Movimiento de los Focolares
Una nueva página de fraternidad

Una nueva página de fraternidad

Una nueva página de fraternidad entre cristianos y budistas se ha abierto en Japón. En este gran país del Sol Naciente, de 127 millones de habitantes, en su mayoría sintoístas y budistas, los cristianos no superan el límite del 11%. Es precisamente un Movimiento budista japonés, la Rissho Kosei-kai, quien invita al Conjunto musical Gen Verde, entre su gente, para llevar un mensaje de paz y de fraternidad. Esta iniciativa nació después que una delegación de la RKK asistió a un espectáculo de este conjunto, en Corea en el 2002, donde habían llevado al palco Primeras páginas, un “musical” que narra el descubrimiento del Evangelio, en las raíces de la historia del Movimiento de los Focolares.

Los espectáculos –traducidos para la ocasión en japonés- llegan a más de 17.000 personas en 9 ciudades, desde Tokio hasta Nagasaki. Un tifón particularmente violento y el terremoto de Niigata lleva a hacer del espectáculo un gesto de solidaridad concreta.

La invitación de la RKK se injerta en la base del diálogo interreligioso entretejido desde 1979 con Chiara Lubich y los Focolares en Japón. El motivo oficial: la participación en las ceremonias de conmemoración de Nikkyo Niwano, fundador del Movimiento, a 5 años de su defunción. Son 6 millones los adherentes de la RKK que se conectan vía satélite con las ceremonias. La gira marca, como había auspiciado Chiara Lubich en un mensaje al Presidente de la RKK, Nichiko Niwano, “un nuevo compromiso de vivir y trabajar juntos con dedicación y confianza, sosteniéndonos recíprocamente unos a otros, para construir la unidad de la familia humana”.

Las varias ocasiones de contacto directo con la cultura japonesa, con el sintoísmo y el budismo tradicional, a través de la visita a sus templos y a algunos maestros espirituales, como el venerable Takeuchi, quien ya desde hace tiempo está en contacto con los Focolares. A través de los Koriukai (encuentros de profundización), el Gen Verde entra en contacto con otros 2.120 budistas “Este pueblo nunca ha dejado de sorprendernos –dice Paola Stradi del Gen Verde- fuerte y delicado al mismo tiempo, determinado e indomable, pero sumamente sensible a los valores del espíritu”.

Primera Tournée del Gen Verde a Japón por invitación del Movimiento budista japonés Rissho Kosei Kai

 “Queremos ser instrumentos de paz como ustedes”. “Ha crecido dentro de nosotros la semilla de la paz”. “Esta es verdaderamente la expresión más alta del arte: �donar fuerza y esperanza!”. Algunas de las impresiones recogidas del público que numeroso, 17.000, intervino en Tokio, Nagasaki, Hiroshima, Osaka, Fukuoka, Nagoya, Nagano, las ciudades visitadas en los 68 días de la tournée japonesa del Gen Verde, expresión artística del Movimiento de los Focolares, en una larga tournée que empezó el 24 de septiembre y concluyó el 1� de diciembre pasado. La invitación vino del Movimiento budista japonés Rissho Kosei-Kai (RKK), sobre la base del profundo diálogo entretejido a partir de 1979 con Chiara Lubich y los Focolares en Japón. El Gen Verde llevó al palco “Primeras Páginas” – preparado para la ocasión en japonés -, un “musical” que se remonta a las raíces de la historia del Movimiento de los Focolares, al descubrimiento del Evangelio, para realizar el testamento de Jesús, “Padre, que todos sean uno”. Que la tournée produzca frutos de paz y de fraternidad El 1� de octubre, el Presidente Nichiko Niwano ofreció al Gen Verde un almuerzo de bienvenida oficial. «El augurio que nos intercambiamos es que la tournée produzca frutos de paz y de fraternidad y que quien nos ve pueda exclamar, por el amor recíproco entre la RKK y el Gen Verde: “miren cómo se aman”». Un augurio que se realizó: la tournée promovida por el Movimiento japonés, ha dado un aporte al diálogo entre cristianos y budistas y a la unidad entre el Movimiento de los Focolares y la Rissho Kosei-Kai. En el corazón del pueblo japonés El tour es una ocasión para conocer de cerca los sufrimientos pasados y presentes de la nación, como dice Paola Stradi del Gen Verde: “En 68 días este pueblo nunca ha dejado de sorprendernos: fuerte y delicado al mismo tiempo, determinado e indomable, pero muy sensible a los valores del espíritu. Tratamos de hacer nuestros los sufrimientos del pasado: la tragedia de la bomba atómica y sus consecuencias en Nagasaki e Hiroshima, donde invitamos al público a empezar con un momento de silencio por la paz. Entre los sufrimientos presentes, un tifón especialmente violento y el terremoto de Niigata nos lleva a hacer de los espectáculos un gesto de solidaridad por esta gente tan probada”. Numerosos los contactos Además de las 17.000 persone encontradas en los 9 espectáculos, fueron 2.120 los participantes en los Koriukai, encuentros de intercambio fijados entre un espectáculo y otro, donde se profundiza el diálogo; y todavía un encuentro-espectáculo para 215 universitarias por invitación de las hermanas salesianas; encuentros con el arzobispo de Nagasaki y con el obispo de Hiroshima, con varios sacerdotes y religiosos. El arzobispo de Tokio, el Card. Shirayanagi, participó en el espectáculo del 14 de noviembre en la Fumon Hall. Estaba presente Nichiko Niwano, Presidente de la RKK, con su hija Kosho, futura presidente designada, quien, junto con el cardenal, introdujo al Gen Verde. Estaba presente también S.E. Ambrose De Paoli, Nuncio Apostólico de Japón. El encuentro con algunos bonzos y la visita a sus templos Es la ocasión de un contacto directo con la cultura japonesa y también con el shintoismo y con el budismo tradicional. Una acogida especial, en un clima de verdadera fraternidad, les reserva el bonzo Takeuchi, quien, en abril, participó en Italia en el primer simposio budista-cristiano promovido por los Focolares. Las ceremonias en honor del Fundador del Movimiento japonés El motivo oficial de la invitación es la participación en las ceremonias por la conmemoración de Nikkyo Niwano, fundador de la RKK. El 2 de octubre, en la Fumon Hall de Tokio, se recuerda su muerte, que tuvo lugar el 4 de octubre de 1999, el “día de San Francisco”, como lo hacen presente los amigos budistas. �“La oración de San Francisco” es precisamente una de las canciones presentadas por el Gen Verde en idioma japonés! Están presentes 3.000 personas. Un millón siguen la ceremonia vía satélite, al igual que una segunda ceremonia que tiene lugar en el Aula Sacra el 15 de noviembre, con motivo del cumpleaños del fundador en la que participan 7.000 personas. La primera parte es una oración solemne que conducen Nichiko Niwano y su hija Kosho. El mensaje que Chiara Lubich envía para la ocasión provoca resonancia y adhesión, sobre todo la invitación a “un nuevo compromiso de vivir y trabajar juntos, con dedicación y confianza, apoyándonos siempre unos a otros, para construir la unidad de la familia humana”. Siempre en el Aula Sacra, el 20 de noviembre el Gen Verde presenta canciones y experiencias a 1500 jóvenes budistas venidos de todo Japón, responsables de grupos locales. Y con una entrevista televisiva, durante la conclusión de la tournée para la “conexión” mensual de la RKK, se llega a 6 millones de personas. �‘Sayonara’, hasta la vista, Japón! Algunas, entre las muchísimas impresiones recogidas después de los espectáculos, señalan el “termómetro” de la tournée: “�Han despertado en mí el amor de Dios y me han hecho conciente de que es éste amor el que me hace vivir!” “Ha crecido dentro de nosotros la semilla de la paz. También durante el terremoto he sentido la fuerza del amor”. “Quiero convertirme en uno que da”. “He entendido que también en el sufrimiento yo existo para los demás”. Al momento de regresar – como declara Paola Stradi – “corazón y alma se han enriquecido, dilatado, robustecido. En cada ciudad el Presidente Niwano nos ha hecho encontrar estupendos arreglos de flores como bienvenida. Pero existe un perfume todavía más intenso que todavía nos sigue: es el de los corazones que hemos conocido y que ahora, junto a los nuestros, viven con renovada decisión por un mundo más unido”.

Comentario de Chiara Lubich de la Palabra de vida del mes de Enero 2005

En el año 50, Pablo llegó a Corinto, esa gran ciudad de Grecia, famosa por su importante puerto comercial y animada por sus múltiples corrientes de pensamiento. Durante dieciocho meses, el apóstol anunció el Evangelio y puso las bases de una floreciente comunidad cristiana. Otros continuaron luego la obra de evangelización. Sin embargo los nuevos cristianos corrían el riesgo de apegarse a las personas que traían el mensaje de Cristo, más que a Cristo mismo. Nacían así facciones: “yo soy de Pablo”, decían algunos; y otros, refiriéndose siempre a su apóstol preferido: “yo soy de Apolo”, o bien: “yo soy de Pedro”.
Ante esta división que turbaba a la comunidad, Pablo compara a la Iglesia con un edificio, por ejemplo con un templo. Afirma con fuerza que los constructores pueden ser muchos, pero sólo uno es el fundamento, la piedra viva: Cristo Jesús.
En particular en este mes, durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, las Iglesias y las comunidades eclesiales recuerdan juntas que Cristo es el único fundamento, y que sólo adhiriendo a él y viviendo su único Evangelio, pueden encontrar la unidad plena y visible entre ellos.
 

«El fundamento es Jesucristo»

Poner el fundamento de nuestra vida en Cristo significa ser una sola cosa con él, pensar como él piensa, querer lo que él quiere, vivir como él ha vivido.
¿Pero cómo poner las bases, las raíces en él? ¿Cómo volvernos una sola cosa con él?
Poniendo en práctica el Evangelio. Jesús es el Verbo, es decir, la Palabra de Dios que se ha encarnado. Y si él es la Palabra que ha asumido la naturaleza humana, nosotros seremos verdaderos cristianos si somos hombres y mujeres que informan toda su vida de la Palabra de Dios.
Si nosotros vivimos sus palabras, mejor dicho, si sus palabras nos viven, hasta hacer de nosotros “Palabras vivas”, somos uno con él, nos unimos estrechamente a él; ya no vive el yo o el nosotros, sino la Palabra en todos. Podemos pensar que viviendo así contribuiremos a que la unidad entre todos los cristianos se vuelva una realidad.
Así como, para vivir, el cuerpo debe respirar, de la misma manera, para vivir, el alma necesita vivir la Palabra de Dios.
Uno de los primeros frutos es el nacimiento de Jesús en nosotros y entre nosotros. Esto provoca un cambio de mentalidad: hace penetrar en los corazones de todos, sean ellos europeos o asiáticos, australianos, americanos o africanos, los mismos sentimientos de Cristo frente a las circunstancias, a cada persona, y a la sociedad.
Esa es la experiencia de uno de mis primeros compañeros, Julio Marchesi, ingeniero de una gran industria, y luego director de otra importante empresa en Roma. Las vicisitudes vividas en el trabajo y en otros ámbitos sociales, lo habían llevado a la desalentadora constatación de que en todas partes, lo que motivaba a las personas, eran los fines egoístas y que, por lo tanto, no podía haber felicidad en este mundo.
Sin embargo, cuando un día conoció personas que vivían la Palabra de Vida, le pareció que todo cambiaba a su alrededor. Al ponerse él también a vivir el Evangelio, comenzó a advertir una íntima sensación de plenitud y de alegría. Escribía: “Experimentaba la universalidad de las Palabras de Vida, que desencadenaban en mí una verdadera revolución, cambiaban todas las relaciones con Dios y con el prójimo, todos me parecían hermanos y hermanas, tenía la impresión de haberlos conocido desde siempre. También probé el amor de Dios por mí: bastaba pedirlo. En fin, ¡la Palabra de Vida me hizo libre!”.
Y así siguió siendo cuando, en los últimos años de su vida, se vio obligado a andar en silla de ruedas.
Sí, la Palabra de Vida nos vuelve libres de los condicionamientos humanos, infunde alegría, paz, simplicidad, plenitud de vida, luz; haciéndonos adherir a Cristo, nos transforma poco a poco en otros él.

«El fundamento es Jesucristo»

Hay, sin embargo, una palabra que resume a todas las demás: es amar, amar a Dios y al prójimo. Jesús sintetiza en ella “toda la ley y los profetas”1.
De hecho, cada Palabra, aunque se exprese en términos humanos y diversos, es Palabra de Dios; pero dado que Dios es Amor, cada Palabra es caridad.
Entonces, ¿cómo vivir durante este mes? ¿Cómo unirnos estrechamente a Cristo, único fundamento de la Iglesia? Amando como él nos ha enseñado.
“Ama, y haz lo que quieras”2, decía San Agustín, casi sintetizando la norma de vida evangélica, porque amando no te equivocarás, sino que realizarás a pleno la voluntad de Dios.

Chiara Lubich

1) Cf Mt 22, 40;
2) En Jo. Ep. tr., 7, 8.