Una economía al servicio de los pueblos
Caux es un pequeño poblado suizo que se asoma al lago de Ginebra, alrededor de 1000 metros sobre el nivel del mar. En su monumental castillo, hoy transformado en hotel, se hospedará del 12 al 17 de agoste de 2010 el congreso internacional con el título “Confianza e integridad en una economía globalizada”.
Seis días de debate y análisis, durante los cuales, con el aporte de expertos, personalidades académicas e internacionales del mundo de la economía, provenientes de todo el mundo, se tratarán de “explorar nuevas vías para una economía mundial más justa”, como reza el subtítulo del evento. Precisamente aquí, en esta nación que hospeda todos los años el Foro Económico Mundial de Davos.
El congreso es promovido por la fundación suiza Initiative et changement, que trabaja en todo el país y a nivel internacional, para favorecer la prevención de los conflictos, el diálogo intercultural y la confianza entre los varios sujetos sociales más allá de las diferencias. De hecho la fundación forma parte de una red más amplia de sujetos que tienen como común denominador la fundación Initiative et changement internationale, una ONG que goza del estatus de miembro consultor del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC).
Ya en el 2003 Chiara Lubich intervino, por invitación del presidente de Iniciativas y cambio, Cornelio Sommaruga, con el tema:
“¿Pueden las religiones ser compañeras en el camino de la paz?”. Para responder al reto sin precedentes emergido después del 1 de septiembre, “el aporte de las religiones es decisivo” afirmó entonces Chiara. Y prosiguió narrando una experiencia personal, el descubrimiento de ese arte de amar que tiene sus raíces en el Evangelio, y que lleva a un amor que no conoce “ningún tipo de discriminación”. (fragmentos del discurso)
El congreso 2101 está dirigido a los jóvenes, estudiantes, empresarios, economistas: una inmersión total en la actualidad económica de nuestros países y de nuestras ciudades, para comprender las razones de la crisis global en la cual estamos sumergidos. A partir de esta perspectiva será necesario volver a empezar para proponer acciones también a nivel comunitario, que apunten a un régimen económico más equilibrado, en armonía con el desarrollo sostenible y un progreso que sea efectivo para todos los pueblos.
Entre las varias intervenciones es interesante notar un verdadero y auténtico diálogo entre el norte y el sur del mundo: intervendrán, entre otros, Lavinia Sommaruga Bodeo de Alliance Sud (Suiza), Myrna Roselind Jelman, consultora de la Ashridge Business School, el investigador Juan Carlos Kaiten, de México, Amira Elmissiry del Banco Africano para el Desarrollo.
En la mañana del sábado 14 de Agosto está prevista la intervención de María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, quien ilustrará la Economía de Comunión como instrumento al servicio de la persona, en la perspectiva de un mundo más unido.
[:it]“Ci si fa santi con una sola grande idea!”
Una respuesta de amor
Benedictinos, trinitarios, agustinos, salesianos, premostratenses, dehonianos y religiosos de antiguos y nuevos carismas: se reencuentran en 7 de agosto, provenientes de varios continentes, en una pequeña ciudad croata situada entre verdes colinas a una hora de Zagabria, Krizevci, en cuyo tejido urbano se encuentra engarzada la Mariápolis Faro. Un encuentro anual que es habitual para los representantes de los muchos religiosos que han injertado la linfa nueva de la espiritualidad de la unidad en la raíz del carisma de sus propios fundadores. También este año el programa se ha visto enriquecido con la presencia de Emmaus, María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, quien por primera vez visita un país del Este de Europa: “por doquier se encuentra la misma familia de Chiara”, exclama encontrándolos. La voluntad de Dios En el diálogo con los religiosos, Emmaus, junto con el co-presidente, Giancarlo Faletti, toca varios puntos importantes para la vida de todo el Movimiento en el año social que inicia después del verano. “Durante el año pasado meditamos el amor de Dios y nos dejamos amar por Él: alegrías, dificultades, providencia inesperada, todos han sido signos, en formas distintas, de Su amor. En el año que está por iniciar, me parece que Él nos reta a responder, para ver qué sabemos hacer y a dónde nos puede llevar la reciprocidad. Por lo tanto hacer su voluntad despertando nuestra tensión a la santidad. Pero no individualmente: podemos lograrlo sólo en unidad. Santidad colectiva, por lo tanto, santidad de toda la Obra. Hacer la voluntad de Dios será nuestra respuesta de amor”. Más bella Un religioso preguntó cómo se puede ayudar a la Iglesia en este momento difícil. Emmaus respondió con su habitual inmediatez y serenidad: “Tengo la impresión que la Virgen quiere darle una caricia a la Iglesia, la quiere hacer más bella, también a través de nosotros. La Obra de María, si es sí misma, contribuye como una hija pequeña ha hacer que su madre sea más bella”. En la misma línea, el co-presidente Faletti subrayó que los momentos de dificultad ayudan a hacer caer lo que es superfluo, todo lo que no es Dios. El diálogo prosiguió poniendo en evidencia la fantasía, la iniciativa, la participación que se necesitan de cada religioso , más que en el pasado: ser una levadura proactiva en las comunidades del mundo, donde cada uno se sienta responsable no sólo de la pequeña o gran área de actividad que tiene confiada, sino de todos, de modo tal que vayamos adelante como “un cuerpo”. Dificultades y optimismo No faltan preguntas comprometedoras, como la relativa a la dificultad que tienen los religiosos de llevar hoy el Evangelio a la gente. “También en el pasado existieron momentos y lugares donde no podíamos hacer manifestaciones o encontrarnos, o incluso no podíamos hablar del Evangelio –subrayó Giancarlo Faletti-. No teníamos nada, y sin embargo precisamente allí se puso en evidencia el centro de nuestra vida: tener a Jesús siempre presente en medio nuestro”. “No es una palabra o un concepto –agregó Emmaus- sino una persona, un compañero, la posibilidad de no estar solos, de saber qué hacer en cada situación, sin correr el riesgo de ser una copia en borrador del pasado. De hecho la realidad socio-eclesial hoy es distinta a la del pasado, por lo tanto no podemos repetir las mismas cosas de hace 25 años. Y como Dios tiene algo que decir, también a través de nosotros, a las personas de nuestro tiempo, debemos actualizar lo que nuestro carisma nos sugiere, para la Iglesia y la sociedad de hoy. Este reto es también el centro de mi experiencia como presidente”. Y concluyó: “¡Qué bella familia nos ha donado Chiara! No puedo no ser optimista”. Faro Siguió la Misa, concelebrada en el marco de la espléndida catedral greco-católica de Krizevci. En la conclusión, algunas comunidades del Movimiento ofrecieron a Emmaus y a Giancarlo, a los religiosos y también a los gen (los jóvenes de los Focolares), que se reunieron provenientes de todo el mundo para su escuela anual, un momento de fiesta, con canciones, comedias, trajes y dulces típicos de sus países. En el saludo final, Emmaus subrayó lo que fue el marco de toda la jornada: “El amor recíproco entre todos ha permitido hacer de los muchos pueblos y lenguas presentes aquí en la Mariápolis Faro una única armonía. Si cada uno, regresando, lleva a su país esta armonía, entonces verdaderamente la ciudadela será un faro para tantos”. Giuglio Meazzini Photo Gallery
Agosto 2010
Esta Palabra forma parte de un acontecimiento sencillo y altísimo al mismo tiempo: es el encuentro entre dos mujeres embarazadas, dos madres, cuya simbiosis espiritual y física con sus hijos es total. Ellas son su boca, sus sentimientos. Cuando habla María, el niño de Isabel da un salto de alegría en su vientre. Cuando habla Isabel, pareciera que el Precursor le ha puesto las palabras en los labios. Pero mientras que las primeras palabras de su himno de alabanza a María están dirigidas personalmente a la Madre del Señor, las últimas están dichas en tercera persona: "Feliz la que ha creído". Así, su "afirmación” adquiere carácter de verdad universal: la bienaventuranza vale para todos los creyentes, concierne a todos los que acogen la Palabra de Dios y la ponen en práctica y encuentran en María el modelo ideal" .
"¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!”
Es la primera bienaventuranza del Evangelio que se refiere a María, pero también a todos los que quieren seguirla e imitarla.
En María hay un estrecho vínculo entre fe y maternidad, fruto de la escucha de la Palabra. Lucas aquí nos sugiere algo que se refiere también a nosotros al citar más adelante en su Evangelio las palabras de Jesús: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica" .
Anticipando casi estas palabras, Isabel, movida por el Espíritu Santo, nos anuncia que cada discípulo puede llegar a ser "madre" del Señor. La condición es que crea en la palabra de Dios y que la viva.
"¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!"
María, después de Jesús, es quien mejor y más perfectamente ha sabido decir "sí" a Dios; y es ésta, sobre todo, su santidad y su grandeza. Y si Jesús es el Verbo, la Palabra encarnada, María, por su fe en la Palabra, es la Palabra vivida, siendo criatura como nosotros, igual a nosotros.
El papel de María como madre de Dios es excelso y grandioso. Pero Dios no llama sólo a la Virgen a generar a Cristo, ya que cada cristiano tiene una tarea semejante: encarnar a Cristo hasta repetir como San Pablo, "Ya no soy yo el que vive, sino que es Cristo quien vive en mí" .
¿Cómo viviremos esta Palabra?
Imitando la actitud de María hacia la Palabra de Dios, es decir, teniendo una total disponibilidad. Creer por lo tanto, como María, que todas las promesas contenidas en la Palabra de Jesús se cumplirán, y afrontar, como María, si es necesario, el riesgo del absurdo que a veces su Palabra comporta.
A quien cree en la Palabra le suceden cosas grandes y pequeñas, pero siempre maravillosas. Se podrían llenar libros con hechos que dan prueba de ello.
¿Quién puede olvidar cuando, en plena guerra, creyendo en las palabras de Jesús "pidan y se les dará" pedimos todo aquello de lo que carecían tantos pobres de la ciudad y vimos llegar sacos de harina, cajas de leche, de mermelada, leña, vestidos?
También hoy suceden las mismas cosas. "Den y se les dará" y las bodegas de las instituciones de caridad, que se vacían regularmente, siempre están llenas.
Pero lo que más impresiona es cómo las palabras de Jesús son verdaderas siempre y en todo lugar. Y la ayuda de Dios llega puntual incluso en circunstancias imposibles, y en los lugares más aislados de la Tierra, como sucedió hace poco tiempo a una madre que vive en condiciones de extrema pobreza. Un día ella sintió el impulso de dar sus últimas monedas a una persona todavía más pobre porque creía en aquél "den y se les dará" del Evangelio; y sintió una gran paz en el alma. Poco después llegó su niña más pequeña y le mostró un regalo que acababa de recibir de un pariente anciano que, por casualidad, había pasado por allí: en sus manitas tenía el dinero multiplicado.
Una "pequeña" experiencia como ésta nos impulsa a creer en el Evangelio; y cada uno de nosotros puede probar esa alegría, esa bienaventuranza que viene del ver realizadas las promesas de Jesús.
Cuando, en la vida de todos los días, en la Lectura de las Sagradas Escrituras, nos encontremos con la Palabra de Dios, abramos nuestro corazón a la escucha, con la fe de que lo que Jesús nos pide y nos promete se cumplirá. No tardaremos en descubrir, como María y como aquella madre, que Él mantiene sus promesas.
Chiara Lubich – Palabra de vida, agosto 1999, publicada en Città Nuova, 1999/14, p. 33
