24 Ago 2007 | Sin categorizar
Más de 500 muertos, 1600 heridos, 20.000 familias damnificadasIncalculables los daños materiales. Un primer balance del violento terremoto que el 15 de agosto afectó las ciudades de Pisco, Chincha, Ica y Cañete más o menos a 300 Km. al sur de Lima, capital de Perú. Del país andino miembros de la comunidad del Movimiento de los Focolares nos escriben: “Las ciudades parecen destruidas por la guerra. Miles de familias han perdido todo: parientes cercanos, casa, comida, trabajo… En todo el país se pone en acción una vasta campaña de solidaridad. Miles de personas han bajado a socorrer a las poblaciones afectadas, han hecho donaciones de víveres, medicinas, cobijas (en Perú están en pleno invierno). Poblados, instituciones e industrias han recogido toneladas de ayudas humanitarias. Nos hemos puesto a colaborar con organizaciones como la Cruz Roja y otros Entes de solidaridad, para unir esfuerzos y hacer más eficaz la ayuda. En nuestras casas hay un ir y venir de personas amigas y de otras que no conocemos, pero que nos traen ropa, víveres y medicinas. Las familias del Movimiento, junto con sus niños, han adherido a un proyecto de ayuda: llenar morrales con una chaqueta, una gorrita, un libro, un peluche, colores, un block de papel de dibujo, calcomanías y una tarjeta para un amiguito del sur. Los niños se sienten felices de poder compartir. Este proyecto se está extendiendo a tantos niños y miles de morrales serán entregados el 1º y 2 de septiembre”. La AMU (Acción Mundo Unido), ONG de los Focolares, reconocida por el Ministerio de Relaciones Exteriores italiano, ha enviado un primer aporte de 7.000 dólares para las necesidades más urgentes, y ha lanzado una campaña de recolección de fondos para asegurar la continuidad de la ayuda en el futuro próximo cuando, superada la fase de emergencia, se deberá proveer a la reconstrucción de las casas y a encaminar actividades económicas para el sostén de las familias. Quien desea contribuir con la acción de solidaridad a favor de Perú puede enviar su aporte con la causal “Emergencia Perú” a una de las siguientes direcciones: Asociación “Acción por un Mundo Unido – Onlus” Via Frascati 342 – 00040 Rocca di Papa (Roma) – c/c postal n. 81065005 o bien a la c/c bancaria n. 000000120434 – en la Banca Popolare Etica – Filial de Roma – CIN G – ABI 05018 – CAB 03200 – Código BIC: CCRTIT2184D Coordinadas internacionales EUR IBAN: IT16 G050 1803 2000 0000 0120 434 código BIC (swift) CCRTIT2184D
15 Ago 2007 | Sin categorizar
“Helmut Nicklas, era realmente una persona carismática por su capacidad de escuchar la voz de Dios y de seguirlo con radicalidad”. Dijo Chiara Lubich en su mensaje leído en la Iglesia de San Mateo, catedral evangélico-luterana de Munich, el viernes 17 de agosto de 2007, en el momento del último saludo a este “amadísimo amigo y verdadero hermano” quien, con “pasión”, gastó su vida por la unidad.
Helmut Nicklas concluyó su santo viaje terreno el domingo 12 de agosto, debido a una dolorosa enfermedad que lo afligía desde hacía más de un año. Tenía 68 años. Nacido en Nabburg (Alemania), estaba casado, con dos hijos. Desde 1971 hasta el 2002 fue el responsable del YMCA de Munich (La Asociación ecuménica de jóvenes cristianos). De 1982 a 1998 fue también vicepresidente del YMCA World-Urban-Network (que comprende más de 2000 asociaciones difundidas en todo el mundo), y a partir de 1985 era miembro del Advisory Bord del International Carismatic Consultation. De él Chiara Lubich subrayó sobre todo el “papel decisivo” desarrollado en el camino de comunión entre los Movimientos y comunidades de varias Iglesias. De ello dio testimonio también la numerosa representación de comunidades y Movimientos evangélicos y católicos presentes en la celebración fúnebre, y los mensajes de la Comunidad de San Egidio y del Movimiento de Schoenstatt. Este camino de comunión, iniciado en 1999, floreció Un camino que, iniciado en 1999, floreció en las grandes manifestaciones con el título “Juntos por Europa”, que tuvieron lugar en Stuttgart (Alemania) en el 2004 y en mayo pasados, para contribuir a dar un alma al continente y superar los conflictos y las barreras. Ya en los años 60´ había tenido lugar un primer encuentro entre Chiara y Helmut. Reportamos seguidamente el mensaje completo de Chiara Lubich:«He vuelto a ver a Helmut Nicklas después de muchos años, en 1999, en Ottmaring, con varios responsables de Movimientos evangélicos. Era la hora del nacimiento de la comunión entre Movimientos de varias Iglesias. Desde entonces, este camino, que estamos recorriendo, tuvo varias etapas en toda Europa y fuera de ella, con grandes e históricos desarrollos del Pueblo de Dios. Y en las distintas etapas de este camino de comunión, Helmut siempre jugó un papel decisivo.
Justamente en la iglesia de San Mateo, el 8 de diciembre del 2001, vivimos un intercambio de dones espirituales que recordamos como algo muy importante. Después de mi intervención sobre el amor mutuo, Helmut invitó a los 800 responsables de los Movimientos presentes a hacer un “pacto de amor recíproco” (Jn.13,34). Este pacto, que renovamos en muchas ocasiones, lo consideramos el fundamento de la comunión entre los Movimientos, y la acompañará siempre. Helmut era una persona carismática, por su capacidad de escuchar la voz de Dios y de seguirla con total radicalismo. Esta capacidad lo orientó a vislumbrar nuevos horizontes y lo colmó de la pasión por la unidad. Fue un verdadero servidor de la comunión entre los Movimientos; uno que –como él mismo decía- debe ser capaz de olvidarse de sí mismo y de los intereses de su propia comunidad, y ponerse al servicio. Y él dio el ejemplo. Todos nosotros del Movimiento de los Focolares siempre tendremos en el corazón a Helmut Nicklas, queridísimo amigo y verdadero hermano”. Durante su enfermedad, Chiara ha estado continuamente en contacto con él a través de algunos miembros de los Focolares en Alemania. Dos días antes de su fallecimiento, a Severin Schmid, quien lo visitó en la clínica de Munich donde estaba internado, le entregó casi un testamento, precisamente refiriéndose a la comunión entre los Movimientos: “Hemos vivido momentos históricos. Son como señales que nos indicarán también en el futuro el camino. Debemos permanecer fieles a lo que Dios nos ha hecho vivir. Debemos contar esta historia.” Helmut Nicklas fue uno de los dos delegados de la Iglesia evangélica alemana invitados al Congreso que precedió el gran encuentro de los Movimientos y nuevas comunidades con el Papa Benedicto XVI, en la vigilia del 2006. En una entrevista de la agencia Zenit, a la pregunta sobre lo que tienen en común los Movimientos y comunidades católicos y evangélicos, Helmut Nicklas respondió: «Con los Movimientos católicos nos une la fuerte convicción de que los hombres de hoy tienen necesidad de Jesucristo «.
14 Ago 2007 | Sin categorizar
“Desde 1974, Chiara Lubich transcurre el verano en Mollens y nos sentimos honrados en acoger esta personalidad internacionalmente reconocida, comprometida a favor de la paz y de la fraternidad universal entre los pueblos” Son estas las motivaciones del reconocimiento en la pequeña ciudad que surge en los altos del Vallese. En Suiza, el 25 y 26 de agosto de 2007 tendrá lugar otra cita: involucra especialmente a los jóvenes y la política. Se trata del Politics-Party: una iniciativa que se inspira en el espíritu de Chiara Lubich. Sigue a otras citas con personalidades políticas suizas, entre las cuales el alcalde de Mollens quien en una entrevista declaró: «El Movimiento Político por la Unidad es un reto formidable porque propone una metodología muy distinta con respecto a la política que nosotros conocemos. En él la fraternidad tiene la prioridad en la política, y se prefiere el diálogo a la confrontación dialéctica y conflictual. Y esto en los distintos niveles del compromiso político. Que nuestros jóvenes estén involucrados en esta reflexión, me parece que es ya una apertura no indiferente para el futuro, porque no olvidemos que serán nuestros jóvenes quienes decidirán un día en la política «.
31 Jul 2007 | Palabra de vida, Sin categorizar
“Corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en Jesús.”
La vida de los cristianos a los cuales está dirigida esta Carta a los Hebreos sabe de pruebas y sufrimientos. A veces rozan el desaliento: ¿por qué no elegir un camino más fácil, por qué no claudicar?
En cambio, el autor del escrito invita a proseguir por el camino emprendido. Es difícil, cuesta, pero vivir el Evangelio conduce a la plenitud de la vida. Es más: anima a los cristianos a correr y a permanecer firmes aún bajo el peso de los padecimientos.
Como un atleta, también cada uno de los que decidimos seguir a Jesús necesitamos perseverancia para llegar a la meta, es decir: esa resistencia, esa capacidad de mantenernos en marcha que proviene de la convicción de que Dios está con nosotros, y de la decisión firme de querer llegar hasta el final.
Pero, sobre todo, se nos invita a mantener la mirada bien fija en Jesús, que nos ha precedido y nos guía. El, en efecto, especialmente cuando en la cruz se siente abandonado por el Padre, es el modelo del coraje, de la perseverancia, de la resistencia: supo permanecer firme en la prueba y volvió a confiarse en las manos de ese Dios por el cual se sentía abandonado.
“Corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en Jesús.”
Chiara Lubich habla con frecuencia del Jesús que afronta con coraje, sin claudicar, la prueba más grande: es el modelo de nuestra carrera y de cómo superar las pruebas. Cada uno de nuestros dolores o pruebas de la vida ya ha sido asumido como propio por Jesús en su abandono en la cruz.
Dejemos que sea ella misma la que nos indique cómo mantener la mirada fija en él. “¿Nos asalta el miedo? Acaso Jesús en la cruz, en su abandono, ¿no parece casi invadido por el miedo de que el Padre se haya olvidado de él?”
Cuando nos invade el desaliento, el desconsuelo, podemos mirar nuevamente a Jesús, que en ese momento “parece sumergido bajo la impresión de que en su pasión falta el aliento del Padre, como si estuviera perdiendo el valor de concluir su dolorosísima prueba (…). ¿Las circunstancias nos llevan a estar desorientados? Jesús, en aquel tremendo dolor, parece que ya no comprende nada de lo que le está sucediendo, puesto que grita ‘¿Por qué?’ (…) Y también, cuando nos sorprende la desilusión o nos sentimos heridos por un trauma, por una desgracia imprevista, por una enfermedad o por una situación absurda, podemos siempre recordar el dolor de Jesús abandonado que vivió personalmente todas estas pruebas y otras mil más”2.
En cualquier dificultad que tengamos, él está a nuestro lado, dispuesto a compartir con nosotros cada dolor.
“Corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en Jesús.”
¿Cómo vivir esta Palabra? Fijando la mirada en Jesús y acostumbrándonos a “llamarlo por su nombre en las pruebas de nuestra vida. Entonces le diremos: Jesús abandonado-soledad, Jesús abandonado-duda, Jesús abandonado-herida, Jesús abandonado-prueba, Jesús abandonado-desolación…
Al llamarlo así, él se sentirá descubierto y reconocido detrás de cada dolor y nos responderá con más amor y, al abrazarlo, se convertirá para nosotros en nuestra paz, nuestro consuelo, la valentía, el equilibrio, la salud, la victoria. Será la explicación de todo y la solución de todo”3.
“Corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en Jesús.”
Eso fue lo que le sucedió a Luisa cuando, hace unos años, encontró el comentario de esta Palabra de Vida. Ella misma cuenta: “La terrible noticia me cayó sin previo aviso: mi hijo mayor, de 29 años, había sufrido un accidente en la ruta y estaba gravísimo. Corrí al hospital con el corazón en la boca. Mi hijo estaba allí, inmóvil, ausente. Estaba desesperada. En esos días de espera angustiosa entré por casualidad en la capilla del hospital y encontré la Palabra de Vida que me invitaba a fijar la mirada en Jesús abandonado. Me detuve a leerla atentamente. Sí, me dije, habla precisamente de mi prueba… La sala de reanimación, ya sin esperanza, dejó de ser un martirio: fue un vínculo con el amor de Dios. Y fui capaz, estrechando la mano de mi hijo, de rezar por él que me dejaba. Murió, pero nunca lo sentí tan vivo”.
por Fabio Ciardi y Gabriela Fallacara