15 Oct 2018 | Sin categorizar
En la pampa argentina, “Lia” sigue atrayendo a jóvenes de todas partes del mundo. La ciudadela del Movimiento de los Focolares, dedicada a Lia Brunet, pionera de los Focolares en América del Sur, recientemente celebró, a pesar del frío invernal de julio, sus 50 años de fundación. Y nuevamente abre sus puertas, en el tibio septiembre, preludio de la estación cálida, con una original propuesta, dirigida a los jóvenes: la invitación a convertirse en protagonistas de su vida, “hasta el último minuto”. «Esta expresión –cuentan en la Mariápolis Lia– nos la inspiró Guillermo Curti, un focolarino sacerdote que murió repentinamente a principios de año. Para todos, pero especialmente para los jóvenes, Guillermo fue un modelo de fidelidad y de amor hasta el último instante». El 22 y 23 de septiembre la ciudadela volvió a abrir sus puertas a 800 jóvenes, de los cuales 350 llegaron el primer día, y los otros 450 al día siguiente. Venían de Paraguay, Uruguay y Argentina. «El primer día se dividieron en grupos según los países de proveniencia y prepararon stand en todo el territorio de la Mariápolis, para presentar su cultura y estrechar un contacto más personal. A la noche tuvo lugar una presentación de danzas y expresiones folclóricas, muy bien lograda. Los jóvenes, como verdaderos protagonistas, se prodigaron con entusiasmo en la preparación de la segunda jornada,la del domingo, cuando llegaron también otros jóvenes provenientes de distintas provincias argentinas».
El programa del 23 preveía que los participantes fueran acogidos en un auténtico estudio cinematográfico, donde empezó la grabación de distintas películas, ambientadas en épocas distintas (Los años ’70, ’80, ’90, 2000 y 2010) y de géneros diferentes (terror, musical, ficción, fantaciencia). «Las cinco décadas representaban los cincuenta años de la ciudadela. En cada película se profundizaba un desafío para los jóvenes de hoy: dependencias, consumismo, elecciones de vida, medios de comunicación de masa, con la representación de experiencias e historias sobre estos temas. Al final participaron en la premiación y en el discurso final, no sólo los chicos que estaban presentes en la ciudadela, sino también en otros 200 puntos de escucha conectados en directo, con miles de visualizaciones que prosiguieron también en los siguientes días. Al concluir el fin de semana una gran alegría reinaba en todos. Habíamos hecho, aún en medio de muchas dificultades, una experiencia de unidad profunda que nos transformó, nos hizo experimentar la presencia de Jesús en medio nuestro. El lunes, después de una buena dormida, todos nosotros, habitantes de la Mariápolis Lía, cenamos juntos, en un clima de familia. Nuevamente las canciones y los bailes expresaron la inmensa alegría que había quedado en nuestros corazones por la experiencia vivida».
11 Oct 2018 | Focolare Worldwide
La idea era unir a un grupo de jóvenes presentes en el laboratorio anual de Loppiano, recién concluido, con una palabra clave como lema: participación. Con estas premisas la Constituyente Jóvenes EdC lanzó en las redes sociales y entre los amigos “Into the LABel”, dentro de la etiqueta, un taller “externo” integrado al programa de la manifestación LoppianoLab. Al terminar la jornada que el Polo Bonfanti dedicó a los temas de la economía y el trabajo, una vez que dejaron la sala de la Convención, llenaron los automóviles y se dirigieron al supermercado Coop de la cercana localidad de Figline. En la entrada del supermercado se pusieron carteles, urnas y fichas electorales, y empezó un experimento innovador con una duración de dos horas. Fue una verdadera campaña elctoral. En en lugar de los candidatos, cinco categorías de productos: pasta, café, chocolate, atún en lata, zumo de naranja. «Pero, ¿qué tiene que ver la democracia con un supermercado?» pregunta alguien. «Tiene que ver. Y mucho» responden los organizadores. Explica Chiara: «Con la billetera ejercemos nuestro “poder adquisitivo”. El “voto con la billetera” es un ejemplo de responsabilidad civil. Cuando compramos un producto expresamos una preferencia, sostenemos el trabajo de la empresa que lo produce, un particular modelo de actividad comercial, una mission, una serie de procesos internos, un cierto tipo de gestión de las relaciones con los dependientes y proveedores, un cierto impacto ambiental».
«Después de un encuentro con Luigino Bruni sobre la relación entre democracia y mercado – cuenta Stefania – trabajamos durante tres meses trastando de profundizar las “visions” y las “missions” de pequeñas y grandes marcas, unas 20 empresas. Siguiendo indicadores como transparencia, cadena de producción, respeto del ambiente, responsabilidad social societaria y sede legal, hemos recogido informaciones y datos publicados en los sitios web, balances de sustentabilidad, artículos y encuestas». «Un desafío enriquecedor e interesante – continúa Francesca – que reveló una complejidad de éticas, valores, conveniencias que influyen en nuestro gasto cotidiano. Una conciencia que ha ido creciendo mientras hacíamos camino y que nos impulsó a imaginar una iniciativa para compartir. El rol de la responsabilidad civil del consumo crítico y la certeza de que nuestras compras pueden orientar el comportamiento de las empresas, pequeñas o grandes, fueron nuestras motivaciones para realizar esta iniciativa que hemos llamado “Into the LAbel”. Esta edición de LoppianoLab nos pareció la mejor ocasión para proponerla». Interviene Andrea: «Sobre la base del material recogido, para cada categoría elegimos tres productos de marcas diferentes, tratando de evidenciar distintos matices en términos de transparencia, precio, calidad y esfuerzo. Dejamos que los participantes escogieran el producto que iban a comprar, después de compartir con ellos los instrumentos para tratar de leer dentro de las etiquetas también las “calorías morales” y los “azúcares éticos”. Una iniciativa cuyo final no estaba asegurado, sino que adhería a la realidad».
Como toda campaña electoral seria, las votaciones se anticipaban con un talk-show preparado y puesto en escena por los orgnizadores a la entrada de la Coop. Cada uno de ellos presentaba su “candidato”, con la intervención de un ciudadano-consumidor. A los participantes se les entregaba una bolsa de compras, una ficha electoral y la indicación de una página web creada para la ocasión. Los corredores de la Coop, repletos de gente, como todos los sábados, de familias, se llenaron esta vez de personas que se esforzaban por leer las etiquetas con atención. Después de haber pagado en la caja, el último acto democrático y de responsabilidad política: con una x se marcaba el producto elegido y la ficha se colocaba en la urna. Luego, entrevistas, fotos, sondeos al estilo de exit-poll. Al terminar el día se contaron los votos y se recogieron los datos: alrededor de 100 votantes, pero muchas más las consideraciones por hacer. Mientras tanto, la Constituyente Jóvenes EdC Italia ya está pensando en el segundo encuentro de “Into the LABel”, que se realizará en Castel Gandolfo, con ocasión del evento internacional Prophetic Economy, del 2 al 4 de noviembre. Porque en el fondo todos somos change-makers (agentes de cambio). Fuente: EdC online
29 Jul 2018 | Sin categorizar
Son más de 50 los países que han decidido adueñarse de la “Jornada internacional de la amistad”, instituida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2011, que se celebra el 30 de julio de cada año y los días sucesivos, en algunos países, entre ellos India, Nepal y Bangladesh. El objetivo de la Jornada es el de alentar a los gobiernos, a las asociaciones y a los grupos a favorecer, según la cultura y las costumbres locales, toda forma de amistad, solidaridad, confianza, comprensión recíproca y reconciliación, en la convicción de que estos sentimientos pueden contribuir efectivamente a la paz entre los pueblos y las naciones. En especial, las Naciones Unidas animan a los jóvenes, como futuros líderes, a comprometerse en actividades comunitarias que incluyan culturas distintas para promover la comprensión internacional y el respeto de la diversidad. A juzgar por la entusiasta adhesión de millares de jóvenes, no es ésta una exhortación lanzada al vacío. Como se comprueba en el mensaje de amistad y unidad “más allá de cada frontera”, que fue lanzado recientemente en los Genfest de Manila y de muchos otros países del mundo.
25 Jul 2018 | Focolare Worldwide
«Dios mío, recuerdo esos momentos, cuando era más joven, que te escribía cartas. Eran cartas llenas de preguntas, para las que quería respuestas inmediatas. Tenía 12 años cuando empecé a ver el mundo de una manera distinta. Había nacido en una hermosa familia, como las que se ven en las películas. Tenía una madre premurosa que se levantaba temprano para preparar el desayuno, un padre amoroso y dos adorables hermanitas más chicas, siempre felices por las pequeñas cosas de la vida. Pero exactamente como en las películas, un día todo eso se derrumbó. Al despertarme, vi que mi madre no estaba. Recuerdo claramente, el domingo era el día de los “pancakes”, mi padre prepararía “pancakes” y mi madre cocinaría huevos y tocino. Pero ese día vi que mi padre bebía su café, solo. No habia “pancakes”. No había ni huevos ni tocino. Y mamá no estaba. Papá me explicó que nos había dejado. Mis hermanas tenían 8 y 6 años. Las abracé, prometiéndole al cielo que iba a hacer todo lo posible para cuidarlas. En la ciudad, estábmos en la boca de todos. Los padres, los maestros y profesores, los niños, todos hablaban de nosotros. En muchos momentos habría querido sólo ir y contraatacar, para proteger a mis hermanas, o simplemente llorar y lamentarme contigo “¿Por qué? ¿Por qué nos ha pasado justamente a nosotros? Soy demasiado joven para afrontar todo esto. Dios, ¿en dónde estás?” Mi padre, la persona mejor del mundo, no se lo merecía. Nos fuimos a vivir con los abuelos. Un día, mientras estaba en la escuela, comiendo con mis compañeros, mis hermanas se precipitaron sobre mí para decirme que mamá estaba allí. Imposible, pensé. La vi venir hacia nosotros. Tenía una bolsa llena de regalos para mí y mis hermanas. No sabía qué estaba experimentando. La ignoré. “¿Por qué ahora? ¿Por qué has vuelto? ¿Después de haber dejado a tu familia? ¿Piensas que puedes volver atrás así? Y ¿piensas que te perdonaremos y te recibiremos con los brazos abiertos? ¿Piensas que los regalos pueden llenar el vacio de todos esos momentos en los que no estuviste? No”. Así, Dios, te pedí que me mandaras a tus ángeles como mensajeros. No sé cómo y cuándo, pero sentía en mi corazón que me estabas escuchando. Recuerdo que le escribí también a María. Le dije que tenía necesidad de una madre. Y tú me respondiste en serio. Se dio ese día, cuando hablé con la abuela. Ella me ayudó a comprender que tenía que ir más allá del dolor que mamá nos había causado. Estaba Jesús dentro de ella. Y a pesar de todas las cosas feas que podemos hacer en la vida, su amor por nosotros no cambia nunca. Incluso si caemos y cometemos errores, él nos amará siempre, inmensamente. No fue fácil, tuve que liberar mi corazón, y dejarla entrar, poco a poco. Empezamos a construir una relación, y ahora mi madre forma parte de mi vida nuevamente. El amor que tengo por mi familia es tan grande que siempre habrá espacio para los errores y la aceptación. Puedo no tener una familia como la de las películas, pero tengo una historia que es real, y es mejor gracias a ti, mi Dios, que la has guiado. Y la has escrito. La vida no se detiene aquí, aún tengo muchas batallas por superar, hay tantos desafíos, pero una cosa es cierta, tengo confianza en tus planes para mí. Podría no entenderlos enseguida, pero tengo esta fe en mi corazón: siempre estarás para mí, no importa cómo».
12 Jul 2018 | Focolare Worldwide
«Vengo de un país de Centroamérica, El Salvador. Un pequeño Estado, pero rico de recursos naturales y de historia, y al mismo tiempo agobiado, desde hace muchos años, por una gran inestabilidad política, injusticias y pobreza, que han generado distintas formas de violencia y malestar social. En los últimos años, la violencia se ha intensificado tanto que se ha creado una falta de confianza recíproca entre los habitantes, y cualquier persona representa una amenaza para los demás. Una situación que hace sentir a todos la impotencia. En 2014 viví por algún tiempo con otros Jóvenes por un Mundo Unido en una ciudadela de los Focolares en Argentina, la “Mariápolis Lía”. Allí tratamos de poner en práctica la llamada “regla de oro”, que dice: “haz a los demás lo que quisieras que te hicieran a ti”. Me di cuenta de lo hermoso que sería construir una sociedad en la que todos cuidemos los unos de los otros. Pero cuando volví a El Salvador, me encontré nuevamente frente a la lucha interna de mi país. La situación era realmente difícil, e incluso más violenta aún. En cualquier momento, incluso de día, era arriesgado salir de casa. Yo solía ir en autobús a un centro deportivo, pero hasta eso se había vuelto peligroso. Nunca sabes si volverás a casa de noche sano y salvo. A raíz de esta situación mis padres, mi hermana y yo llegamos a pensar que debíamos irnos de allí. Pero reflexionando más a fondo sobre el tema, decidimos quedarnos, para ser una luz en este lugar oscuro, en tiempos tan oscuros.
En ese período leí un artículo de los Jóvenes por un Mundo Unido de Medio Oriente, quienes contaban que habían decidido quedarse allí, a pesar de la guerra, para estar disponibles a ayudar a los heridos después de los ataques. Su experiencia me hizo reflexionar, reforzando la determinación de quedarme en El Salvador, para ir al encuentro de los sufrimientos de mi gente. Así fue que, junto con otros coetáneos míos, decidimos lanzar una campaña, a la que llamamos “Cambia tu metro cuadrado”, con el objetivo de construir la paz en nuestro ambiente. Sabemos que el problema de nuestro país es complejo, pero podemos hacer la diferencia si empezamos desde nuestra vida, con la gente que encontramos a diario, con las actividades que normalmente desempeñamos. A nivel personal, por ejemplo, trato de ayudar a mis compañeros a afrontar un difícil examen de matemática, o a crear relaciones positivas con los vecinos. Todo ello tuvo un impacto en nuestra sociedad también. Hemos involucrado a otros en este trabajo conjunto, construyendo un parque local, un ambiente más bonito, pintando paredes, limpiando las calles, recogiendo la basura e instalando bidones de residuos. Lanzamos una campaña de recolección de libros para enviar a esas ciudades en donde la tasa de abandono escolar es muy alto. Nació luego una colaboración con otros movimientos que se dedican a visitar a personas ancianas en los institutos, o con instituciones que proveen de alimentos y alojamiento a personas sin techo. Los adultos nos ayudan recogiendo víveres y abriendo sus casas para dejar que cocinemos en ellas. Es increíble ver que la comida siempre alcanza para todos los que la necesitan. Tal vez no estemos en condiciones de cambiar nuestro país de golpe, pero “metro cuadrado por metro cuadrado” podemos hacer un cambio».