24 Feb 2016 | Focolare Worldwide
Después de 5 años de guerra, el anuncio de un posible acuerdo de “cese al fuego” en Siria, no alimenta muchas esperanzas en la población que, día a día, sigue viendo cómo se precipita la situación. Los autobombas siguen sembrando muertes entre los civiles, los raid aéreos cada vez más a menudo ponen en la mira estructuras humanitarias; mientras que en los campos de batalla se sigue muriendo. Para no hablar de las pérdidas de trabajo, de la casa y de las continuas e insoportables interrupciones de electricidad y agua, mientras que la vida debe seguir adelante, a la fuerza. En una cultura donde la familia es el centro, es un motivo de sufrimiento ver partir a los propios parientes hacia destinos inciertos en el extranjero, sin esperanzas de que algún día puedan volverse a ver. Y para quien se queda, es angustiante el dilema si está haciendo bien quedándose en esta tierra en donde la vida corre peligro y no hay perspectivas de futuro. Sin embargo es precisamente allí a donde Maria Grazia Brusadelli, focolarina italiana, se prepara para ir. ¿Qué te empuja –preguntamos- a dejar una rivera segura en Italia e ir hacia tal lugar desconocido? «Es una urgencia que siento dentro desde hace meses, la advertí casi como un segundo llamado de Dios, a prodigarme por quien sufre, por quien está más en peligro. Y quiere ser mi respuesta personal al cuestionamiento que nos hicimos en el Movimiento de cómo responder al llamado del Papa Francisco de “salir” hacia la periferia del mundo. Entonces le dije a Jesús: “mándame a mí”. Me pareció que Él acogía mi disponibilidad. Lo hablamos entre nosotros y me propusieron ir a reforzar el Focolar de Damasco».
Una “periferia” más extrema por el momento no hay. Ahora María Grazia está preparando los documentos para dejar el país. Mientras tanto fue a comunicar su decisión a los parientes y está entregando el cargo a quien la sustituirá en su actual función. Todavía está a tiempo de cambiar de idea, dado el persistir de las hostilidades. Hace sólo algunos días dieron la noticia de una bomba que explotó en la estructura hospitalaria de Médicos Sin Fronteras de Marat al Numan, que dejó 8 víctimas, y una población de 40.000 personas sin servicios de salud en una zona en pleno conflicto. Y también la del asesinato, en Aleppo, de un joven voluntario de Cáritas. María Grazia, ¿qué efecto te provocan estas noticias? ¿Tienes alguna duda? «Absolutamente no. Es verdad que cada noticia trágica que llega es como un flechazo en el corazón. Pero no tengo miedo. Aunque estoy consciente de los riesgos, no me da miedo por mí. Pienso en cuantos están allí y quisiera estar ya con ellos para compartir estos sufrimientos y llevar, con mi presencia –porque lamentablemente no conozco el árabe- un poco de esperanza. Quisiera estar ya allí para hacer sentir la solidaridad y la cercanía de los miembros de los Focolares que, en todo el mundo, todos los días rezan para que la paz vuelva a Siria. Los sirios con los que estamos en contacto están muy agradecidos por esta comunión mundial y por todo lo que se hace en el lugar para aliviar sus necesidades. Quisiera estar ya allí también para llevar el afecto y la esperanza de la Iglesia. Antes de viajar tendré un encuentro con el Santo Padre, y llegando allí podré transmitir su mensaje. En Damasco me esperan tres focolarinas y en Alepo también los focolarinos. En ambas ciudades hay una estrecha comunión con las personas que han hecho propia la espiritualidad de la unidad en Siria, también hay un vivo diálogo ecuménico e interreligioso con la gente del lugar. Porque en todas partes del mundo el Focolar es espíritu de familia, entre nosotros y con todos».
16 Feb 2016 | Focolare Worldwide
Miles de estudiantes universitarios han denunciado el imperante sistema de corrupción de la universidad estatal más grande del país, la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Una larga primavera austral que se concluyó con la renuncia en cadena de las autoridades académicas y la negociación de la reforma del estatuto concebido en los tiempos de la dictadura. Los jóvenes universitarios sorprendieron a todos por su seriedad y organización. Durante más o menos un mes ocuparon el edificio de la Universidad y crearon un auténtico “Estado alternativo”. Turnos de guardia en las puertas, control de mochilas y maletines para que no introdujeran alcohol, eficientes equipos que se ocupaban de la alimentación y los servicios esenciales, la organización de un calendario de lecciones de reposición, con la ayuda de profesores y estudiantes de los últimos años; y ahora, con un calendario de exámenes para que nadie pierda el semestre. Además demostraron tener la inteligencia para no dejarse instrumentalizar por nadie. Muchos indicaron como figura inspiradora al Papa Francisco, quien se encontró con miles de jóvenes durante su visita al Paraguay. Su llamamiento a “hacer lío y después organizarlo”, fue acogido plenamente. Entre los animadores de la rebelión pacífica #UNAnotecalles, estaban los jóvenes de los Focolares. La palabra a Alejandra y Cecilia, estudiantes de Medicina e Ingeniería respectivamente: «Todo empezó con el sit-in delante del Rectorado, para demostrar nuestra indignación por las recientes denuncias de corrupción. Todos los días se hacía una manifestación pacífica con el micrófono abierto a los estudiantes, profesores y funcionarios. Después empezó una vigilia permanente alrededor del edificio, la huelga estudiantil y la petitoria de la renuncia del rector y sus colaboradores. El apoyo de la ciudadanía, que enviaba alimentos y otros insumos, nos dio la fuerza para no ceder en la lucha, haciéndonos entender que era una batalla de todos. Después de 40 días obtuvimos la renuncia del rector, de otros 5 funcionarios y la imputación de otros 38 y después, la renuncia de todos los decanos de las facultades. Para nosotros ha sido fundamental vivir esta etapa junto con los otros gen que estudian en la UNA, y también con otros, que nos hacían sentir su apoyo en distintas formas. Seguros de la promesa de Jesús que si nos unimos en Su nombre Él está con nosotros, tratamos de que fuera así. Él nos ha dado la luz para defender los valores evangélicos del amor, verdad y justicia y para superar los momentos difíciles que no han faltado. A veces no era fácil contener a la multitud que parecía dejarse llevar por las emociones. En esos momentos, cuando no era claro lo que era más justo hacer, tratábamos de entender juntos cómo comportarnos y qué moción promover.
Leticia, estudiante de Trabajo Social, cuenta: «Al principio me sentía un poco confundida. Personalmente nunca había vivido una experiencia así, con tantos jóvenes, gritando consignas, reclamando derechos y ocupando la Universidad. Me preguntaba el porqué de estas injusticias, y qué podía hacer yo como cristiana. Entendí que tenía que estar con los estudiantes, al servicio, tratando de comprender las motivaciones de todos, también de los jóvenes llenos de resentimiento; y trabajar con todos y dar ánimo en los momentos de desaliento». Una intervención suya en la que invitaba a los estudiantes a “no tener miedo” de eventuales represiones, o de perder el año “porque aquí nos jugamos el todo por el todo”, fue difundida en las redes sociales. Para José, estudiante de Física, «ir contra la corriente era una cosa de todos los días. Pero se sentía un gran amor concreto entre todos los jóvenes presentes en la Universidad. Creo que la rebelión que se vivía y se vive es sinónimo de juventud, y, para un cristiano, significa imitar a uno de los “rebeldes” más grandes de la Historia: Jesús de Nazaret. Era y es el momento de imitarlo, no sólo en la Universidad, sino también en otros ámbitos de la vida, para ser una generación fiel a Sus ideales». https://www.youtube.com/watch?v=gBju-wqGOnU&feature=youtu.be
15 Feb 2016 | Focolare Worldwide
12 de febrero de 2016. El aeropuerto de la Habana (Cuba) es el lugar que hospeda el primer encuentro en la historia entre el Obispo de Roma y el Patriarca de Moscú. Un encuentro fraterno, “entre obispos”, que ha permitido tener «la posibilidad de escuchar y entender las posiciones el uno del otro», como dijo el patriarca Kirill al final del encuentro. Entre las preocupaciones comunes se encuentran el anhelo de paz y la defensa de los cristianos perseguidos en el mundo. «He sentido el consuelo del Espíritu Santo en este diálogo», afirmó el papa Francisco, por la perspectiva de «una serie de iniciativas» para realizar juntos. «No somos competencia, sino hermanos, y este concepto es el que debe guiar nuestras acciones recíprocas hacia el mundo externo», se lee en el corazón de la Declaración conjunta firmada por el Papa y el Patriarca. En ella se invoca la necesidad de un trabajo común entre católicos y ortodoxos, y se auspicia la superación de las divergencias históricas heredadas, respondiendo juntos a los desafíos del mundo contemporáneo. Se trata de los cristianos víctimas de la persecución, de la violencia en Siria, en Irak y otros países de Medio Oriente, de la lucha contra el terrorismo, del diálogo interreligioso, del proceso de integración europea en el respeto de las identidades religiosas. Pero también se tocaron temas sociales y éticos, con preocupación “pastoral”, como subrayó el Papa Francisco a los periodistas en el vuelo entre Cuba y México: pobreza, crisis de la familia, derecho a la vida (aborto, eutanasia y procreación asistida), los jóvenes, la paz en Ucrania. «De nuestra capacidad de dar juntos un testimonio del Espíritu de la verdad en estos tiempos difíciles –se lee en la Declaración- depende en gran parte el futuro de la humanidad».
«También aquí en Moscú se siente que ha sido un encuentro histórico –escribe Anna Gloria, focolarina italiana actualmente radicada en Moscú-. Los medios de comunicación han hablado mucho. La noche anterior al encuentro, en la Catedral católica de la Inmaculada Concepción el obispo Paolo Pezzi nos invitó a todos a rezar por la unidad. Fue muy bello. Éramos católicos y ortodoxos de varios Movimientos y comunidades. Se advierte que se ha dado un paso importante en la unidad». La Iglesia ortodoxo rusa –a pesar de la reciente tensión entre Moscú y Roma- tiene una larga historia de búsqueda de la reconciliación entre las iglesias cristianas divididas. Lo dijo, en una entrevista para Radio Vaticana el padre Hyacinthe Destivelle – encargado de las relaciones con las Iglesias ortodoxas eslavas ante el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos-, quien estaba presente en Cuba para el encuentro. En la entrevista el Padre Destivelle explicó además que «la Iglesia ortodoxa rusa es la quinta en orden tradicional de autoridad entre las 14 Iglesias ortodoxas autocéfalas. En primer lugar, con un primado de honor, está el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, que tiene una relación especial con la Santa Sede». «El significado del encuentro entre el Papa Francisco y el Patriarca Kirill puede ser visto a la luz de la historia de las relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa», donde ella «puede ser un puente entre el Este y el Oeste». El Padre Destivelle además citó otros ejemplos de cómo la Iglesia ortodoxa rusa ha sido activamente pionera en las relaciones ecuménicas, por ejemplo, fue la primera Iglesia que envió observadores durante el Concilio Vaticano II. Entre los temas tratados en forma privada en las dos horas de coloquio entre Francisco y Kirill estuvo también el Sínodo Panortodoxo, previsto para junio del 2016 (por primera vez después del realizado en el 787), en Creta. Reunirá a todas las iglesias ortodoxas. «Para la Ortodoxia el Sínodo –había explicado recientemente el Prof. Dimitrios Keramidas en el contexto de una escuela ecuménica de los Focolares– no es un evento que se inserta desde afuera en la vida eclesial, sino más bien la manifestación oficial del ser comunión de la Iglesia, del continuo e ininterrumpido camino del pueblo de Dios». Un camino hacia la unidad.
15 Feb 2016 | Focolare Worldwide
«Hace 21 años, el 3 de mayo, al salir de casa para llegar al banco donde trabajaba, no pensaba que a la noche no habría vuelto. Un fuerte dolor de cabeza obligó a mis colegas a llevarme a urgencias de un hospital. Tenía 49 años, una vida profesional bien encaminada, un ascenso inminente, una hermosa familia con tres hijas, desde los 18 a los 14 años. Imprevistamente me encontré en una silla de ruedas que ni siquiera lograba manejar, porque había perdido el uso de la pierna y también el del brazo. Me había convertido en una nada: me tenían que ayudar a comer, a lavarme, a vestirme… dependía de los demás en todo. Sentía dentro desesperación y angustia, sentimientos que trataba de apartar porque sabía que no eran la solución. Desde que había abrazado la espiritualidad de los Focolares, había aprendido a aceptar la voluntad de Dios, y aunque no entendía el porqué de esta ruina, con mi esposa Pina, queríamos creer que también esto era amor de Dios para mí, para nosotros. También nuestras hijas se involucraron en esta elección y desde los primeros días me encontré con una fuerza y una paciencia que nunca habría imaginado tener. En pocos meses recuperé el uso de la pierna y con gran esfuerzo y con el apoyo de un colega que me acompañaba, logré volver al trabajo por otros 7 años. Después no pude más.
Mi discapacidad no me permitía caminar más que por breves tramos. No podía manejar el auto, bañarme solo, abrocharme la ropa, cortar la comida en el plato, preparar una cafetera, abrazar a mi esposa y a mis hijas. En síntesis, no podía hacer todos aquellos gestos en los que se precisa el uso de las dos manos. A veces, el miedo me resultaba aún más amargo que todo. Miedo a no poder ir adelante como pareja, miedo a la soledad, a mi fragilidad frente a las distintas situaciones, dudaba si sabía desarrollar el rol de padre y otras cosas. Después comenzaron otras etapas en mi salud: internamientos en el hospital, un tumor que fue frenado a tiempo, caídas con fracturas de huesos, etc. Hoy con tenacidad, sigo haciendo la fisioterapia, aunque sé que no existen perspectivas de curación. Pero por lo menos ayudan a enlentecer el proceso de invalidez. Más fuerte que todo sin embargo, es la gracia de la ceranía de Dios en cada momento que advierto dentro de mí. En estos 21 años la refinada fidelidad de Dios me ha acompañado siempre, con la delicadeza y la ternura que sólo Él sabe dar. Con Pina aprendimos a dejarnos llevar por El y a dejarnos sorprender por su amor. Y cuando todo parecía derrumbarse, o se volvía precario o confuso, en el fondo del corazón percibíamos que este modo de participar –en alguna medida- en el misterio de Jesús en la cruz, era para nosotros un privilegio. Como Él también yo, también nosotros tratábamos de superar el dolor amando a todos los que estaban a nuestro alrededor, experimentando, eso que podríamos llamar ‘alquimia divina’, es decir, que el dolor es un talento que se puede convertir en amor.
Dios me/nos tomó de la mano y fue revelando poco a poco su proyecto sobre nosotros, nos hizo el don de entrar en profunda intimidad con Él y entre nosotros, haciéndonos comprender – en la luz- también el misterioso significado del dolor. Y aquello que podía parecer un límite se transformó en riqueza, aquello que podía frenarnos se transformó en una carrera, gracias a la fuerte experiencia compartida con muchos otros. Dios nos ha hecho más sensibles y misericordiosos hacia todos aquellos que con tanta fantasía nos pone al lado. Nos hace experimentar que ni siquiera una enfermedad invalidante puede quitar la posibilidad de ser instrumentos en las manos de Dios para el prójimo» Giulio Ciarrocchi
12 Feb 2016 | Focolare Worldwide

Guido Mirti (Cengia)
La primera proyección del documental «Border Men» tendrá lugar en Filipinas, el próximo 20 de febrero, en ocasión del 50° aniversario de la llegada del Movimiento de los Focolares a Asia. De hecho, uno de los protagonistas de la película es Guido Mirti (Cengia), quien en 1966 llegó a Filipinas, abriendo el camino a la difusión de la espiritualidad de la unidad en el continente. «Border Men» es la historia de dos personas que cruzan los confines establecidos, firmemente custodiados por la Guerra Fría, para llevar un mensaje de fraternidad. Pero es también la historia del grito de dolor de muchos cristianos perseguidos en varias naciones del Este de Europa. Y finalmente es la historia de una espiritualidad, la del Movimiento de los Focolares, suscitada por Dios también para entrar en el mundo ateo. Uno de los protagonistas del documental es Guido Mirti, focolarino italiano más conocido con el nombre de “Cengia”, quien de 1955 a 1963 – año de su detención en Praga y consecuente expulsión del país –, emprende oficialmente, como comerciante, una serie de viajes a Checoslovaquia, Hungría y República Democrática Alemana, tejiendo relaciones con exponentes católicos perseguidos por el régimen comunista.
El documental se editará en lengua italiana, alemana, eslovaca y húngara, antes de marzo de 2016. Es financiado por el proyecto europeo Youth in Action, por la ONG New Humanity, por las fundaciones Renovabis y Kirche in Not. «La idea de realizar este documental» cuenta la directora Cinzia Panero «nació del deseo de hacer pública una parte fascinante y original de la historia del Movimiento de los Focolares y de su contribución a los procesos históricos de los países del bloque comunista. La iniciativa hace parte del proyecto “Bridges in Europe: past and future”, que llega así a su tercer documental, después de “Médicos de la República Democrática Alemana” y “YOLO”, sobre la historia del Cardenal emérito de Praga Mons. Miloslav Vlk. El objetivo es ofrecer a las nuevas generaciones una clave de lectura especial, la del amor evangélico, universalmente aplicable a cualquier contexto social e histórico con efectos sorprendentes».
«Yo misma, escribiendo y luego rodando las escenas del documental – sigue la directora – pude experimentar en primera persona la fuerza de este Amor, que abrió de par en par el corazón de muchas personas e instituciones hacia la gratuidad. Sería muy larga lista de agradecimientos, lo que se hará con los créditos de cierre del documental. Aquí quisiera sólo mencionar a los 50 actores, profesionales y no, quienes en un verano tórrido tuvieron a menudo el valor de llevar puestos por horas abrigos, zapatos y ropa invernal. O bien la plena disponibilidad del Hotel Swingcity que cuidó hasta los mínimos detalles el equipamiento de una habitación. Por no olvidar las diseñadoras de modas, quienes crearon y realizaron los vestidos de 5 presos. Pero cada una de las 70 personas que contribuyeron a la realización del rodaje con financiamientos, maquinarias, consultorías, se sintió involucrada en un proyecto en el cual se evidenciaban valores tales como el compartir, la donación, la fidelidad, el coraje de las propias elecciones. «Border Men» es un mensaje para todos nosotros: ser siempre, dondequiera que estemos, personas en diálogo». Maria Chiara De Lorenzo Para ver el trailer en italiano http://www.youtube.com/watch?v=zMk6KAdlXwc
11 Feb 2016 | Focolare Worldwide, Senza categoria
«Había ido siendo pequeño –cuenta Alfonso, en 1945- cuando mi padre fue encarcelado injustamente. Con mi mamá íbamos a visitarlo en la cárcel y si bien era muy chico pude darme cuenta de la profunda desolación de los detenidos: gente sin esperanza, sin futuro. Y sin dignidad. Entonces me prometí a mí mismo que algún día habría hecho algo por ellos». Alfonso tiene que esperar un poco para realizar su sueño. Se inscribe en un curso de voluntariado y así obtiene el permiso para ir a visitar la cárcel de Rebibbia (Roma) que acoge a alrededor de 1.700 detenidos. Están allí descontando las condenas más variadas: venta de droga, abusos sexuales, crímenes mafiosos, extorsión, homicidio… Alfonso sabe que tiene que hacer cuentas con la desconfianza de quien está convencido que ya quemó toda posibilidad de rescate. De hecho muchos rechazan su cercanía, pero él no se retira, está convencido de que en cada uno está la imagen de ese Dios que él eligió como el todo de su vida cuando siendo joven se hizo focolarino. Finalmente uno de ellos, Giorgio, detenido por participar en un asalto que terminó en tragedia, le pide que vaya donde su mamá para llevarle un abrazo y pedirle que lo perdone. Alfonso va donde ella y se da cuenta de que está muriendo. Este gesto, tan inesperado y tan esperado al mismo tiempo, la reconcilia con el hijo y con el pasado. Pocos días después fallece en paz. Alfonso sigue estando cerca del hijo, hasta que sale de la cárcel y lo ayuda a reinsertarse en la sociedad. Ahora Giorgio tiene un trabajo, aunque no es fijo, pero le permite ayudar a mantener su familia con dignidad.

Junto a otros 30 voluntarios, Alfonso acompaña las familias de 160 detenidos.
En sus visitas a los detenidos, Alfonso se da cuenta de la urgente necesidad de que el hilo que los vincula al mundo externo permanezca vivo. Por eso se prodiga para que la relación con la familia, especialmente con el cónyuge, no se interrumpa, y también para ayudar a las familias que debido a la detención han caído en graves situaciones económicas. Pero para hacer esto se necesitan energías, personas, dinero. Él no se da tregua y prepara un proyecto denominado “Siempre persona”, para indicar que aun estando presos la dignidad no desaparece, precisamente porque tampoco desaparece el amor de Dios por cada persona. Junto a otros 30 voluntarios –padres de familia, profesionales, pero también ex -presidiarios- mantiene una relación con las familias de 160 detenidos, les lleva apoyo moral, ayuda alimenticia y económica. Es un número que crece día con día. El espíritu que anima su trabajo es el típico del focolar: “ser familia” para cada uno de los presos, estando cerca, sin juzgar su pasado. Palabras como escucha, confianza, fraternidad, en la cárcel realmente adquieren significado. Sobre todo misericordia, una actitud que –afirman estos voluntarios- «actúa en las personas como un estímulo que los ayuda a volver a levantarse cada vez que sienten la tentación de abandonarse a sí mismos». Como le sucedió a Roberto, quien después de haber descontado 8 años de cárcel, al no encontrar ni acogida ni trabajo, se convirtió en un vagabundo. Gracias al proyecto “Siempre persona” fue aceptado en un pequeño hogar, donde puede ejercer su profesión de cocinero, y está readquiriendo así su dignidad. O como Francesco, que era chofer, pero después de 4 años de prisión nadie le quería dar trabajo ni confianza. Ahora forma parte del equipo de voluntarios que preparan y entregan los paquetes de las familias de los presos. De historias como éstas hay tantas que se escribió un libro. Es más, dos: “Estaba preso…” y “Cárcel y alrededores”, escritos por Alfonso Di Nicola, ambos editados por Cittá Nuova.