31 Dic 2018 | Sin categorizar
Perder su trabajo a los 53 años y con tres hijos habría puesto a dura prueba a cualquiera. Mirco no se desanimó, regresó a la escuela y dio vida a un proyecto basado en la danza como un vehículo para unir a las personas y fomentar el intercambio de emociones. «Alguien me dijo: “¿Por qué no haces de tu pasión un trabajo?”. Así comenzó el desafío, no muy sencillo, de construirme una nueva identidad de trabajo». Mirco Castello, nacido en 1955, hoy Art Counselor, después de la pérdida del trabajo («un buen trabajo en el mundo textil y de la ropa») y el despido, en 2008 comenzó a enfrentar un presupuesto familiar cada vez más precario. «Traté de escuchar los consejos que me dieron, pero sobre todo una “voz” dentro de mí, que me sugería que volviera a intentarlo. Durante muchos años fui mimo, actor y bailarín por pasión. Traté de convertir esta pasión en un servicio para los demás, especialmente para los niños. Entré con un proyecto de danza dentro de una guardería y de una escuela primaria, para jugar con la danza y la música». El baile, explica una psicóloga infantil, tiene el poder de ayudar a los niños a recuperar una nueva armonía. Pero no es suficiente: para trabajar con las instituciones se necesita capacitación, y así Mirco vuelva a estudiar, se actualiza, obtiene un diploma en Art Counselor y un master en mediación familiar, contacta a las escuelas públicas y privadas de Italia, abre un sitio (www.ledanzedimirco.it), donde ofrece pasantías para maestros y reuniones con niños. «Desde 2008 con mi familia vivimos “al límite”, siempre esperando que no se presenten gastos inesperados. Pero puedo decir que nunca nos ha faltado nada. En profunda unidad con mi esposa y con los amigos de la comunidad de los Focolares al que pertenezco y que me apoyan, me he abandonado en Dios. Él me muestra los pasos a seguir y con mi trabajo puedo testimoniar que Él me ama y no me abandona. Lo considero mi nuevo empleador». Actualmente, Mirco lleva a cabo un proyecto que involucra a dos mil niños por año, no solo en Italia, sino también en Europa: «Con la música juego con los niños y de inmediato me doy cuenta de sus problemas. ¡Cómo sufren hoy los niños! Carecen de valores, reglas, autonomía o viven situaciones de separación o conflicto de los padres». Junto con su esposa, también lleva a cabo un proyecto para adultos. «Hablamos de franqueza, asertividad, comprensión, perdón». «Y ¿sabes lo mejor? Hace diez años que no vamos de vacaciones porque no lo podemos solventar, y ahora nos ofrecieron un viaje a Kenia, en enero, para conocer a los niños de dos escuelas y un asilo, y otro a Rusia. ¿Cómo puedo no ver el amor de mi nuevo empleador en todo esto? ».
Chiara Favotti
18 Dic 2018 | Sin categorizar
En el laboratorio «Ecopesce» y en nuestro punto de venta «E Nustren» no se descarta nada: es la filosofía de este pequeña industria que en Cesenático (Italia) trabaja y vende el pescado del Mar Adriático, utilizando como única tecnología el frío. A la mesa del cliente llega así un producto que, de otra manera, no sería valorizado o, incluso, se desecharía. Y todo, poniendo la comunión antes que la economía. https://vimeo.com/301872723
22 Nov 2018 | Sin categorizar

Beatriz Lauenroth
Beatriz Lauenroth, periodista, es una de las animadoras de “Juntos por Europa”, libre convergencia de comunidades y Movimientos cristianos – más de 300 – de distintas Iglesias que, trabajan en red con objetivos compartidos a favor del Viejo Continente, promoviendo una cultura de la reciprocidad a través de la cual los individuos y los pueblos pueden reunirse, conocerse, reconciliarse y sostenerse mutuamente. Beatriz es una auténtica ciudadana de Europa: alemana de nacimiento, pasó los últimos diez años en Holanda y los anteriores veinte años en Rusia: «Allí, dejé mi corazón. Me enamoré de ese país y de las relaciones que pude construir con las personas». Le pedimos a ella que nos explique cómo nació el recorrido de “Juntos por Europa”. «Pienso que todo comenzó el 30 de mayo de 1998 – cuenta – cuando Juan Pablo II en la Plaza San Pedro invitó a todos los Movimientos y a las nuevas comunidades eclesiales. Allí Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, sintió que debía comprometerse con el Pontífice para promover la unidad entre los Movimientos católicos. Posteriormente, en 1999, se dio un paso más, precisamente el 31 de octubre, en Augsburgo, en Alemania, con la firma de la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, por parte de la Federación Luterana Mundial y la Iglesia católica romana». Un evento histórico para el camino ecuménico: «Esa misma noche, muchas personas, se encontraron en la cercana ciudad de Ottmaring, sede de la Ciudadela Ecuménica de los Focolares. Estaba presente Chiara Lubich y otros representantes de los Movimientos como Andrea Riccardi, de San Egidio, y también algunos protestantes como Helmut Nicklas, responsable de YMCA de Múnich, (Asociación ecuménica de jóvenes cristianos). Dijeron: ¡encontrémonos, conozcámonos y comencemos a trabajar juntos!»
En ese primer tramo de camino se realizaron dos grandes manifestaciones de “Juntos por Europa”, el 2004 y 2007, Stuttgart; más adelante, en el 2012 en 152 ciudades contemporáneamente, con un eje central en Bruselas; en el 2016 “Juntos por Europa” se realizó en Múnich, en Alemania, con 36 mesas redondas y foros para compartir experiencias, buenas prácticas y perspectivas referidas a Europa. En noviembre de 2017, el encuentro de los amigos de Juntos por Europa tuvo lugar en Viena, ciudad-puente entre el Este y el Oeste.
En estos días, libre convergencia de Movimientos y comunidades cristianas se volvió a encontrar en Praga, en ocasión del aniversario del comienzo de la conocida “Revolución de terciopelo”, la revolución no violenta, que en 1989, dio vuelta al régimen comunista checoslovaco: «Es una coincidencia que interpela fuertemente a los amigos de Juntos por Europa, para renovar nuestro común compromiso, el de llevar a la cultura post-secular, el espíritu del humanismo cristiano, ofreciendo así nuestra contribución en dar vida y forma a una Europa más unida». Más allá de los miedos y de los prejuicios, se quiere testimoniar que el camino hacia una Europa “casa de las naciones y familia de pueblos” no es una utopía.
El convenio de Praga se abrió con la intervención del Teólogo-Filósofo checo Tomás Halik (Premio Templeton 2014), amigo personal de Vaclav Havel, primer presidente de la recién constituida República Checa, desde 1993 al 2003, de Jaroslav Šebek, miembro del Instituto Histórico de la Academia de Ciencias de la República Checa, y de Pavel Fischer, Senador checo. Los responsables y los representantes de diversos Movimientos, Comunidades y Asociaciones intervinieron para recordar juntos otra Europa, la de las grandes esperanzas y promesas que surgen del rico patrimonio de una multiplicidad étnica, social, cultural, que tiende a la comunión y al diálogo. El acontecimiento de Praga se convirtió en una etapa importante en la historia de Juntos por Europa, que continúa comprometida por una Europa más unida y más fraterna. «Se habla a menudo – concluye Beatriz – de los Padres Fundadores de Europa, Schuman, De Gasperi y Adenauer. Los jóvenes nos dicen: déjennos trabajar con ustedes, así la Europa de los padres se convertirá también en la Europa de los hijos y de las hijas». Fuente: UnitedWorldProject.
15 Oct 2018 | Sin categorizar
En la pampa argentina, “Lia” sigue atrayendo a jóvenes de todas partes del mundo. La ciudadela del Movimiento de los Focolares, dedicada a Lia Brunet, pionera de los Focolares en América del Sur, recientemente celebró, a pesar del frío invernal de julio, sus 50 años de fundación. Y nuevamente abre sus puertas, en el tibio septiembre, preludio de la estación cálida, con una original propuesta, dirigida a los jóvenes: la invitación a convertirse en protagonistas de su vida, “hasta el último minuto”. «Esta expresión –cuentan en la Mariápolis Lia– nos la inspiró Guillermo Curti, un focolarino sacerdote que murió repentinamente a principios de año. Para todos, pero especialmente para los jóvenes, Guillermo fue un modelo de fidelidad y de amor hasta el último instante». El 22 y 23 de septiembre la ciudadela volvió a abrir sus puertas a 800 jóvenes, de los cuales 350 llegaron el primer día, y los otros 450 al día siguiente. Venían de Paraguay, Uruguay y Argentina. «El primer día se dividieron en grupos según los países de proveniencia y prepararon stand en todo el territorio de la Mariápolis, para presentar su cultura y estrechar un contacto más personal. A la noche tuvo lugar una presentación de danzas y expresiones folclóricas, muy bien lograda. Los jóvenes, como verdaderos protagonistas, se prodigaron con entusiasmo en la preparación de la segunda jornada,la del domingo, cuando llegaron también otros jóvenes provenientes de distintas provincias argentinas».
El programa del 23 preveía que los participantes fueran acogidos en un auténtico estudio cinematográfico, donde empezó la grabación de distintas películas, ambientadas en épocas distintas (Los años ’70, ’80, ’90, 2000 y 2010) y de géneros diferentes (terror, musical, ficción, fantaciencia). «Las cinco décadas representaban los cincuenta años de la ciudadela. En cada película se profundizaba un desafío para los jóvenes de hoy: dependencias, consumismo, elecciones de vida, medios de comunicación de masa, con la representación de experiencias e historias sobre estos temas. Al final participaron en la premiación y en el discurso final, no sólo los chicos que estaban presentes en la ciudadela, sino también en otros 200 puntos de escucha conectados en directo, con miles de visualizaciones que prosiguieron también en los siguientes días. Al concluir el fin de semana una gran alegría reinaba en todos. Habíamos hecho, aún en medio de muchas dificultades, una experiencia de unidad profunda que nos transformó, nos hizo experimentar la presencia de Jesús en medio nuestro. El lunes, después de una buena dormida, todos nosotros, habitantes de la Mariápolis Lía, cenamos juntos, en un clima de familia. Nuevamente las canciones y los bailes expresaron la inmensa alegría que había quedado en nuestros corazones por la experiencia vivida».