueven los Focolares está basado en la espiritualidad y especialmente el la centralidad del amor. Y ésta encuentra un eco inmediato en las otras religiones y culturas, gracias a la Regla de Oro: “Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti”. Esto a menudo exige dar el primer paso hacia el otro, sin esperar nada a cambio, hasta el punto de estar dispuestos a dar la vida.
Un día fue dedicado especialmente a la familia, a través de una serie de experiencias donde se ponían en evidencia los retos del mundo globalizado y aquellas típicas del lugar. Aquí todavía la familia tiene valores significativos. El prof. Aziz Shehu con su esposa, habla sobre lo que ha significado para él, también como académico, el espiritu de comunión. Aziz es el fundador de la guardería «Las Perlas»,, y cuenta cómo este experimento piloto es su aporte a la sociedad de Macedonia, en un momento en el que es necesario trabajar juntos por una auténtica integración.
El día siguiente tuvo un fuerte timbre juvenil: una presentación de los jóvenes, seguida por impresiones del momento; una profunda comunión, personal, incluso íntima; el coro que animó todo el encuentro en una danza sobre la autenticidad de las relaciones a pesar de las diversidades, expresó lo vivido durante la Mariápolis.
Empieza un joven católico, quien confiesa haber experimentado un cambio profundo en estos días. Su forma de vivir el cristianismo era tal que excluía tanto a los musulmanes como a los ateos, e incluso a los ortodoxos. En la Mariápolis descubrió que las personas de credos diversos pueden convivir y que cada uno con su fe es portador de una luz. «Entendí que Dios manda el sol para todos. No sólo para nosotros los cristianos y por lo tanto tengo que comportarme congruentemente».
Es precisamente a este punto que se refieren muchas de las otras impresiones: una jovencita de Kosovo venida con la madre y el hermano, habla sólo albanés. Dice a todos que no pensaba hacer una experiencia así y de ser aceptada así como fue acogida. Un funcionario del Ministerio, musulmán, dice que le impresionó profundamente cómo se vivió el diálogo y que se va convencido de que es la única solución para los problemas de Macedonia.
Una señora ortodoxa, artista, dice que se sintió perfectamente a sus anchas en este ambiente. Y lo mismo fue para una joven quien cuenta cómo la apertura hacia los demás ayuda no sólo a ser mejores musulmanes o cristianos, sino también hombres y mujeres más auténticos.
En la despedida de los ochenta participantes en el encuentro veraniego de Kičevo queda una certeza: esta experiencia ha confirmado que la unidad en la diversidad es posible. Ha crecido la conciencia de ser los protagonistas de la construcción del diálogo en este país.
11 Jul 2012 | Focolare Worldwide
“Soy médico y trabajo en un hospital público. Un día la policía nos trae un hombre con dos balas en la pierna. Es el tipo de paciente que ninguna clínica quiere: un ladrón capturado “in fraganti”. Fue gravemente herido cuando fue capturado por la policía que lo trajo hasta nuestro hospital.
Está casi inmóvil en su cama, sin nadie que lo atienda, ni siquiera los padres vinieron – que sería lo más corriente- al saber que estuvo robando.
En la mayoría de las clínicas de Africa es tarea de los familiares traerle la comida a sus enfermos, lavarle la ropa, ayudarlos en cualquier necesidad material: en la ausencia de los familiares el enfermo está completamente abandonado. El personal del hospital está encargado solamente de proporcionar las atenciones médicas.
Además, los compañeros de sala y el personal sanitario, no están conformes con este tipo de malhechor. Por esto tiene muchas dificultades para encontrar algo para comer, y obligado a estar inmóvil en la cama, poco a poco el olor se hace insoportable.
Me quejo con el comisario de la policía que nos trajo una persona sin asistencia de los familiares. “Este es el trabajo del personal médico!”, responde con dureza.
Me acuerdo que en otros pueblos también las atenciones a los enfermos dependen del personal sanitario. Trato de explicarle a mis colegas que debemos preocuparnos por este paciente, pero no logro convencerlos.
Trato de sensibilizar a los enfermos diciéndoles que es necesario aceptarlo. La verdad, tengo muy poco éxito.
En determinado momento me pregunto: “Exhorto a los demás. ¿y yo? ¿Qué haría por él? Si, le indico la medicación. Le doy un lugar en la sala. Pero, este es solamente mi deber. Ahora, es necesario que haga yo lo mismo que le pido a los demás: ir más allá de lo mínimo indispensable”.
Hago levantar al paciente de la cama y lo lavo. “Oh! Hace casi dos meses que no me he lavado!”, exclama con alegría.”¡Qué agradable es sentir los rayos del sol en la piel!”. Pido luego a uno de los ayudantes que lave los paños del paciente y le ofrezco una pequeña recompensa. Luego, con otro colega remplazamos su colchón que estaba en malas condiciones. Al final, le dejo una pequeña cantidad de plata al mismo enfermo, por si acaso tiene necesidad de algo.
Este gesto trae frutos. Los trabajadores, por ejemplo comienzan a dejar sus rechazos. Despierta compasión en los demás enfermos, que ahora comparten con él la comida.
Después de algún tiempo él puede irse del hospital. Está alegre. Me dice que no robará más. Inclusive sigue mi consejo de presentarse a la policía para someterse a las acciones judiciales necesarias. Siente que debe asumir la responsabilidad de sus acciones”.
Dott. H.L. (Burundi)
9 Jul 2012 | Focolare Worldwide
«Soy una maestra de escuela y a menudo me mandan a dar clases a las aldeas de la montaña. Aquí, escondidos en medio de territorios remotos e inaccesibles, viven también grupos de terroristas que se proclaman los liberadores del pueblo. Ya me había topado con una de estas patrullas, pero me había escapado, encontrando un escondite entre las rocas.
Lamentablemente, una vez no logré esconderme a tiempo. Me raptaron y me arrastraron a su campo. Durante esos días interminables en los que estuve apresada, me sometieron varias veces a largos interrogatorios.
A pesar del temor, trataba de responder con mucho respeto, diciendo siempre la verdad. Uno de ellos, en especial, trataba por horas de adoctrinarme según su ideología, quería convencerme de que me sumara a su causa. Cuando me preguntó qué pensaba al respecto no quise hacer comentarios. Al día siguiente, cuando repitió el discurso, objeté diciendo que primero tenemos que cambiarnos a nosotros mismos si queremos transformar las estructuras de poder que nos parecen injustas.
“Los que nos cambia es el amor que cada uno tiene por el otro”, traté de explicarles. Quizás lo tocaron mis palabras, quizás le hicieron recordar los principios en los que creía. El hecho es que después de ese interrogatorio me dejaron ir.
A partir de ese día seguí rezando por ese hombre y sus compañeros. Recientemente, para mi sorpresa, lo reconocí en la televisión, mientras daban la noticia de que un terrorista que había entregado sus armas a los militares, dejando su grupo».
Nelda, Filipinas.
Tomado de “Una buena noticia”, Ed. Città Nuova, Roma, pp. 56/57
El volumen se presenta como un aporte y una propuesta a la Nueva Evangelización, en vista del Sínodo de octubre. Contiene 94 historias breves provenientes de todo el mundo.