Movimiento de los Focolares

Afganistán: Una amistad que salva la vida

A partir de la acogida de un grupo de afganos en una estructura del Movimiento de los Focolares en Italia, la historia de la amistad que hizo posible su llegada. La amistad entre Costanza Quatriglio, directora de cine italiana, y dos actores afganos, Basir Ahang y Mohammad Jan, de etnia Hazara, que desde hace años son víctimas de persecuciones. https://vimeo.com/620774318

Chiara Lubich: mejor que ayer

Si tratamos de mejorar cada día, podemos ser, también nosotros constructores de paz como nos invita a hacer la Palabra de Vida de este mes de noviembre de 2021. Nosotros aspiramos– porque así lo quiere nuestro Ideal– a la unidad del mundo entero. Y por esto (para que haya paz en todas partes) rezamos todos los días en el time-out. Ahora bien, uno de los medios que tenemos para lograr este fin es comprometer en el mismo, (por la unidad y por tanto por la paz), al mayor número posible de personas, en cuanto fieles de una religión (…). Por lo tanto, les invito a todos a reavivar la relación con ellos, ya que fieles de las diversas religiones los hay por todas partes. Ciertamente, lo que nos pide la voluntad de Dios es siempre algo revolucionario. Sabemos que en este campo existen siglos de inmovilidad a nuestras espaldas, y con frecuencia, de hostilidad; por lo tanto, es una lucha por la paz la que tenemos que emprender y es necesario prever, entrenarse y prepararse. Por esto querría aconsejar, primero a mí misma y después a todos ustedes, algo que nos ayude en las próximas semanas a tener un apoyo más, a añadir algo a lo que ya hacemos, a estar más vigilantes que antes, a crecer y crecer continuamente, para no fallar (sabemos que si no se avanza se retrocede): algo que nos haga mejorar cada día más en el vivir nuestro Ideal. Este algo podría consistir en decirnos a nosotros mismos, antes de hacer cada acción: “Hoy mejor que ayer”. Muchas acciones de nuestra vida tienen aspectos que se repiten: rezamos todos los días, comemos todos los días, salimos, estudiamos, trabajamos, encontramos a personas, dormimos, paseamos, hacemos las tareas de la casa, descansamos, etc. Pues bien, realicemos cada acción precediéndola de un “mejor que ayer”, y comprometámonos a ello. Así seremos como Dios nos quiere: somos un Movimiento y no nos está permitido detenernos. Tendremos más gracias y más facilidad para poner en práctica la tarea específica de este mes: tomar en gran consideración a los fieles de otras religiones y colaborar con ellos para la paz y la unidad del mundo.

Chiara Lubich

(Cf. Chiara Lubich, Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid, 1994, pp. 78-80)

India / Nepal: Una red de esperanza durante la pandemia

Muchas luces en la pesadilla del Covid en India y Nepal: una red de ayuda que trabaja para proporcionar oxígeno a los hospitales de la ciudad de Mumbai y la historia de un padre que se curó gracias a este oxígeno; jóvenes del Movimiento de los Focolares que procuran alimentos para un centenar de familias del lugar; la comunidad del Movimiento de Nepal que, gracias a la ayuda recibida, proporciona alimentos, material escolar, medicinas y ayuda económica a personas con dificultades. https://vimeo.com/619795257

Las Mariápolis a pesar del COVID

Las Mariápolis a pesar del COVID

También este año se llevó a cabo la Mariápolis, o “Ciudad de María”, en diversas partes del mundo, que desde el inicio del Movimiento de los Focolares reúne por algunos días a personas de los más variados orígenes, que quieren conocer el espíritu y estilo de vida de los Focolares, animándolos a vivir un laboratorio de fraternidad universal. “Veníamos de todas partes de Francia y muchos expresaron la alegría de redescubrir las relaciones presenciales y descubrir que la unidad se puede vivir a pesar del futuro incierto”. Con estas palabras las y los focolarinos en Francia relatan los días que vivieron en la Mariápolis de Ressins. Se celebró en forma presencial y ha sido muy lindo volver a vernos después del largo período de COVID. “Tomar impulso… para vivir la fraternidad hoy”, así era el título del evento al que asistieron más de 300 personas. También en Eslovenia se celebró en forma presencial con 200 participantes la Mariápolis titulada El amor: medicina para todo. “Caminando con los niños – dice Bárbara, presente en el evento con sus tres hijos pequeños, a quien hace un año se le descubrió un cáncer – escuché la voz de Jesús que me dijo: No te envié esta enfermedad porque no te amo, sino porque te amo aún más”. La enfermedad despertó un gran amor entre ella y su esposo y una extraordinaria confianza en Dios. Las palabras de Chiara Lubich y las experiencias ayudaron a descubrir la preciosidad de las relaciones, construidas por amor. En Paraguay la Mariápolis se llevó a cabo online. Los “gritos de la humanidad sufriente”, el “grito de la creación” y “los gritos de las nuevas generaciones” fueron los temas abordados. “Hemos podido ver las desigualdades e intolerancias de nuestra sociedad y cómo podemos responder a estos gritos de sufrimiento”, dice Silvia. La alegría de la Mariápolis se sintió, no solo de los paraguayos sino también de las personas de diversas partes del mundo que participaron. En la zona de San Pablo, Brasil, la Mariápolis titulada Nueva Cultura, estableciendo diálogos, se llevó a cabo online con más de 1300 personas conectadas y más de 4000 visitas en YouTube. A continuación, algunas impresiones. “El tema de la ecología con la presentación del Dado de la Tierra ha ampliado mi visión de cómo cuidar y mejorar nuestra casa común”. “Lo que me pasó hoy muestra la acción de Dios. ¡Me levanté feliz y lista para amar más! Fui al mercado y a la salida me encontré frente a mi hermana con quien no hablamos desde hace 10 años. Pensé que no podía perdonarla, pero en cambio le dije que sí a Jesús y fui a hablar con ella”. Finalmente, en Venezuela la Mariápolis ha sido definido como “un oasis en el desierto” debido al COVID y la incertidumbre del futuro. Escriben desde la comunidad local: “Nos llenó de esperanza y ha reforzado en cada corazón el reconocernos como familia de Chiara”. “Prometo convertirme en un superhéroe que siempre cuidará el planeta – dice un niño de 9 años -, que ayudaré a todas las personas y seré un buen ciudadano, dando ejemplo con mi vida y haciendo siempre el bien”. Una señora con COVID que siguió desde su cama dice: “¡Aquí estoy! Yo también estoy… la mejor experiencia que podía vivir en este momento es sentirme rodeada del amor de Dios a través de todos ustedes”.

Lorenzo Russo

Evangelio Vivido: “Bienaventurados los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9)

Como un sitio siempre abierto donde todos están llamados a “hacer”. Esta es la paz, no solo la ausencia de guerra o un concepto abstracto. Es algo que debemos construir juntos afrontando todas las dificultades y partiendo por lo pequeño. Otro Rob Rob se había ido de casa después de una discusión que pareció poner fin a nuestro matrimonio. Habían pasado dos años desde su partida, sin noticias de él salvo alguna información dada por sus padres: estaba haciendo las audiciones para una película y empezaba a incursionar en el mundo del cine. Cuando regresó de Italia decepcionado y sin un centavo, parecía un perro apaleado. Llorando, pidió perdón. El hombre que había amado, estimado y elegido como compañero de vida me parecía ahora un extraño, un fracaso. ¿A dónde estaba su orgullo? ¿Y la belleza que era su vanagloria? En cuanto a mí, durante la ausencia de mi esposo me había acercado más a la fe y había comenzado a apoyar mi vida en valores que había descuidado. Cuando regresó, me pareció que Dios estaba probando mi fe. Salí reforzada. Ahora él también ha encontrado no solo una nueva paz, sino que juntos estamos descubriendo una nueva forma de vida. Solo ahora parece que estoy empezando a conocer a otro Rob. (R. H. – Suiza) Constructores de unidad Durante una reunión de trabajo online, en mi grupo integrado por miembros de diferentes países, luego de las distintas presentaciones, alguien arriesgó imprudentemente las definiciones de los demás según el “color” político, con acentos de nacionalismo y fascismo. La tensión que surgió terminó degenerando en un escandaloso intercambio de palabras. Como periodista que había viajado mucho y también había estudiado la historia de los países en cuestión, mi opinión era muy diferente a la de quien, por otro lado, se basaba en rumores y en lo que decían los medios. Ese día la sesión fue un verdadero fracaso. Al día siguiente, preparándome para otro grupo de trabajo, estaba dispuesto a resaltar en cada participante solo los elementos que construyen y no los que dividen. Las cosas fueron de otra manera, tanto que cuando llegó mi turno de intervenir, todos se sintieron valorados. De ahí una reflexión: uno puede llegar a ser, aunque sólo sea en silencio, cómplice de la desintegración o bien un elemento constructivo y de unidad. La realización del sueño de Jesús “que todos sean uno” es costosa. (G.M. – Hungría) En el silencio En el hospital tenía que hacer guardia nocturna con otro médico. Cristiano, pero no practicante, al verme asistir a misa casi todos los días, a menudo se burlaba de mí. Nuestro turno duraba toda la noche, pero él me dejaba al final de la tarde y eso significaba mucho más trabajo para mí. A pesar de esto, traté de mantener una actitud abierta hacia él, sin juzgar, durante un mes, dos… Un día expresó el deseo de venir a misa conmigo («En estos meses, por tu forma de amar en silencio, he aprendido muchas cosas»). Desde entonces, no solo hace su turno hasta el final, sino que se preocupa que no me canse demasiado durante la noche. (Bashar – Iraq)

Maria Grazia Berretta

(tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año VII, n.4, noviembre-diciembre de 2021)