11 Nov 2014 | Focolare Worldwide, Senza categoria

El Arzobispo de Wellington, John Dew
Estamos en Nueva Zelandia,en el centro de Wellington, capital de una tierra aparentemente lejana y en los confines de la tierra, sin embargo, es una zona que ha abierto los brazos y las puertas a muchos pueblos.
Sacudidos por las noticias sobre las guerras en Iraq, Gaza, Ucrania y África Central, así como el creciente temor por la incapacidad de enfrentar el avance del Ébola, e impresionados también por los llamados del Papa a la paz, realizados en muchísimas ocasiones, así como el llamado emitido por las personas de la comunidad del Movimiento de los Focolares,y de muchos otros habitantes de estos países, los jóvenes neocelandeses sintieron la necesidad de encontrarse en un lugar público para expresar en voz alta el ansia de paz que tienen dentro.
El Arzobispo de Wellington, John Dew, ofreció su contribución a la velada que se realizó entre canciones, oraciones y testimonios. Entre éstos, el testimonio de dos chicas procedentes de Iraq, que se conocieron en Nueva Zelandia, cuando sus familias se trasladaron a este país: Sendirella y Ayssar, la primera cristiana, la segunda musulmana. Ellas hablan de su país, de lo que las unió. Se encontraron por primera vez en la casa de unos amigos comunes y desde entonces comenzó una amistad que las llevó a compartir sueños, estudios, pasiones y viajes. Sendirella dice: “somos distintas”, y enseguida Ayssar agrega: “pero somos iguales”. Luego continúan contando que para muchas personas la religión constituye una de las mayores diferencias, y a veces también un obstáculo, y que en cambio para ellas nunca fueun problema, al contrario, es lo que las ha acercado. “En la religión de una”, dice Sendirella, “hemos siempre visto y reconocido elementos de la religión de la otra”.

Sendirella y Ayssar
Luego, hablan de su país: un Iraq asociado hoy a la guerra, con minorías que deben huir, donde hay torturas, mientras que el país de sus padres es un Iraq donde tu vecino puede ser un cristiano, un musulmán, un judío o un yazidi; “un Iraq, dice Ayssar, donde la diferencia de religión fue siempre vivida como una realidad y no como un problema”. Hoy este Iraq parece muy lejano. Y continúa, “nos han dicho que la paz es imposible”. Y Sendirella agrega, “en cambio nosotros sabemos que la paz no es una palabra de una constitución, no es un sistema particular de gobierno, no está ni siquiera en los raid aéreos que quieren obligar a establecer la paz. Nosotros sabemos que está en cambio, en la observancia cotidiana de nuestros principios y valores, que es algo que se construye desde abajo, más que desde lo alto”.
Kathleen, joven universitaria, cuenta que, después de un malentendido en el apartamento que comparte con otras jóvenes universitarias, sintió el impulso de pedir disculpas y que este gesto, que le resultó en principio muy difícil y comprometedor, después abrió la puerta a una relación nueva con esa joven.
El momento de oración concluyó con la invitación a que todos sean constructores de paz, y se selló este compromiso anudando una cinta blanca a un pequeño árbol llamado Kowhai, en lengua maori. Es uno de los árboles originarios de Nueva Zelanda. Su flor de un amarillo intenso, es una de las imágenes que representan Nueva Zelanda. Tiene muchas propiedades medicinales y muchas especies de pájaros encuentran su alimento en el néctar que produce. Tiene ramas delgadas, sin embargo el Kowhai es un árbol fuerte que puede crecer hasta 20 metros de altura. Un lindo símbolo de ese humilde pero fuerte grito de paz que los jóvenes lanzaron esa velada.
10 Nov 2014 | Focolare Worldwide
Jóvenes de Cagliari, Pisa, Treviso, Prato, Macerata, Turín, Mántova, Pescara, Roma y sus alrededores, pusieron a disposición tiempo, distancias y energías para construir esta cita que se presentaba con un título estimulante y atrayente: “Democracia de todos: invertir la pirámide”. Luego de haber vivido, el pasado 4 de octubre, el rico y variado programa común de la edición de LoppianoLab 2014, en la que se afrontaron – entre otras cosas – algunos de los temas prioritarios de la actualidad italiana, el taller prosiguió el 5 de octubre, en el Aula magna del Instituto Universitario Sophia (IUS). La metodología fue la misma que guía toda actividad de las Escuelas, tanto en las clases teóricas como en las actividades prácticas en distintos territorios: respeto, escucha, compartir, para hacer antes que nada una real experiencia de fraternidad y descubrir la validez y dignidad que ésta tiene como paradigma político a todo nivel. Una reseña de vida, compromisos, proyectos, exigencias de una política realmente nueva que ya se vislumbra en las experiencias de administradores públicos (dos de ellos, del Norte y Centro de Italia dieron su alentador aporte), de ciudadanos responsables, de jóvenes interesados y líderes, también allá donde se les ofrece la posibilidad de postularse para cargos de representación en las instituciones, de adultos que con generosidad declaran su disponibilidad para acompañar a los jóvenes en su búsqueda.
Como ejemplo de las distintas intervenciones, ricas y variadas en su genuinidad, les proponemos una lluvia de ideas que los jóvenes de la Escuela de Turín ofrecieron a los participantes; palabras síntesis de varios aspectos de la Escuela comentados por ellos mismos. Soberanía – «Participar» significa ejercer colectivamente la propia cuota de soberanía, de forma no violenta, constructiva y consciente. (Chiara Andena) Deber – El deber de «participar» para ir más allá; más allá de la crisis, del derrotismo, además que del inmovilismo y, sobre todo, de la renuncia a luchar, del darse por vencidos. (Matteo Dematteis) Crecimiento y voluntad – La dialéctica entre distintas visiones, experiencias de vida, bagajes culturales, permite un enriquecimiento personal indispensable para la formación del individuo; y todo esto vinculado a la voluntad: fuerza que impulsa hacia la búsqueda de perspectivas siempre nuevas. (Katia Follina) Descubrimiento – Si miro al mundo desde mi punto de vista tengo tres dimensiones, si lo miro con los ojos de los demás estas dimensiones se vuelven infinitas. (Marco Titli)
Competencia – «Participar», para mí significa arremangarse, cada uno según las propias inclinaciones, los propios intereses y conocimientos. Pero «participar juntos» significa integrar los talentos de cada uno para que las perspectivas sean más amplias e incluyentes en la óptica de la fraternidad. (Federica Mensio) Co-pertenencia – El hecho de darnos cuenta que integramos un conjunto más grande, nos responsabiliza. Esta toma de conciencia nos hace colectivamente activos y nos pone en condiciones de dejar una huella positiva. (Paolo Cataldi) Esperanza – Descubrir que un joven comprometido en política con una orientación completamente distinta de la mía, puede vivir y prodigarse por los mismos ideales, no sólo me ha donado la esperanza de un presente y un futuro mejores, sino que me ha recordado que jamás hay que cerrar las puertas al diálogo, a pesar de los distintos puntos de vista. (Elena Destefanis) Lucha y resistencia – La «participación» es una forma de lucha no violenta donde la escucha recíproca, el compartir los pensamientos y las ideas, de manera libre, sin prejuicios, son “armas de construcción masiva”. (Matteo Bracco)
9 Nov 2014 | Focolare Worldwide
En el concurso – promovido por la Asociación Ciudades para la Fraternidad – pueden participar todas las entidades de administración local, de cualquier parte del mundo.
Los proyectos e iniciativas pueden concursar si:
- instituyen y/o difunden, a nivel local, pero también nacional e internacional, prácticas de fraternidad universal, según las distintas acepciones de significado de dicho principio;
- estimulan a los ciudadanos para que se comprometan a favor del bien común y a participar en la vida de la comunidad civil,
- favorecen el desarrollo de una cultura de la ciudadanía activa e incluyente.
El proyecto debe ser representativo de un estilo de administración y no de un episodio aislado y cada vez más consciente del valor del principio de la fraternidad universal.
Las administraciones públicas y demás sujetos sociales, económicos, culturales, pueden tanto auto-postularse, o indicar proyectos de otras personas. Todas las postulaciones deben ser enviadas antes del 9 de enero de 2015 a la Presidencia de la Asociación “Ciudades para la Fraternidad”, c/o Municipio de Castel Gandolfo, Piazza Libertà, 7 00040 Castel Gandolfo (Rm).
Descargar la convocatoria en italiano
Para más informaciones: http://www.cittaperlafraternita.org/
9 Nov 2014 | Focolare Worldwide
Un fondo para quien vive en necesidad Desde hace más de veinte años, trabajo en el hospital universitario. Un día en mi unidad de dermatología llegó una paciente que ninguno de los colegas quería atender, a causa de los prejuicios. Los análisis de sangre, de hecho, habían revelado que estaba infectada por el SIDA. Ya que no podía operarla, empecé un tratamiento distinto con radioterapia. Tres meses después ya había mejorado. Dado que no podía tenerla hospitalizada por más tiempo y sabiendo que sus hijos no estaban en condiciones de cuidarla, le pregunté si tenía a otros parientes que podían hacerlo. Los había, pero vivían en otro Estado. Les propuse entonces a mis colegas contribuir con el dinero para el pasaje, dado que ella no estaba en condiciones de hacerlo. Recogimos el dinero, no sólo para el viaje, sino también para ayudar a su familia. Cuando la paciente dejó el hospital, estaba feliz. Después de esta experiencia, junto con los colegas, decidimos constituir un fondo para ayudar a los pacientes en necesidad. ¡A cuántas personas hemos podido ayudar en estos años gracias a este fondo! (K. L.- India) La prescripción Tengo cuarenta años y sufro de asma. Cuando me di cuenta de que estaba embarazada, la obstétrica me propuso abortar. Le dije que no. Ella me explicó que tenía que elegir entre el niño y mi vida, que era muy importante para los demás hijos que tengo. Quedé turbada y no lograba entender por qué tenía que matar a esta criatura inocente. Mi esposo, viendo mi estado de salud, dijo que todo dependía de mí. A este punto me entregaron la prescripción de una medicina “muy importante para mi salud”. Mi esposo la compró. No sé leer bien como para entenderlo todo, pero en el corazón sentí una duda. Pedí mayores informaciones: esa inyección procuraba el aborto. No me la apliqué y confié en Dios. Cuando llegaron los primeros dolores me invadió el temor. Preparé el testamento, confié los hijos a los parientes. Arreglé la casa y fui al hospital. El parto fue más fácil que las otras veces, sin ningún problema. Mi esposo hubiera querido llevar al niño al consultorio de la obstétrica para mostrárselo, pero yo preferí que no lo hiciera. Para mí fue una experiencia personal del amor de Dios y no podía ser orgullosa, sino sólo agradecerle. (D. A. – Costa de Marfil) Re-enamorarse Ese día, con mi esposo, se creó una fuerte tensión. «¿Algo que no funciona?» le pregunté. Y él: «No hace falta un mago para entenderlo». Según él, yo no comprendía sus exigencias. Era verdad, pero yo me preguntaba: «¿Será posible que con tantas cosas lindas de nuestra vida, él se detiene en la única que no funciona?». Fuimos a acostarnos enojados. Al día siguiente pensaba: «Somos un equipo, para aliviarlo a él tengo que trabajar sobre mí, ablandar mi corazón, pedir disculpas». No lo lograba. Para dar el paso, pensé en un acto de amor concreto hacia él, que es aficionado al fútbol. Para hacerlo feliz, cancelé el compromiso que teníamos para esa noche de manera que él pudiera ver el partido de la copa europea. Pero para volver a empezar realmente, teníamos que aclararnos. Así, a pesar del cansancio y los compromisos, una noche salimos y, primero el uno y luego el otro, nos abrimos con una confianza profunda, como no sucedía desde hacía tiempos. Nos miramos con ojos nuevos y nos entendimos. Diría que nos re-enamoramos. (G. S.- Italia)
[C1]Me parece mejor presente progresivo porque es una ayuda que se sigue dando de lo que se intuye de la experiencia
[I2]Pondría “al consultorio de la obstetra”
7 Nov 2014 | Focolare Worldwide
«Como en una prisión», rehenes dentro de casa, sin posibilidad de encontrarse. Ésta es una de las sensaciones más difundidas en los países afectados por el Ébola, y compartida también por Antonette, una de las jóvenes miembros de los Focolares de Sierra Leona. «Este virus parece que nos vuelve más egoístas y desconfiados hacia los demás; no nos permite ir libremente hacia nuestros amigos». Es por esto que Antonette se animó y decidió preparar las comidas para algunas familias vecinas que quedaron sin nada para comer durante la cuarentena de tres días. Se presenta un drama humano muy fuerte: «La gente ve morir a los propios seres queridos o que los traladan a centros especializados para el EÉola. Son centros que quedan lejos de aquí – el que escribe es el Padre Carlo Di Sopra de la diócesis de Makeni – y muchos, una vez que se fueron, no vuelven más. Las familias no saben más nada de ellos, ni ellos de sus propias familias. Se comprende entonces porque algunos se esconden y otros prefieren morir en sus propios pueblos. Pero así el virus se propaga y cobra nuevas víctimas» Sí, porque lo que hay que derrotar no es solo el virus sino también la ignorancia: la gente se pregunta: ¿existe de verdad el Ébola o es propaganda? ¿Quién provocó esta enfermedad? ¿No será que sólo quieren vendernos las vacunas para sacar una ganancia? – escribe Carlo Montaguti, médico focolarino de Costa de Marfil quien escribió un artículo profundizando el tema de la epidemia del Ébola en el último número de Nouvelle Cité Afrique. A esto se agregan los que se dicen curanderos, como la mujer liberiana se trajo enfermos de la cercana Guinea, contribuyendo así a la difusión de la epidemia en Liberia. Y la insuficiencia de los sistemas sanitarios nacionales, su incapacidad de responder decididamente a una emergencia de esta magnitud y sobre todo la falta de medios. «En ciudades como Monrovia (la capital de Liberia), con dos millones de habitantes, la mayor parte de los hospitales y centros sanitarios están cerrados por miedo al contagio. Así es difícil curar, no solo el Ébola, sino todas las otras enfermedades». Es una situación que debe ser asumida por la comunidad internacional, como recomendó el Papa Francisco en su reciente llamado.
«Estamos constituyendo un ‘fondo Ébola’ para ayudar a los más afectados – escribe el Padre Carlo-. De los Focolares de Costa de Marfil llegó ayuda concreta que ahora estamos distribuyendo. Hay muchos huérfanos: hay algunas familias que han sido diezmadas por el virus. Otro religioso, el Padre Natale, está tratando de forma desesperada de encontrar un equipo del extranjero que tenga un laboratorio para realizar test del virus y que pueda venir aquí al norte». Y sigue diciendo: «En estos días dos de nuestros religiosos tuvieron fiebre alta. Era probablemente malaria, porque la fiebre desapareció, pero al principio existía siempre la aprensión y uno se encuentra desarmado, de verdad sólo en las manos de Dios. Hay cada vez más casos y no lejanos de nuestra casa. Ahora aparecieron casos de Ébola también en la zona de Kabala donde aún no se habían registrado. Llegan noticias de que el virus está fuera de control, sobre todo porque ha brotado en las ciudades. Existe una gran suspensión». Además no se puede viajar como antes, porque el distrito entró en cuarentena. Y con el paso de las semanas el Padre Carlo confiesa que comprende que «éste no es un ‘ángulo del mundo’, como lo había definido antes, sino que es el corazón de Aquel que Chiara Lubich llama el Super-Amor’», Jesús Abandonado, que en la Cruz no encuentra respuestas, pero continúa amando. Es la única arma que queda, poderosa, porque ayuda a no perder la esperanza, a permanecer unidos, a rezar por los enfermos: «pueden quitarnos la posibilidad de encontrarnos, pero la presencia de Jesús entre nosotros se puede establecer también a través de las puertas cerradas de las casas», escribe un joven. Y otro dice: «Sí, ésta es nuestra impresión. Parece que estuviéramos en una prisión, pero también allí podemos amar».
6 Nov 2014 | Focolare Worldwide

31 ottobre 1999 – Firma de la Declaración conjunta
Hace 15 años la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica firmaron la “Declaración Conjunta sobre la Justificación”. ¿Qué recuerdos tiene de ese día en el que usted por la parte luterana firmó este importante documento? «Era el 31 de octubre de 1999: logramos firmar, antes de entrar en el siglo XXI, también gracias a Juan Pablo II. No fue fácil alcanzar esa meta, había una fuerte discusión también dentro de la Iglesia Evangélica, sobre todo en Alemania. Tomé conciencia de la importancia de este acto cuando vi en la Iglesia de Santa Ana (Augsburgo) a personas provenientes de todo el mundo. Y sentí una enorme gratitud, libertad y esperanza. En la tarde del mismo día se encontraron, por primera vez, un grupo de fundadores y responsables de Movimientos y comunidades, evangélicos y católicos. El encuentro tuvo lugar en la ciudadela de Ottmaring, junto a Chiara Lubich y otros. Lo que nació lo considero “un milagro”: el camino de “Juntos por Europa”, que ha generado una comunión sentida y experimentada entre Movimientos y comunidades muy distintos entre ellos». ¿Qué ha cambiado en estos 15 años? «Se puso fin a las condenas recíprocas del siglo XVI, y cayeron prejuicios. Esta me parece que es la cosa más importante. Ahora nos podemos encontrar como hermanos y hermanas. El hecho de que el mismo documento haya sido firmado en el 2006 también por las Iglesias metodistas pone en evidencia su importancia. Lamentablemente desde entonces las Iglesias no han dado pasos ulteriores, pero en tantas cuestiones podemos decir que estamos juntos en el camino: en las parroquias y en las comunidades se vive esta esperanza». ¿Cuál es el significado del documento “Del conflicto a la comunión”, firmado una vez más por ambas Iglesias, con vistas al aniversario de la Reforma? «Es un “inventario” del diálogo católico-luterano a nivel mundial. Este documento nace sobre la base de la Declaración conjunta sobre la Justificación. Es un informe sobre la situación actual en donde se subraya lo que nos une, sin callar los puntos que todavía nos dividen. Estoy muy contento con este documento porque nos hace entrar en una dimensión global y da una apertura importante precisamente con vistas al jubileo del 2017, que deseamos que sea conmemorado conjuntamente por los cristianos luteranos y católicos». ¿Un augurio para el 2017? «Mostrar al mundo que como cristianos vamos hacia Cristo, esto es lo que debería emerger. No se trata de hacer de Lutero un héroe, sino concentrarnos en el contenido de la Reforma: ¿cómo podemos anunciar hoy al mundo el Evangelio de la gracia, que Dios está con nosotros? Sería bello si en el 2017 llegáramos a una confesión común y pública de Cristo, y a vivir en muchos niveles una auténtica unidad en Él».
¿Qué significado tienen para usted los encuentros de los obispos de varias Iglesias en los que participa desde hace algunos años? «Fue el obispo Klaus Hemmerle quien me puso en contacto con el Movimiento de los Focolares. Estos encuentros son como ‘señales de tránsito’ que nos indican un camino. Es muy enriquecedor poderse encontrar con hermanos de otras naciones e Iglesias. Por ejemplo, me impresiona lo que están viviendo los hermanos obispos en Medio Oriente. En nuestro diálogo –lejos de los reflectores de la prensa y de los medios de comunicación- puedo conocer y compartir sus sufrimientos, pero también su vitalidad. Vivimos una comunión profunda y rezamos juntos. Ciertamente siempre es un dolor no poder todavía celebrar juntos la Santa Cena, pero hay una inmensa alegría al volver a ver a los hermanos. Es un nivel de comunión espiritual profundo, único diría, así como es único que un Movimiento laical convoque a los obispos a encontrarse. Es maravilloso que el Focolar nos brinde esta posibilidad todos los años. Es una comunión experimentada, y tiene un grandísimo significado. Y juntos estamos en camino».