Movimiento de los Focolares
JMJ Polonia – XXXI Jornada Mundial de la Juventud

JMJ Polonia – XXXI Jornada Mundial de la Juventud

logo_en“Lean las Bienaventuranzas, les hará bien”, había dicho el Papa Francisco a los jóvenes reunidos en Río de Janeiro en el 2013, y es precisamente siguiendo el camino de las bienaventuranzas como los participantes en el JMJ se están preparando para la cita, en el marco del Jubileo de la Misericordia, en una tierra que –por Sor Faustina y por Juan Pablo II- está muy vinculada al culto a la Divina Misericordia. Entre los eventos principales está la Misa de Inauguración (26.07), la Ceremonia de Acogida con el primer encuentro con el Santo Padre (28.07), el Vía Crucis con la Cruz de la JMJ (29.07), para así llegar al centro de la JMJ: la Vigilia con el Santo Padre (30.07) y la Misa Final (31.07). Pero el programa ha sido enriquecido también con las catequesis en distintos idiomas, y el Festival de la Juventud, en donde, durante cuatro noches, se conjuga la dimensión espiritual con la artístico-cultural. También los jóvenes del Movimiento de los Focolares están dando su aporte en la preparación de la JMJ, especialmente en el evento injertado en el marco del Festival que tendrá lugar el 27 de julio de 2015 en Cracovia, en el Club deportivo Plaszowianka, ul. Stroza-Rybna 19, (tranvía 50, 20, 11). Para quien desea después profundizar la experiencia de la JMJ a la luz de la espiritualidad de los Focolares, se prosigue con una Escuela post JMJ en Eslovaquia (Jasná – Demänovská Dolina) con 550 jóvenes de varias partes del mundo, entre los cuales estará también un grupo de 50 ortodoxos.    

El Espíritu Santo es quien crea la unidad

El Espíritu Santo es quien crea la unidad

S-Pietro

Centro Ave Loppiano: Copyright Marika Tassi, ‘La Iglesia’ – Roma 1962

«Jesús, en la última cena, pronunció su maravilloso testamento diciendo: “Que todos sean uno”. Unidad en la verdad seguramente, unidad en el amor; pero ¿qué quería decir exactamente Jesús cuando dijo estas palabras? Ahora, después de la experiencia de más de veinte siglos de la Iglesia, para nosotros es más claro (…) La realidad que ve la revelación cristiana y la fe cristiana sobre todo y casi exclusivamente como verdad ha entrado un poco en crisis precisamente porque las personas que escuchan esta verdad no la aceptan más como en un tiempo. (…) Entonces ¿qué se necesita? Es necesaria la caridad. La caridad se puede entender como caridad en acción, de los hechos, práctica, aquélla que se refiere a la ortopraxis, a la teología de la liberación, a la reforma social o a la práctica de las obras de misericordia, pero vemos que ni siquiera así se crea la unidad. Muchas veces en cambio se crean divisiones. Existe también la caridad entendida como aquella realidad espiritual de las almas de buena voluntad que, bajo la inspiración de la gracia de Dios, se aman y se unen (…) Pero, incluso la caridad misma, en sí, como realidad humana que se vuelve divina por obra de la gracia de Dios, no creo que sea suficiente para crear la unidad. ¡Quien crea la unidad es el Espíritu Santo! Retomando todo el patrimonio de la Iglesia católica, retomando el corazón de todo el patrimonio de la Iglesia ortodoxa, podemos decir que aquél que da la vida a la mente, y a la caridad vivida es el Espíritu Santo, quien renueva la faz de la tierra. Es el Espíritu Santo quien crea la unidad de la Iglesia. Y nosotros vemos que el Espíritu Santo, también hoy, renueva la Iglesia; lo vemos a través del carisma que ha recibido nuestro Movimiento –al igual que los carismas de los otros Movimientos- que concretamente renuevan la Iglesia. ¿Qué es un carisma? El carisma es la acción del Espíritu Santo recibido por una o más personas. Nosotros no tenemos el carisma de los apóstoles, tenemos el carisma de llevar la unidad , pero este carisma vale en la medida que es el Espíritu Santo el que crea la unidad». (1980) De:  Pascual Foresi – Luce che si incarna – Città Nuova 2014 – pág. 211-12-13

Maria Voce: valorizar a las mujeres quiere decir valorizar la comunión

Maria Voce: valorizar a las mujeres quiere decir valorizar la comunión

(C) CSC Media

(C) Centro Santa Chiara Audiovisivi

¿Qué sentimientos han suscitado en usted las palabras del Papa sobre la posibilidad de reactivar la antigua tradición de las mujeres diaconisas? «Cualquier actitud de apertura de este Papa para involucrar mayormente a las mujeres en la vida de la Iglesia, también en sus funciones “directivas”, me parece una bendición. Esto no quiere decir que yo sea a priori más o menos favorable al diaconado para las mujeres; pero  ciertamente soy favorable a un profundo estudio sobre la cuestión, para tratar de comprender mejor cuáles puedan ser el rol y la función de los diáconos en general, y si en dicho ministerio pueden tener también un lugar las mujeres. En este momento considero que la función del diácono, así como se vive prácticamente, parece estar más al servicio del sacerdote que de la comunidad. Si en cambio ese ministerio se viviera y se reconociera más explícitamente como servicio a la comunidad, teniendo también la posibilidad de proclamar el Evangelio, administrar los sacramentos que no están reservados al presbítero o al obispo, o con la posibilidad de administrar una comunidad parroquial, creo que todo ello sería, de por sí, un importante signo de mayor apertura. No veo por qué una mujer, a priori, tendría que estar excluida de estas funciones». ¿El horizonte de una Iglesia-comunión puede ayudar al discernimiento de la cuestión? «Creo que sí. Soy muy partidaria del estudio del diaconado por parte de una comisión ‘ad hoc’ porque creo que, precisamente porque las decisiones relativas serían importantes, instituir un grupo de trabajo va en la dirección de aquel camino sinodal que el Papa ha emprendido para todas las cuestiones más importantes de la Iglesia. Esto quiere decir,  no sólo y no tanto fiarse de aquello que al Papa pueda parecerle bien, sino fiarse, sobre todo, de aquella experiencia de Espíritu Santo que se experimenta al afrontar un problema juntos, en comunión». En realidad las mujeres ya hacen mucho en las comunidades cristianas… «Desde siempre innumerables mujeres sostienen comunidades eclesiales con distintas funciones: distribuir la Eucaristía donde los sacerdotes no pueden llegar, comentar el Evangelio, presidir “Liturgias en ausencia del sacerdote” o seguir la administración de parroquias e incluso de diócesis, sin necesidad de tener para esto un título especial… Si todo lo que ya hacen muchas mujeres  en las Iglesias locales se reconociera oficialmente, pienso que eso sería una apertura e indicaría una conducción más comunitaria de la Iglesia. Además de ser favorable al estudio sobre el diaconado, estoy agradecida a un Papa que cada vez más, y fuertemente, quiere inserir a las mujeres en ese camino de reforma de la Iglesia Católica que él está llevando adelante, reconociendo en las mujeres su especificidad y permitiendo que, precisamente en esta especificidad, puedan servir verdaderamente a la Iglesia y a la Humanidad». Fonte: Città Nuova online

Cárceles: “Los jóvenes del comité externo”

Cárceles: “Los jóvenes del comité externo”

20160510-03«Sentíamos la exigencia fuerte de sumergirnos en las heridas de nuestra ciudad. Nos involucró en esta tarea Patrizia, profesora y colaboradora de la revista Città Nuova, quien estaba escribiendo un libro sobre los menores, hijos de detenidos y que recién había conocido el comité Break the Wall. Se trata de 7 detenidos que, entre las distintas actividades que realizaban en su sección, estaban tratando de que se hiciera algo más para los niños que los fríos encuentros que se realizaban en el locutorio. Querían realizar fiestas, eventos para que los niños se divirtieran y tuvieran un lindo recuerdo de sus padres que por estar presos, estaban separados de ellos. Entre nosotros y los detenidos del Comité, las educadoras y la directora de la sección se estableció en seguida una relación de confianza y colaboración. El primer encuentro con los detenidos fue en la Navidad de 2014. Nos impresionó la normativa de la policía carcelaria de dejar, por motivos de seguridad,  todas nuestras pertenencias antes de entrar por el portón. Se referían a los objetos personales, pero para nosotros esto sonó como un llamado simbólico a dejar atrás todos nuestros prejuicios. Los detenidos no podían creer que tantos jóvenes pudieran emplear la mañana de un sábado para estar allí con ellos. A partir de esa fiesta empezamos un camino que no era tanto de voluntariado sino de una relación verdadera y profunda construida con los mismos detenidos. Alguno, escuchándonos hablar de lo que hacíamos, nos dijo que éramos muy valientes. Para nosotros, en cambio, se trataba de tener confianza en el otro, aunque hubiese cometido un crimen, y así transmitir la esperanza de que es posible cambiar y recomenzar. Recordamos la alegría de uno de ellos que estaba feliz de poder emplear sus talentos en algo legal, sin sacar ningún provecho de la acción, como ocurría en cambio con las actividades ilícitas. Para él que no tenía hijos, trabajar para los niños, hacía que se sintiera pleno y satisfecho. El año pasado nos encontramos con los detenidos del Comité, para planificar un nuevo evento. Una carta de ellos de agradecimiento confirmó el entusiasmo y la alegría de aquel encuentro, en el que pudimos sentarnos juntos, como si no estuviéramos en una habitación dentro de una cárcel. También merendamos juntos, porque nos recibieron cálidamente, como si fuéramos viejos amigos. Ahora nos llaman “los jóvenes del Comité externo”. En esa ocasión se abrieron y nos contaron los efectos concretos de estar detenidos en la vida cotidiana. Por ejemplo, nos decían que quien está en la cárcel no logra enfocar el panorama, los ojos deben volver a adquirir la capacidad de mirar lejos, pues pierden la costumbre de mirar el horizonte. Uno de ellos nos saludó con un mensaje: “A los jóvenes les digo que continúen dedicándose a estas actividades porque a menudo quien está adentro lo único que necesita es ver que desde afuera existe interés hacia nuestros problemas, para tener una segunda oportunidad. A menudo la cárcel corta los puentes y el abandono crea monstruos. Por esto, de mi parte les agradezco”. En marzo pasado, en ocasión de la fiesta del padre, organizamos juegos y actividades con las que animamos la mañana o la tarde. Media jornada muy sencilla, permitió que esas familias, por lo general divididas, vivieran bellos momentos juntos y que esos niños conservaran lindos recuerdos de la relación tan delicada y difícil con sus papás. Algunos de nuestros amigos estaban presentes en la visita que el Papa Francisco realizó a la cárcel el Jueves Santo del año pasado y participaron en la celebración de la S. Misa y nos contaron sobre la profunda emoción que vivieron. Fue para ellos un momento precioso. «La cárcel – nos dicen a menudo-, además de la libertad elimina las emociones». Pero en este tiempo tal vez algo cambió: existe la alegría de encontrarse y de colaborar sin prejuicios. En ellos hemos descubierto el rostro de Jesús prisionero, de Jesús marginado. Cada vez que salimos de la cárcel de Rebibbia, sentimos que aprendimos el valor de querer cambiar, de admitir los propios errores, de recomenzar. Experimentamos el amor personal de Dios y de su inmensa Misericordia».  

Loppiano – Ejercicios espirituales para consagradas

22 -28 de agosto En el Año de la Misericordia, las Consagradas que adhieren al Movimiento de los Focolares convocan a una semana de ejercicios espirituales en la ciudadela de Loppiano, en el Centro de espiritualidad “Casa Emaús”. «Las Consagradas también tendrán la posibilidad de ahondar su propio carisma a la luz de la espiritualidad de la unidad –declara la responsable, Sor Antonia Moioli – y en este contexto podrán vivir la reciprocidad de los carismas, creciendo en el ser constructoras de puentes hacia todos aquellos que encuentran». Invitación