15 Sep 2005 | Sin categorizar
Es un verdadero honor y placer para mí estar hoy aquí entre ustedes en representación de Chiara Lubich, fundadora y presidente del Movimiento internacional de los Focolares.
Es algo más que una profunda amistad lo que une a Chiara Lubich y al prof. Barber: es una recíproca comunión de intentos.
Desde la primera Jornada de la Interdependencia en Filadelfia, se ha puesto en evidencia cuanto la finalidad general del Movimiento de los Focolares: “contribuir a la unidad de la familia humana”, puede sostener fuertemente los ideales de la Interdependencia.
Chiara Lubich ve la fraternidad universal como la raíz y la garantía de una verdadera interdependencia entre los pueblos. Los recientes trágicos eventos del mundo subrayan cuanto ésta es la prenda insustituible de un futuro de paz. La interdependencia fraterna necesita sin embargo del aporte de todas las fuerzas, no sólo políticas, sino seguramente también culturales y espirituales. El título elegido para esta tercera Jornada de la Interdependencia “El arte y la cultura en el corazón de la Interdependencia”, ha tenido una fuerte resonancia en mí, como signo profético.
Eran los años sesenta cuando, siendo bailarina de la Scala de Milán, en preparación para un período de estudios en el Teatro Bolshoi de Moscú, encontré el Movimiento de los Focolares. Su estilo de vida abrió de par en par delante de mí horizontes novísimos, que pueden ser expresados con estas palabras de Camus:
“… aquél que ha elegido el destino de artista porque se sentía diverso, muy pronto aprenderá que no puede nutrir su arte y su diversidad sino reconociendo su similitud con los demás. El artista se forja en este perenne ir y venir entre sí mismo y los demás; a medio camino entre la belleza de la que no puede abstraerse y la comunidad de la que no puede sustraerse”.
A través de mi larga carrera internacional, he podido experimentar cuanto la relación, la fraternidad, sean una fuente de inspiración, por ejemplo la creación de una escuela internacional de ballet clásico a nivel profesional, en colaboración con un bailarín rumano, nos ha llevado al descubrimiento siempre sorprendente del enriquecimiento recíproco que resulta del desapegarse de la propia inspiración y cultura para acoger la del otro.
Este paradigma de la fraternidad ha hecho nacer, en el seno del Movimiento de los Focolares, iniciativas y encuentros de artistas de diversas edades, tendencias y culturas, que viven un intercambio de talentos, inspiraciones y realizaciones, estas iniciativas son particularmente sentidas por los jóvenes, que aspiran a nuevas expresiones artísticas, abiertas a lo trascendente.
A propósito de esto Chiara Lubich tuvo una expresión singular “(…) el arista es quizás el más cercano a Dios… él es capaz de transmitir lo más bello que hay en la tierra: el alma humana”.
El Movimiento de los Focolares quisiera contribuir a revelar la alta vocación del artista, que le exige buscar en su alma –dilatada por el amor, por la comunión con los demás- un arte que sea testigo del sufrimiento y de la angustia de la humanidad, pero que también revele sus aspiraciones más profundas y el infinito que cada hombre lleva en sí, un arte que sea signo de esperanza para el mundo.
15 Sep 2005 | Focolare Worldwide
“El amor es el punto de apoyo para afrontar el reto de la época actual de la multi-culturalidad”. Un amor que tiene su raíz en Dios y “hace de los hombres y mujeres de esta tierra ‘personas-mundo’, capaces de hacer de los propios valores un don, y de valorar y apreciar los valores de las otras culturas, para componer esa sabiduría global hoy tan necesaria. Así la humanidad vivirá una interdependencia fraterna, como una sola familia que sabrá también formarse estructuras adecuadas y expresar la dinámica entre la unidad y la diversidad”. Este es el corazón del mensaje de Chiara Lubich leído como conclusión de la Jornada de la Interdependencia, que se desarrolló en París del 10 al 12 de septiembre. Tres días de eventos culturales y políticos para afirmar la interdependencia global como estrategia cívica en favor de la justicia y la paz. Estaban presentes, entre otros, Harry Belafonte, Embajador Cultural de las Naciones Unidas, Bernard Kouchner, uno de los promotores de Médicos sin Fronteras, Adam Michnik, iniciador de Solidarnosc, y numerosas personalidades políticas. Las Jornadas de la Interdependencia nacen enseguida después de los atentados del 11 de Septiembre, por iniciativa del intelectual y politólogo estadounidense demócrata, Benjamín Barber, docente de la Universidad de Maryland, con la convicción de que “no basta con decir no a la guerra, es necesario construir una alternativa”: el Objetivo del Interdipendence Day es preparar a los individuos y a los grupos, también promoviendo acciones de formación en las escuelas, y comprometerse en la cooperación internacional, hasta llegar a ser ciudadanos no sólo de las propias comunidades y naciones, sino del mundo interdependiente, creyendo que cada uno puede ser protagonista del cambio. Esta iniciativa es compartida por muchos que, en Estados Unidos y fuera, profesan el credo en el multilateralismo, en el diálogo entre las culturas, en la necesidad de una ciudadanía global.
La primera jornada de la Interdependencia, patrocinada por CivWorld, tuvo lugar en el 2003 en Filadelfia –ciudad de la Interdependencia Estadounidense- en contemporánea con Budapest y en videoconexión con Italia, para subrayar su carácter internacional. La edición 2004 se concluyó con la firma de la Carta Europea de la Interdependencia. Desarrollada en Roma, hospedada por el alcalde de Roma Walter Veltroni, contó con la participación, entre otros, de Chiara Lubich y Andrea Riccardi. Este año por el Movimiento de los Focolares, en la mesa redonda del sábado 10, en la Universidad Americana de París, intervino Liliana Cosi, bailarina, directora de la Compañía de Ballet Clásico Cosi-Stefanescu y miembro del Centro de Estudios del Movimiento de los Focolares por las disciplinas artísticas.
8 Sep 2005 | Sin categorizar
Colombia: un país atormentado por la guerrilla y el narcotráfico, llagas que sin embargo no han truncado la vitalidad y el deseo de reaccionar de la población. Como en otros países del “Nuevo Continente” no faltan las señales de un despertar precisamente a partir de las nuevas generaciones. Es por ellos que en Tocancipá, importante zona industrial en desarrollo en las cercanías de la capital, tuvo lugar un encuentro de jóvenes de varios países de América Latina, con la finalidad de unir fuerzas por la paz en Colombia y en todo el continente. El título del congreso, que se realizó del 8 al 10 de septiembre, fue: “Fraternidad, una razón política para la paz”. Lo promovieron los jóvenes del Movimiento de los Focolares comprometidos en política, la “Generación Tercer Milenio” y la Fundación “País Tierra Prometida”. Un reto que no es poco, si se considera que Colombia sufre desde hace 20 años un grave conflicto interno entre la guerrilla y el gobierno que provoca cada año miles de muertos entre la población civil, sindicalistas, políticos, activistas de los derechos humanos y periodistas. Al menos son 2 millones las personas que se han visto obligadas a escapar del campo a las ciudades -es el triste fenómeno de los desplazados- abandonando casas y bienes. El encuentro colombiano tuvo lugar a una semana de distancia de la conclusión del Primer Parlamento Universitario Latinoamericano, que se reunió en Buenos Aires, y a pocos meses del reciente encuentro de Rosario, “Ciudades por la Unidad”, primer encuentro de alcaldes de América Latina, promovido por el Movimiento internacional Político por la Unidad (MPPU) de Argentina, Brasil, Uruguay, en el que también los jóvenes han sido protagonistas. Además, hace un año, nacieron las Escuelas de Formación política para los jóvenes, del MPPU, en Argentina. Otras tantas señales de un nuevo fermento en acto del nuevo continente. “Sin ti, a la paz le falta algo” es la invitación que los jóvenes han dirigido a sus coetáneos. El costo de participación: el compromiso de hacer de la fraternidad la guía de cada acción.
Entre los objetivos de esta iniciativa: escuchar a los jóvenes sobre las problemáticas de los países del hemisferio latinoamericano, proponer juntos soluciones concretas que puedan incidir en manera directa en favor del bien común de las comunidades de pertenencia, promover la interacción entre los jóvenes y las instituciones públicas y privadas, y ponerse en red con cuantos trabajan en la construcción de una sociedad pacífica, justa, digna, solidaria, autónoma y fraterna.
En programa la presentación de la experiencia de las Escuelas de formación social y política de Argentina, y de la “práctica de la fraternidad” en una ciudad. Entre los temas afrontados en las mesas redondas: ‘Conflicto y paz’, fraternidad como método de acción para la paz en el contexto de la problemática latinoamericana, en especial en Colombia; ‘Economía’, la necesidad de fundar un nuevo paradigma, la Economía de Comunión. Proseguieron con trabajos de grupo