17 Feb 2011 | Sin categorizar
Para ver el texto completo, en italiano, referimos a Cittá Nuova on line.
Es el patriarca latino, Mons. Foud Twal, quien marca la pauta de las citas que María Voce tiene en agenda durante su visita a Jerusalén iniciada el pasado 11 de febrero: «Las preocupaciones de nuestra gente son las nuestras. Parece que la subida al Calvario no tiene nunca fin aquí en Tierra Santa». Pero no hay que desanimarse: «La esperanza nunca muere. Y por ejemplo, observo que en estos tiempos hay cientos y más de asociaciones que reúnen a hebreos, cristianos y musulmanes en estas partes. Toda gente que quiere dialogar. Advierto que un poco a la vez, quizás debido a tanto dolor que hemos sufrido, se empieza a hablar de “vecinos” y no de “enemigos”». María Voce retomó el discurso diciendo: «Si en el instinto de autodefensa de las personas entra una borona de amor, se da un paso más, se va adelante», sin caer en la desesperación. Y concluyó el Patriarca: «Esta es la especialidad de nosotros los cristianos, sembrar amor e ir adelante».
seminare amore e andare avanti».
El mismo marco de sufrimiento pero también de confianza tuvo en el coloquio que la Presidente sostuvo con el obispo luterano Munib Younan, Presidente de la Federación Luterana Mundial, quien empezó diciendo: «Advierto en la gente la fuerte tentación de ocuparse sólo de cosas materiales. No, aquí hay necesidad de Dios». Y especificó: «Tenemos necesidad de una profunda espiritualidad, para nuestros hijos y para nosotros mismos, una espiritualidad profundamente evangélica». María Voce le hizo notar que tal espiritualidad auspiciada por el obispo debe ser naturalmente ecuménica.
En el Patriarcado armenio apostólico, María Voce se entretuvo con el Obispo Aris Shirvanian. «Tenemos que estar unidos para defender a la Iglesia Cristiana –dijo-, pero no puedo decir que nosotros los armenios tengamos problemas especiales, porque seguimos viviendo para mantener nuestra fe, nuestra herencia». María Voce subrayó la grandeza de esta vocación. «Sí – prosiguió el Obispo – es necesario defenderse, pero todavía más tratar de tender “puentes” entre las Iglesias, puentes entre las religiones, puentes entre los pueblos».
Una calurosa acogida, a la libanesa, en el arzobispado maronita de Tierra Santa, una comunidad de alrededor de 10 mil fieles, sobre todo de Galilea, con el obispo Mons. Paul Nabil Sayah. El obispo maronita subrayó la importancia de la dimensión pastoral de la acción de las Iglesias cristianas en Tierra Santa, en especial en la familia y para la familia: «Nunca se le da suficiente espacio a la educación, que para nosotros es una auténtica prioridad. Mediante una buena educación podemos tener la esperanza de alcanzar la paz». El deseo de cooperar fue confirmado también por María Voce.
Finalmente, una visita de relieve al Patriarcado greco-ortodoxo de Jerusalén, donde Su Beatitud el Patriarca Theophilos III recibió a María Voce y a sus colaboradores. Quien conoce la historia sabe bien todos los conflictos que han contrapuesto en el pasado a las distintas Iglesias presentes en Tierra Santa. Ciertamente el clima ha mejorado, aunque si hablar de un “auténtico ecumenismo” es en algunos momentos todavía difícil. Pero en el coloquio entre el Patriarca y la Presidente se respira el deseo de “elevar el nivel de la discusión”, anclándose «a la unidad de los cristianos “en Cristo”, en su amor», come precisó Theophilos III. María Voce explicó qué quiere decir “unidad” para los focolarinos, «la unidad que Jesús pidió a su Iglesia».
de Michele Zanzucchi
Fuente: Città Nuova online
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17 Feb 2011 | Sin categorizar
Desde ayer me encuentro en Jerusalén con María Voce. En su intensísima agenda hay también varias citas con personas de la tradición hebrea y musulmana.
Son encuentros que quieren subrayar el compromiso con el diálogo a todo nivel. Hoy tuvo lugar el primero de estos encuentros con el rabino Ron Kronish, fundador y director del
Interreligious Coordinating Council of Israel (ICCI).
A las 3.00 de la tarde nos encontramos con el Rabino Kronish. Se trata de un viejo amigo del Focolar, como él mismo se define.
La oficina del ICCT (http://english.icci.org.il/) se encuentra en una urbanización no lejana del centro de Jerusalén, en una vieja calle de Belén, todavía muy transitada y llena de vida.
El ICCI es una organización fundada en 1991, la noche antes del estallido de la primera guerra del Golfo. Era el 16 de enero y todos en Israel tenían máscaras anti-gas, en un clima de temor por la guerra próxima. En Ratisbone, precisamente el centro que visité esta mañana, en un sótano, se encontraban algunos hombres de diálogo que, a pesar de la guerra, decidieron que el mundo tenía necesidad de paz.
El Centro trabaja a distintos niveles, pero sobre todo para los jóvenes y las mujeres. De hecho, su finalidad es la formación a la paz. El lema no es tanto ¡Paz ahora!, sino ¡Paz después! Por este motivo hay que involucrar sobre todo a las nuevas generaciones a reconocer al otro, a escucharlo y descubrirlo y, finalmente, a verlo no como a un enemigo sino como a un prójimo que hay que aceptar en su diversidad.
Las experiencias de estos veinte años de cursos realizados en Israel con chicos y jóvenes musulmanes, hebreos y cristianos son riquísimas, Sólo el 5% abandona estos cursos, los otros llegan hasta el final, signo del interés y del compromiso, pero también es signo de esperanza porque ya son miles quienes se han beneficiado con esta visión.
Al hablar con María Voce Ron Kronish no ocultó que el mundo ha cambiado desde1991. Entonces la paz estaba cerca y parecía posible poderla realizar. Hoy está mucho más lejana. Tenemos que estar conscientes para no perder la esperanza. También María Voce habló del compromiso de los Focolares en el campo formativo y de la consonancia de ideas y metodología con el ICCI. Kronish pidió que siguieran colaborando y, sobre todo, que lo hicieran con los jóvenes y los adolescentes.
(de Roberto Catalano, tomado de Città Nuova:www.cittanuova.it)
16 Feb 2011 | Sin categorizar
Benedicto XVI en la audiencia del 9 de febrero los saludó con alegría: “Estoy contento de esta oportunidad que se les ofrece para confrontar experiencias eclesiales de distintas zonas del mundo, mi augurio es que estas jornadas de oración y de reflexión puedan dar frutos abundantes para sus comunidades”.
Sus reflexiones se desarrollaron “siguiendo la estela de Chiara Lubich” – como dijo en la introducción el Card. Miloslav Vlk, moderador del congreso- quien está en profunda sintonía con el carisma del obispo” y prosiguió: “Se trata de saber acoger el Amor de Dios que quiere el bien de la humanidad estando cerca de cada hombre”.
“La espiritualidad de comunión, eco del Concilio Vaticano II que está todo centrado en la Iglesia como misterio de comunión… es llevada adelante por el Movimiento de los Focolares en forma carismática” subrayó el Card. Marc Quellet Prefecto de la Congregación para los Obispos.
Ante los retos que se le presentan a la Iglesia hoy, en especial en países de antigua tradición cristiana, pero también en muchas otras partes del globo, los obispos han querido dar voz a nuevas respuestas que el que el Espíritu Santo ha suscitado en los últimos años, como la comunión y la colaboración entre carismas antiguos y nuevos, el diálogo ecuménico e interreligioso, el diálogo con la así llamada cultura laica.
El Card. Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, puso en evidencia el pasaje de una sociedad multicultural a una intercultural que sabe integrar las distintas culturas y credos, como demuestra la experiencia recién iniciada con el ”Atrio de los Gentiles”, expresión acuñada por Benedicto XVI en referencia al diálogo entre fe y cultura. La mesa redonda que antecedió su intervención , reflejando esta interculturalidad, puso en relación las varias dinámicas presentes en nuestra sociedad, observadas desde el punto de vista de la economía (Prof. Stefano Zamagni), de la mística (Padre Fabio Ciardi), de las relaciones sociales (Profa. Vera Araujo) y de las relaciones internacionales (Prof. Vincenzo Buonomo).
El línea con el argumento del congreso, María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, centró su intervención en el tema: “Los designios de Dios en el pensamiento y en la vida de Chiara Lubich”.
Como clausura del congreso 25 obispos fueron, el sábado 12 y el domingo 13 de febrero a la ciudadela internacional de los Focolares, en Loppiano (en las cercanías de Florencia), que con sus 900 habitantes da testimonio de que una sociedad guiada por el Evangelio es posible. Entre las distintas citas, tuvo lugar el encuentro con el Instituto Universitario “Sophia”, cuyos cursos interdisciplinarios ya van por el tercer año.
15 Feb 2011 | Sin categorizar
La piedra perforada – – Cuando desde la azulísima costa del golfo de Beirut, contemplaba la ciudad sobre las colinas sembradas de millares de casitas, y reanudamos el vuelo hacia el mar para elevarnos y poder atravesar, al volver, los primeros montes de Palestina, yo no creía que Jerusalén y los Santos Lugares iban a incidir de este modo en mi espíritu (…).
Siete días duró mi estadía en Palestina.
No recuerdo el itinerario de las visitas, pero los lugares los tengo profundamente grabados: Betfagé, el Gallicantus, la escalera de piedra del testamento de Jesús, el Getsemaní, la fortaleza Antonia, donde Pilatos expuso a Jesús al público diciendo: “¡Aquí tienen al hombre1”, el lugar de la Asunción de la Virgen; el lugar de la Ascensión, encerrado en un “kiosco”; después Betania y el camino que va de Jerusalén a Jericó, mencionado en la parábola del Buen Samaritano; después Belén… Toda una serie de nombres dulcísimos, que ni la vida ni la muerte lograrán borrar. Entrada la noche, levantando los ojos al cielo, bañado de estrellas cargadas de luz, cielos que en Italia ni se pueden soñar, sentí una extraña y lógica afinidad entre este firmamento y aquellos lugares (…).
Una vieja calle de Jerusalén, en subida, de unos tres metros de ancho, donde resuenan los gritos de los mercaderes que, a diestra y siniestra venden sus mercancías. Gente que va y que viene entre codazos, llevando vestidos muy variados de oriente y de occidente.
Subimos, y a lo largo de ese bazar –como lo llaman los habitantes- cada tanto nos indican una puerta que no se sabe si pertenece a una casa o a una iglesia: “Esta es una estación, aquí está la tercera, aquí está la cuarta… Aquí Jesús encontró a María, aquí al Cirineo…” Esta calle es la del Via Crucis, la que Jesús hizo entonces.
Algunos metros más arriba nos anuncian: “Estamos en el sepulcro: aquí, en esta Iglesia, sostenida por una armazón fortísima, antiestética, está lo más sagrario que pueda imaginarse: el Calvario y el sepulcro”.
En el alma una sensación viva de dolor, casi de impotencia. Entramos y subimos por una escalerita muy estrecha, con el mármol gastado por los millones de peregrinos que han pasado, y nos encontramos ante un altar en el que podrían celebrar también los greco-ortodoxos y los armenios.
El guía nos muestra a través del cristal, que custodia la roca, un hueco, y dice: “En este orificio fue colocada la cruz”.
Inadvertidamente, sin decírnoslo, nos encontramos todos de rodillas.
Yo, por mi cuenta, tuve un momento de recogimiento.
En este orificio fue colocada la cruz… la primera cruz
Si no hubiese existido esa primera cruz, la vida de millones de cristianos que siguen a Jesús llevando su cruz, mis dolores, los dolores de millones de personas, no habrían tenido un nombre, no habrían tenido significado. Él, que fue levantado como un malhechor, dio valor y razón al mar de angustia que afecta, y en el que a veces está sumergida la humanidad, y con frecuencia, cada hombre.
No le dije nada a Jesús en ese momento. Hablaba aquella piedra perforada.
Sólo añadí, como un niño estático: “Aquí Jesús, quiero plantar, una vez más mi cruz, nuestras cruces, las cruces de cuantos te conocen y de cuantos no te conocen”.
Fragmentos extraídos de Escritos Espirituales 1 “El atractivo del tiempo moderno” – Ed. Ciudad Nueva, 1995
14 Feb 2011 | Sin categorizar
Es el encuentro con algunos representantes de los distintos Movimientos Eclesiales presentes en Jerusalén. Aquí donde la Gran Historia ha conocido un nuevo inicio, también la pequeña “his-toria santa” de cada grupo busca su espacio y su camino especí-fico.
Los presentes eran un centenar, en una sala de la Custodia de Tierra Santa, enseguida detrás de la Puerta Nueva. Chemin Neuf, Béatitudes y Emmanuel de Francia; Cançao nova, Hijos de María, Obra de María y Comunidad Shalom de Brasil; Reg-num Christi de México; Asociación Juan XXIII, Comunión y Liberación y Focolares, de Italia (pero con dimensión interna-cional) cuentan con sencillez su propia aventura, cada una su-mamente original y al mismo tiempo muy sencilla y parecida a las demás. En la práctica casi todos estos caminos se ocupan de la acogida: reciben a los peregrinos y se encargan de dar a conocer Tierra Santa y sus tesoros (también sus dimensiones ecuménica e interreligiosa), favorecen el turismo a los lugares santos. Después numerosos Movimientos y comunidades se han especializado en la evangelización a través de los medios. Las actividades comunes, de dos o más comunidades juntas, aquí no son una excepción.
Como todo lo que se refiere a la cristiandad, aquí en Jerusalén este encuentro no tiene tanto dimensiones cuantitativas, sino cualitativas. Lo que se evidencia es la calidad de las relaciones. “Es quizás una tarea de los Movimientos y de las nuevas comu-nidades la de llevar a la Iglesia Católica y más ampliamente a la cristiandad la única primacía del Evangelio, el amor”, explica una joven de la comunidad de Chemin Neuf.
En este lugar hay Movimientos presentes desde hace décadas, otros en cambio han llegado desde hace pocos meses. Convivencia y fraternidad: estas son las características de la cita, iniciada por María Voce contando sencillamente su experiencia.
En el curso de un franco diálogo con los presentes, María Voce delineó sobre todo el sentido del diálogo entre los Movimientos y nuevas comunidades: “Aquí me encuentro delante de personas y grupos que quieren dar testimonio de ese amor recíproco que construye la Iglesia”.
En especial, respondiendo a una pregunta de un representante de Comunión y Liberación, dijo: “Ciertamente después de la vigilia de Pentecostés 1998”, en la Plaza San Pedro, convocada por Juan Pablo II, “nos sentimos interconectados, unidos por el llamado del Papa que invocaba el Espíritu Santo. Desde ese momento Chiara Lubich advirtió en el Papa el deseo de que entre los Movimientos hubiese mayor comunión”. Para favorecer “esa presencia carismática que es co-esencial a la dimensión petrina”. Así, desde entonces “donde está el Movimiento de los Focolares está también este deseo de unidad entre los Movimientos y nuevas comunidades”. Cada uno con su propio carisma, “que es complementario al de los demás. La comunión no es uniformi-dad… Si nuestro carisma es más bello, al final la Iglesia será más bella, porque los carismas son dones que se han de ofrecer recíprocamente”.
“¿Cómo vivir el diálogo ecuménico e interreligioso en Tierra Santa?”, preguntó una joven brasileña. “El diálogo es un estilo de vida –respondió María Voce-, más que algo que se hace. Es ponerse delante del otro estando en el amor”. Amando desinteresadamente, siempre, de primeros, a todos, también a los otros cristianos, también a los fieles de otras religiones. “El diálogo para nosotros siempre ha sido un diálogo entre personas, no entre ideologías o religiones… Porque en todos los hombres de la Tierra está el amor”. Después “la unidad viene de Dios, el cual a los hombres sólo les pidió que se amaran”.
de Michele Zanzucchi