4 Sep 2014 | Focolare Worldwide
Que los jóvenes sean «ciudadanos del mundo», o que, por lo menos, lo debieran ser, dado que ninguna población vive aislada, pues se ha convertido prácticamente en un lugar común. Precisamente por esto es importante que los muchachos estén formados en tal sentido, de modo de que sean «capaces de tener una perspectiva, una forma de sentir y de actuar que abrace a quien pasa a nuestro al lado y también al que nos es desconocido porque está lejos, pero nunca es anónimo. Por lo tanto, ciudadanos de la propia ciudad, del propio país y al mismo tiempo ciudadanos del mundo, capaces de “Amar la patria del otro como a la propia patria”».. Así define el ser «ciudadanos del mundo» AMU – Acción Mundo Unido, que también este año y por sexta vez propone a los 1eros y 2dos años de las escuelas secundarias italianas el Campus de ciudadanía planetaria.
La iniciativa tendrá lugar en la ciudadela internacional de Loppiano en Incisa Valdarno (Florencia) en una jornada que se realizará entre abril y mayo de 2015, y está dirigida a todos los estudiantes junto con sus profesores. El objetivo es que los jóvenes adquieran la conciencia del significado y de la importancia de la ciudadanía activa, que sean constructores de una sociedad civil, y que contribuyan a una educación multiétnica e intercultural, gracias también al contexto dentro del cual se desarrolla el Campus: Loppiano. En efecto en Loppiano vive gente de todas las edades y de todos los continentes, llegan a la zona Toscana para vivir la vida de todos los días – de hecho se trata de una ciudad como cualquiera, con escuelas, oficinas, empresas y principalmente, con el ideal de fraternidad universal propuesto por el Movimiento de los Focolares. Un lugar en el cual se experimenta la diversidad como riqueza, y el encuentro con el «diferente» se produce no como una amenaza sino como una oportunidad de intercambio y comunión. El hilo conductor de la jornada será el tema de la globalización. A través de sociodramas, talleres y momentos de diálogo los muchachos conocerán luces y sombras de este proceso, las dinámicas de las relaciones entre los diversos países del mundo, buenas prácticas para un estilo de vida sostenible y solidario, y experiencias ofrecidas directamente por sus protagonistas. Desde allí se partirá para elaborar y proponer acciones concretas para concretar en la vida cotidiana en la propia ciudad de cada uno. Se les pide a las escuelas que tengan interés en asistir, que se pongan en contacto con la oficina “Educación para el Desarrollo” de AMU antes del 31 de diciembre para convenir el itinerario didáctico y el programa, de modo de que éste sea coherente, lo más posible, con el programa realizado durante el año escolar. Secretaría Organizativa: Via Frascati, 342 – Rocca di Papa (RM) Tel. 06 94792170 Email: eas@amu-it.eu
29 Ago 2014 | Focolare Worldwide
El año pasado, estuve en tratamiento oncológico por un nuevo cáncer. Anímicamente, esta vez fue peor que la primera: dolor y desesperanza. Era duro aceptar de nuevo la enfermedad después de casi cinco años. Las ocho sesiones de quimioterapia duraron seis meses, luego descansé un par de meses antes de las 25 sesiones de radioterapia. Tenía que ir a un hospital a unos 30 km de mi domicilio. En varias ocasiones me acompañaron unas amigas, pero era complicado, pues a veces podía demorarse dos o tres horas, por lo que la mayoría de las veces fui sola. Me llevaba algo para leer, o música o cualquier cosa que me distrajera. Tenía la impresión de que todo era muy impersonal. La segunda semana me fijé en una mujer musulmana que se sentaba aparte en una sala. Tenía una cara de infinita tristeza. Ese día tuve que esperar mucho y pude ver cómo sacaban, en camilla y sedada, a una niña de unos cinco años y la ponían al lado de la señora. Cuando llegué, había oído a las enfermeras hablar sobre la niña, así que al salir me atreví a preguntar por ella. La habían operado de un tumor cerebral y ahora le daban una radioterapia especial que la obligaba a estar muy quieta, por eso la sedaban. Al día siguiente se repitió la escena. Yo observaba y me decía que tenía que hacer algo. Me daba vergüenza acercarme, pues la madre no hablaba mucho español, pero se me ocurrió decirle a la enfermera que le preguntara si necesitaba algo. La enfermera se quedó algo perpleja, pero lo hizo. Al rato me dijo que a la niña le hacía falta un abrigo. También le vendría bien un cochesito. En ese momento me entusiasmé. Tenía un cochesito casi nuevo que guardaba para mi hermana, y varios abrigos de mi hija que seguro le valdrían a la niña… En cuanto llegué a casa preparé lo que pude y tomé también juguetes. Sabía que era a Jesús a quien se lo estaba dando, pues Él mismo dijo: “cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo” (Mt 25, 40). Se lo llevé a la enfermera y no salía de su asombro. Me dijo: “Fíjate cómo estás tú, y a nosotras no se nos ha ocurrido preguntarle si necesitaba algo”. Fui llevando más cosas y siempre, al día siguiente, aparecía la niña tan contenta con su bolsito, su muñeco o lo que le hubiera llevado. Era una gran alegría verla enseñando sus cositas “nuevas”. La madre quería conocerme, si bien yo le había dicho a la enfermera que no le dijese quién era, pues también dice el Evangelio “que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mt 6, 3). Tras mucho insistir, fui a saludarla. Fue emocionante. Me dio un abrazo y con los ojos llenos de lágrimas me dio las gracias. Yo también me emocioné. Durante los cinco días que me quedaban para acabar la radioterapia, me sentaba con ella y hablábamos. Comencé la radioterapia con miedo y angustiada porque al cabo de un mes y medio mi hija haría la primera comunión y yo me veía fatal, preocupada por si me crecería el pelo. Hoy doy gracias a Dios por haber aprendido a salir de mí misma y ver al hermano que está a tu lado, que también sufre, e intentar hacerte uno con él, acallando tu yo y tus preocupaciones. S. G. (Murcia, España)
28 Ago 2014 | Focolare Worldwide, Senza categoria
“Net-working – Relaciones en la Iglesia”: cuatro días de vida juntos, encuentros, debates, testimonios, talleres dedicados a jóvenes sacerdotes y seminaristas que quieren ser hombres de Dios, partícipes activos de los desafíos de la gente y de su tiempo. El Padre Justin Nary tiene 42 años y viene de la República Centroafricana. Empieza hablando con calma y parece que se refiere a otra persona cuando cuenta de los más de 2000 musulmanes a los que buscó alojamiento, poniendo en peligro su vida, para salvarlos de la violencia homicida que ensangrentó recientemente a su país. Poco antes había hablado el Padre Josef Pal, rumano, quien contó una tras otra, experiencias de diálogo, que ha sabido entretejer en su ciudad a nivel ecuménico, social, con personas de convicciones no religiosas, tanto en las comunidades parroquiales como con las instituciones civiles. Son fragmentos de vida, historias de sacerdotes “apasionados por la humanidad”, con el deseo de contagiar a los 268 participantes en el “Net-working – Relaciones en la Iglesia”. La cita tuvo lugar en Loppiano, del 19 al 22 de agosto pasados, para sacerdotes, seminaristas y personas orientadas al sacerdocio. “Nos dirigimos a la nueva generación sacerdotal –explica el padre Alexander Duno del Centro sacerdotal de los Focolares, organizador del evento- y la respuesta fue contundente: los participantes provenían de 38 países la mayoría europeos, con una representación de África, Asia y de las Américas, hablaban 12 idiomas. Fueron grandes las expectativas de estos cuatro días caracterizados por la imagen de la “red”: que subrayaba el deseo de comprender, participar y compartir la vida y los dramas de la gente y de sus pueblos.
La característica de todo el encuentro fue el binomio diálogo-comunión. Se realizó en el Centro internacional de Loppiano que acogió a los participantes y que durante más de 50 años ha hecho de la fraternidad su propio distintivo. De este modo se dio vida a un taller en el que expertos, docentes y participantes se constituyeron en un único equipo de trabajo. Además de las plenarias, se trabajó en 27 numerosos talleres temáticos animados por profesionales a nivel internacional. Se afrontaron temas como la familia, la economía, la política, el pluralismo cultural y religioso, el diálogo con el Islam y las grandes religiones. Se dialogó sobre la necesidad de una Iglesia “que salga hacia las periferias existenciales y sobre el perfil de la parroquia hoy como “red de comunidades”. Fue grande la atención que se dedicó a cuestiones cruciales para la vida de los sacerdotes de hoy: el equilibrio en la vida, el don y el desafío del celibato, la soledad y las nuevas formas de vida comunitaria, la capacidad de diálogo en medio de conflictos y desafíos sociales. La primera serie de talleres se enfocó en los escenarios del mundo de hoy descubriéndolos, más allá de las crisis, como fragmentos de fraternidad ya en acto y bocetos de respuestas llenos de esperanza. Fue muy participativa también la segunda serie de talleres sobre las distintas realidades de la actualidad eclesial. De este modo se delineó la imagen de una Iglesia viva, en diálogo, que no retrocede ante las novedades de la contemporaneidad, sino que penetra en los puntos neurálgicos de la historia, para iluminarlos desde la perspectiva de la Palabra evangélica de la unidad, vivida a través de relaciones y comunidades que han hecho de la comunión su fuerza.
“En estos días –comentaba el Padre Stefano Isolan, un joven sacerdote de Fiesole- hemos vivido la belleza de ser presbiterio y no individuos aislados llenos de compromisos y reuniones, de ser realmente nudos de una red, importantes los unos para los otros”, “He experimentado –cuenta un pastor evangélico de Serbia– la alegría de tener muchos hermanos y de sentir el amor que nos une aunque seamos de Iglesias distintas”. “La idea de la comunión no se queda en la cabeza sino que entra en la vida”, afirmó un joven orientado al seminario. Y otro de ellos agregó: : “Aunque somos diferentes entre nosotros, ha habido entre todos gran confianza. Los talleres realmente nos ayudaron”. Una característica común fue la alegría y la esperanza renovada de haber vivido, como auguró el Papa Francisco a los obispos de Asia en su reciente viaje a Corea, una experiencia de “auténtico diálogo”, el que nace de “la capacidad de empatía (…) fruto de nuestra mirada espiritual y de nuestra experiencia personal, que nos lleva a ver a los otros como a hermanos y hermanas”. Ahora, concluido el encuentro, el desafío continua a escala nacional, europea y extra continental: en las parroquias, en las comunidades, al lado de la gente; en las ciudades donde los sacerdotes y seminaristas han vuelto, con el deseo de seguir concretando el lema de San Pablo que se eligió para el congreso: «Acójanse los unos a los otros como Cristo los ha acogido a ustedes ». Visita en sitio web: networking2014.focolare.org Fotogallery: Loppiano
26 Ago 2014 | Focolare Worldwide
Mientras que desde todo el mundo se levantan voces a favor de la paz, e incluso el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso invita a tomar una posición, nos llega una carta de los musulmanes de los Focolares de Magreb en apoyo a la declaración de los Focolares de Jordania, compartida por todo el Movimiento. «Nosotros, musulmanes del Focolar de África del Norte (Marruecos, Argelia y Túnez) queremos testimoniar nuestra total adhesión y nuestro apoyo pleno a la declaración de los Focolares en Jordania. Nuestras religiones son un tesoro a disposición de la humanidad, existen para magnificar la mejor parte del ser humano. Pero, como sucede actualmente, las mismas son manipuladas al servicio de proyectos de poder y fuerza y no de justicia y de paz. Las religiones son ‘inocentes’. Las víctimas pertenecen a todas las religiones pero, lamentablemente, también los manipuladores. El último engaño, en orden de tiempo, se está desarrollando ante nuestros ojos en Irak y Siria, bajo el estandarte del ISIL. Que se llame Califato, Emirato o Sultanato no cambia el carácter violento, salvaje y deshumano de su ser. Su referencia al Islam es una usurpación, una falsificación, tanto más que sus primeras víctimas han sido otros musulmanes. Sólo consideraciones políticas y geoestratégicas irresponsables han guiado a estos actores y sus maquinaciones. Unimos nuestras voces a aquéllos que en todo el mundo están exhortando a la paz y al diálogo entre las culturas y las religiones. Queremos gritar fuerte porque el silencio mata. Nuestra lejanía de los lugares donde se realizan las operaciones militares no nos impide sentir fuertemente el sufrimiento. En nuestros recuerdos están todavía vivos. Hace sólo pocos meses, personas de todas las religiones se reunieron para dialogar y declararse recíprocamente el amor por cada hermano, cada uno desde su propio credo [Chiara y las religiones. Juntos hacia la unidad de la familia humana – Roma, 20 de marzo de 2014 – ndr]. Nuestro intercambio ha demostrado que son más las cosas que nos unen que las que nos dividen. Expresamos nuestra disponibilidad a participar en todo tipo de iniciativa orientada a una justa solución de los conflictos en curso, recordando que al hacer a los demás lo que nos gustaría que hicieran por nosotros, trazaremos la senda de la fraternidad».
21 Ago 2014 | Focolare Worldwide
«Learning fraternity», «Aprender la fraternidad» tal es el título del programa del proyecto que la AMU-Acción Mundo Unido, que en calidad de ente acreditado ante el Ministerio de Educación italiano, promoverá durante el año lectivo 2014-2015, en colaboración con el Movimiento Humanidad Nueva de los Focolares. El objetivo de la larga serie de actividades, como dice la misma AMU, es «favorecer la toma de conciencia y el crecimiento de la responsabilidad con respecto a los desafíos que presenta el mundo contemporáneo, ante los cuales cada uno está llamado a comprometerse en forma personal», mediante la educación a una ciudadanía activa, a la multiculturalidad, a la paz, a la solidaridad y a estilos de vida sostenibles y respetuosos del medio ambiente. Sobre una sólida base de itinerarios ya recorridos los años anteriores, AMU y Humanidad Nueva proponen una serie de actividades sobre estas temáticas para docentes y educandos, el Campus de ciudadanía planetaria en Loppiano (al que dedicamos un artículo específico), y talleres temáticos para los estudiantes. También hay una red de proyectos a nivel mundial, algunos de los cuales se han realizado en Italia. Recordamos la iniciativa «Construyamos juntos un mundo de paz y fraternidad», que está activo ya desde hace algunos años en muchas escuelas de Sicilia y Calabria, y tiene como objetivo la educación a la escucha, al encuentro, al diálogo y a la convivencia entre distintas etnias y culturas –como por ejemplo las de los gitanos, hindúes, o norafricanos, que están presentes en el territorio.
Entre las alianzas y vínculos con escuelas del extranjero, este año ocupa un lugar especial el proyecto «Una escuela en los Andes»(ver artículo dedicado al tema). Además, prosigue el proyecto internacional “Schoolmates”, en colaboración con los Chicos por la Unidad: una red mundial entre los salones de clase para intercambiar experiencias, compartir sus culturas, idiomas, tradiciones e iniciativas en curso. El proyecto permite que cada año se sostengan alrededor de 600 becas para estudiantes de países en vías de desarrollo de varias partes del mundo, gracias a iniciativas de recolección de fondos realizadas por los mismos chicos.
20 Ago 2014 | Focolare Worldwide
Un proyecto que, en la periferia de Kinshasa – capital de la República Democrática del Congo – quiere dar a los pequeños instrucción y una alimentación adecuadas, atención médica y ropa: se trata de «Petite Flamme», “pequeña llama”, que atiende a 1650 niños inscritos en 9 escuelas. «Ya son 17 años que me ocupo de este proyecto –cuenta Edi, la encargada del Movimiento de los Focolares- comenzó hace 19 años. Lo llevamos adelante gracias al Apoyo a Distancia de Familias Nuevas. Además de los niños se benefician de proyecto los profesores y sus familias, al haber encontrado un trabajo, si bien con un salario modesto, en un país con el 80% de desocupación».
Son innumerables los ejemplos de apoyo concreto que el proyecto logra dar. «Por ejemplo –prosigue Edi- una muchacha madre que estaba en dificultad ha logrado obtener un diploma de costurera, pudiendo ahora alimentar a su niño y a sí misma. O también, un muchacho huérfano que será el primero en obtener la Licenciatura en Matemáticas e Informática en la Universidad de Kinshasa». En «Petite Flamme» además se acoge a niños ciegos que realizan un programa de formación específica. Además una vez que acaban sus estudios, a los muchachos se les dan también los medios: las jóvenes que han conseguido un diploma de modista, por ejemplo, han podido llevarse a casa una máquina de coser para iniciar su propia actividad profesional. «Los niños ciegos, reciben una formación musical especial – explica Edi – y reciben como regalo una guitarra clásica. Durante la fiesta de despedida un muchacho ciego deleitó a todos con una canción compuesta por ellos, en la cual agradecen a sus padres por haberlos criado así a pesar de todas las dificultades que esto comporta, en un país pobre».
Además, son conmovedores algunos testimonios: «En Kinshasa, ciudad de casi 12 millones de habitantes, existe sólo un centro para personas con discapacidad – nos cuenta Edi -. Una de nuestras colaboradoras, acudiendo allí para realizar algunas sesiones de fisioterapia, encontró a un muchacho con el uniforme escolar, con una grave minusvalía. “¿Quién será?”, se preguntaba. “A pesar de su dificultad, se distinguía entre todos los pacientes, parecía feliz”. La t-shirt del Genfest de Budapest que la colaboradora llevaba puesta le dio la ocasión para hacer amistad, pues el muchacho conocía el Movimiento de los Focolares. Y la colaboradora comentaba: «Finalmente he conocido personalmente a Jonathan – así se llama el joven – que ahora va a la escuela de refuerzo “Petite Flamme”. El muchacho, tiempo atrás, vivía en la miseria más absoluta, por lo que le habíamos conseguido un colchón para que pudiera vivir en casa de un tío. El aprovechamiento escolar ha mejorado, así como sus condiciones físicas, gracias a la fisioterapia. Jonathan al final de este año escolar pudo rendir un examen que le permitió pasar a la escuela secundaria». Son muy fuertes también los testimonios de algunas chicas que asisten a la escuela: «El sufrimiento me había obligado a conseguir dinero de forma deshonesta – cuenta una de ellas -, y muy pronto quedé encinta. El nacimiento de mi hija Jordan aumentó mi dolor, porque desde entonces éramos dos las que necesitábamos ayuda. Pero un día el responsable del grupo de base de la Iglesia católica de la Marina «Baramato» me ha hecho entrar en «Petite Flamme». Me daba vergüenza vestirme todavía con el uniforme de la escuela, pero me impresionó el amor de nuestros profesores. Se identificaron conmigo, a pesar de mi bajo nivel escolar. Y así he hecho también yo con mi pequeña Jordan. Ahora me interesan mucho todas las lecciones: quisiera continuar formándome hasta el final y mi sueño es llegar a ser una buena modista».