Movimiento de los Focolares
El Patriarca Teoctist: resolver juntos los problemas en el amor

El Patriarca Teoctist: resolver juntos los problemas en el amor

Ecumenismo/2  

El Patriarca ortodoxo de Rumania, Teoctist, quien invitó y hospedó en el Palacio Patriarcal de Bucarest a los 40 obispos de varias Iglesias amigos del Movimiento de los Focolares para su anual Congreso Internacional, participó en el encuentro en diversos momentos.

Como centro del encuentro las reflexiones de los obispos sobre: “La presencia del Resucitado en medio de su pueblo: centro de la vida eclesial y fulcro de nuestro testimonio común”, como rezaba el título, y los dos videos grabados de las conversaciones de Chiara Lubich, como aporte a la plena comunión entre las Iglesias. La relación fraterna entre los participantes ha sido la característica del Congreso. Al inicio, el Patriarca dirigió un discurso de bienvenida a los participantes y presenció la jornada de conclusión, que contó con la presencia de representantes de varias Iglesias y del mundo civil, entre los cuales personas de los Focolares de diversas edades y vocaciones quienes propusieron el testimonio de su compromiso entre los jóvenes, en la familia, en la parroquia, en la economía y en la política. Entre los 300 presentes, estaban también los obispos de la Conferencia Episcopal Católica rumana. Interviniendo en la clausura, el Patriarca dijo, entre otras cosas: “Vemos que el mundo se aleja cada vez más de Cristo y falta el amor (…). Y constato que, lamentablemente, estamos todavía lejos del momento en el que podremos dar testimonio juntos de que servimos totalmente la Palabra de nuestro Salvador Jesucristo. Amémonos los unos a los otros para poder dar testimonio del mismo pensamiento: se trata de una palabra que nos da calor en todo momento. He tenido la ocasión de escuchar cosa especiales en estos días (…). Escuchando las experiencias de los jóvenes, pensaba en cuán provechoso sería que también nosotros, obispos, y nuestras Iglesias, intentáramos ver del mismo modo, uno por uno, todos los problemas que nos amargan (…). Y lo digo con muchísima sinceridad, porque delante de mí tengo a obispos greco-católicos, en relación con los cuales nosotros, Iglesia Ortodoxa rumana, reconocemos que estamos lejos de la justicia y de la verdad, sobre todo del amor de Cristo. Intentemos también nosotros, siguiendo el ejemplo y las opiniones de estos jóvenes, encontrar los caminos para resolver los problemas que todavía tenemos. Si lo queremos podemos hacerlo”. En el marco de las cuestiones todavía no resultas en Rumania entre la Iglesia greco-católica y la Iglesia Ortodoxa Rumana, problemas relacionados a los bienes eclesiales confiscados durante el régimen comunista, las palabras del Patriarca Teoctist han impresionado profundamente a los presentes y han hecho recordar el grito popular «�Unitate, unitate!» que acompañó en 1999 el abrazo entre el Patriarca y Juan Pablo II de visita en el país.

Un momento de gran intensidad fue la Divina Liturgia dominical celebrada por el Patriarca Teoctist quien, después de la homilía, cedió la palabra al Card. Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, principal promotor del Congreso de los obispos. Tuvo lugar también un encuentro con toda la Conferencia Episcopal Católica Rumana, que reúne a los obispos latinos y greco-católicos. Signo fuerte de comunión fue la solemne concelebración católica en la Catedral de San José, durante la cual se alternaron cantos del coro católico y de los estudiantes ortodoxos de la Facultad Teológica de Cluj. Entraron en procesión en la catedral repleta, junto con los obispos católicos, también los obispos de varias Iglesias. “Ustedes que han vivido entre nosotros esta semana – dijo en la homilía el arzobispo de Bucarest, Joan Robu –, son para nosotros una fuente de vida, de ideas nuevas. Esta es para mí una verdadera esperanza de la unidad”.

En el curso del encuentro, los participantes tuvieron la posibilidad de conocer en vivo la vida monástica (Curtea de Arges, Bistrita y Horezu), la riquísima liturgia y la iconografía de la Iglesia rumano-ortodoxa. No faltaron las visitas a las diversas comunidades cristianas (luterana, reformada y anglicana) en la capital rumana, y la presencia en las respectivas celebraciones.

Participaron en el Congreso obispos ortodoxos del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, de los Patriarcados de Rumania y de Serbia, de la Iglesia Ortodoxa de la República Checa y Eslovaca; obispos siro-ortodoxos de India, Siria y Holanda. Además obispos anglicanos de la Iglesia de Inglaterra y obispos evangélico-luteranos de Alemania, Rumania, Suecia, Noruega, Gran Bretaña y Estados Unidos, y un obispo de la Iglesia metodista de Brasil. Estaba presente también un obispo de la Mar Thoma Syrian Church de India. Eran 14 los obispos católicos.

Sport and Joy: con el deporte auténtico corre la alegría

Sport and Joy: con el deporte auténtico corre la alegría

‘La deportivización de la sociedad y sus consecuencias’, ‘deporte e ilusiones de éxito y riquezas’, ‘valor educativo de los modelos deportivos hoy propuestos’, ‘felicidad �en la práctica deportiva o en el éxito?’: éstas son algunas de las problemáticas que afronta el mundo del deporte, Centro de un Congreso Internacional –en este Año Internacional del Deporte y la Educación Física, promovido por la ONU- con el título: ‘Sport & Joy – Con el deporte auténtico corre la alegría’. Sportmeet for a United World, que ha promovido el evento, quiere abrir el diálogo en el mundo del deporte sobre la relación existente entre “la actividad motora, el deporte y la felicidad”, un punto de vista provocante en una época en la que vivir en un modo no efímero la experiencia de la felicidad, personal y colectiva, parece ser una utopía.

Expertos, estudiosos y testigos del mundo del deporte han ayudado a desentrañar el tema en sus aspectos sociológicos, económicos, pedagógicos y psicológicos. Qué es Sportmeet Es una red mundial de deportistas y personal del mundo del deporte animados por el deseo de contribuir, también a través del deporte, a la construcción de un mundo más unido. Es una expresión del Movimiento de los Focolares. Próximas citas El 9 de octubre, Sportmeet colaborará con la Run4Unity, el “relevo” deportivo planetario promovido por los Muchachos por la Unidad, del Movimiento de los Focolares: 24 horas de deporte por la paz, organizadas en decenas de ciudades en todo el mundo (www.run4unity.org).

Juntos por la paz y la unidad de Centroamérica

Juntos por la paz y la unidad de Centroamérica

 

 “Como ustedes, la mayoría de los salvadoreños están convencidos de que trabajar para construir una Centroamérica cada vez más unida no es una utopía, sino una aspiración inscrita en la cultura, en la historia e incluso en la configuración geográfica de nuestra región”. Es este el mensaje de bienvenida del Presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, leído en la apertura del gran encuentro que ha visto reunidas a más de 2000 personas en el Anfiteatro de la Feria Internacional de El Salvador. El Presidente recordó la unidad cultural precolombina, los intentos de unidad política post-independencia con la República Centroamericana (1821-1842), los nuevos intentos de unificación en la segunda mitad del siglo XX con el MERCOMÜN.

Los participantes – muchos los jóvenes- provenían de países de Centroamérica donde, como en muchas regiones del mundo, está en curso un proceso de unificación ante la toma de conciencia de que sólo juntos se pueden encontrar soluciones a los conflictos sociales y reforzar la paz.

“Se habla mucho de integración económica, social y política, pero debe existir también una integración religiosa”. Puso en evidencia el Dr. Rodrigo Samayoa, del partido Alianza Republicana Nacional. De hecho este encuentro, el primero en su estilo en la historia de la región, ha sido promovido por los Movimientos eclesiales, nuevas comunidades y grupos pertenecientes a Iglesias diversas, que han emprendido un camino de comunión, precisamente para contribuir a la unidad espiritual de la región y de todo el continente.

Ha sorprendido, entre las muchas personalidades, la presencia de representaciones políticas de Partidos como el “Frente Farabundo Martí para la Liberación nacional” (FMLN) y el “Frente democrático revolucionario”, que sólo hace pocos años pasaron de una elección de la violencia a una política para devolver la justicia social a sus países: “Este tipo de eventos nos trae espiritualidad y esperanza, donde se da y se recibe”. Fueron las palabras de Violeta Mejivar, del FMNL.

Este camino ha sido alentado también por el Papa Benedicto XVI quien, en el mensaje leído por el Nuncio Apostólico, Mons. Luigi Pezzutto, exhortó a todos a “abrirse a los dones del Espíritu para ir adelante en el camino emprendido, comprometiéndose en la construcción de un mundo fiel a Dios, más solidario, justo y fraterno”.

La paz, un nuevo estilo de vida que favorezca el diálogo y la integración de pueblos y culturas diversas; los valores de la familia, la solidaridad con los más pobres en Centroamérica y en el mundo han sido el centro de los numerosos testimonios como el de la Comunidad Salvador del Mundo, de la Renovación Carismática, de los Cursillos de Cristiandad, de los Heraldos del Evangelio, del Movimiento de los Focolares, de la Comunidad Cristo Joven, de la Comunidad de San Egidio, de los Encuentros Conyugales, de los Talleres de Oración y Vida, de la Comunidad Cuerpo de Cristo.

En su mensaje, Chiara Lubich trazó en pocas líneas las riquezas y sufrimientos de esta región “llena de historia, de cultura y de arte -como la de la gran civilización Maya- pero también llena del sufrimiento de la colonización y de las guerras civiles, con su riqueza actual de creatividad y de nuevas dimensiones de la participación”. Puso en evidencia “el llamado a la unidad” y “el reto de la fraternidad” como camino para construirlo.

Y el profesor Riccardi, de la Comunidad de San Egidio, subrayó en un mensaje como hoy en El Salvador y en otros puntos de América “hay necesidad de gente que sueñe con un mundo nuevo de paz. Con el encuentro de El Salvador siento que estamos más cercanos a la meta”.

El ápice de la Jornada fue la declaración del compromiso por la paz y la fraternidad de los representantes de Movimientos y nuevas comunidades y de los líderes religiosos de las diversas Iglesias cristianas: Gregorio Rosa Chávez, obispo católico auxiliar de El Salvador, el obispo de la Iglesia Presbiteriana Anglicana Barahona, Héctor Fernández por la Iglesia Luterana, Miguel Tomás Castro de la Iglesia Bautista, y Santiago Flores de la Iglesia Reformada Calvinista.

Septiembre, fecha del encuentro salvadoreño, es un mes simbólico por dos fechas: el 11, aniversario del atentado de Nueva York, y el 15, aniversario de la Independencia de los países de Centroamérica.

“Juntos por Centroamérica” nació siguiendo la estela del gran encuentro de mayo 2004 en Europa, en Stuttgart, con 10.000 personas convenidas a la ciudad alemana para la Jornada “Juntos por Europa”, realizada para dar un alma al proceso de unificación del viejo continente.

Mensaje de Chiara Lubich

 Señor gobernador de Pensilvania, Edward Rendell;

profesor Benjamín Barber,

señoras y señores:

Es para mí un gran honor poder dirigir este discurso a un público tan calificado, que hoy se ha reunido en Filadelfia para declarar su compromiso de construir un mundo más unido, más justo, más fraterno.

Era mi deseo estar allí presente, pero como no me fue posible permítanme ofrecerles con este mensaje una breve reflexión personal.

Cuando en junio pasado, en Roma, tuve un prolongado y cálido encuentro con el profesor Benjamín Barber, adherí espontáneamente, con alegría, a esta primera Jornada Mundial de la Interdependencia.

La realidad de la interdependencia, en efecto, me remite a un ideal muy querido por el cual – junto a muchas personas de buena voluntad comprometidas en la política, en la economía y en los diversos campos de la acción y del saber – decidí invertir mi vida: la unidad de la familia humana.

Al día siguiente del 11 de setiembre muchos de nosotros han advertido la exigencia de reflexionar a fondo sobre sus causas, pero sobre todo de comprometerse por una verdadera, responsable y decidida alternativa al terror y a la guerra. Para mí ha sido revivir un poco la experiencia de la destrucción y la sensación de la impotencia humana, en la ciudad italiana de Trento, bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero justamente bajo las bombas, mis primeras compañeras y yo hemos descubierto en el Evangelio la luz del amor recíproco, que nos llevó a estar dispuestas a dar la vida unas por otras. Y entre los escombros de esa destrucción, convencidas de que “el Amor vence todo”, nació el deseo fuerte de hacer partícipe de este amor a cada prójimo, sin distinción de personas, grupos, pueblos, y sin tener en cuenta las condiciones sociales, la cultura, las convicciones religiosas.

De modo análogo hoy en Nueva York como en Bogotá, en Roma como en Nairobi, en Londres como en Bagdad muchos nos preguntamos si es posible vivir en un mundo de pueblos libres, iguales, unidos, donde no solamente unos respeten la identidad de los otros, sino que también se interesen por las respectivas necesidades.

La respuesta es sólo una: no solamente es posible, sino que es la esencia del proyecto político de la humanidad.

La unidad de los pueblos en el respeto de las múltiples identidades es la finalidad misma de la política, que la violencia terrorista, la guerra, la injusta distribución de los recursos del mundo y las desigualdades sociales y culturales parecen poner hoy en discusión.

Desde muchos puntos de la tierra se eleva el grito de abandono de millones de refugiados, de millones de hambrientos, de millones de explotados, de millones de desocupados que son excluidos y como ‘amputados’ del cuerpo político. Esta separación, y no solamente las carencias y las dificultades económicas, es la que los hace aún más pobres, que aumenta – si es que todavía puede aumentar – su desesperación.

La política no habrá alcanzado su finalidad, no habrá mantenido la fidelidad a su vocación hasta tanto no haya reconstituido esa unidad y sanado esas heridas abiertas en el cuerpo político de la humanidad.

�Pero cómo podremos alcanzar una meta tan exigente, que parece superior a nuestras fuerzas? Ante los desafíos que nos presenta el presente y el futuro de la humanidad, la libertad y la igualdad no bastan por sí solas. Nuestra experiencia nos enseña que se necesita, creemos, un tercer elemento, olvidado desde hace tiempo en el pensamiento y la praxis de la política: la fraternidad. Sin la fraternidad ningún hombre y ningún pueblo son libres e iguales, en el verdadero sentido de esas palabras. Igualdad y libertad siempre serán incompletas y precarias, hasta tanto que la fraternidad no forme parte integrante de los programas y de los procesos políticos de cada región del mundo.

Queridos amigos, el nombre de la ciudad donde estamos reunidos, Filadelfia, �no evoca acaso un programa de amor fraterno?

Es la fraternidad la que hoy puede dar contenidos nuevos a la realidad de la interdependencia. Es la fraternidad la que puede hacer florecer proyectos y acciones en el complejo tejido político, económico, cultural y social de nuestro mundo. Es la fraternidad la que hace salir del aislamiento y abre la puerta del desarrollo a los pueblos que todavía están excluidos. Es la fraternidad la que indica cómo resolver pacíficamente las discordias y que relega la guerra a los libros de historia. Es por la fraternidad vivida que se puede soñar e incluso esperar en una especie de comunión de bienes entre países ricos y pobres, ya que el escandaloso desequilibrio que existe en el mundo es una de las causas principales del terrorismo. La profunda necesidad de paz que la humanidad expresa dice que la fraternidad no es solamente un valor, no es solamente un método, sino que es un paradigma global de desarrollo político. Es por esto que un mundo cada vez más interdependiente tiene necesidad de políticos, de empresarios, de intelectuales y de artistas que pongan a la fraternidad – instrumento de unidad – como centro de sus acciones y de sus pensamientos. El sueño de Martín Luther King era que la fraternidad fuera el orden del día del hombre de negocios, y la palabra de orden del hombre de gobierno.

Queridos amigos:

�cómo cambiarían las relaciones entre los individuos, los grupos y los pueblos, si solamente fuéramos conscientes de que somos todos hijos de un único Padre, Dios, que es Amor y que ama a cada uno personal e inmensamente, y se ocupa de todos! Ese amor, conjugado en sus infinitas formas, incluso políticas y económicas, conduciría a superar nacionalismos y visiones parciales, abriendo las mentes y los corazones de los pueblos y de sus gobernantes, y empujando a todos – como afirmé en mi discurso en la Naciones Unidas, en el 1997 – a amar la patria del otro como la propia.

Esta es la experiencia de sesenta años del Movimiento de los Focolares, que hoy está presente en 182 Países del mundo, y al que adhieren millones y millones ce personas de todas las latitudes.

Hago votos, entonces, para que esta primera Jornada Mundial de la Interdependencia, y para cuantos han adherido, sea la ocasión de un compromiso renovado de vivir y trabajar juntos, con dedicación y confianza, sosteniéndose siempre unos a otros, por la unidad de la familia humana universal.