28 Feb 2008 | Palabra de vida, Sin categorizar
Esta es una maravillosa palabra de Jesús que, en cierto sentido, todo cristiano puede repetir para sí mismo y que, si la pone en práctica, está en condiciones de llevarlo muy lejos en el Santo Viaje de la vida.
Jesús, sentado junto al pozo de Jacob, en Samaría, está concluyendo su diálogo con la samaritana. Los discípulos, que vuelven de la ciudad cercana, donde fueron a comprar provisiones, se asombran de que el Maestro esté hablando con una mujer, pero ninguno le pregunta por qué lo hace y, cuando la samaritana se va, lo invitan a comer. Jesús intuye sus pensamientos y les explica el motivo de aquella conversación, respondiéndoles: “Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen”.
Los discípulos no comprenden: piensan en el alimento material y se preguntan entre ellos si, durante su ausencia, alguien le ha traído de comer al Maestro. Entonces Jesús les dice abiertamente esta frase:
“Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra” (Jn 4, 34)
Todos los días tenemos necesidad de alimento para mantenernos con vida. Jesús no lo niega. Y aquí habla precisamente de su necesidad natural, pero lo hace para afirmar la existencia y la exigencia de otro alimento, de un alimento más importante, del cual él no puede prescindir.
Jesús bajó del Cielo para hacer la voluntad de aquel que lo envió a llevar a cabo su obra. No tiene ideas o proyectos suyos más que los del Padre. Las palabras que pronuncia, las obras que realiza, son las del Padre. No hace su propia voluntad sino la de aquel que lo ha enviado. Esa es la vida de Jesús. Realizarla es lo que sacia su hambre. Al hacer su voluntad, se alimenta.
La adhesión plena a la voluntad del Padre es lo que caracteriza su vida, hasta la muerte de cruz, donde verdaderamente habrá llevado a cabo en plenitud la obra que el Padre le había confiado.
“Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra” (Jn 4, 34)
Jesús considera la voluntad del Padre como su alimento, porque al actuarla, “asimilarla”, “comerla”, al identificarse con ella, recibe de ella la Vida.
Pero ¿cuál es la voluntad del Padre, esa obra suya que Jesús tiene que llevar a cabo? Es procurarle al hombre la salvación, darle la Vida que no muere.
Pues bien, un momento antes, con su conversación y su amor, Jesús le acababa de comunicar a la samaritana un germen de esa Vida. En efecto, los discípulos podrán ver muy pronto cómo esa Vida brota y se extiende, porque la samaritana comunicará la riqueza descubierta y recibida a otros samaritanos: “Vengan a ver a un hombre que… ¿No será el Mesías?”1.
Jesús, hablándole a la samaritana, revela el plan de Dios, que es Padre: que todos los hombres reciban el don de su vida. Esa es la obra que a Jesús le apremia llevar a cabo, para confiarla luego a sus discípulos, a la Iglesia.
“Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra” (Jn 4, 34)
¿Podemos nosotros vivir esta Palabra tan típica de Jesús, que refleja de modo tan particular su ser, su misión, su celo? Por cierto: será necesario que vivamos también nosotros nuestro ser hijos del Padre por la vida que Cristo nos ha comunicado, y alimentar así nuestra vida con su voluntad.
Lo podemos hacer llevando a cabo lo que él quiere de nosotros a cada momento de manera perfecta, como si no tuviéramos otra cosa que hacer. En efecto, Dios no quiere más que eso.
Alimentémonos, entonces, de lo que Dios nos pide en cada instante y experimentaremos que esta manera de actuar nos sacia: nos da paz, alegría, felicidad, nos da un anticipo –y no es exagerado decirlo– de la felicidad eterna.
Así contribuiremos también nosotros, con Jesús, a que se realice día a día la obra del Padre. Será la mejor manera de vivir la Pascua.
Chiara Lubich
1) Evangelio de Juan 4, 29.
28 Feb 2008 | Sin categorizar
El mensaje evangélico se puede convertir en “fuerza transformadora y humanizadora en áreas de crisis”. Quienes dan testimonio de ello son algunos de los Obispos provenientes de todo el mundo reunidos desde el domingo pasado, 24 de febrero, hasta el viernes 29, en el Centro Mariápolis de Castelgandolfo. De hecho, alrededor de 90 entre Obispos y Cardenales, de 42 naciones, participaron en el 32º Congreso internacional de los Obispos amigos del Movimiento de los Focolares que este año tiene como tema: “La Palabra está viva: personas, ambientes, estructuras que se transforman”. El miércoles pasado, después de haber participado en la Audiencia general del Papa, algunos Obispos, en representación de las diversas áreas geográficas, intervinieron en una rueda de prensa en la sede de la Federación de Prensa italiana. Tomando la palabra el Cardenal Ennio Antonelli, Arzobispo de Florencia, dijo que “en los muchos testimonios hemos podido constatar como la Palabra renueva la vida de las familias, de los jóvenes, de las parroquias, una renovación profunda en la comunión”. “Se ha reforzado en nosotros la convicción de que el testimonio de la Palabra de Dios, escuchada, vivida, encarnada en la vida, el intercambio de experiencias suscitado por la Palabra es un camino importantísimo para la evangelización hoy”. “La gente no sólo quiere escuchar hablar de Jesús, quiere verlo –como escribió Juan Pablo II en la Novo Millennio Ineunte-. Y los Movimientos de algún modo lo hacen ‘ver’, hacen palpar la presencia del Señor, la potencia de su palabra que es creadora de vida nueva”. Por su parte, el Arzobispo de Palmas (Brasil), Mons. Alberto Taveira Corrêa, puso de relieve la importancia del diálogo y de las sectas, subrayando que en este frente “el compromiso es doble: formar a los cristianos a la vida del Evangelio y crear relaciones también con las personas que participan en estos grupos, tratando de establecer un diálogo”. El Arzobispo emérito de Bamenda (Camerún), monseñor Paul Verzekov, dio testimonio del compromiso de la Iglesia en el difícil trabajo de reconciliación, tanto que “en nada menos que 4 países (Togo, Benín, Congo y República Democrática de Congo), a petición del pueblo, y con la autorización de la Santa Sede, las comisiones nacionales para la mediación y reconciliación, están presididas por Obispos católicos, sin ninguna intención de sustituir a los gobiernos”. Mons. Verzekov se refirió después a la acción pacificadora de Movimientos y Comunidades, como la Comunidad de San Egidio en Mozambique y la que lleva adelante el Movimiento de los Focolares, difundido en todo el continente, gracias al “compromiso de vivir el Evangelio en la vida cotidiana”. A este punto citó la vasta acción de evangelización que llevan adelante los mismos jefes de las tribus en Fontem y otras aldeas, involucrando al pueblo y habló de los frutos de reconciliación y de convivencia pacífica que se encuentran en estas áreas de su país. De la grave situación política y religiosa que atraviesa Líbano habló el Obispo maronita de Baalbek, Mons. Simón Atallah, quien dijo que “mientras que, precisamente los jóvenes habían creído que eran las armas las que abrirían caminos de esperanza para el país, ahora estos mismos jóvenes, musulmanes y cristianos, están descubriendo que la verdadera fuerza está sobre todo en la religión. Se han dado cuenta de que no hay esperanza ni en las armas ni en la política”. “Lo importante –dijo- es acompañar a la gente a leer a la luz de la Palabra los acontecimientos, a saber encontrar en la religión no odio hacia el otro, sino amor por el otro”. Sucesivamente habló del redescubrimiento del Evangelio y del Corán, de encuentros de jóvenes de las dos religiones y citó el Movimiento “Expectativas de juventud” que reúne a cristianos y musulmanes con encuentros de más de 1000 jóvenes: “Juntos leen las palabras del Evangelio y del Corán sobre la solidaridad, la fraternidad, el amor al prójimo”.
Sobre la creciente persecución de los cristianos en la India y en especial en el Estado de Orissa, el Arzobispo de Delhi, Mons. Vincent Michael Concessao, dijo que “no podemos culpar a los hindúes, sino sólo a ciertas fuerzas violentas, que por otro lado están presentes en todas las religiones. Lamentablemente los partidos políticos están usando las religiones y estos grupos para sus fines”. “Se están obstaculizando las conversiones, porque se cree que tienen lugar mediante la fuerza o a través de incentivos deshonestos ¬–continuó- Hemos discutido este problema en las conferencias episcopales y estamos tratando de entender cómo responder”. “En éste contexto, participar en este encuentro de Obispos, refuerza en mí la convicción que la respuesta a todos los problemas es el amor, es la fuerza más potente, porque es participación a la vida misma de Dios que es amor”. Y “estas atrocidades contra los cristianos ¬–agregó- son una nueva oportunidad de dar testimonio del amor cristiano, del amor a los enemigos”. De esperanza habló el Cardenal Miloslav Vlk, Arzobispo de Praga y moderador del Congreso: “”Para mí estos encuentros son un refuerzo en la esperanza, sobre todo abren un horizonte mundial y ya se entrevé realizado cuanto está escrito en el Apocalipsis: “He aquí que yo hago nuevas todas las cosas. Ya aparecen los nuevos brotes, ¿no los ven?”. Después el Cardenal dio testimonio de esta esperanza, hablando de los años, del ’52 en adelante, cuando una vez concluidos los exámenes de bachillerato, vio que se le cerraban todas las posibilidades por no formar parte de la juventud comunista, y de cómo se sintió iluminado por la Palabra: “Sométanse a la potente mano de Dios, para que los ensalce en el tiempo oportuno”. A partir de entonces muchas puertas se han abierto: “La Palabra de Dios se realiza siempre. Ésta es mi gran experiencia, es más, es la seguridad que me ha acompañado toda mi vida”, concluyó. De la Agencia ZENIT del 28 de febrero de 2008
14 Feb 2008 | Focolare Worldwide
Trabajo como profesor de inglés en una escuela del Cairo: la mayoría de los estudiantes son musulmanes, de familias muy ricas. Empecé a dar clases cuado se acercaba el mes del Ramadán. Como primera actividad en mis dos nuevos salones de clase, propuse que hiciéramos una decoración típica de este período. Los otros profesores, en su mayoría musulmanes, quedaron impresionados, porque sabían que era cristiano; en clase se creó enseguida, con este pequeño gesto, un bellísimo clima de amistad entre todos y decorando juntos el aula, empezaron a entender que la norma más importante habría sido aprender a querernos entre todos. El mejor examen de la clase – Había en la clase un niño que sufría de autismo: a menudo estaba ausente con el pensamiento, tenía dificultades de integración. A pesar de sus 10 años no lograba escribir, y hacía falta repetirle muchas veces cada cosa. La madre, angustiada, ya no sabía qué hacer, ya que no encontraba una escuela que se hiciera cargo de su caso. Yo trataba de quedarme con él durante el recreo, para jugar, hablar, animarlo a estudiar más en casa. Un día él, normalmente muy serio y poco expresivo, entrando en el aula me abrazó diciendo “¿te quiero Mister!”. Durante el examen del primer semestre vi que tomaba el lápiz y que escribía con rapidez y correctamente las respuestas de cada ejercicio. ¡Fue el mejor examen de la clase! Estudiantes, padres de familia, colegas: todos involucrados en la ‘competencia’ – Cada uno de los estudiantes, sintiéndose particularmente amado, para corresponder a este amor se esforzaba en aprender cada lección, haciendo las tareas lo mejor posible y trayendo trabajos complementarios por iniciativa propia. En la clase, cuando alguno terminaba primero los ejercicios, se ofrecía para ayudar a quien tenía más dificultades, creando una “competencia” de amor entre todos. Recibí muchas cartas y llamadas telefónicas por parte de los padres, que agradecían por cómo cuidaba a sus hijos y me confiaban también sus problemas personales. A menudo también los profesores venían a buscarme durante el intervalo para pedirme consejos sobre mi método pedagógico, se abrió así, con cada uno, un profundo diálogo. Al final del año, una noticia sorprendente – La premiación de la escuela me designa como el “profesor del año” por “el espíritu nuevo que ha dado nueva luz a la enseñanza” y que ahora tantos de los profesores están interesados en conocer e imitar. Un ulterior paso: como norma de las dos clases he introducido el “dado del amor”: cada mañana se tira y un alumno a la vez explica (en inglés) cómo poner en práctica la regla del día. Después, en el examen semanal, los estudiantes deben escribir sus experiencias de cómo han puesto en práctica las varias normas del dado. Un día entro en la clase y encuentro 22 cartas sobre mi escritorio: son 22 bellísimas experiencias que, por iniciativa de ellos, quisieron comunicarme: ser los primeros en amar, amar a todos, amar al enemigo… y esto durante las clases, durante el recreo, en el autobús para regresar a casa… Las llevo enseguida al director de la escuela. Al final de la mañana todos los docentes son convocados a una reunión fuera de programa: “Esta escuela tiene necesidad de un espíritu nuevo – nos dice el director – y este dado es la respuesta apropiada. A partir del próximo semestre introduciremos la pedagogía del dado del amor en todas las clases”. Todas las mañanas los profesores entran con el dado bajo el brazo, presentando a todos los estudiantes el “arte de amar”. El clima de la escuela está cambiando, no sólo entre los muchachos, pero también entre los profesores y en la relación entre la dirección y el cuerpo docente. (B. S. – Egipto)
31 Ene 2008 | Palabra de vida, Sin categorizar
Jesús, rodeado por la multitud, sube a la montaña y proclama su célebre discurso. Sus primeras palabras, “Felices los que tienen alma de pobres, los pacientes…”, muestran enseguida la novedad del mensaje que ha venido a traer.
Son palabras de luz, de esperanza que Jesús trasmite a sus discípulos para que sean iluminados y su vida adquiera sabor y significado. Transformados por este gran mensaje, son invitados a trasmitir a su vez a otros las enseñanzas recibidas y convertidas en vida.
“El que cumpla y enseñe (estos mandamientos), será considerado grande en el Reino de los Cielos”
Nuestra sociedad necesita, hoy más que nunca, conocer las palabras del Evangelio y dejarse transformar por ellas. Jesús tiene que poder repetir nuevamente: nos se irriten con sus hermanos; perdonen y se les perdonará; digan la verdad a tal punto que no tengan necesidad de hacer juramentos; amen a sus enemigos; reconozcan que tienen un solo Padre y que son todos hermanos y hermanas; todo lo que quieran que los demás hagan por ustedes, háganlo ustedes por ellos. Éste es el sentido de algunas de las muchas palabras del “Sermón de la Montaña” que, si se las viviese, bastarían para cambiar el mundo.
Jesús nos invita a anunciar su Evangelio. Sin embargo, antes de “enseñar” sus palabras, nos pide “observarlas”. Para ser creíbles debemos convertirnos en “expertos” del Evangelio, un “Evangelio vivo”. Sólo entonces podremos ser testimonios con la vida y enseñarlo con la palabra.
“El que cumpla y enseñe (estos mandamientos), será considerado grande en el Reino de los Cielos”
¿Cuál es la mejor manera de vivir esta Palabra? Hacer que Jesús mismo sea quien nos enseñe, atrayéndolo a nosotros y entre nosotros con nuestro amor recíproco. Él será quien nos sugiera las palabras para acercarnos a los demás, quien nos indique el camino, quien nos abra resquicios para entrar en el corazón de los hermanos, para dar testimonio de él en cualquier lugar que estemos, aún en los ambientes más difíciles y en las situaciones más intrincadas. Veremos que el mundo, esa pequeña parte de mundo donde vivimos, se transforma, se convierte a la concordia, a la comprensión, a la paz.
Lo importante es tener viva su presencia entre nosotros con nuestro amor recíproco, ser dóciles para escuchar de su voz, la voz de la conciencia, que, si sabemos hacer callar a las demás, siempre nos habla.
Él nos enseñará cómo observar con alegría y creatividad incluso los preceptos “mínimos”, para cincelar así con perfección nuestra vida de unidad. Que se pueda repetir de nosotros, como un día se decía de los primeros cristianos: “Mira cómo se aman, y están dispuestos a morir el uno por el otro” (1). De cómo nuestras relaciones son renovadas por el amor se podrá ver que el Evangelio es capaz de generar una sociedad nueva.
No podemos guardar sólo para nosotros el don recibido. “¡Ay de mí, si no predicara el Evangelio!”, estamos llamados a repetir con San Pablo (2). Si nos dejamos guiar por la voz interior, descubriremos nuevas posibilidades de comunicar, hablando, escribiendo, dialogando. Que el Evangelio vuelva a brillar a través de nuestras personas, en nuestras casas, en nuestras ciudades, en nuestros países. Florecerá también en nosotros una nueva vida; en nuestros corazones crecerá la alegría; resplandecerá mejor el Resucitado… y él nos considerará “grandes en su Reino”.
La vida de Ginetta Calliari es una muestra excelente de esto. Habiendo llegado a Brasil en 1959, con el primer grupo de los Focolares, quedó impactada al encontrarse bruscamente con las graves desigualdades de ese país. Entonces puso todo su empeño en el amor recíproco, viviendo las palabras de Jesús: “Él nos abrirá el camino”, decía. Con el paso del tiempo, junto a ella se desarrolló y consolidó una comunidad que hoy alcanza a centenares de miles de personas de toda condición y edad, entre habitantes de las favelas y miembros de clases acomodadas, que se ponen al servicio de los más pobres. Es así como se han podido concretar obras sociales que le han cambiado la cara a favelas en distintas ciudades. Un pequeño “pueblo” unido que sigue mostrando que el Evangelio es verdadero. Esa es la dote que Ginetta se llevó consigo cuando partió para el Cielo.
Chiara Lubich
1) Tertuliano, Apologeticum, 39, 7; 2) Cf. 1 Cor. 9, 16.
25 Ene 2008 | Focolare Worldwide
Dar una respuesta a la exigencia de “sabiduría”, que emerge del mundo académico y entre la gente, en una sociedad que está llegando al límite, ante una cultura dominada por la ciencia y la tecnología. Es éste el objetivo que inspira la colaboración que se prospecta entre la Liverpool Hope University y el Movimiento de los Focolares, en especial con el naciente Instituto Universitario Sophia que iniciará su actividad en Loppiano, en las cercanías de Florencia, el próximo otoño. Al respecto habla el prof. Gerald John Pillay, rector anglicano de la Universidad inglesa, la única en Europa de fundación ecuménica, en una entrevista concedida a la revista New City. Es una respuesta inmediata a una propuesta lanzada por Chiara Lubich en el mensaje dirigido a la Universidad con ocasión de la entrega del Doctorado h.c. en Teología (Divinity). El Ateneo inglés quiso reconocer el aporte dado por Chiara Lubich “A la vida de la Iglesia, a la paz y a la armonía de la sociedad, a la unificación de los cristianos de diversas denominaciones, al diálogo y a la comprensión entre las religiones”. Este reconocimiento ha sido la ocasión para profundizar el conocimiento recíproco entre la Universidad inglesa y el Movimiento de los Focolares. Chiara Lubich, en el mensaje leído el 23 de enero, durante el curso de una ceremonia pública en Liverpool, se dijo “profundamente impresionada” por la comunión de ideales caracterizados por la unidad, y auspició el inicio de una colaboración, en la que entreveía una esperanza para el futuro. La Hope University – que cuenta con más de 7000 estudiantes de varios países – quiere ser, de hecho, “una comunidad académica” inspirada en los valores cristianos, “un signo de esperanza” abierto a otros credos, comprometido con la promoción de la armonía religiosa y social, en la “vida educativa, religiosa, cultural y económica”.
La colaboración prevista por el prof. Pillay – quien al inicio de enero quiso ir, con una delegación de la Universidad, a Rocca di Papa (Roma), para entregar personalmente a Chiara el doctorado h.c. – es un proyecto todavía en fase de definición. A partir de ese encuentro han nacido las primera ideas, como afirma el rector en una entrevista concedida seguidamente a la revista New City: “Ya en los escritos de Chiara, que había profundizado con ocasión de este reconocimiento, había encontrado el sentido de la unidad y la centralidad de la fe en un modo muy estimulante e interior. Cuando nos encontramos en Roma, quedé muy impresionado por la gran sinergia entre la visión del Focolar y la Fundación Hope. Quisiéramos precisar caminos de colaboración sea entre los docentes que con los estudiantes, de modo que puedan acceder fácilmente a los programas de Hope y a los de Sophia. Aquí hay una posibilidad realmente fascinante”. En tanto representantes de la Hope University estarán presentes durante la inauguración del Instituto Universitario Sophia, una ocasión para preparar el proyecto. Ya un docente de economía del Movimiento de los Focolares ha sido invitado a intervenir, en junio próximo, en el evento Great Hope, una semana de iniciativas para jóvenes futuros líderes de varios países del mundo, promovido por la Universidad inglesa en este año en el que Liverpool es la capital europea de la cultura. Que es la Liverpool Hope University – Es una institución académica que ofrece un amplio espectro de disciplinas. Acoge a 7000 estudiantes, provenientes de Gran Bretaña y de otros países. Es una de las Universidades más recientes, pero tiene a sus espaldas una tradición de alta formación cultural de más de 150 años. La Universidad nació en el 2005, de la fusión de dos antiguos collage, uno anglicano y otro católico, a los que se unió un tercero, también católico, dando vida en 1980 a una federación ecuménica. Sobre esta base es que se desarrolla la Liverpool Hope University, sostenida por los obispos de Liverpool, Derek Worlock (católico) y David Sheppard (anglicano), ambos activamente comprometidos en el diálogo ecuménico: su lema ha sido “mejor juntos”. Ambos ven en esta nueva iniciativa cultural “un signo de esperanza”.