Movimiento de los Focolares

Escuela dedicada a Chiara Lubich

El sábado 20 de mayo tuvo lugar en Pesaro (Italia) la dedicación de la escuela primaria de Larga Baccelli a Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. En la ceremonia participaron el Alcalde, el Asesor de Desarrollo y el Asesor para el Diálogo: «A Chiara Lubich le han dedicado avenidas, plazas, prescolares –dijo el Asesor para el Diálogo-, pero es la primera vez que en Italia se le dedica una escuela primaria. A ella que precisamente era maestra de escuela». El evento contó con la participación de los niños y de sus familias, además del profesor Giuseppe Milan, Catedrático de Pedagogía e Intercultura en la Universidad de estudios de Padua, quien intervino con el tema “Chiara Lubich e la relación educativa”. Fuente: www.comune.pesaro.pu.it

Diversidad cultural para el diálogo y el desarrollo

El 21 mayo es una fecha importante para los que trabajan en favor del diálogo y la cooperación internacional, intercultural e interreligiosa: todo el mundo celebra, hoy, la Jornada Mundial de la Diversidad cultural para el Diálogo y el Desarrollo, instituída por la ONU en el 2002, luego de la adopción por parte de la UNESCO de la Declaración Universal de la Diversidad Cultural, en el 2001. La Jornada representa una invitación dirigida a todos – sociedad civil, organizaciones, individuos, asociaciones – a que promuevan la colaboración y el encuentro entre publos y culturas, en una óptica que valoriza y sostiene, en el respeto recíproco.

Chiara Lubich: El diálogo de la vida

Chiara Lubich: El diálogo de la vida

En plena conmemoración de los 500 años de la Reforma, que ve un nuevo impulso en el camino hacia la unidad de los cristianos – desde el histórico encuentro en Lund (Suecia) hasta el reciente viaje del Papa a Egipto –, los Focolares aumentan el compromiso del así llamado “diálogo de la vida” o “del pueblo”. Lo han afirmado en la Declaración de Ottmaring (21/02/2017) y lo hacen cotidianamente, involucrando a miles de cristianos en todo el mundo. Apenas ha terminado la quincuagésima novena edición de la “Semana Ecuménica” (9 al 13 de mayo en Castel Gandolfo, Roma) con 700 participantes de 69 Iglesias diferentes, y con representantes de todas las latitudes. ChiaraLubich_040497_cEra el 4 de abril de 1997 cuando, también durante un encuentro ecuménico en Roma, se le preguntó a Chiara Lubich acerca de este tipo de diálogo. Chiara respondió espontáneamente: «Verónica, focolarina anglicana de Gran Bretaña, pregunta qué contribución específica podemos dar a la unificación de las Iglesias. Nuestra contribución hay que verla en todo el ámbito del ecumenismo. Existe el diálogo de la caridad, que favorece el sentirnos hermanos y que nos ayudemos. Es muy importante. Quizás inició en tiempos de Atenágoras, cuando el Papa Pablo VI fue a visitarlo y viceversa. Después, la oración en común, otro diálogo que pasa a través de Dios. Es también muy importante, sobre todo durante la Semana de Oración [por la unidad de los cristianos, ndr]. Existe el diálogo teológico, que realizan los expertos; también éste prosigue, no obstante algunos digan que el ecumenismo no avanza; por el contrario, va adelante. Nosotros aportamos un diálogo nuevo: el diálogo del pueblo. Ha brotado de la espiritualidad [de la unidad, ndr] que vivimos en todas las diferentes Iglesias – son 300 las Iglesias cuyos fieles participan en el Movimiento –; este diálogo lo ha generado nuestra espiritualidad que es comunitaria, que nos une, nos pone juntos. Si yo te amo y tú me amas, ¿qué se establece entre nosotros? Jesús en medio. Pero Jesús en medio nos une y como dice Pablo: “¿Quién me separará del amor de Cristo?” Del mismo modo, nosotros decimos: “¿Quién nos separará? Es la caridad la que nos une, es Cristo mismo quien nos une. Nadie podrá separarnos si nosotros vamos adelante con nuestra espiritualidad. ChiaraLubich_040497Por tanto, viviendo esta espiritualidad en la Iglesia católica, anglicana, luterana, metodista, etc., ha nacido, sin darnos cuenta, un pueblo; ha florecido de esta espiritualidad que genera un pueblo. ¿Qué ha sucedido? Viviendo juntos, conociéndonos, amándonos, practicando el amor recíproco, hemos descubierto que tenemos muchas cosas en común, que ya somos una sola familia, que ya somos un pueblo cristiano. Yo tengo el Bautismo, pero también Verónica lo tiene, y también ustedes lo tienen. Yo tengo el Antiguo Testamento, pero también lo tienen ustedes. Tengo el Nuevo Testamento, también lo tienen ustedes. Y además, tenemos los Concilios y muchas otras cosas, en común. Ahora bien, si tenemos todo esto en común, ¿por qué no nos ponemos juntos, como en una sola familia y en un solo pueblo? Esto es lo característico que nosotros aportamos, una contribución esencial. Por otra parte, no lo aportamos nosotros, es un carisma que vino del Cielo para este tiempo, que es el tiempo ecuménico: el carisma de la unidad, que tiene mucho que ver con el ecumenismo». Fuente: Centro Chiara Lubich