Movimiento de los Focolares
Braga, Portugal: Obispos bajo el signo de la “mística del nosotros”

Braga, Portugal: Obispos bajo el signo de la “mística del nosotros”

Después de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa, del 8 al 10 de agosto de 2023 se celebró en Braga, en el norte de Portugal, el Encuentro internacional de obispos amigos del Movimiento de los Focolares. Siguiendo en la onda de la Jornada Mundial de la Juventud que inundó Lisboa, 87 obispos de 42 países se detuvieron en Portugal, en el encuentro organizado por los obispos amigos del Movimiento de los Focolares, para reflexionar sobre «La mística del encuentro – Contemplación y misión en un cambio de época«. El 7 de agosto, de camino a Braga, la primera parada no podía ser otra que el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, precisamente en el día de la fiesta de los dos santos pastorcitos, Francisco y Jacinta. Conscientes de los cambios epocales que exigen una respuesta adecuada también por parte de la Iglesia, a partir del 8 de agosto, durante tres días, los obispos quisieron reflexionar, y poner en práctica, la “mística del nosotros” como respuesta a la nueva etapa de testimonio y anuncio del Evangelio a la que el Espíritu Santo llama hoy a la Iglesia. Con esta intención, retomaron lo que el Papa Francisco dijo en su visita a Loppiano, ciudadela del Movimiento, en mayo de 2018, donde había afirmado que el carisma de la unidad donado por Dios a Chiara es un “estímulo providencial y una ayuda poderosa para vivir esta mística evangélica del nosotros”. Margaret Karram, presidenta del Movimiento de los Focolares, y Jesús Morán, copresidente, presentes durante todo el encuentro, ofrecieron su intervención. Margaret invitó a los prelados a «Partir de la unidad para ser y hablar hoy«. La unidad es la vida de Dios, recordó, y nosotros, que queremos imitarla, estamos invitados a vivirla con el deber de anunciarla valientemente. La comunión en la sala, tras las ponencias, subrayó la fe renovada en la importancia de buscar la unidad en la Iglesia y en el mundo, y el sucesivo intercambio en varios grupos lingüísticos permitió profundizar en el argumento. Se puede decir que cada día, con sus contenidos, contribuyó a experimentar la «mística del nosotros»: el intercambio con un grupo de jóvenes que habían participado en la JMJ; los testimonios de los obispos sobre el camino sinodal; el encuentro con el dolor y la actualidad de las Iglesias particulares. Reflexiones A pocos meses de la Asamblea Sinodal del próximo mes de octubre, el Card. Mario Grech, Secretario del Sínodo, y el profesor Piero Coda, miembro del grupo teológico del mismo, en videoconferencia, ofrecieron su contribución. El Sínodo tiene como objetivo hacernos redescubrir la unidad en el único bautismo, entrenarnos a vivir juntos no obstante las diferencias y enseñarnos a habitar las tensiones en las que inevitablemente nos encontramos. Una mesa redonda con la intención de presentar algunas respuestas a las problemáticas vivas en la Iglesia y en los distintos ámbitos de la sociedad actual, suscitó numerosas preguntas e interés. Padre Fabio Ciardi, OMI, subrayó la riqueza de los carismas en la Iglesia de ayer y de hoy; Francesca Di Giovanni, ex subsecretaria de Estado en el Vaticano habló del lugar de la mujer en la Iglesia, que no tiene que ser valorada solo por el «rol» que debe ocupar, sino concebida en el «don» que es para la Iglesia; Rosinha y Amândio Cruz, casados, comprometidos en las estructuras de la Arquidiócesis de Braga, presentaron después algunas dinámicas para la renovación de la Iglesia y de la evangelización, apoyadas precisamente por las familias. El último día, el padre Fabio Ciardi introdujo un tema sobre las «llagas» de la Iglesia hoy, presentando la luz que Chiara Lubich había encontrado en el descubrimiento-revelación de Jesús Abandonado que toma sobre sí toda división y genera la reconciliación, base de la mística del nosotros. Tampoco faltaron los momentos recreativos y de enriquecimiento cultural, como la visita al cercano Santuario Bom Jesus do Monte, donde el Card. Francis Kriengsak, Arzobispo de Bangkok, presidió la celebración eucarística. Luego, frente a una sugestiva puesta de sol, la comunidad local de los Focolares ofreció una cena con sabores típicos portugueses, acompañada de atractivas danzas tradicionales. Al final del encuentro, en la Misa presidida por el Card. Lázaro You, Prefecto del Dicasterio para el Clero, los obispos renovaron el compromiso de poner en práctica el mandamiento de Jesús: “Ámense unos a otros como yo los he amado” (Jn 15,12).

Carlos Mana

 

«¡Ánimo, no tengan miedo!”

«¡Ánimo, no tengan miedo!”

Son estas las últimas palabras con las que el Papa Francisco saludó a los jóvenes y a todos los participantes en la S. Misa conclusiva de la JMJ 2023.

Es difícil describir lo que hemos vivido durante estos inolvidables días de gracia. Sé que es un tópico decir, en estos casos, que hay que vivirlo para entenderlo. Pero es verdad. En esta ocasión, sí, es verdad. He participado en cuatro JMJ, las dos primeras y las dos últimas, y puedo testificar que hay algo que circunda estos días que no se puede explicar. Un conocido personaje público portugués, agnóstico y amante del cine, escribió en un artículo de prensa que lo que contempló en las calles de Lisboa en este verano abrasador era la película más hermosa que jamás había visto. Era imposible no contagiarse de la alegría y la vivacidad que los jóvenes que acudían a la «ciudad de la luz»   ─y que la llenaban con la otra luz que llevaban dentro─ derramaban a raudales: en los barrios, en los centros comerciales, en el metro, en los autobuses, en los bares, en las zonas verdes o en el cemento, en pequeños grupos o en grandes multitudes humanas, sonoras, locuaces, multicarismáticas, con una simpatía que conmueve el corazón. Caminando entre ellos, pude ver a los habitantes de la ciudad, entre perplejos y curiosos. Si Lisboa, con su belleza mágica e indescriptible, fue un regalo para estos jóvenes, ellos no lo fueron menos para esta ciudad, que se sentirá orgullosa de haber visto reunirse a un millón y medio de jóvenes para celebrar su fe en Cristo, algo totalmente inédito…».

Extraordinario el trabajo realizado por la Iglesia portuguesa, así como por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, organizador del evento. Al igual que la ciudad y sus autoridades civiles. Pero no cabe duda de que la corona de laurel es para los jóvenes. Pero, ¡quién habría podido imaginarlo después de tres años de grave pandemia y en medio de una crisis institucional, como la que está atravesando la Iglesia católica a causa de abusos de varios tipos!

Si hoy la prensa española daba protagonismo al caso de una chica con un 5% de capacidad visual que dice haber recuperado la vista en los últimos días, para mí el verdadero milagro era la fe viva de estos jóvenes, expresada en su lenguaje típico y con infinidad de gestos atrevidos y desconcertantes. De hecho, si por una parte, mostraron un entusiasmo desbordante cantando y bailando, el momento más emblemático – sin duda el verdadero centro de esta jornada – fue una vez más la adoración eucarística de la vigilia: más de un millón de personas se arrodillaron sin que nadie se lo indicara para adorar en un silencio «ensordecedor» a Aquel a quien consideran el ¡»corazón del mundo»!

Era imposible no conmoverse. Y en ese momento, el fado que nos regaló la cantante Carminho nos puso la piel de gallina: «Tú eres la estrella que guía mi corazón/ Tú eres la estrella que ha iluminado mi camino/ Tú eres la señal que guía el destino/ Tú eres la estrella y yo soy el peregrino». Y nos preguntamos: pero ¿qué fuerza de atracción puede ejercitar un pequeño trozo de hostia sobre una multitud tan grande de jóvenes esparcidos por un campo de más de 3 km de longitud (100 campos de fútbol)?

Se podría pensar que los jóvenes que se reunieron en Lisboa sean buenas personas, con una vida ordenada, jóvenes educados, que no se manchan con los problemas de los demás. Nada más equivocado. Un grupo internacional de ellos se ha esforzado durante años para elaborar un cuadro artístico de extraordinaria belleza y eficacia manifiesta, a través de un palco escénico monumental, una especie de entarimado gigante sobre el que desfilaban esas mímicas etéreas, dejándose caer atados a cuerdas y llevando la cruz de una parte a la otra, arriba y abajo.  La sensación de vértigo era continua, y la elección de este gesto no era casual: en cada estación, con pocas notas de reflexión oral y muchos efectos visuales, se expresaba con crudeza la sensación de vértigo que envuelve la vida de los jóvenes de hoy: dependencias, falta de sentido de la vida, futuro incierto, desprecio de la vida, relaciones tóxicas. Motivos todos que la cruz llevaba, o mejor dicho, el crucificado llevaba a sus espaldas, para ser después transfigurados en nueva vida.

Ciertamente los momentos clave de esta JMJ, como de las precedentes, fueron los encuentros con el Papa. Otro elemento desconcertante y típico de este evento: ¿Por qué los jóvenes aman tanto a los papas, independientemente de los caracteres (de los papas), ya sean tradicional, intelectual o reformista?

Pero más allá de estos puntos salientes, el programa de estos días estuvo salpicado por otros muchos eventos, menores pero no por eso menos significativos, como los conciertos musicales en los centros neurálgicos de la ciudad, los encuentros por nacionalidades, la compartición con personas comprometidas en la Iglesia a nivel parroquial o asociativo, y sobre todo las varias catequesis guiadas por los jóvenes mismos y que tuvieron como relatores principales a obispos de distintas partes del mundo. Todas fueron ocasiones para profundizar el lema de la JMJ: Rise up (Levántate).

«Ánimo, no tengan miedo! El Papa Francisco parece que se dirigía con estas palabras a toda la Iglesia. Porque no hay duda de que hace falta ánimo. Y en esto los jóvenes están llamados a ser protagonistas. Son el presente y el futuro de una Iglesia renovada por el Espíritu. Una Iglesia que, como Francisco ha repetido varias veces, quiere ser una casa para todos, sin exclusiones, y recuperar el impulso profético que la impregna. Una Iglesia que camina con nueva confianza, que la encuentra en sí misma y más allá de sí misma: en Jesucristo. Una Iglesia que quiere dar hospitalidad a toda la humanidad en la humanidad resucitada de Jesús de Nazareth, como dice un conocido teólogo.

Tal vez sea un poco optimista, pero en estos días he visto una Iglesia joven que está un poco más allá de la prueba, o al menos tiene confianza en superarla. Me lo han enseñado los miles y miles de jóvenes que encontré en Lisboa. No problematizan, no se fosilizan en la crítica, al contrario, algo (su pureza, quizás, acrisolada en el dolor y en la incertidumbre) los lleva a concentrarse en el centro de la fe con el corazón de los sencillos. Y, como dice el Maestro, de ellos es el Reino de los Cielos (cf. Mt 5, 1-12).

Resumo en tres imágenes todo lo que he querido expresar en este artículo:  jóvenes que caminan, que caminan por toda Lisboa (símbolo del mundo), a veces exhaustos por el calor y el cansancio acumulado tras noches durmiendo poco; jóvenes con el vértigo de la cruz sobre los hombros, sobre la que están escritos todos sus sufrimientos; jóvenes de rodillas en adoración, conscientes de que en un trozo de pan está toda la vida, una vida que no muere. La Iglesia viva, la de siempre, la de hoy, la del futuro.

Jesús Morán

La comunicación en tiempos de guerra: en la JMJ un diálogo transversal para una ética común

Durante la Jornada Mundial de la Juventud 2023 de Portugal, el viaje de DIALOP da un ulterior paso adelante. De 20 países, 134 jóvenes participaron en “La comunicación en tiempos de guerra” promovido por DIALOP durante la JMJ para discutir acerca de cómo las redes sociales y la tecnología digital pueden volverse trampas de conspiración e intereses tendenciosos durante los conflictos.

El viaje

El cristianismo y el socialismo –dos movimientos con características muy diferentes– han estado peleados por mucho tiempo entre ellos, pero de todos modos ambos también han plasmado la historia del mundo en los siglos pasados.  Basándose en la idea de que solos no podemos resolver los mayores retos del mundo de hoy,  DIALOP promueve el diálogo entre personas de buena voluntad, con una formación laica o religiosa, especialmente entre socialistas/marxistas y cristianos, para crear una ética transversal transformadora.

Haber traído a DIALOP a la Jornada Mundial de la Juventud forma parte del «Proyecto DialogUE» que, en colaboración con la Comunidad Europea e involucrando a 14 organizaciones de la sociedad civil, explora y desarrolla el diálogo, a menudo muy demandante, entre grupos distintos, para dar forma a una Europa que sea cada vez más expresión de esa “unidad en la multiplicidad”.

La preparación, que ha interpelado a expertos tanto cristianos como marxistas-socialistas, empezó 6 meses antes del evento. Ha sido un recorrido comprometido y exigente en dirección de la JMJ.  Los retos han sido muchos, como el de encontrar una manera dinámica de poner en diálogo contenidos densos como el conflicto y la comunicación, con idiomas, países y proveniencias distintas.  “Es la emoción de encontrarse frente a una generación hambrienta de verdad y esperanza tranquilizante, razonada y clara y de poder ofrecerles algo de ello”, cuenta Luisa Sello, una de las coordinadoras del proyecto.

Jóvenes en diálogo

La guerra y su potencial destructivo influyen en la estructura de la comunicación, transforman la percepción de los hechos e instrumentalizan el lenguaje y la mentalidad.  En este contexto, las redes sociales y la tecnología digital pueden volverse trampas para caer en conspiraciones e intereses tendenciosos. ¿Podemos acercarnos a la verdad? ¿Podemos reaccionar o estamos condenados a destruir relaciones con seres humanos, países, poblaciones a causa de las mentiras y la desinformación? ¿Cómo podemos seguir haciendo opciones, construir relaciones y estar del lado de la verdad y la justicia?

Los talleres han afrontado todos estos retos y ha impulsado a los jóvenes a construir propuestas para la Unión Europea, que se recogerán y se presentarán a la Unión Europea en el ámbito del proyecto de financiación de la Comisión europea CERV (Citizens, Equality, Rights and Values Programme – Programa de Ciudadanos, Paridad, Derechos y Valores) en marzo de 2024.  Tras los paneles y las discusiones dinámicas, la pregunta “¿qué podemos hacer?” resonó entre los jóvenes. El deseo de formar parte de una transformación como changemakers(agentes de cambio) está en el corazón de todo joven presente.

Steven, de los Estados Unidos, que quiere ser sacerdote y viajar más allá del océano para ayudar a la gente, compartió su perplejidad: «Ni siquiera consigo decirles a mis padres que dejen de leer fuentes de información que son problemáticas.  Cuando Jesús volvió a Nazaret fue rechazado por su familia. Muchos han perdido la esperanza. ¿Dónde podemos volver a encontrar la esperanza?  Por eso estamos aquí en la JMJ».

Adriana, una estudiante de periodismo argentina, se sintió alentada a seguir adelante tras  haber participado del taller. “Nuestro rol de jóvenes es muy importante para combatir la desinformación y puede hacerse incluso de una manera divertida. Si creamos una comunidad podemos ser más fuertes”.

Hacia una ética transversal

El curso de la historia no depende sólo de la fuerza de las ideas, sino también sobre todo de la evolución de los intereses políticos y económicos que integran más de una vez sólo pálidos reflejos de estas ideas. El llamado del Papa Francisco en 2014, que inspiró a DIALOP para iniciar un diálogo transversal sigue desarrollándose.

A la pregunta de un joven acerca de cómo crear un cuadro ético común en presencia de tantas divisiones, Walter Baier, presidente del Partido de la Izquierda Europea, respondió: “El Papa Francisco dijo que tenemos que aceptar el conflicto como algo natural, lo que tenemos que saber es qué hacer con el conflicto.  El hecho de que cristianos y marxistas provenientes de tradiciones muy diferentes, incluso con idiomas muy diferentes, puedan sentarse juntos y trabajar en pos de un cuadro común es un ejemplo de diálogo.”

Intervinieron también Angelina Giannopoulou, de transform!europe  y José Manuel Pureza de Bloco de Esquerda, además de Michele Zanzucchi y Ana Clara Giovani de la Universidad de Sophia y Maria Chiara de Lorenzo del Movimiento de los Focolares. En un futuro, en el ámbito del proyecto DialogUE, DIALOP organizará simposios sobre ecología y políticas sociales.  Para mayores informaciones, entrar a https://dialop.eu.

Ana Clara Giovani

En el corazón de la JMJ

En el corazón de la JMJ

Los jóvenes esperan las próximas citas con el Papa para las que se vienen preparando desde hace tiempo y, en estos primeros días en Lisboa (Portugal), han participado en los encuentros “Rise Up”. Averigüemos cuáles son.

Mientras escribimos, la XXXVIII Jornada Mundial de la Juventud se halla en su punto de inflexión y los primeros 4 días muy intensos ya forman parte de la vida de más de medio millón de jóvenes que recibieron al papa Francisco el 3 de agosto de 2023 en el corazón de Lisboa (Portugal), en el Parque Eduardo VII, rebautizado como “Cerro del Encuentro”, para indicar la dimensión fundante de esta JMJ: la relación con Dios, consigo mismo y luego con los demás, para construir un mundo en paz, sustentable y fraterno.

Al grito “Dios ama a todos”, en una Iglesia donde hay espacio para todos, Francisco ha inaugurado oficialmente la JMJ portuguesa cuya crónica diaria podemos leerla en los medios de comunicación.

En cambio, lo que corre el riesgo de quedar en un segundo plano es el gran trabajo de actualización que la Iglesia, en el sentido más universal del término – realizada por los jóvenes junto con sus educadores, a los sacerdotes y obispos, y las diversas realidades eclesiales – ha realizado, para que esta Jornada Mundial fuese un lugar donde los jóvenes se “encuentren” en sus interrogantes, en la búsqueda consciente o menos de Dios para tenerlo como compañero de vida; en la creación de espacios de intercambio, inspiración y escucha mutua.

“Rise Up” Meetings: espacios para pensar, compartir, inspirarse

Sin duda una de las mayores novedades de esta edición son los encuentros “Rise Up” (levántate), el nuevo modelo de catequesis de la JMJ que invita a los jóvenes a reflexionar sobre los grandes temas abordados durante el pontificado del papa Francisco: la ecología integral, la amistad social y la fraternidad universal, la misericordia.

Son 270 encuentros realizados en 30 idiomas que se relacionan todos con el tema general de la JMJ: “María se levantó y partió de prisa” (Lc 1,39).

El Movimiento de los Focolares también participó en los encuentros Rise Up – 3 citas de medio día cada uno – para peregrinos de habla inglesa, reuniéndose con un promedio de 5.000 jóvenes por día. “Inmediatamente me sentí protagonista – dice Eunice, una gen del equipo organizador – y el tema de esta JMJ me inspira mucho: yo también me siento impulsada a levantarme e ir de prisa, como María; siento una fuerte motivación para dar más, para superar los límites, el cansancio y las dificultades, como hizo ella cuando fue a visitar a Isabel. Ella no se detuvo, amó”.

Margaret Karram y Jesús Morán, presidente y copresidente de los Focolares, tomaron la palabra junto al Cardenal Patrick O’Malley de Boston (EE.UU.), al arzobispo Anthony Fisher de Sídney (Australia) y el obispo Robert Barron de Winona-Rochester en Minnesota (EE.UU.).

Los jóvenes de la JMJ de Lisboa

Experimentar el amor de Dios y llevarlo donde estés o te sientas llamado fue el hilo conductor de los encuentros marcados por dinámicas, música, oración y mucho compartir. “Sentí que después de un año y medio de ‘aislamiento’ por el COVID algo en mí había cambiado” – dice Pete, de Estados Unidos, en su primera JMJ. “Decidí venir con los muchachos de mi diócesis para involucrarme. Quería salir de mi zona de confort, conocer chicos de otros países, ver cómo afrontan los problemas. Todavía tengo muchas preguntas, a algunas he encontrado respuestas aquí”.

Incluso para los jóvenes de Eslovaquia no fue fácil decidir a partir y abrirse a personas de otras culturas y formas de hacer las cosas. Hay una gran expectación por lo que dirá el Papa en los próximos días. “Estamos seguros que sus palabras permanecerán para siempre en nuestros corazones y nos ayudarán en las diferentes situaciones de la vida”.

Este encuentro, reconocerse como hermanos y hermanas, es quizás el rasgo más característico de este evento; por lo tanto, los testimonios son fundamentales para las reuniones de Rise Up.

La vida real en el centro 

Como la de Lucas, que vive en la Amazonía brasileña. En la JMJ de Panamá quedó fascinado con la figura de Jesús y, de regreso a casa, se involucró en un proyecto para ayudar a las comunidades indígenas de su tierra. Durante 15 días, con un equipo de médicos, enfermeras y psicólogos, junto a una veintena de jóvenes, llevan ayuda, tratamiento y apoyo a muchas personas alejadas de los centros de tratamiento. “Una experiencia increíble: la de entregarme de la mañana a la noche, sin parar”, dice Lucas. “El Proyecto Amazonas me ha hecho crecer mucho como persona. El primer fruto de todo esto soy yo: he cambiado, ya no soy el mismo”.

Sofía, de Argentina, habla de su viaje existencial de fuerte búsqueda de sentido. En un momento se encontró con la figura de la beata Chiara Luce Badano cuyo sí a Dios, incluso en el dolor, le dio la fuerza para dar su vida en el camino de la consagración en el Movimiento de los Focolares. Y podríamos seguir porque son muchos los testimonios contados, así como las preguntas que los jóvenes hacían a los obispos y líderes que hablaban.

“Vine a esta JMJ con un grupo de amigos – dice Pat, 19 años, de Sídney – y esto es importante para mí porque creo que, para poder hacer una diferencia en el mundo, pero también para tomar decisiones personales, necesitamos a otros. La soledad es un problema para muchos jóvenes de mi edad y quiero hacer algo al respecto, empezando por amar a mis amigos y aquí entendí que ese es el camino correcto”.

Son muchas las preguntas y también los miedos de estos jóvenes, pero no sólo esto: estos chicos quieren abrirse, conocer; vienen de diferentes historias y existencias, a menudo opuestas, pero están aquí para encontrarse con el papa Francisco y encontrar a Dios en sus vidas y encontrar amigos con quienes compartirlo. La JMJ de Lisboa ha llegado al corazón de su camino.

Stefania Tanesini

Para leer los discursos completos:

Margaret Karram, Discurso del 2 de agosto de 2023, Encuentro Rise up, JMJ Lisboa (Portugal)

Jesús Morán, Discurso del 2 de agosto de 2023, Encuentro Rise up, JMJ Lisboa (Portugal)

Margaret Karram, Discurso del 3 de agosto de 2023, Encuentro Rise up, JMJ Lisboa (Portugal)

Jesús Morán, Discurso del 3 de agosto de 2023, Encuentro Levántate, JMJ Lisboa (Portugal)

Lisboa 2023: Himno oficial de la JMJ “Há Pressa no Ar”

Lisboa 2023: Himno oficial de la JMJ “Há Pressa no Ar”

Una canción al unísono para jóvenes de todo el mundo. El padre João Paulo Vaz, sacerdote de Coímbra (Portugal) es el creador del texto del himno de la JMJ de Lisboa 2023, transformado en música por Pedro Ferreira, docente y músico. Lo entrevistaron dos jóvenes del Movimiento de los Focolares (Gen), Lourdes Catalán e Iván Ho. Falta muy poco para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2023 y ya en las callejuelas de Lisboa (Portugal), ciudad donde tendrá lugar este evento mundial, es posible escuchar la voz de los primeros jóvenes que llegan cantando «Há Pressa no Ar» (Hay prisa en el aire), himno oficial inspirado en el tema “María se levantó y partió sin demora” (Lc 1,39). Averigüemos junto al padre João Paulo Vaz, sacerdote de la diócesis de Coímbra y creador del texto, cómo nació. Lourdes: Padre João Paulo, ¿qué representa para usted la JMJ y por qué decidió participar en el concurso para la selección del himno de Lisboa 2023? Padre João Paulo Vaz: He participado en no menos de 6 JMJ en mi vida (París, Roma, Toronto, Colonia, Sídney y Madrid), algunas también como responsable de la pastoral juvenil de la diócesis. Cada uno de ellas ha marcado mi camino como hombre, como cristiano y como sacerdote. Fueron experiencias muy intensas de fe y comunión y algunas cosas en particular dejaron huella. Una de estas siempre ha sido el himno. Cuando llegó la noticia de que podíamos participar en el concurso del himno de Lisboa 2023 me alegré mucho, tanto por mi experiencia personal como por ser compositor. Había decidido presentar el texto, pero en un momento dado, descubrí que había olvidado registrarme a tiempo porque era necesario declarar la intención de participar, antes de presentar la pieza. Cuando me di cuenta me dio tristeza, pero Dios nunca me deja solo. Un grupo de participantes que se habían inscrito a tiempo y solo tenían lista la pista de fondo me pidieron de todos modos que escribiera la letra y entré al concurso. Poco tiempo después, me dio mucha alegría saber que mi canción había sido elegida. Estaba muy feliz porque realmente sentí que era la respuesta de Dios a mi deseo. Iván: ¿Qué mensaje quería transmitir a través de la composición de este himno? Padre João Paulo Vaz: En primer lugar, el mensaje que pensé dirigir a cada joven es “Cristo está siempre contigo, nunca te abandona y con Él podrás amar mucho más”. Por eso, con Él, “mi voz sube más alto y todos la oirán”, como dice la canción, porque ya no se tiene miedo. Todo el texto va en esta dirección y María, la protagonista principal de esta JMJ, representa todas estas cosas en la sencillez y humildad de su figura: Ella que es la primera en alzar la voz porque lleva consigo a Cristo; la primera evangelizadora que nos revela también a nosotros, con su “sí” y en camino hasta donde está Isabel, cómo llevarlo a los demás. Iván: En Lisboa se esperan muchos jóvenes de todo el mundo. ¿Qué se siente al pensar que todos cantarán este himno juntos? Padre João Paulo Vaz: Es muy importante decir que, como la canción fue elegida como himno de la JMJ, ya no nos pertenece, ya no es nuestra. Ya no son mis palabras ni la música creada por Pedro Ferreira. Es el himno de la JMJ Lisboa 2023. Cantaré con los demás: esta será la mayor alegría. Lourdes: Si pudieras resumir el himno en una o dos palabras, ¿cuáles serían? Padre João Paulo Vaz: La primera es “profundidad”, que significa descubrir quiénes somos, descubrir a Cristo en nosotros y vivir a partir de ahí; la segunda es “valor”, para ser la presencia de Dios en el mundo, para anunciar la vida. Es en estas dos palabras que, a mi juicio, florece la experiencia de fe. Iván: ¿Cuál es tu mensaje personal para la juventud de hoy? Padre João Paulo Vaz: Me gustaría utilizar las palabras del papa Francisco, pronunciadas en uno de los videos promocionales de la JMJ en el que nos invita a seguir adelante sin miedo, construir un mundo mejor y ser protagonistas. Realmente necesitamos que nuestros jóvenes le den valores al mundo, que regresen a los verdaderos valores. Es necesario abandonar el miedo y ser conscientes de que son los propios jóvenes los que construirán un futuro mejor. Y entonces, querido joven, no puedes quedarte quieto y observar el mundo desde un sillón: tienes que levantarte y partir, como María. La JMJ, y ésta en particular, es una oportunidad para decir que crees y que estás dispuesto a hacer lo que Dios te pida; más que nada, te dice que no estás solo en esto. Todo un mundo de jóvenes y el Papa están dispuestos a caminar junto a ti.

 Lourdes Catalán e Iván Ho

Una Iglesia-Comunidad: en camino hacia la JMJ de Lisboa

Una Iglesia-Comunidad: en camino hacia la JMJ de Lisboa

La 37ª  Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que tendrá lugar del 31 de julio al 6 de agosto de 2023 en Lisboa (Portugal), ya está en los umbrales y muchos son los jóvenes que se preparan para vivir este evento global junto con el Papa. Varias son las iniciativas que se han promovido, y numerosas son las personas que desde hace meses están trabajando con dedicación en pos de este momento de verdadera familia para la Iglesia.  Aquí van algunos testimonios. Todo está listo. El sol está alto sobre las siete colinas de Lisboa y la brisa del océano trae consigo una novedad y una sensación de expectativa: la JMJ está por empezar y los jóvenes de todo el mundo están llegando.  Tras meses de preparación y luego de haber tocado varias etapas en el país, el fin de semana pasado la Cruz del Peregrino y el Ícono de la Virgen “Salus Popoli Romani”, símbolos de la Jornada, han llegado finalmente a Lisboa y todos están listos para recibir a los primeros jóvenes que van llegando para las “Jornadas en las diócesis” que se llevarán a cabo del 26 al 31 de julio de 2023 en las 17 diócesis de Portugal continental y de las islas.  Una manera de preparar a los peregrinos y a las comunidades de acogida para entrar al evento y vivirlo plenamente. “Cuando se nos comunicó que la JMJ se realizaría en Lisboa, recibimos la noticia con inmensa alegría. Estoy seguro de que será una ocasión de gracia para cada uno de los participantes, como así también para todo nuestro país. En mi caso, creo que tengo que estar abierto a las sorpresas que el Espíritu quiere comunicar”, dice José Cardoso de Almeida, párroco de Sátão, en la diócesis de Viseu,  sacerdote voluntario del Movimiento de los Focolares. Él, que ha podido vivir en primera persona la espera y el entusiasmo de varias JMJ, sintió enseguida el llamado, como muchos voluntarios, a ponerse manos a la obra organizando la Jornada, que se celebraría justamente en “su casa”.  Han motivado a los jóvenes y se han preparado para recibir a los que irían llegando de las varias partes del mundo. Dice: “Este último año ha sido un período de encuentros frecuentes. Se han organizado muchísimas actividades para ayudar a sufragar los gastos de los que tenían mayores dificultades para participar.  Como ‘pequeño constructor’ de esta JMJ junto a muchos, he aportado mi esfuerzo para motivar a algunas familias a que abriesen sus casas a jóvenes extranjeros en las “Jornadas en las diócesis”.  En nuestra zona recibiremos a alrededor de 3.000 jóvenes, especialmente franceses. Luego iremos a Lisboa y daré una mano para el sacramento de la Reconciliación, durante el evento”. Una experiencia concreta que nos da la idea de que ponerse al servicio genera innumerables frutos en las distintas comunidades.  «Por ejemplo el descubrimiento de la belleza de trabajar juntos –sigue contando el Padre José– que pienso que los jóvenes de hoy necesitan. También necesitan descubrir el secreto de la felicidad, que radica en el amor verdadero, y en la experiencia, como dice el Papa Francisco, de ‘salir de uno mismo’ y ‘ser con y para los demás’.  Ésta es la verdadera unidad”. En este “salir” encontramos la figura de la Virgen María, dispuesta a “levantarse y partir de prisa”, como anuncia el lema de esta JMJ, que va al encuentro de Isabel. Una “invitación al encuentro con Jesús vivo en la familia, en el trabajo, en la vida social y política”, explican Ana y José Maria Raposo, de Lisboa, de la parroquia de Nossa Senhora da Conceição dos Olivais Sul. Ellos, Ana y José, son voluntarios de Dios en el Movimiento de los Focolares, están casados desde hace 45 años, tienen cinco hijos y cuatro nietos y son una de las muchas familias portuguesas que hospedarán en su casa a los jóvenes que serán parte de la JMJ. “Para que los jóvenes, como María, vivan su vocación, es necesario creer y hacerlos protagonistas, sin olvidar la relación intergeneracional –nos dicen–;  hay que creer que ya hoy se cambia el mundo si se cambia el corazón, si se libera la mente, si salimos de nuestra propia zona de confort, si miramos a nuestro alrededor y vemos a Jesús en todos; hay que creer que el mundo unido es posible”. QQ Una experiencia que apunta a este tiempo tan frágil, atiende al otro y toma vigor también gracias al testimonio concreto del que quiere poner esta certeza del amor al servicio, “en la acogida que significa –como explican Ana y José– ser una familia para el que llega. Fue espontáneo para nosotros unirnos enseguida para recibir a los jóvenes peregrinos que participarán en la JMJ.  Siempre hemos recibido en nuestra casa a quien lo necesitaba,  por estar de paso o de viaje, y los últimos meses han sido también la ocasión para rever algunos aspectos y reorganizar los espacios de manera que los jóvenes que llegan se sientan realmente en casa”. La Jornada Mundial de la Juventud sigue revelándose, aún hoy, como un gran evento de la Iglesia, alrededor del Papa y de los jóvenes de todo el mundo, en donde se hace “Comunidad”.  Y ser –como afirma el Padre José Cardoso  de Almeida– “un laboratorio del Reino de Dios mismo y la imagen de esa fraternidad universal que deriva del Evangelio”.

Maria Grazia Berretta