Movimiento de los Focolares

María Voce anuncia el Centenario de Chiara Lubich (1920-2020)

Con una carta dirigida a todo el Movimiento de los Focolares, fechada el 7 de diciembre de 2018, día del 75° aniversario de la consagración a Dios de Chiara Lubich, la Presidente María Voce ha anunciado que a lo largo del 2020 se recordarán los 100 años de su nacimiento. “Nos acercamos al año 2020, en el que festejaremos el Centenario del nacimiento de Chiara Lubich –ha escrito María Voce–. Este aniversario sin duda representará una oportunidad única, ante todo para agradecer a Dios por el don que Chiara ha sido para nosotros y para muchas personas en todo el mundo. De hecho, el carisma que Dios le dio nos ha conquistado a todos y ha cambiado o está cambiando profundamente nuestra vida. Será también el momento favorable para permitir que muchas otras personas encuentren a Chiara viva hoy en su Obra”. “Pidamos juntos, desde ahora –concluye la Presidente– la abundancia del Espíritu Santo, para nosotros, para todo lo que queremos realizar, pero antes que nada para todas las personas que tendrán la oportunidad de conocer a Chiara y su carisma”. En los próximos meses las comunidades de los Focolares en el mundo se darán cita para proyectar juntos cómo celebrar este aniversario. En el Centro internacional del Movimiento de los Focolares se ha creado una comisión a la que dirigirse (centenario.chiara(at)focolare.org) para comunicar las iniciativas ideadas, pedir consejo o solicitar material informativo. También nuestra página web dedicará un espacio al Centenario de Chiara a través de cual se darán a conocer las distintas actividades que se realizarán en el mundo con ocasión de este aniversario.

Todo comenzó un día como hoy, hace 75 años

Todo comenzó un día como hoy, hace 75 años

Con su “sí” incondicional a Dios, Chiara Lubich realizó un gesto simple y revolucionario que sigue siendo generador de vida, obras y cultura. El 7 de diciembre de 1943, Chiara se donó a Dios para siempre. A un grupo de adolescentes de los Focolares, en 2002, les contó que esa fría mañana de 75 años atrás ella no tenía intención de fundar nada: “Me había casado con Dios. Lo esperaba todo de él”. Hoy, más de dos millones de personas han abrazado la espiritualidad, que ha superado fronteras geográficas y culturales. ¿Qué sucede cuando en su recorrido de vida alguien se encuentra con la espiritualidad de Chiara Lubich? Se lo preguntamos a María Celeste Mancuso y a Arthur Ngoy, respectivamente argentina y congolés. María Celeste, docente: “Conocí a los Focolares durante la dictadura militar en mi país: mi hermano de veinticuatro años había sido secuestrado y asesinado y mi familia estaba destruida por el dolor. Fue entonces cuando me encontré con un grupo de jóvenes del Movimiento que me hablaron del grito de dolor de Jesús en la cruz al que podía unir el mío. Encontré la fuerza de perdonar a los asesinos de mi hermano y opté por adherir al llamado de amar a todos, así como había hecho Jesús. Profesionalmente me dediqué a la enseñanza de jóvenes de escasos recursos, no sólo para ofrecerles bases culturales, sino también para devolverles su diginidad y respeto. Hoy ya no me siento sólo argentina o latinoamericana, sino que pertenezco a una nueva cultura, que ve al otro, al diferente, como a un hermano, que lee la historia como un camino hacia la realización de la fraternidad universal. Arthur, médico: “Acababa de perder a algunos amigos a raíz de un accidente, en el que yo también había estado involucrado. Estaba muy deprimido, y fue en ese período que oí hablar de Chiara, que ella había descubierto el amor de Dios justamente durante la absurda situación de la segunda guerra mundial, y entendí que quería que mi vida estuviese guiada por el Evangelio. Así, elegí no creer en los chantajes de la corrupción, tan común en mi país, y vivir mi profesión de médico poniendo como primera cosa el bien de los pacientes. En 2007 experimenté uno de los momentos más difíciles de mi vida: mi hijo mayor murió en un accidente. Un epidodio que, en la cultura africana, es interpretado de muchas maneras; algunos me aconsejaron que me divorciara, o que abandonara mi trabajo o el país… sólo la certeza de que lo que Chiara me había enseñado, o sea seguir amando, me ayudó a superar esta prueba y pude volver a llevar la paz a mi familia. Quiero agradecerle a Chiara por haber traído la espiritualidad de la unidad también al continente africano. 

Stefania Tanesini

Un ecumenismo basado en la escucha

Un ecumenismo basado en la escucha

Una aproximación al diálogo entre las Iglesias que valora la reciprocidad. El 2017 fue el 500 aniversario de la Reforma. No solo un recuerdo, sino una etapa que marcó el progreso en el camino ecuménico. Y ahora, ¿cómo continuar? Esta es la pregunta de la cual partieron los noventa participantes de un seminario celebrado en el Centro Mariápolis, en Zwochau (Alemania) titulado “Brennpunkt Ökumene”, donde el eje central fue la propuesta de un “ecumenismo receptivo”. ¿De qué se trata? Paul D. Murray, teólogo católico de la Universidad de Durham (Gran Bretaña), formuló el principio central: “No ‘qué deben aprender los otros de nosotros’, sino ‘qué podemos aprender nosotros de los demás’”. Un ecumenismo por tanto de escucha y de reciprocidad. El dr. Callan Slipper, teólogo anglicano, de Londres, explicó que este enfoque lleva a aprender unos de otros, sin ocultar las heridas, o más bien con la conciencia de que se pueden curar incluso con la ayuda de los otros. Luego, junto con Peter Dettwiler, teólogo reformado de Suiza, hicieron que los oyentes entraran en la “vida interior” de las respectivas Iglesias, en un diálogo que no ocultó las culpas y las heridas. Junto con la pastora Seehafer de la comunidad de la Iglesia evangélica libre y el sacerdote católico Marcellus Klaus, dieron vida a una mesa redonda que ofreció a los presentes la posibilidad de poner en práctica de inmediato el “ecumenismo receptivo”. Al final de la jornada, la reflexión sobre un extracto del discurso de Chiara Lubich en la Iglesia de la Memoria de Berlín, que ofrece la raíz de la reciprocidad, propuesta por el “ecumenismo receptivo”: “Jesús, antes de ser puesto en la cruz, antes de sufrir el abandono del Padre, había orado, en una larga oración por la unidad, “para que todos sean uno” (Jn 17,21). Y la unidad vivida tiene un efecto, que también es, por así decirlo, un aspecto fuerte para el ecumenismo vivo. Se trata de la presencia de Jesús entre muchas personas en la comunidad: ‘Donde hay dos o tres – dijo Jesús – unidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos’ (Mt 18,20). Pero, ¿por qué en esta maravillosa iglesia no permitimos que nosotros cristianos nos unamos de esta manera en estas ideas, para realizar esto: podemos haber entrado de diferentes Iglesias y salgamos un solo pueblo cristiano, dispuesto a morir los unos por los otros?”.  

Los Focolares adhieren al Movimiento Católico Global por el Clima

Los Focolares adhieren al Movimiento Católico Global por el Clima

Muchos son los modos como cada uno puede hacer suya esta opción: puede ser, por ejemplo,  cambiando los estilos de vida, o también sosteniendo una finanza ética que no invierta en combustibles fósiles o armas.  El Global Catholic Climate Movement (Movimiento Católico Global por el Clima) colabora con la Iglesia Católica en un mayor cuidado de la Tierra. Nació tras la publicación de la encíclica “Laudato si’” y hoy comprende a casi 1000 organizaciones católicas: parroquias, escuelas, ONG…  Entre éstas está también el Movimiento de los Focolares.  Hemos entrevistado a Luca Fiorani, físico y coordinador de EcoOne. Luca, ¿qué es EcoOne? Es la red internacional nacida del Movimiento de los Focolares que agrupa a personas que tratan de vivir una ecología nueva. ¿Qué significa para el Movimiento de los Focolares ser parte del Movimiento Católico Global para el Clima? Quiere decir que el Movimiento de los Focolares integra esta iniciativa global,  esforzándose y comprometiéndose a luchar contra los cambios climáticos.  En Italia, por ejemplo, ha controlado sus cuentas bancarias y puede decir que no invierte un centésimo en fondos que sostienen la economía de los combustibles fósiles. Expliquemos mejor la vinculación entre cambios climáticos y combustibles fósiles. Cuando utilizamos carbón, petróleo o gas natural producimos CO2, un gas que contribuye al efecto invernadero que calienta la atmósfera, con todos los efectos negativos que observamos, como la desertificación – que es una de las causas de las migraciones  –, o los eventos metereológicos extremos – que provocan las inundaciones. Las personas del Movimiento de los Focolares, ¿qué podemos hacer para participar en todo esto? Miremos la naturaleza y la humanidad con ojos nuevos, los del corazón. Y luego, usemos la cabeza y las manos para actuar en favor de la humanidad de hoy y de las generaciones futuras.  Cambiemos nuestro estilo de vida: no malgastemos el agua, usemos la energía de forma eficiente, mejoremos la recolección diferenciada y “votemos” con nuestros consumos. Por ejemplo, si descubrimos que nuestro banco invierte dinero en combustibles fósiles o armas – basta ir a la web y hacer una breve investigación para darse cuenta de ello – optemos por un banco más sostenible. El Papa – y muchos otros con él – están preocupados porque el grito de la Tierra es el grito de los pobres: no podemos quedarnos mirando y nada más.

Lorenzo Russo

En Bélgica es “el tiempo del nosotros”

El aporte de los Focolares en el complejo camino de integración y diálogo entre cristianos y musulmanes en Bélgica, tierra herida también por los atentados terroristas del 2016. “Ha llegado el ‘tiempo del nosotros’, somos una comunidad, una ‘minoría profética’”. Así se expresaron María Voce, Presidente del Movimiento de los Focolares, y Jesús Morán, co-presidente, participando en Bruselas en la cita en la que se reunieron juntos cristianos y musulmanes que desde hace años tratan de vivir en el país la fraternidad en la diversidad y en el respeto de la identidad religiosa y cultural de cada uno. Estaban presentes en el encuentro unas cincuenta personas, la mitad musulmanas y la mitad cristianas, todas protagonistas del diálogo. Como primera cosa los saludos alegres alrededor de una taza de té marroquí crearon un clima de familia. “Experimentamos una unidad profunda –dijo Jesús Morán- porque Dios es demasiado grande y está presente por doquier en nuestra vida”. La historia del Islam en tierra belga empezó hace cincuenta años, con la llegada de migrantes de origen marroquí y turco, y prosiguió con la llegada de personas de otros países y hoy día se ha enriquecido con las nuevas generaciones nacidas en Bélgica. Después de los atentados de Bruselas de marzo de 2016, el diálogo con los musulmanes se convirtió en una prioridad también política. Existe una nueva toma de conciencia de la problemática vinculada a la integración, o mejor dicho a la no-integración, de las minorías musulmanas. A menudo se pone el acento en la diversidad, en el “nosotros” y “ustedes” fomentando así corrientes fundamentalistas. En el país convive una minoría musulmana, creyente y practicante, que manifiesta su identidad en el espacio público, y una mayoría de ciudadanos que rechazan la herencia cristiana y muchos son agnósticos o indiferentes ante la fe. Esta sociedad materialista y fuertemente laicista confunde a menudo el fundamentalismo con el Islam en su esencia y belleza. La amistad entre los Focolares y los musulmanes en Bélgica empezó hace años cuando una focolarina fue a dar clases a un barrio con fuerte presencia islámica. Nacieron relaciones profundas con tantas personas y, poco a poco, hubo quien quiso conocer que era lo que animaba a la maestra generosa. Fue así como surgió un núcleo de personas que empezaron a caminar con los Focolares, participando también en los encuentros internacionales de carácter interreligioso. El diálogo emprendido es y sigue siendo un “diálogo de la vida” que teje una red de fraternidad vivida, renovada, apreciada especialmente en estos tiempos difíciles donde se expande la desconfianza.

Chris Hoffmann

Eli Folonari en las palabras de Maria Voce

Le hemos pedido a la presidente de los Focolares que nos cuente algo de su relación con Eli Folonari y de su contribución específica al Movimiento, durante los muchos años que vivió con Chiara.  “Puedo decir que conocí un poco más a Eli desde que me llamaron a formar parte de la Secretaría de Chiara, de la que ella era la principal responsable. Enseguida me impresionó su seriedad, su equilibrio y diría que, tras una apariencia que a veces podía parecer severa, descubrí mucha ternura. Ha vivido de un modo heroico todo lo que Chiara le pedía. En particular le había confiado el aspecto de la comunión, que se traduce en comunicación: es decir, hacer de manera que todos pudieran estar informados de todo, en cualquier momento.  Y esto lo ha hecho hasta el extremo. La he visto siempre al lado de Chiara, siempre sosteniéndola,  siendo para ella amiga, hermana y también consejera en las muchas cosas por hacer. Y al mismo tiempo, nunca la vi suplantar a Chiara: hacía todo lo posible para que Chiara y el carisma que donaba llegase a todos sin filtro. Y me parece que esto haya sido la realización más plena de su ‘designio’: ha hecho de cuantos se han acercado a Chiara un corazón solo y un alma sola”.