Movimiento de los Focolares
Una espiritualidad ecuménica

Una espiritualidad ecuménica

El carisma de Chiara Lubich por la unidad de los cristianos. Entrevista con Lesley Ellison, anglicana, la primera focolarina no católica en seguir a Chiara. Vivir el Evangelio juntos, la Palabra de Dios; amar al hermano como lo hizo Jesús, hasta morir por el otro; vivir por la unidad entre los creyentes en Cristo, más allá de toda pertenencia y división. En estas dimensiones se desarrolla el potencial ecuménico del carisma de la unidad de Chiara Lubich. “Una espiritualidad completamente ecuménica” la define el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, en el prefacio del libro “Una spiritualità per l’unità dei cristiani. Pensieri Scelti”, editado por Città Nuova , que recoge algunos discursos y respuestas en el contexto ecuménico de la fundadora del Movimiento de los Focolares, cien años después de su nacimiento. La introducción fue hecha por la presidenta del Movimiento de los Focolares, Maria Voce, y el epílogo ofrecido por el ex Secretario General del Consejo Ecuménico de Iglesias, reverendo Olav F. Tveit, ahora presidente de la Conferencia de obispos luteranos en Noruega. Lesley Ellison, focolarina anglicana, es la primera focolarina no católica que sigue a Chiara: Tu experiencia ha abierto el camino para muchos. ¿Alguna vez has dudado? “Crecí en una familia protestante con prejuicios contra los católicos, y en ese momento en Liverpool las dos comunidades estaban separadas. Al igual que Chiara, yo también quería darle mi vida a Dios. Cuando la escuché por primera vez, en 1967 en Canterbury, desde hacía un año frecuentaba a las focolarinas de Liverpool, tratábamos de vivir el Evangelio, pero no sabía que eran católicas. No conocía la comunidad de personas alrededor del focolar. Cuando me di cuenta de que todos eran católicos, me molestó, pero en Canterbury, al escuchar a Chiara, entendí que Dios ama a todos, y que “todos” también incluye a los católicos. Sentí que tenía que dar un paso dentro mí y dejar a un lado los prejuicios. Llegando a Liverpool, una pareja católica me ofreció llevarme a casa. Era inaudito: “Pero soy protestante”, dije. “¡Está bien! ¡Nos amamos!”, me respondieron. ¡Fue mi primera experiencia ecuménica!”.! ¿Cuándo sentiste que la espiritualidad de la unidad podría ser tuya? “En 1967 fui a visitar la ciudadela de Loppiano. Durante la visita hubo una misa católica pero yo, anglicana, no pude recibir la Eucaristía. Esta grieta entre nuestras Iglesias me parecía absurda, tan dolorosa que dentro de mí le grité a Jesús: “¿Qué puedo hacer?”. Y me pareció oírle responder: “Dame tu vida por la unidad”.  Vivir el Evangelio es el camino que Chiara ha indicado para la unidad. ¿Por qué, como anglicana, te llamó la atención esta propuesta? “Mi formación como joven anglicana me pidió “escuchar, leer, destacar, aprender y digerir internamente” la palabra de Dios. Entonces, la idea de “vivir el Evangelio”, que escuché por primera vez en el focolar, era de una novedad absoluta y le dio a mi vida cristiana una nueva dimensión comunitaria”. Jesús nos pide que nos amemos como él hizo, hasta dar la vida por el otro. ¿Qué significa esto para ti al tratar con personas de otras Iglesias? “En la palabra ‘cómo’, encuentro todo el carisma de Chiara, en Jesús crucificado y abandonado que es la Vida. Es la forma con la que Dios mismo ha querido dialogar con la humanidad, y es el modelo que nos ofrece para cualquier diálogo entre nosotros y con él. Para mí, dar la vida significa acoger al otro, escuchar, dejar de lado pensamientos y juicios. Pero también ofrecer mis pensamientos con desapego de ellos. Así es como Chiara hizo conmigo y con cada persona que conoció. Y así es como tratamos de vivir entre nosotros en el Movimiento”.

 Claudia Di Lorenzi

Cada idea, una responsabilidad

La pandemia del Coronavirus ha hecho saltar los programas, estructuras y procedimientos en todos los ámbitos de la vita humana. Por todas partes hay mucha necesidad de creatividad para encontrar nuevas respuestas a los retos que presenta esta situación. Es de gran actualidad lo que Chiara Lubich propuso ya en el año 1983. Dios nos habla de distintas maneras. Una de estas es a través de las inspiraciones del Espíritu Santo. Debemos, por tanto, servir a Dios siguiendo, además, las indicaciones de la voz sutil del Espíritu que habla en nosotros. ¡El Espirito Santo! ¡La tercera Persona Divina que es Dios, como el Padre es Dios y como lo es el Verbo! (…) Él está en el corazón de los cristianos y por tanto está aquí, en mi corazón. Él está en el corazón de nuestros hermanos. (…) Seamos discípulos atentos y asiduos de este gran Maestro. Prestemos atención a sus misteriosos y delicadísimos toques. No desperdiciemos ninguna de sus posibles inspiraciones. Si en los primeros tiempos [de nuestro Movimiento] pudimos avanzar tanto en nuestro camino, poniendo en práctica el lema: “Cada idea, una responsabilidad”, recordemos que las ideas que florecen en la mente de una persona que se ha propuesto amar, son a menudo inspiraciones del Espíritu Santo. Y, ¿para qué nos la da? Para beneficiarnos a nosotros y al mundo a través de nosotros, con el fin de que llevemos adelante nuestra revolución de amor. Atención pues: cada idea, sobre todo si creemos que puede ser una inspiración, considerémosla como una responsabilidad que hay que acoger y poner en práctica. Haciendo así, habremos encontrado un modo excelente para amar, honrar y agradecer al Espíritu Santo.

Chiara Lubich

  (En una conferencia telefónica, Mollens, 1 de septiembre de 1983) Cf. Chiara  Lubich “Cada idea, una responsabilidad”, La Vida un Viaje, Ciudad Nueva 1994, págs.124-126.

El todo en el fragmento

El todo en el fragmento

Recientemente salió el nuevo libro del Co-presidente de los Focolares, Jesús Morán, con el título: “Carisma y profecía”. Una continuación del volumen precedente “Fidelidad Creativa. El desafío de la actualización de un carisma”, Morán ofrece este texto, a partir de algunas conversaciones mantenidas en los últimos tres años, y es su reflexión sobre el “genio eclesial” de Chiara Lubich. De ello hablamos con el autor. ¿Cómo nace la idea de este libro? Tenía estos textos que todavía no habían sido publicados y pensaba en honorar a Chiara Lubich en el año de su Centenario y, al mismo tiempo, hacer un acto de amor a todos en el Movimiento de los Focolares. Desde que empecé a utilizar esta expresión, “el genio eclesial de Chiara”, hace varios años, vi que a muchos les gustaba, es decir que captaban en ella un concepto-síntesis que podía definir la maravillosa unidad sinérgica entre la persona de Chiara y su carisma, como el “todo en el fragmento”. Estoy convencido de que Chiara, además de haber sido dotada por Dios de un “genio eclesial” es, realmente, un “genio eclesial”, en continuidad con otros que lo han sido en la Iglesia y han abierto nuevos horizontes, siempre vinculados a la tradición que se remonta al mismo Jesús. Y era un deber profundizarlo en este Centenario. Como usted mismo ha explicado en varias ocasiones, el Movimiento de los Focolares, después de la fase carismática, está viviendo su fase histórica, aquella que ha definido de “fidelidad creativa”. Es la fase de la encarnación en la historia de las profecías de Chiara. ¿Según su parecer cuál es el principal aporte que el Movimiento de los Focolares puede dar hoy, en el ámbito eclesial, a la actuación del camino hacia el ut omes? Cuando afirmo que hemos entrado en la fase de la fundación histórica del Movimiento, en fidelidad creativa con la fase de la fundación carismática, no pretendo contraponer dialécticamente las dos fases. De hecho, también la fundación carismática ha sido histórica y, por lo tanto, también en la fase histórica no falta la carismaticidad.  Pero son dos fases distintas, con acentos diversos, que se refieren tanto al fondo como a la forma de las cosas. No hay duda de que hoy el tema de la encarnación del Carisma de la unidad adquiere una importancia y una urgencia especiales. La fidelidad creativa se ejercita sólo teniendo presentes dos principios: la escucha de las exigencias que Dios pone en el mundo y la escucha de lo que Dios sigue diciendo a partir del núcleo fundamental del carisma. Según mi entender, una de las exigencias que Dios está planteando a la Iglesia que camina a lo largo de la historia del mundo es lo que sintéticamente podríamos llamar “sinodalidad”, con sus adjetivos propios: abierta, comunional, próxima, atenta a la dignidad de las personas, especialmente de las más vulnerables. El Movimiento de los Focolares contribuye a este camino eclesial con un aporte específico, que nace del corazón del carisma, es decir la experiencia vital y encarnada del Dios uno y trino que se hace historia, sin la cual la sinodalidad se reduce a una nueva forma de organización pero sin la vida del Espíritu. ¿Y cuáles en cambio son los aspectos de encarnación de tales profecías ante las cuales todavía hay mucho camino por recorrer? Pienso que para estar a la altura de nuestra auténtica vocación en la Iglesia, los miembros del Movimiento deben crecer en el así llamado sensus ecclesiae. No es que no exista, pero es necesario crecer, y esto quiere decir vencer definitivamente cualquier tipo de auto-referencialidad y alcanzar esa madurez que los últimos Papas nos auguraban. Además es necesario superar cualquier tipo de dualismo entre el compromiso civil y el compromiso eclesial, mirando al modelo que desde siempre tenemos como cristianos en la figura de Jesús, el hombre-Dios, verdaderamente hombre y verdaderamente Dios. Con el corazón abierto, ¿qué nos quisiera decir, a la luz de las reflexiones que nos ofrece su texto, ahora que se acerca la conclusión de estos seis años en los que ha sido Co-presidente del Movimiento de los Focolares? Yo ruego a Dios para que nos dé las gracias necesarias para actualizar vitalmente y radicalmente el carisma de Chiara Lubich. Pienso que debemos volver a empezar, renaciendo del corazón del carisma, de aquello que nosotros llamamos el Ideal, y a partir de allí poner en movimiento las reformas necesarias para que el Movimiento, también como institución, refleje cada vez mejor la vida humano-divina que lo anima. Y renacimiento quiere decir purificación y conversión.

A cargo de Anna Lisa Innocenti

 

#daretocare, los jóvenes y la política

#daretocare, los jóvenes y la política

Estamos viviendo un período de grandes cambios, transformaciones y contradicciones que pueden abrir nuevas formas en la búsqueda del bien común.  A través de la nueva campaña #daretocare los jóvenes de los Focolares quieren ubicar el tema del cuidado como prioridad en la agenda política local y global. El 20 de junio pasado se ha lanzado la nueva campaña de los jóvenes del Movimiento de los Focolares, que lleva el título de #daretocare –continuamente actualizada en la página del  United World Project –, que quiere decir “atreverse a cuidar”, hacerse cargo de nuestras sociedades y del planeta. ¿Qué tiene que ver  #daretocare con la política? Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares creía en la existencia de una verdadera vocación a la política, un llamado personal percibido en la conciencia de cada uno y que nacía de ciertas circunstancias, inspirado por una necesidad social, por el débil que está pidiendo ayuda, por un derecho humano violado o por el deseo de hacer algo bueno por nuestra ciudad o nuestro país. Pues bien, ¿ello es válido aún hoy? Javier Baquero de Bogotá, Colombia, Cristina Guarda de Italia y Frantisek Talíř de Zubčice, República Checa nos ayudan a responder a esa pregunta. Ellos son jóvenes del Movimiento de los Focolares y forman parte de la red del  Movimiento Político por la unidad, expresión de los Focolares para una cultura de la unidad en política. “Trabajo en política desde cuando tenía 13 años y formalmente en el gobierno desde cuando tenía 18 – cuenta Javier, que hoy trabaja en la oficina del alcalde de Bogotá–,  y he trabajado con personas íntegras, que tienen la capacidad de afrontar la corrupción, que son transparentes.  Hay personas corruptas, pero son sólo algunas. Para mí el principio más importante en política es el servicio.  Porque uno pone sus conocimientos, habilidades, su profesión al servicio de una sociedad, de la humanidad, del planeta. Y no lo haces solo sino junto a otras personas. Por lo tanto, el principio que debería guiar a todo político es el servicio, una actitud de servicio para responder a las necesidades de una sociedad.  #daretocare, atreverse a cuidar  significa ante todo sentir y estar cerca de los problemas de mi ciudad pero no sólo eso: es también pensar y construir políticas públicas para resolver esos problemas”. Cristina,  que en los últimos cinco años ha venido actuando  en política agrega: “Sí, ya lo sé, a veces me siento disgustada observando el odio creado por algunos políticos, la conspiración del silencio, la pereza o la sordera frente a algunos problemas complejos. Pues por ese motivo, cada uno de nosotros tiene que actuar y hacer todo lo que está a su alcance. En mi acción política quiero expresar mi intenso amor por los demás haciendo todo lo que puedo para ayudarlos a vivir mejor, para aliviar sus preocupaciones y darles todos los instrumentos a fin de que puedan realizar su vida así como la sueñan”. “La política no es un mal en sí mismo. La política está hecha por políticos, que pueden ser mejores o peores cuando la hacen –afirma František, activista político regional– .  Por eso es necesario que los nuevos políticos entren en este campo e intenten hacerlo de la mejor manera posible. Concebir la política como un servicio es lo que el Papa Francisco me sugirió cuando nos conocimos un año y medio atrás. Pienso que ésa es la receta para una buena política. La clave está realmente en el servicio a los demás. El punto crucial es cómo pienso la política: ¿la hago para mí mismo, o la hago para servir?  Y cada vez que tengo que tomar una decisión –pequeña o grande– puedo optar: ¿me estoy poniendo a mí mismo como primera cosa o los estoy poniendo a los demás?   Si pongo a los demás en primer lugar, todo irá bien”. Por ello es importante crear redes, pensar y actuar en favor del bien común, cuidar a todos. Para seguir los eventos de la campaña #daretocare, se puede visitar la página del  United World Project.

 Recogido por los jóvenes de los Focolares